martes, 24 de noviembre de 2020

DICEN QUE YA ESTÁ AQUÍ... Y YA VIVIMOS EN ELLA

 


LA DISTOPÍA

 

A mi buen amigo el filósofo judeo-cristiano Antonio Escudero Ríos

 

Entre otras muchas  -demasiadas-  nuevas tendencias, diagnósticos o presagios de futuro, proposiciones colectivas, e incluso lamentables hechos consumados, que ahora mismo tristemente comienzan a resultar de rabiosa actualidad, una de ellas es la de "vivir ya en la distopía". Quiero adivinar que en tal formulación caben, perfecta y armónicamente unidos, la peste del Covid19, las llamadas “redes sociales” (las más depravadas y de más baja extracción) y, cómo no, la situación política de España y los energúmenos que la habitan y pretenden destruirla.

Por tal motivo, tal vez, el Diccionario RAE se queda corto al definir esta expresión -distopía- como la "representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana". Nada menos que eso. En consecuencia, nuestro futuro colectivo es el de ser pasto de la alienación, que justamente consiste en ser objeto de instrumentalización; en no ser persona sino cosa, simple instrumento. Esto es, que alguien, otro distinto a mí, me va a utilizar (parece que ya me está utilizando) como mero medio para obtener su fin, o sus fines. Por ello, naturalmente, las características de tal fenómeno universal han de ser lógicamente negativas. Es más, superlativamente perversas, hasta alcanzar el verdadero satanismo.

La distopía, en tal sentido, viene a ser, de un modo necesario y vital  -no sólo gramaticalmente-  el término antónimo al de utopía, que siempre es un ideal, cuando no trata de despojársele de su valor intrínseco, como alegaré más adelante. En consecuencia, más allá aún del orden y el fin iusnaturalistas, más allá incluso del mismo bien, la utopía puede identificarse y concretarse en el orden y perfección absolutos de todas las cosas, que, en el pensamiento más humilde y sublime, comienza y termina en la idea y la verdad de Dios. Porque, además de la vida y el camino, sólo Él es la verdad. Se ha dicho y repite constantemente que esa Verdad es el amor, pero quizá sea preciso en la ocasión añadir y puntualizar, a su vez, que sólamente el amor "es el bien, sólo el bien y todo el bien". Eso decía una figura humana nada sospechosa de egoísmo y sentido material de las cosas, un idealista supremo que llamaba hermanos a los lobos y a las estrellas, Giovanni di Pietro Bernardone "il Poverello d´Assisi”, llamado “Francesco” por la procedencia francesa de su madre, de origen provenzal. Él, y otros muchos miles, sin duda millones en la historia de la humanidad, han tomado esta senda de la utopía, idealizándolo, sublimándolo y divinizándolo todo. Por eso se ha dicho que el cristianismo es una utopía, sin reparar ni detenerse a pensar un sólo segundo en que una utopía no es un ideal irrealizable, sino un ideal que nunca se realiza. Nunca puede hacerse efectivo, en el tiempo y en el espacio, que son las coordenadas de la materia, de la Física de Einstein, o tal vez haya que decir de la mecánica cuántica de Max Plank, quién ya intuyó científicamente, tras haber dedicado toda su vida al estudio de las entidades materiales, que no es el espíritu sino la materia la que “no existe". Es decir, frente al absoluto del ser, de la esencia, se alza amenazante la impotencia de la nada, aparentemente omnipotente, cuando la materia, no es la cosa más grande sino la más insignificantemente pequeña, hasta incluso, científicamente, no existir.

Sin altanería alguna, por parte de un total ignorante como yo, no necesito entender tan complejas teorías, para sentir, dentro de mí, la perfección ontológica de mi ser y hasta la óntica de mi existir, como realidad absoluta y eterna fuera de tales coordenadas. Por eso, nadie puede hacer objeto a nadie de mero instrumento. Ni lo podrán conseguir nunca todos los poderes del mundo juntos. Porque los poderes del Infierno, aun estrechamente unidos, jamás podrán prevalecer.

