lunes, 23 de enero de 2017

UNOS POCOS MINUTOS MÁS TARDE



Toro Sentado

TAMBIÉN DESAPARECE LA PÁGINA EN ESPAÑOL


No soy ningún tarambana y, menos aún, un chaquetero. Pero esto último, acaecido no mucho más tarde de lo comentado en la entrada inmediatamente anterior de este mismo humilde rincón escrito, que casi nadie lee, no me ha gustado nada. Pero nada, nada. Yo soy español y, como podra Usted suponer, me desagrada y ofende, muy profundamente, que de la página "bee"  -o como se diga eso, en comanche-  de la Casa Blanca haya desaparecido también, en horas veinticuatro, la edición en lengua española. A tal insulto, sólo puedo decir: ¡Viva la Lengua de Cervantes, estúpido asno cargado de oro! Si en otro plazo similar, no vuelve a resplandecer la hermosa sintaxis castellana en el mismo lugar que antes ocupaba, con las pertinentes disculpas, me pasaré con armas y bagaje al bando que dice de Usted lo que posiblemente Usted sea y mi ceguera no me permitió descubrir en tiempo oportuno. Pero de sabios es rectificar. ¡Se ha ganado Usted un enemigo de mucho cuidado: Yo! ¿Así que allí, entre los sioux, además de los comanches, los arapahoes, apaches y cheyennes, se habla inglés, eh? Le convendría a Usted pensar que, tal vez dentro de no muchos años, la lengua de la pérfida Albión, se habrá extinguido de su enorme país, aplastada por el español. ¿Por qué no hace Usted lo mismo con los ingleses (que llegaron más tarde a la bahía de Massachusetts)? Posiblemente porque Usted, desciende directamente de ellos. O rectifica, o me veré obligado a luchar denodadamente para que, una a una, le escupan a la cara los CINCUENTA MILLONES DE PERSONAS QUE HABLAN Y ESCRIBEN EN ESPAÑOL, y que son tan americanos como Usted, viven en el mismo lugar geográfico que Usted y entraron en él -sospecho- lo mismo que entró su señora madre (que en paz descanse), y se levanten noblemente en armas, aunque los moros asesinos nos maten a todos, aquí en Europa, de donde, afortunadamente, ya se ha ido la Gran Bretaña, ese pueblo egoísta e insolidario del que Usted procede. Amén.







sábado, 21 de enero de 2017

HAN BASTADO UNOS MINUTOS








James Costos y su marido, el interiorista Michael Smith, según DOLORES DE LARA



PARA QUE DESAPAREZCA
LA SECCIÓN "LGBT" DE LA CASA BLANCA


El subdominio whitehouse.gov/lgbt estaba dedicado por Obama al lobby gay. Pocos minutos después de jurar Trump su cargo, la sección desaparece de la web de la Casa Blanca.

El Sr. Obama, no solamente dedicaba tales apoyos al referido "loby", sino que además enviaba embajadores de tal condición, u orientación sexual, como según he podido saber debe decirse, ignoramos si también a otras embajadas, pero sin duda alguna a la Embajada de los EE.UU. en Madrid. Aquí, ha permanecido durante estos últimos años el Sr. James Costos, en unión de su marido, el Sr. Michael S. Smith,  según información del diario EL PAÍS, al pie de foto de Dolores de Lara, y su redactora María Eugenia Yagüe, en su edición del día 28 de Junio del pasado año 2016. El día anterior, Lunes, Costos había recibido a activistas y defensores de la viabilidad de este colectivo, con motivo de la fiesta del Orgullo Gay, en la Embajada.

Parece ser que el Sr. Embajador (Sr. o Sra., según la información ya citada) tenía la intención de irse de España, pero, en cualquier caso, no parece probable pueda efectuar más recorridos turísticos por las calles del viejo Madrid.





Indudablemente la política del Sr. Trump presenta todos los riesgos ya anunciados y temidos, no sólo en España, sino en su propio país y en casi toda Europa. Salvo que las manifestaciones ciudadanas, en contra de tan retrógrada y absurda política, libren a la humanidad del totalitarismo fascista.


Luis Madrigal



viernes, 20 de enero de 2017

sábado, 7 de enero de 2017

¡BIENVENIDO... MR. TRUMP!






