jueves, 24 de agosto de 2017

CONTRA EL ODIOSO MORO ASESINO



CLARO QUE PODEMOS

La Bestia asesina del yihadismo islámico, o islamista, o lo que demonios sea ese perverso instinto del mal, ha vuelto a causar la muerte en España. Pido perdón a los independentistas catalanes, o mejor dicho a los catalanes independentistas, esos pelagatos tan cerriles y frívolos que quieren conducir a sus conciudadanos a la ruina y al hambre. Les pido perdón únicamente por haber dicho que tales muertes, alevosas, crueles, cobardes, se han producido "en España", porque eso puede dolerles muy en el fondo de su raquítica alma. Muy posiblemente, más que la trágica muerte de esos catorce inocentes de toda culpa, incluido el niño granadino, de tan sólo meses de edad, que paseaba en unión de sus padres, a bordo de su vehículo infantil.

Posiblemente, hasta podría encontrarse alguna relación, entre los asesinos y los independentistas, en virtud del principio de causa eficiente; esto es, de la falta de eficacia de los servicios policiales "independentistas", conocidos por ese ridículo nombre que tienen, y que impide las más acertadas actividades de las "fuerzas de ocupación" del Estado, la Policía Nacional y la Guardia Civil. No es posible desear el mal, y menos aún la muerte a nadie, absolutamente a nadie  -y yo no lo hago, en modo alguno, ni lo he hecho jamás-  pero, en lugar de turistas, según he leído de 134 nacionalidades, podría encontrarse entre las víctimas la Señora Alcalde de Barcelona, esa mujer horrible, fea y analfabeta, que alcanzó su cargo, tras sus consiguientes berreas al pie de pancartas y otros actos intelectuales por el estilo. Ella  -se ha dicho, más que insinuado-  se negó a establecer barreras, bolardos o medios materiales de defensa en la ciudad de Barcelona, previo y preciso informe de la conveniencia de proceder a ello, por parte de la Guardia Civil, bajo el pretexto de que "no iba a convertir la ciudad en una cárcel". En este preciso y conveniente lugar (conveniente para la seguridad de las personas, de derechas, de izquierdas, de centro, incluidos los más pobres del mudo, miembros de la famélica legión, y los de las "periferias" del Papa argentino Francisco I, y esperemos que último para bien de la Iglesia y de la Argentina), esto es, en la cárcel, podría terminar ella, si se presentase una querella, ejercitando la acción penal, que es pública, tan popular como a ella tanto le gusta, proporcionando al Juez Instructor la notitia criminis y demostrando después, en su caso, ante el  Juzgado penal competente la veracidad de los hechos. Ese sería el sitio de esa señora. Yo había oído mal y pensé que se llamaba Ana. Pero, no. Se llama "Ada", aunque parezca una bruja, porque ya sabemos que es urgente suprimir las reglas de ortografía, sobre todo la "h", que es muda. Acabo de escuchar, en TV, las manifestaciones, sin duda de algún responsable político-administrativo afecto a su banda, en las que éste afirmaba que "de nada hubiesen servido" tales medidas. Porque tales actos de extrema crueldad, de lesa humanidad, esos crímenes contra la raza humana, son inevitables. Es decir, no se puede hacer nada frente a ellos. Falso. Pero, cuando hay que recurrir a este argumento, algo debe andar suelto por ahí. Y sería de toda justicia atarlo.

Opinión radicalmente contraria es la del columnista de ABC, Salvador Sostres -un catalán barcelonés-  quien en su sección "Todo irá bien", publicó un aplastante alegato, bajo el título "PODEMOS DEFENDERNOS", el pasado Domingo, 20 de Agosto. El título, tiene un subtítulo. "Claro que podemos hacer algo. Y lo primero es recordar que hay una sola Civilización y que fuera de ella todo es barbarie." Dice seguidamente Sostres que el argumento más escuchado en estos día es el de que "no podemos hacer nada ante este tipo de ataques." El columnista, opina, sensu contrario, que Israel está rodeada de estos mismos asesinos y el número de muertos, en todo lo que llevamos de año, ha sido de 11. No dice los que lleva Europa, ni los que acumula España desde aquel 11 de Marzo de 2004, con 192 muertos y 2.057 heridos. Algo estará haciendo Israel contra los que querían lanzar a todos los judíos al mar. "Nos matan los asesinos pero morimos por nuestro buenismo relativista", dice Sostres. Y ya se sabe, desde hace tiempo, y esto lo digo yo, que el relativismo, junto al racionalismo científico, el materialismo, la negación a radice de lo absoluto y, sobre todo ello, quizá la simple estupidez, han causado estragos al mundo, pese a todas las apariencias del progreso, la tecnología y el bienestar.