Ha habido, y quieren resucitar, pese a haberlas tenido por muertas, algunas otras pretendidas utopías. La más falsa, cruel y sanguinaria, ha sido, o es, la del marxismo-leninismo. Para ellos, también la inhumana finalidad de su teoría es una pretendida "utopía", pero tan falsa -una contradictio in terminis-  como su misma doctrina, porque ya hemos dicho que una utopía necesariamente ha de ser espiritual e idealista, y por ello resulta intrínsecamente incompatible con todo materialismo, especialmente con el materialismo histórico del llamado comunismo.

¡Qué bien les ha venido a estos malvados la peste del Covid19, que, racionalmente, procede de ellos mismos, de la República Popular China, ese extraño e híbrido engendro comunista-capitalista, donde objetivamente surgió y desde el que se extendió a todo el mundo, en medio del silencio y la oscuridad y al amparo de las metralletas. Porque, parece evidentemente notorio, que, entre otros materialismos, hedonismos, erotismos, ansias desalmadas de dar rienda suelta a todos los más bajos instintos corporales y, según dicen, muy especialmente al de la soberbia de dominar y someter a todo el mundo  -desde los más soberbios a los más humildes-  se encuentra también el maldito comunismo, ateo y criminal, al servicio de la “nueva normalidad”, la “postmodernidad”, la “post-verdad” y otros perversos inventos. En suma, de la guerra cultural contra Occidente y contra el Humanismo cristiano. Este viejo espíritu maligno, es que el alienta o coopera de modo muy especial para implantar y perpetuar la pervivencia de la distopía.

¡Seres humanos todos del universo mundo…uníos!  Contra la falsedad del mal, la miseria y la pobreza absoluta de todos. No os dejéis alienar. Por el amor de Dios.

 

Luis Madrigal

 


 

miércoles, 18 de noviembre de 2020

CON ADMIRACIÓN Y EN RECUERDO DE DON MIGUEL DE UNAMUNO


 

TRES ESTROFAS SÁFICAS A LEÓN, MI PATRIA,

CON AMOR, PARA LA ETERNIDAD



 Cuando años y siglos se disuelvan

y en un segundo luz el orbe implote,

en contracción plasmática y rojiza...

yo te veré.

 

Veré otra vez tus calles y tus plazas,

por siempre comprimidas y ya eternas,

en un Big Crunchs final que nos reduzca,

querido León.

 

Y en la inmensa dulzura del Devenir,

di tú  -León de mi alma-  que yo fui

sólo uno más de tus humildes hijos.

Sólo eso he sido.

 

 

Luis Madrigal

 

 



 

 


sábado, 14 de noviembre de 2020

VOTAD A DONALD TRUMP

 Y A LA LIBERTAD

 

CIUDADANOS DEL MUNDO LIBRE: ¡VOTAD A TRUMP!

A mi buen amigo Antonio Escudero Ríos, Caballero Andante, como yo mismo

 

Naturalmente, mi petición tan sólo podrá ser atendida por los ciudadanos estadounidenses. Pero es una lástima. Deberíamos poder votar todos cuantos en el mundo amamos la verdadera libertad. A esta última, sólo es capaz de conducir la Verdad, porque sólo "la Verdad, os hará libres". El gran problema es que, como queda escrito, esa Verdad, se escribe con mayúscula y, con toda certeza, no se accede a ella por medio de la inteligencia, de la razón humana y, menos aún, a través de los instintos, o si se prefiere de los sentidos corporales, esas ventanas, conductos o vehículos, que transfieren a todo ser vivo las verdades materiales, temporales y finitas más reales, más verdaderas, para la existencia. La libertad es el don más valioso, después del inmenso bien de la vida, o puede que incluso antes que la misma vida. Por la libertad, amigo Sancho, merece la pena morir alguna vez, decía Don Quijote, ese gran paladín de la libertad, del bien y de la justicia. Y, por ello, únicamente puede lograrse por medio de la Verdad absoluta, pero también es necesario proteger las verdades relativas, las postuladas  por la moral natural más clásica, la ética aristotélica. Y del mismo modo, es urgente rechazar por todos los medios las mentiras más absolutas, máxime cuando ya han sido reiteradamente experimentadas en el transcurso de la Historia.