OTRO NUEVO PLAN

La película "Bienvenido, Mister Marshall", dirigida por Luis García Berlanga en el año 1953, constituyó sin duda una aguda crítica a la sociedad española de aquel momento. El plan económico para ayudar a los países de Europa tras la Segunda Guerra Mundial, diseñado por el Secretario de Estado norteamericano, General George Marshall, consistía en una ayuda de hasta 12.000 millones de dólares de la época y benefició a 18 países europeos. Aquel plan se orientaba casi exclusivamente a evitar la propagación del comunismo -en cuyo trámite estaba empeñada España hasta las cejas las veinticuatro horas del día, en las Ciudades y en los montes, incluida sobre todo la noche- pero paradójicamente nuestra nación quedó excluida de toda ayuda, a diferencia, por ejemplo, de Italia, que se benefició ampliamente, mientras en Roma ondeaba la bandera del Partido Comunista italiano. Veleidades de la historia, que tantas veces se contradice a sí misma, y no ya cuando ha pasado sino mientras está pasando.

En aquel amargo trance económico, España se salvó de perecer, tan sólo merced a la ayuda de nuestras naciones hermanas, Portugal y la República Argentina. La película de Berlanga, rodada en Guadalix de la Sierra, a 49 kilómetros de Madrid, cuenta las ingenuas esperanzas del pueblo español en “los americanos”, que finalmente pasan de largo mientras, en aquel primer plano picado, corren las banderitas de aclamación popular arrastradas por la corriente del río Guadalix, por cierto un afluente de otro río, el Jarama, en cuya orilla aún permanece un enorme Cementerio, con cerca de 10.000 fosas. Desde entonces, se han utilizado términos como “otro, o un nuevo Plan Marshall” para describir programas o propuestas de rescate económico a gran escala, pero en España, tal plan, siempre sonará a sarcasmo.

Un nuevo “plan” por parte de la que se dice nación más poderosa del mundo, los Estados Unidos de América, se presume y teme hoy en Europa, y muy particularmente en España, a partir del momento  -tan sólo faltan menos de quince días para ello-  de la toma de posesión, como Presidente y Comandante en Jefe de sus fuerzas armadas, del señor Donald Jonh Trump, 45º Presidente electo de aquella nación y, desde el ya inmediato día 20 de este mismo mes, Presidente efectivo y con los plenos poderes que le otorga su Constitución. Constitución conocida como “Declaración de Filadelfia”, ejemplo para el mundo de verdadera democracia. Los papanatas de los periódicos y la Radio españoles deberían tenerlo en cuenta, cuando temen y acusan a este señor de albergar los males de la caja de Pandora, que eran todos los del mundo, sin que cupiese en tal mítico recipiente alguno más, ni menos aún el menor bien. Por lo que se ve, los que no son demócratas, pese a proclamarlo tanto, son ellos. Ustedes. No creo haga falta precisar más detalladamente quiénes son "ellos", porque la deducción es muy lógica para cuantos leen los periódicos o escuchan la radio en España.

Si, como se dice y teme, su campaña para obtener la candidatura republicana a la Casa Blanca para las elecciones de 2016 -con el consiguiente triunfo electoral- ha estado caracterizada por sus propuestas de una política dura contra la emigración ilegal, además de una prohibición de la entrada de musulmanes en los Estados Unidos, no me parece ello tan malo, sino especialmente bueno, y desde luego mucho mejor para España, de poder verse aquí un pequeño reflejo de tal política. Ya era hora de que alguien pudiese defendernos y protegernos de las “invasiones pacíficas”, tras haber vertido nuestros mayores tanta sangre durante casi ocho siglos.

Por lo que respecta a Israel, a su necesidad de autodefensa y eficaz acción antiterrorista, no puede caber la menor duda de que constituye una enorme esperanza lo que, el aún Presidente electo de los Estados Unidos se vislumbra puede hacer, para mantener firme la Nueva Frontera del mundo occidental y su forma de vida.  Se lo deseo de todo corazón a la nación elegida por el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, porque no puedo ignorar que la culminación de aquel doloroso esfuerzo de sangre, también fue posible para España merced a la ayuda financiera de los españoles sefardíes, más tarde injustamente alejados de su propia patria.

Y desde luego, si entre los planes del señor Trump se incluye el mismo objetivo que pretendía el plan Marshall, bendito sea Dios, si ello es así. Y si  -de paso, o “a la que viene”-  pudiera verse libre España de cuantas repugnantes lacras hoy la sitúan al borde del peligro y la sumen en la ignominia, tendríamos los españoles que proponer urgentemente al Vaticano la canonización en vida de dicho ya beatífico señor. Al menos, este humilde español, así desea recibirle: ¡Bienvenido, Mister Trump! Que así sea.