Y en esto de los yihadistas islámicos, los europeos y ahora los españoles, se han comportado de manera verdaderamente estúpida. El enemigo, no. Viene utilizando ya hace algún tiempo, no ya aquello que se atribuyó al Coronel Gadafi y recientemente al Presidente de Turquía, Sr. Erdogan: "Con el vientre de nuestras mujeres, conquistaremos Europa...", lo que ya resulta amenazador e injusto, cuando el inmenso bien de la paz consiste en la cooperación internacional de los pueblos, pero "cada uno de ellos dentro de sus fronteras". Lo contrario, se llama invasión, aparentemente pacífica, pero está claro que no tanto. Ahora, muy recientemente, algunos imanes, lanzan en las mezquitas y fuera de ellas otras consignas, nada pacifistas, sino llenas de odio. Y precisamente con repugnantes insultos a España, aunque alguno de ellos pudiera coincidir bastante con la verdad. Acabo de ver en Internet uno de esos productos, en general despreciables, que en el presente caso podría ser por ello falso, pero tampoco me extrañaría nada que fuese auténtico. Este señor, el Imán Hukfhas al Hirahz, dice a los suyos, a "sus jóvenes" asesinos, entre otras cosas, que "los españoles son muy dados a la holgazanería y se entregan a todo vicio con prontitud." Por ello "hemos de penetrar en esa sociedad caduca, esteril y viciosa sin contaminarnos." Porque, "debilitando a España, que es el país más débil de la Unión Europea, debilitaremos a Europa." Nos quieren debilitar, sin perjuicio de matarnos después, mediante la introducción gratuita de las drogas y otros gratificantes estímulos similares. Acompaño, al final, el testimonio gráfico literal de tales consejos y pretensiones, por si alguien desea desmentirlo. Por favor.

En todo caso, es un hecho probado que esta misma táctica, o estrategia, que constituye una de "Las 37 maneras de derrotar al enemigo", fue la utilizada por Mao Tse-Tung en China y por aquel aparentemente heroico y generoso Ernesto "Che" Guevara, en Cuba y Colombia.Tan vieja táctica es la de la corrupción moral del enemigo. Sin excuir el hecho, tozudamente comprobado, de matarle de manera alevosa y cruel.

El otro día, por manifestar en una tertulia restringida mis ideas al respecto, alguien me obsequió con los calificativos de "facha" y de "retrógado". En vista de lo que allí dije, que ni me atrevo a reproducir, tal vez lo sea. Tengo no obstante la sincera esperanza de que el Islam y los musulmanes, sean de verdad paz y pacíficos, amor y piedad. También ellos descienden de Abrahán. Pero, por si no fuera así, no puedo olvidar tampoco aquella traducción de César, en "De bello Gallico": "César, llegó; despidió a las rameras y sometió a la tropa a fuertes entrenamientos."

Y en esta sociedad española, sobran muchas rameras, casi todas ellas hijas de la Gran Ramera, que no es precisamente la Iglesia de Jesucristo, el Hijo de David, el enviado del Padre, sino más bien cuantos grupos, grupúsculos y, muy en general, bandos, banderías y facciones del mal, se han propuesto destruirla (aunque las puertas del Infierno no podrán prevalecer sobre Ella) que además de ejercer tozudamente tan antiguo oficio, y por lo que respecta a las españolas, son muy estúpidas.