Una persona tan insignificante como yo mismo, no pude pedir el voto a más de trescientos millones de votantes, o los que sean y tengan derecho a votar.  Además, tengo entendido que el sufragio allí no es directo, sino a través de compromisarios, que son quienes eligen al Presidente. Excesivamente complicado. Ni siquiera podría pedírselo a los norteamericanos de mi misma sangre española, ya vivan en California, en la Florida o en alguno de los otros muchos lugares de ese inmenso país, en los que se habla español. Yo, no soy nada ni nadie. Tan sólo una substancia individual  -dicen que de naturaleza racional-  aunque a veces yo mismo lo dude de mí mismo. Por eso, ya únicamente por eso, debería, retirar mi humilde al propio tiempo que disparatada petición.

Sin embargo, soy español y vivo en España, donde la sinrazón, la incoherencia y muy especialmente la ignorancia de las masas rebeldes, como diagnosticó sin el menor error nuestro Ortega y Gasset, nos han llevado, o traído más bien, a un orden político, que no es un orden, sino un caos. Una barbarie, al tiempo que una enorme estupidez, carente del menor sentido, en el que un agregado -ni tan siquiera parecen un "grupo"- de semi-analfabetos social-comunistas, separatistas, mujeronas y “rapazacas”, impresentables todos ellos, al amparo de los errores y divisiones de los que en principio no lo parecían tanto, están consiguiendo convertir a la sociedad española en un erial de fango y de estiércol. Del de Satanás, como diría un ateo converso, Giovanni Papini.

Y lo peor no es sólo eso, sino que, ni el materialismo, el marxismo-leninismo y el ateísmo militante y nihilista, descansan un segundo, sino que avanzan progresiva y metódicamente, al igual que lo han hecho, durante ya casi cincuenta años, tras la derrota militar sufrida en 1939. Y si los Estados Unidos caen, hermanos hispanos de América -"es un decir"- parafraseando al gran poeta comunista peruano César Vallejo, porque lo cortés no debe quitar lo valiente, no podría yo decir lo que podrá pasar mañana en todos los órdenes, sin excluir el económico y por ello, la ruina y la pobreza material más absoluta.

Porque no es posible olvidar que el materialismo histórico, el positivismo y sobre todos ellos el marxismo-leninismo comunista y criminal, que se creía muerto, aún está vivo. Su pavoroso y malvado vientre, todavía es fecundo y sus deformes criaturas abortivas cada vez son más frecuentes.

Por ello, nuestra gran esperanza, hoy por hoy  -ya casi mañana mismo-  resulta ser únicamente que, en los Estados Unidos de América, sea elegido Presidente, Mr. Trump, porque él es la esperanza para el mundo libre. Y si el Líder del mundo libre, se corrompe y disuelve, en manos de los lobos que, desde hace ya al menos casi una década, acechan a los inocentes corderos -como puede corromperse y disolverse la sal-  ¿con qué se salará la libertad del mundo?  Nada tengo contra el partido demócrata de los EE. UU., el partido de John F. Kennedy, pero tengo que decir honestamente, no sólo lo que ya he dicho, sino además que la figura y talante del candidato oponente, objetivamente resulta demasiado débil, además de ruin y miserable, considerando, a tenor de las últimas propias declaraciones, su propósito de ser “el Presidente más progresista de la historia de los Estados Unidos”, en fraternal comunión con los asesinos de Cuba, hermanos Castro, Hugo Chávez, Nicolás Maduro y demás hijos del Diablo.