Luis Madrigal


En medio de tanta oscuridad, propia de ultratumba, y de la quietud mortal del barco condenado a vagar siempre por los océanos del mundo, por el momento la mejor actitud a adoptar es la de los marineros noruegos que  -enfrente-  mantienen encendidas las luces de su barco y están armando una gran juerga, sin importarles un bledo si la tripulación de aquel navío fantasma trata de enviar mensajes a tierra, dirigidos a personas muertas siglos atrás.

Su belleza invita en la ocasión  a escuchar la música de Richard Wagner, en aquel Coro inolvidable de la Ópera "El holandés errante"




martes, 3 de enero de 2017

UNA RESOLUCIÓN INJUSTA




LA RESOLUCIÓN 2334
DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA O.N.U.


Proponía Hans Kelsen, en su famosa pirámide, a la norma jurídica internacional para ocupar la cúspide, pretendiendo la supremacía de ésta sobre todas las demás normas contenidas en los ordenamientos jurídicos nacionales, cualquiera fuese su objeto. Kelsen, filósofo del Derecho, austríaco aunque nacido en Praga, pese a su origen judío es un iuspositivista radical, excluyendo de raíz todo iusnaturalismo de la idea y concepto del Derecho. Siempre me ha hecho cierta gracia la proposición del filósofo y jurista austro-húngaro. Los internacionalistas, dividen el Derecho Internacional, en público y privado, lo que ya en sí encierra cierta contradictoria dificultad,  puesto que el Derecho, en general, o es público o es privado -"duae sunt positiones, publicum et privatum ius", decía Ulpiano- y por eso no me parece a mí que aquél pueda ser ambas cosas, por la suprema razón lógica, previa incluso a toda axiología, de que una misma cosa no puede al mismo tiempo ser dos cosas distintas, conforme al principio de identidad.

Por otra parte, en cualquiera de ambas dimensiones, encuentra siempre el Derecho la seria dificultad de su aplicación, por muchos sean y hayan sido los tribunales nacionales o internacionales creados. Detrás de toda sentencia se halla siempre el problema capital de su cumplimiento o ejecución, lo cual, en el supuesto de los Estados nacionales, puede ya presentar ciertas dificultades, pero parece poco menos que un milagro pueda llegar a hacerse efectivo fuera de las fronteras de un Estado. Cualquiera sea el tipo de ellos. Se podrá discutir, en el orden conceptual, el carácter coercitivo o no de la norma jurídica sustantiva, en general, pero es una evidencia lo imprescindible de esta última nota, la coercibilidad, en el orden jurídico internacional. Sin coerción, ni las sentencias de los Tribunales nacionales podrían llegar a ser materialmente efectivas. ¿Cómo podrían serlo las de los internacionales? Y tristemente, conclusión inevitable de todo positivismo ha de ser la de que ni la coerción misma puede ser bastante sin la presencia efectiva de la fuerza. En esto consiste el Derecho positivo llevado a su último extremo.

Por ello, si las sentencias de los tribunales no pueden ser efectivas  en último término sin la fuerza, mucho menos aún pueden serlo, y de hecho nunca lo han sido, las resoluciones de las instituciones y órganos internacionales, orientados a alcanzar el bien preciado de la paz en el mundo. Sucedió así, con la primitiva Sociedad de las Naciones, la S.D.N., creada por el Tratado de Versalles, el 28 de junio de 1919, inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial, y así ha venido sucediendo con su sucesora, la Organización de las Naciones Unidas, la O.N.U, que ciertamente, desde su fundación en el año 1945, inmediatamente después de la Segunda gran guerra, ha venido consiguiendo hasta ahora tan esencial propósito, pero desde luego  -hay motivos para pensarlo-  tan sólo a costa de los Estados más insignificantes o menos poderosos de la comunidad política internacional. Y para eso, no hacen falta resoluciones, si se trata de ser impuestas siempre y únicamente a las naciones más débiles, o en ocasiones a todas ellas por presiones o conyunturales acuerdos útiles a los más fuertes. O hasta por simples fricciones o discrepancias entre los mandatarios de éstos, lo que pudiera resultar causa bastante próxima en el caso que vamos a tratar. Una Organización, como la ONU, en cuyo Consejo de Seguridad se establecen únicamente cuatro Estados miembro permanentes -"el Cuarteto", curioso nombre éste-  y que además, tan sólo ellos gozan del derecho de veto, no puede producir la virtud de la justicia, que es el fin esencial del Derecho, además de evitar las confrontaciones armadas, que ciertamente son un grave mal.