Luis Madrigal

Las Navas del Marqués (Ávila, España)
Café Bar "El Sauco"

24 de Agosto de 2017

Festividad del Apóstol San Bartolomé,
que sufrió el martirio despellejado.
Fiesta en el pueblo de mi padre, Robledo de Sanabria,
en la hermana Provincia de Zamora


Vean, vean Ustedes lo que dice el Imán de referencia:




viernes, 18 de agosto de 2017

PARA NOSOTROS LOS CRISTIANOS

ISRAEL ES LA IGLESIA DE JESUCRISTO




Vengo considerando racionalmente  -esto es, dentro de un esquema lógico-  pero sobre todo sintiéndolo dentro de mí, que los israelitas   -antes y después de la capital Declaración Nostra Aetate, del Concilio ecuménico Vaticano II, y no sólo los sefardíes, por lo que atañe a mi condición de español, sino todos ellos, en lo que concierne a mi fe cristiana-  son nuestros hermanos mayores en esa misma Fe. Que duda puede caber a nadie de que Jesús era un judío, maestro en primer término de otros doce judíos. Y no sólo esto, sino que confió la tarea de construir su Iglesia a un "judío, hijo de judíos, de la Tribu de Benjamín", Saulo de Tarso, según este último mismo dice literalmente. Y que, todos ellos, tenían por origen y padre a Abrahám y por maestro e instrumento de la legislación divina a Moisés, aunque fuese sólamente escrita en piedra. Jesús, según también Él mismo dijo, no vino al mundo para abrogar la ley, ni los profetas de Israel, sino para darle su contenido, escribiendo esa misma ley en el corazón de todos los hombres. Por eso, estoy muy convencido de que yo mismo, insignificante substancia individual, que aspira a ser persona, vengo de la Sinagoga, como sin duda alguna el canto gregoriano procede de la salmodia. Y por ello, he llegado también a la conclusión  -ya lo sabía teóricamente-  no sólo de que Israel es la Iglesia cristiana  -todas ellas-  sino también de que quien ataca a Israel ataca a la Iglesia y que quien ataca a la Iglesia ataca a Israel.

Este convencimiento, se ve agigantado, o al menos muy reforzado por un hecho harto comprobado y reiteradamente percibido por mi parte, tanto a través de los medios de comunicación, de todo tipo, como en especial a través de mis conversaciones o diálogos con otras personas. Todos los que se muestran contrarios o ajenos a la Iglesia, son partidarios de los palestinos y radicalmente enemigos de los judios. ¿Por qué será esto así?. Desde luego, no puede ser porque existan razones objetivas que puedan servir de fundamento a tal predisposición, o posicionamiento. Las razones que generalmente aducen, desde luego no podrían ser acogidas por los hechos probados y por lo tanto irrefutables que han constituido la historia, reciente y lejana, de tal estado o situación de conflicto que, por desgracia, a quien más ha privado de la paz es a Israel.

Pero tampoco quiero discurrir por este tortuoso y enrevesado camino de la política internacional, ni siquiera del Derecho que la rige, el Derecho Internacional, de fundación injustamente atribuida a un holandés, cuando fue precisamente un español quien lo hizo. Debo remitirme a otra Historia, no sólo metafísicamente mucho menos relativa, sino totalmente absoluta: La Historia de la salvación humana, que tan sólo puede encontrarse en Dios, en la divinidad. Hacia ese destino camina el hombre y esa es su tarea más esencial, precisamente en cuanto este último término resulta especialmente peciso y adecuado, porque la esencia es la propiedad de ser. No tan sólo de existir, en el tiempo y en el espacio, entre la sinrazón del animal y la modorra de la planta, sino de llegar a ser lo que todo hijo de Dios está destinado a ser. Por eso, la primera premisa del existencialismo -y me atrevería a decir del existencialismo judeo-cristiano-  es la de "yo no soy Yo". El yo que ahora soy, en cualquier momento del tiempo en el que existo, no soy el Yo que quiero ser. Y esto lo explica muy bien el judaísmo, porque no cabe olvidar lo que Yahveh le dice a Moisés: "Yo soy el que soy". Hay que entender, por infinidad de razones, que Dios es el único, por tanto, que no necesita existir para ser. Porque ya es eternamente, sin principio ni fin, y por ello "no existe", no puede resultar un existente. Todos los humanos, en cambio, hemos de ganarnos el ser desde el existir, desde que somos instalados en la existencia y emergemos en la conciencia de sí mismo.