Nos la jugamos todos en esta ocasión, como ahora tanto se dice. Si pierde Mr. Trump  -cuyos ademanes, el haber retirado la página en español de la Casa Blanca y cercar a nuestros hermanos de Méjico, no son ni mucho menos de mi agrado-  perderá la libertad. En el mundo, desde luego. Y muy particularmente en nuestra querida España. Hispanos de los EE. UU. y estadounidenses todos: Os lo ruego, ahora sí, desde lo más hondo del alma: ¡¡Votad al Sr. Trump!!

 

Luis Madrigal

 


 

viernes, 23 de octubre de 2020

¡MALDITOS!


 

 

 MALDITOS


Entre gráves temblores, silba el viento
y en el cristal azota el aguacero
al tiempo que se hunde el mundo entero
entre asco y dolor, miedo y lamento.

No importa lo que sé... Es lo que siento
lo que hiere mi ser. Mas lo que espero
ha de helar de raíz lo que no quiero
y hacer de la verdad sólo un momento.

¡Malditos los que siempre el bien maldicen
y el odio siembran a raudales duro!
Aquéllos que en la sombra siempre dicen

que luchan por el bien siendo el mal puro...
¡Que nunca más al otro tiranicen
ni alcance en el rencor su pecho oscuro!


 

Madrid, 22 de Otubre de 2020

 

 

Luis Madrigal


 https://youtu.be/tfpqKPsAjAM

 

El enlace precedente, conduce a la canción “Libre” de Nino Bravo, que está inspirada en la historia de Peter Fechter, un jovencito de poco más de 18 años, “casi veinte”, que fue el primer alemán que intentó saltar en 1962 el recién estrenado muro de Berlín. Llegó al muro acompañado de un amigo, Helmut Kubelik, que por suerte si llegó a rebasarlo, pero Peter, una vez que “extendió sus alas” y se encaramó al mismo, recibió el alto de los soldados soviéticos. Como dice la canción “marchaba tan feliz que no escuchó la voz que le llamó” y de esta manera, al no ser atendido el alto, dispararon sobre el joven que fue alcanzado por varios disparos y cayó del muro en lo que se denominaba “zona de nadie”. Allí quedó tendido a la vista de todo el mundo, ciudadanos, periodistas y militares, pidiendo auxilio mientras se desangraba a borbotones, sin poder moverse por la seriedad de las heridas, y sin nadie que se atreviera a recogerlo. Los occidentales tenían miedo de recibir disparos en aquella nueva situación y tan solo se atrevieron a lanzarle un botiquín, que de nada sirvió a un Peter Fechter casi moribundo y a cada minuto con menos vida. Los rusos a los que pertenecía la zona muerta aguardaron unos interminables 50 minutos de agonía del joven hasta que procedieron a recogerlo. El pueblo berlinés que presenciaba la escena gritaba a ambos bandos que remediaran la muerte de aquel jovencito, pero nadie hizo nada, incluso las fuerzas occidentales impidieron que ningún civil acudiera a ayudarlo. Al final, en el lugar del suceso solo quedaron flores que fueron lanzadas por los indignados berlineses. No sería el último en morir en el muro, aun vendrían 260 más. El último fallecido de esta larga lista fue Chris Gueffroy, en 1989, que curiosamente tenía tambien veinte años… Hoy en día hay un monumento en el lugar en el que cayó Peter y también hay una canción cuya letra viene bien releer desde esta nueva óptica. Nino Bravo la escribió tras la impresión que le provocaron las imágenes que del suceso publicó la prensa mundial. La canción que todos hemos canturreado alguna vez decía: "Tiene casi veinte años y ya está cansado de soñar; pero tras la frontera está su hogar, su mundo y su ciudad. Piensa que la alambrada sólo es un trozo de metal algo que nunca puede detener sus ansias de volar. Libre, como el sol cuando amanece yo soy libre, como el mar. Libre, como el ave que escapó de su prisión y puede al fin volar. Libre, como el viento que recoge mi lamento y mi pesar, camino sin cesar, detrás de la verdad, y sabré lo que es al fin la libertad. Con su amor por bandera se marchó cantando una canción; marchaba tan feliz que no escuchó la voz que le llamó y tendido en el suelo se quedó, sonriendo y sin hablar; sobre su pecho, flores carmesí brotaban sin cesar.