El mismo Kelsen consideraba a la moral como parte de la justicia que, como buen positivista, entendía tan sólo “uno de los fines del Derecho", y no el fin esencial. Tal vez por ello afirmó, en la más importante de sus obras  -la Teoría pura del Derecho"-  que "en tanto la justicia es una exigencia de la moral, la relación entre moral y derecho queda comprendida en la relación entre justicia y derecho". No dice sin embargo Kelsen qué es la justicia, es decir la virtud de la justicia, que en unión de la fortaleza, la templanza y la prudencia, es una virtud cardinal. No lo dice, porque Kelsen es un iuspositivista, y el estudio de tales virtudes, en particular de la última, forma parte de la Moral y, en términos jurídicos, del Derecho natural, concepto este último que, en palabras de otro positivisa, el antropólogo francés Lévy-Bruhl, es preciso enterrar:"Hay que enterrar de una vez ese cadáver, si se quiere en sudario de púrpura". Pero, para enterrarle, antes hay que matarle. Y, con ello, ¿qué será la justicia?

Alguien que conocí en su día (desde luego lo que ahora se llama "un hombre elemental"), entendía y estaba firmemente convencido de ello, de que justo es lo que me satisface e injusto lo que me contraría o incomoda. Pero, esto no puede ser así. Hay leyes, emanadas de los Parlamentos constitucionales, resoluciones de los tribunales de justicia o del Consejo de Seguridad de la ONU que son injustas, en sí mismas, aunque sean legales, o pronunciadas, autorizadas y conformadas formalmente, porque no responden al concepto esencial iusnaturalista de justicia. Y es el Derecho natural, "esa roca inconmovible", sobre la que debe asentarse todo Derecho positivo, como concluyó afirmando un converso, el Profesor español Federico de Castro y Bravo, el que universalmente proclama que la justicia es la virtud moral que, en suma, consiste en dar a cada uno lo suyo, en sus vertientes conmutativa, distributiva y social, y en íntima unión con la equidad y el bien común, que nunca es el particular de sujeto o entidad algunos, sino el del todo y el de todos.

Y, en esta última dimensión de la virtud moral de la justicia, una de las resoluciones  -como tantas otras leyes parlamentarias o sentencias de toda clase de tribunales, ordinarios o de casación-  que, en sí misma, a mí me parece injusta, es la reciente Resolución 2334, del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), aprobada en su 7853ª Sesión, celebrada el día 23 de Diciembre de 2016, sobre los asentamientos de Israel en los territorios ocupados desde 1967, incluido el sector Este de la Ciudad de Jerusalén.

Tengo a la vista el texto íntegro de la indicada Resolución, así como el de la Cuarta Convención de Ginebra y, aun así, me parece muy injusto lo que en aquélla se recuerda, afirma, reitera, subraya, exhorta, insta, confirma, pide y decide. Todo ello me parece injusto. Eso no es dar a cada uno lo suyo. Israel, desde el día siguiente a ser proclamado, conforme al Derecho internacional, como Estado soberano e independiente, no ha hecho otra cosa sino defenderse, muy eficazmente por cierto, de las declaraciones de guerra, ataques y alevosas masacres injustamente perpetradas en su contra y en su carne. ¿Cuántos otros territorios ocupados, en el mundo, como consecuencia de las acciones de guerra, han sido devueltos por quiénes los conquistaron? España, es un mero ejemplo menor, aún está esperando la devolución de Gibraltar. También sobre el caso ha dictado la ONU algunas resoluciones. Pero existen otros numerosos casos en el mundo que resultaría prolijo citar. Y ya he dicho que tal actividad, militarmente hostil e injustificada, data del comienzo mismo del nacimiento de Israel como Estado, con la declaración de guerra y su consiguiente agresión en el mismo año 1948 y posteriormente en los años 1958, 1967 y 1973. En todas estas fechas, Israel no ha sido el agresor, sino el agredido.