 

 Malditos los que se alegran por los aplausos de sus enemigos. Sólo su ambición le empuja a caer en esta estupidez. ESPAÑOLES: VOTAD A VOX

miércoles, 16 de septiembre de 2020

OTRA VEZ LA CRUZ

 AL FINAL SIEMPRE ES LA CRUZ

 

Me quedan muy escasas fuerzas y debo confesar que no tengo ánimo para más. Ni aún con la gracia de Dios, que es infinita y eterna. Pero alguien lo ha dicho mucho mejor que yo podría hacerlo en ningún caso: Carlos Esteban.

 

https://infovaticana.com/2020/09/16/al-final-es-siempre-la-cruz/

 

 Luis Madrigal

 


Fotografía tomada por mí mismo en el Verano del año 2006, merced a la genorosidad de mi amigo Carlos Tobes, que en la paz de Dios descansa.

 


 

martes, 14 de julio de 2020

LEVIATÁN




Maldigan a los que maldicen el día, los que se aprestan para despertar a Leviatán.
    (Job 3:8)


Al fin, poco a poco parece ser que, en España, alguien o algo, va o van despertando a Leviatán. Al Leviatán hebreo y bíblico, a fin de cuentas creado por Dios, pero también llamado a ser destruido con su espada, fuerte y dura.

Leviatán (en hebreo,“enrollado”) es una bestia marina del Antiguo Testamento, a menudo asociada con Satanás, creada por Dios, según el propio Génesis. El término Leviatán ha sido utilizado y reiterado, en numerosas ocasiones, como sinónimo de gran monstruo o criatura por esencia del mal. Hasta existe una película del año 2014, con este mismo nombre por título.

La descripción de “Leviatán” se encuentra también en Job (41:1-34) y encaja perfectamente con el cocodrilo y el “mar” del versículo 31. Por tanto, puede referirse a una bestia habitante de un río, como el Nilo, o a otra gran vía fluvial. No obstante, hay que tener en cuenta que a algunos cocodrilos, como los cocodrilos del Nilo (Crocodylus niloticus), se les ha hallado a lo largo de la costa, y que en algunas ocasiones se adentran en el mar, a cierta distancia de la tierra. En todo caso, el término hebreo “Taninim”, relativo a Leviatán, hace referencia a un monstruo marino, cocodrilo o gran serpiente, y el mencionado nombre resulta de uso genérico para monstruos marinos. Hasta tal punto que, durante la edad de oro de los viajes a través del mar, los marineros europeos vieron al Leviatán como una gigantesca ballena-monstruo, o generalmente una serpiente marina, que devoraba naves enteras al nadar alrededor de los cascos, creando rápidamente un torbellino.

En el Judaísmo, se llama “Lotán” al monstruo policéfalo y septiforme encarnación del Caos, vencido para dar inicio a la Creación. Y hay una leyenda, de acuerdo con la cual Dios creó a Leviatán macho y hembra, pero mató a esta última para dar de comer a los hombres honestos, ya que si los “leviatanes” llegasen a procrear, el mundo entero no podría dominarlos. No quisiera que ninguna “progresista” tomase esta idea como una quintaesencia del “machismo”.

El Leviatán es mencionado expresamente en el tratado talmúdico Avodah Zará: En un día hay doce horas. En las primeras tres horas, Dios se sienta y aprende la Torá; durante las segundas tres horas, juzga al mundo. En las terceras, lo alimenta. Por último, en el cuarto periodo de tres horas, Dios juega con el Leviatán… Aunque no dice el santo Rabbí Yehuda HaNasí  -el editor de la Mishná-  que después lo mata. Esto último lo había dicho mucho antes el Profeta Isaías.

En el Cristianismo, la interpretación cristiana del Leviatán le considera como un demonio asociado con Satán, o el Diablo, y algunos especulan que es el mismo monstruo que Rahab (Isa 51:9). Viene muy a cuento señalar que Rahab, más que un demonio, fue una prostituta de Jericó que ayudó a los espías israelitas de Josué. Sin embargo, en la demonología medieval, un Leviatán es un demonio acuático que intenta poseer a las personas, siendo estas difíciles de exorcizar. Por último, en el Satanismo, "la biblia satánica" dice que el Leviatán es uno de los cuatro príncipes del infierno, junto a Satán, Lucifer y Belial.

Al margen de toda mitología, aunque esta sea pseudo religiosa, “Leviatán” es también el título vulgar de la obra “filosófica y política del politólogo inglés Thomas Hobbes sobre el contrato social y la creación de un Estado ideal. Se ha dicho muchas veces el por qué Hobbes tituló así a su libro, "Leviatán", publicado en el año 1651, y una de las primeras causas de ello sería la influencia y el miedo en Inglaterra de la poderosa Armada española. ¡Qué tiempos aquellos! Es una verdadera lástima que no suceda ahora lo mismo.

La obra de Hobbes, sin duda alguna es acusadamente materialista, y puede entenderse como una justificación del Estado absoluto, a la vez que como la proposición teórica del contrato social, que trata de establecer una doctrina de Derecho moderno como base de las sociedades y de los gobiernos “legítimos”. En la primera de sus cuatro partes, Hobbes, se dedica al estudio del hombre, que a su juicio no es más que una realidad de mera experiencia, para poder estudiarlo en la segunda como miembro de la sociedad. La finalidad de ésta no es otra sino la de garantizar la seguridad individual, poniendo fin a los conflictos de intereses de tal carácter. Las leyes morales, según postula Hobbes, se oponen a las pasiones naturales y, en consecuencia, aunque admite la autoridad divina como fuente de las leyes naturales, considera que la misión del Estado (o República) no es otra sino exclusivamente la de organizar y regular las res públicas, para obtener soluciones colectivas, quedando reducida no obstante la libertad del individuo a los espacios donde la ley guarda silencio y no se pronuncia. Por tanto, el término “República”, en Hobbes, como en la Roma antigua, no es equivalente a la ausencia de monarquía. Esto debería ser tenido muy en cuenta por algunos en España, en nuestra actualidad política nacional.

En la tercera parte de su obra, Hobbes, cuestiona y niega la realidad de los Diez Mandamientos, porque, ¿cómo podría saber el pueblo de Israel que fue Dios quien se los dio a Moisés, si nunca los judíos pudieron acercarse al Monte Sinaí? Por tanto, la relación entre el poder espiritual de la Iglesia y el temporal del Estado, ha de resolverse siempre en términos de total subordinación de la primera al segundo y concluye que la facultad de elaborar la ley es exclusiva de aquél.

Mucho más aún, en la cuarta y última pate de su obra, Hobbes, afirma que las fabulosas tradiciones que sostienen la mitología cristiana, aparte de estar impregnadas incluso de cierto ateísmo  -lo cual por desgracia hasta pudiera ser cierto, ya en 1651-  conducen a “el reino de la oscuridad”. Pero, cuando Hobbes se refiere a tal reino no está pensando en el Infierno, al no creer en éste ni en ninguna otra categoría teológica, sino a la oscuridad de la ignorancia como opuesta a la luz del verdadero saber. Y también, antes que nada, rigurosamente en esta misma dimensión, es en la que es preciso contemplar el actual momento político de España.