Pero -conviene tener memoria- hay un hito crucial, de extraordinaria transcendencia en cuanto sobre él incide de plano la Resolución de referencia. El Sr. Gamal Abdel Nasser, en el año 1967, en virtud de un falso o inexistente casus belli, esto es, sin la menor causa o motivo justo para iniciar una guerra, trató, de modo premeditado, de destruir militarmente a Israel, utilizando un mero pretexto para lanzar su ataque por sorpresa. Sin embargo, en la mañana del día 5 de Junio de aquel mismo año, sus aviones, perfectamente alineados en las pistas, no llegaron ni a despegar, porque fueron ametrallados e inutilizados por la aviación israelí. ¿Qué tenía que haber hecho entonces Israel? ¿Dejarse destruir? Si, fruto de aquella absolutamente ilegítima tentativa de agresión inminente, replicó y ganó aquella guerra, desde que  -el mismo día- las unidades blindadas israelíes quebraron las líneas egipcias, conquistaron el pueblo de El Arish y avanzaron hacia “la tierra prometida”, todo lo que ha devenido posteriormente no ha sido sino, únicamente, el ejercicio del derecho a la legítima defensa por parte de una nación en estado permanente de amenaza, que ha sufrido los más salvajes y cruentos atentados terroristas. No es justo, pues, tenerla por causante de cuanto ha acontecido en la zona para quebrantar el estado de pacífica convivencia.

Porque se ha de decir y considerar al respecto que la cuestión jurídico-internacional del casus belli, lejos de ser la causa, no es sino una consecuencia de la doctrina política, jurídicamente sentada y aceptada desde finales del siglo XIX, del ius in bello, o “derecho de guerra”, que ahora parece desconocer o marginar la referida Resolución de la ONU. Y el contenido del ius in bello, es el de prohibir el recurso a la fuerza armada para resolver conflictos, pero permite el uso del aparato militar contra otro Estado bajo el principio de ultima ratio, esto es, como último recurso. Y en esto es en lo que ha consistido la conducta del Estado de Israel, que, en consecuencia no tiene deber jurídico alguno de abandonar los territorios ocupados en virtud de aquel derecho, adquirido en el transcurso de sucesivas guerras no declaradas ni iniciadas por el Estado israelí, sino inicuamente provocadas por los estados agresores.

Pero, además, tras el Derecho alienta siempre, sin desviarse de él, la razón vital de una civilización y de una cultura determinada. Hoy día en que Occidente sufre la pérfida y brutal agresión terrorista de quienes quieren destruirlo, a sí y a su modo de vida, de unos modos y de otros, Israel es su última Frontera, como ha escrito recientemente el filósofo español Agapito Maestre. Otro de sus colegas, el también filósofo y columnista del diario español ABC, Gabriel Albiac, en su edición de hace tan sólo unos días, escribía literalmente que “sólo al ser trocada en teología, la política arrastra a las muchedumbres. Las arrastra hacia la muerte sin límite… Y que, por ello, no es Estambul, la vieja Bizancio, después nuestra Constantinopla, donde hay que situar la vista. “Como no era Madrid, ni Londres, ni París, ni Berlín, ni Niza, ni Nueva York siquiera. El territorio sobre el cual el islamismo juega su sacrificio de kafires –“cafres” descreídos–, al Grande y Misericordioso es el mundo. Europa representa sólo su primera etapa. Sencillamente, porque Europa es ya, en un porcentaje siempre en alza, territorio islámico. Y porque Europa es rica. Y porque Europa está militarmente indefensa. Turquía es la puerta del continente. Como lo fue siempre. La constricción geográfica es ahí difícilmente eludible. Y el peso simbólico del último Califato juega en la memoria del Islam como un don inalienable –un waqf– de Alá a los suyos. Empieza el año, como todos los años desde 2001. Con Alá haciendo tamiz y recuento. De cadáveres.”

Que Dios, el Único, porque no puede haber más de uno, nunca lo permita, pese a las Resoluciones de la ONU.


Luis Madrigal



domingo, 1 de enero de 2017

¡¡QUÉ VERGÜENZA!!












VII Conferencia Magistral

El fútbol y sus valores


16 de noviembre. 19:30h. Salón de Actos del Colegio (Serrano, 9)


Por Vicente del Bosque

Estará acompañado de los periodistas deportivos,

Iñaki Cano y Francisco García Caridad
Confirmación de asistencia en cei@icam.es



Hace ya un par de meses, más o menos poco antes de la fecha que se indica en el texto arriba constante, literalmente reproducido, tuve la enorme tristeza de recibir del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid, al que permanezco incorporado desde el ya lejano año 1967, la invitación a la que asimismo se hace referencia.

Mi estupor no fue menos que mi tristeza, y no pude resistir la tentación de declinar la indicada invitación, todo lo cortestemente que me fue posible, y sin dar portazos, mediante el texto que ahora deseo expresamente divulgar para conciencia colectiva del grado de deterioro intelectual al que hemos llegado en España. Lo siento, de verdad. Pido perdón a Dios por si, en algo, yo he podido colaborar a semejante estado.