EL PSOE, esto es, el Partido Socialista Obrero Español, que nunca ha sido nada español, y menos aún en su incestuosa coalición actual con la anti-España y con el comunismo marxista, no es el Leviatán, ni mucho menos. Por infinidad de razones, no puede llegar a tanto, dada su masificada insignificancia, pero sí el encargado históricamente, en España, de despertar al monstruo, más o menos cíclicamente. Ya lo hizo en 1936, cuando fue la causa radical del estallido de aquella guerra fratricida entre los españoles que tanto daño nos ha hecho a todos los que queremos serlo y, posteriormente, en diversas ocasiones, ha tensado la cuerda de la razón y la sensatez hasta extremos peligrosos, tan sólo en aras de sus utopías, contradicciones y banalidad.

En el año 1979, bajo el lema “Forjando el Socialismo”, renunció formalmente al marxismo, argumentando fundamentalmente que éste tan sólo es “un método de análisis”, pero sin admitir nunca lo que verdaderamente ha sido siempre y por desgracia aún es. Un totalitarismo atroz y un reguero de odio y de sangre, conducente a la pobreza y la ruina, material y moral. 

En sus inicios, el PSOE, fue fundado por un tipógrafo, esto es, un “juntaletras” de caja de impresión, maltratado por la injusticia social, eso también es cierto, lo que le condujo al dolor, el hambre y la miseria, pero que no obstante era en principio pacifista, pese a llegar a amartillar una pistola en la tribuna del Congreso de los Diputados. La inmensa mayoría de sus gentes, fueron inteligencias de la más baja extracción, con luminosas singularidades como las de aquel discípulo de Ortega, José Gaos, que siendo a la sazón Rector de la Universidad de Madrid, desfiló por el Paseo de la Castellana, con un fusil sobre el hombro, manera nada intelectual de producirse, para terminar negando e injuriando a su glorioso maestro. Eso sí, desde Méjico. También  -del mismo modo que, en un estercolero puede nacer una orquídea-  además de la luz, hasta llegó a habitar la bondad y la nobleza en aquellas masificadas filas. Hay que referirse como casi única excepción a Julián Besteiro, aquella luminosa alma de Dios, de preclara inteligencia, que llegó a salvar vidas humanas, de pensamiento distinto al suyo, en medio del caos y la barbarie.

Y también ha habido otras mentes ilustradas e ilustres entre sus cuadros dirigentes. Últimamente el Sr. Don Josep Borrell Fontelles y antes otros por el estilo, el Ex-Alcalde de la Coruña, Don Francisco José Vázquez Vázquez (“Paco Vázquez”), o el hijo de Nicolás Redondo  –también éste un buen hombre-  Don Nicolás Redondo Terreros. A cualquiera de estos últimos se podría votar para que fuese Presidente del Gobierno de España. Pero, una vez más, y ya son demasiadas, se invierte el esquema lógico, no llegan a ejercer el poder político los que en la Grecia clásica eran los aristoi -los mejores- sino la más degradada casta intelectual. No es una cuestión, ni aproximada, de ideologías, sino exactamente de amplitud de cerebro, bagaje de ideas y sentido común. Y, sobre todo, de falta absoluta de esa torpe ambición, que se llama materialismo, oportunismo, “buen vivir”, seguro perpetuo de vida, bajeza de miras y, en síntesis, vanidad, tan sólo vanidad y nada más que vanidad. Podría decirlo y escribirlo también en griego clásico, pero renuncio a esta chulería, posiblemente, casi siempre, fruto asimismo de idéntico vicio.