Acompaño, en tal sentido, mi contestación literal al mensaje electrónico rercibido, por la conocida vía de "contestación al remitente", como solemos decir  -o solíamos -  en el Foro, sin ámnimo de injuriar a nadie, en términos de defensa y haciendo uso del derecho a la libre expresión que me otorga la vigente Constitución Española, norma suprema de conducta legal:


"Disculpen Ustedes, pero no me ha sido posible reprimir mi profundo desagrado y mi profunda tristeza al recibir su invitación de referencia. En esta hora, en general tan estúpida y caduca, me había resignado ya a la muerte de lo que fue la Ciencia del Derecho, la que alumbró Roma en sus primeros años de vida y alimentó  en su etapa clásica; la que en su fase central  de esta misma etapa conoció la pugna antitética tradicional entre los proculeyanos y los sabinianos. E incluso en la post-clásica, en la que brilla la agudeza y entidad moral del jurisconsulto Ulpiano. La mismas que, finalmente, estructuró Justiniano, al compilar aquellas dos grandes masas de Derecho objetivo, la del "ius" y la de las "leges". Nada menos que toda la jurisprudencia sacerdotal y civil, por un lado, y por otro las Constituciones Imperiales, desde Augusto hasta el propio Justiniano, para que surgiera el Corpus Iuris Civile, que analizaron los pandectistas alemanes, con Savgny a la cabeza, y el primer Ihering después, pese a su deriva posterior, además de Windscheid, Ennecerus, Kip y Wolf y tantos otros. En suma, el nacimiento del Derecho moderno, en los Códigos civiles europeos, merced a Domat y Pothier, como compiladores últimos, para dar nacimiento al Código francés, en unión de Tronchet, Bigot de Prermeneu, Portalais y Maleville.

Al enterarse de la invitación que Ustedes cursan  -es de suponer que a todos los Colegiados, miembros de esa Ilustre Corporación-   para escuchar la conferencia de un futbolista, con la no menos despreciable colaboración de otras dos grandes figuras, en el orden intelectual, de la misma ciencia deportiva, se habrán removido en sus tumbas las cenizas de todas las figuras del Derecho ya citadas  y, por lo que a nuestro Derecho patrio se fefiere, las de Sánchez Román, “Mucius Scaevola”, Pérez González y Alguer, Valverde, Roca Sastre, Hernandez-Gil  y la columna vertebral del propio Don José Castán Tobeñas. Qué mortificante y hasta  -disculpen-  repugnante resulta, para un  humilde jurista como yo, al que tanto esfuerzo y horas costó aprender, siempre desde el amor al Derecho, lo poco que he logrado saber, que esa Ilustre Corporación  -que en sus días presidieron tan honorables Decanos como Don Manuel Cortina y Aranzana, o integraron juristas como Don Félix Díaz Gallo sin perjuicio del mismo Don Manuel Azaña y hasta hace muy poco Don Joaquín Ruiz-Giménez Cortés, entre tantos otros, tenga la desfachatez de invitar a este humilde e insignificante Colegiado a semejante “conferencia”, pese a su pretendido título difícilmente encuadrable en ningún tipo de Axiología, por muy anti-metafísica y nominalista que pudiera resultar la teoría en cuanto a esta última ciencia filosófica.

Les saluda, resignada pero atentamente,"

Fdo./ Luis Madrigal Tascón.-
Colegiado núm. 9.336

viernes, 23 de diciembre de 2016

NAVIDAD VERDADERA, JUNTO AL FUEGO Y LA SANGRE





NAVIDAD PARA VOSOTROS



Los que adoráis al Niño en vuestro pecho,
sin más luz que la Fe en que  -aquel día-
en plena noche el Sol nació en el suelo,
a vosotros os digo:
Nada temáis de sombras que ahí acechan
cual fantasmas de ayer, que hicieron guardia
en siniestros abismos y al amparo
de rencores y odios...  De teorías
que jamás fueron ciertas ni veraces
y alejaron del ser su ser divino...
Nada temáis... Sois la esperanza
del eterno futuro, que no muere;
la alegría del Cuerpo asesinado
entre sangre a torrestes, que germina
la semilla de Dios... Volved el paso.
Volved a haceros niños. Nuevos pobres, 
junto al brasero de la mesa camilla
que crepita las venas de los muertos
para inyectar en ellas vuestra sangre. 
Y reid y cantad, porque la muerte
hoy claudica de sí... ¡Dios ha nacido!



Luis Madrigal