Pero los últimos ejemplares del PSOE son incomestibles de todo punto. Primero, aquel señor gracias a Dios nacido en Valladolid y que León ha tenido la deshonra de soportar, un señor cuyo apellido era el de Zapatero y que nunca debió dedicarse a otra actividad sino a la que hace noble referencia su propio apellido. Y ahora este otro “zapatero” remendón, mediocre, amigo del plagio, asaz mentiroso, cobarde y traidor, por todo lo que de él se publica en los periódicos y por lo que, de hecho, ha permitido, al exclusivo fin de sostenerse como pueda en la silla. La entrada en el Gobierno de España de esa execrable y maldita plaga asesina que es el comunismo y los comunistas, situando nada menos que como Vice-Presidente al traidor que asesora mediante precio, y nada barato, a la República Bolivariana de Venezuela, pese a haber declarado pre-electoralmente que jamás haría tal cosa. Además de mediocre, amante del plagiar (término originariamente equivalente a “robar esclavos”) y mentiroso compulsivo, este individuo, rebasa los límites de toda mentira para incidir de pleno en la estafa a los electores. Es un estafador, tan torpe como envilecido. Ya sólo por este motivo, el actual Gobierno de España es un gobierno moralmente ilícito y hasta puede que también jurídicamente, en una proyección amplia de la doctrina clásica sobre el fraude de ley, trasladada al ámbito del Derecho constitucional. En cualquier caso, lo que resulta incuestionable es que, este nuevo zapatero remendón, en este momento, se ha convertido en una pieza, o en un mero instrumento, para la implantación progresiva del comunismo en España. Dios no lo quiera, eso sí.

Este señor, ha venido nuevamente, en esta hora tan amarga y decadente de todo lo que es y significa el espíritu y el intelecto, a despertar a Leviatán. No hay más que echar una mirada de soslayo a cualquier periódico, porque a leerlos hay que atreverse. Y hace falta mucho valor.

Sin embargo, tampoco es necesario contemplar este abismo moral, intelectual y cultural, desde la perspectiva del miedo. Nada de miedo. “No tengáis miedo…”, nos dijo a los cristianos el Papa Juan Pablo II. Leviatán, siempre, aunque a veces se hace un poco tarde, es vencido y aniquilado. Por el mismo Dios, de quien en el fondo procede todo lo creado, incluso “los hijos de las tinieblas”. Por eso dijo Jesús que estos últimos se organizan mucho mejor que los “hijos de la luz”. Pero también ha dicho el Profeta Isaías, como ya anticipaba antes, que: “En aquel día Yahvé castigará con su espada dura, grande y fuerte, al Leviatán serpiente veloz, y al Leviatán serpiente tortuosa; y matará al dragón que está en el mar.” Por eso no hay que tener miedo.

Es de general conocimiento la trágica historia del doctor Fausto, leyenda alemana muy anterior a que el inglés Christopher Marlowe la escribiese, en 1604, y a que el francés Hector Berlioz le pusiese música, en 1846. El Doctor Fausto, que sin duda no había copiado a nadie para presentar su “tesis doctoral”, puesto que ya lo era, ya era Doctor, además de un gran erudito, más que saber o conocimientos (no le vendría nada mal a este otro señor saber por lo menos algo de algo), lo que ansiaba era el poder. Y, a cambio de él, vendió su alma al diablo, a Mefistófeles. El resultado final, no fue el de pudrirse en la cárcel, sino el de ser condenado al Infierno.


Luis Madrigal


En la imagen superior, Leviatán, en compañía de Behemot, otra bestia también mencionada en Job (40:10-19,1), cuyo nombre ha llegado a ser usado para connotar algo extremadamente grande o poderoso, y que podría ser un hipopótamo actual, un dinosaurio de eras pasadas u otro animal desconocido. También está acompañado de Ziz, conocido como Renanim, Sekwi o hijo del nido, un pájaro gigante de la mitología judía, del cual se dice que puede bloquear el sol con sus alas. Asimismo, es considerado un arquetipo de animal gigante o monstruoso.
 
Y viene muy a propósito que la música que hoy acompañe a esta entrada, sea la de la marcha húngara sobre la Condenación de Fausto. Podría ofrecer la versión de Herber von Karajan, con la Filarmónica de Berlín, sin duda de superior calidad, pero es mucho más refrescante y esperanzador escuchar la de la Joven Orquesta de Jerez, donde un puñado de jóvenes músicos españoles, en vez de “levantar el puño”, tañen, frotan, puntean, percuten o hacen vibrar a los instrumentos musicales aerófonos.