Acabo de leer el libro  -"Jesús, en sus palabras y en su tiempo"-  del profesor de Historia en la Universidad de Jerusalén, David Flusser, especializado específicamente en el período histórico en el que vivió  -y existió- Jesús de Nazaret. No es ni mucho menos un libro doctrinal, ni por tanto adoctrinante, sino una pura biografía de Jesús, escrita por un judío, según el cual "el judaísmo es el trasfondo en que se encuadra el mensaje de Jesús y sólo quien conozca el primero puede captar el sentido del segundo". Es un libro muy claro, prologado por un jesuita, el Padre Joaquín Losada, Profesor de la Universidad de Comillas, quien no puede eludir su admiración más profunda, por encontrarnos, no ante un libro más sobre Jesús de Nazaret, sino frente a un libro distinto. Yo añado, en lo que a mí personalmente concierne, que muy especialmente distinto, en la medida que sólo Flusser me ha hecho reparar en el matiz y sentido, singularísimamente específicos, del mandamiento supremo de Jesús, el amor.

En efecto, siempre me he preguntado, entre no poco y sincero sufrimiento, como yo podría amar a aquellos que, por naturaleza, me inspiran odio, mucho más que amor. Y Flusser, al fin, me ha dado la respuesta, porque  -dice literalmente-  "amar a quien se odia, no sólo va en contra de la naturaleza del hombre, sino que además es una perversidad. Lo que en realidad Jesús exige es que amemos al adversario que nos odia: al odio debemos corresponder con el amor." ¡Por fin puedo entenderlo! Y la explicación de tal enigma radica en el significado, dentro del mundo judío, de las palabras: "Si amáis a quien os ama, ¿qué recompensa tendréis? Amad a vuestros enemigos". Pero, en hebreo, son dos las palabras con el significado de "enemigo". La primera, equivale más o menos al hostes latino, simplemente; la segunda significa "el que te odia". Y este segundo significado es el que utiliza Jesús. Por ello, no es de extrañar que el Padre Losada, en el prólogo a este luminoso libro, se sorprenda tan agradablemente de "oír hablar así sobre Jesús de Nazaret". Porque "su forma de enfocar la figura del Señor tiene como resultado el logro de una atmósfera que [a los cristianos] nos resulta familiar." Por ello, además de experimentar la misma agradable sorpresa yo quiero dar las gracias al autor. A un judío, que me ha fortalecido en mi débil fe. Gracias, pues, a todos ellos, al pueblo entero de Israel.

En el documento ya incialmente citado, se declara literalmente por parte del Concilio Vaticano II, que la muerte de Jesús "no puede ser imputada ni indistintamente a todos los judíos que entonces vivían ni [lógicamente mucho menos] a los judíos de hoy". Por otra parte, Benedicto XVI, en su libro "Jesús de Nazaret", exonera a los judíos, como pueblo, de modo total y absoluto. Era así como habría de suceder y, en esa Muerte, todos los humanos tenemos nuestra parte, porque la eternidad está fuera del tiempo y Dios es un eterno presente. La acusación, sostenida durante siglos, y llevada al ánimo de las gentes, de tantas injustas y abominables maneras, no ha sido sino fruto del odio, para fomentar el antisemitismo e incrementar en el mundo la persecución a los judíos, el pueblo elegido por Dios. El de la primera alianza divina con el ser humano.

Queda en pie, tristemente para mí, la polémica; la separación del dogma y del rito entre judíos y cristianos. Esto también es verdad. Sinceramente, yo no me siento judío, sino cristiano, porque creo que el Mesías esperado por Israel, durante siglos, llegó ya al mundo hace más de veinte. Algunos rabinos, en su momento, también lo creyeron así. Y no me refiero tan sólo a los que  -como tanto se ha dicho en España- "judaizaban" en la intimidad, sino a los que lo creyeron de verdad. No me encuentro a mí mismo participando, dentro ni fuera de la Fe, en los ritos, fórmulas, costumbres y cultura en general de los judíos. Como tampoco me siento, ni me encuentro plenamente de tal modo entre otros diversos modos de cristianismo o  -a veces-  entre los propios cristianos en comunión con Roma. Pero siento un gran deseo de superar, en todos los casos, tales diferencias de matiz y, desde luego me permito sugerir y rogar a todos los que se tengan por verdaderos cristianos que, allí donde puedan encontrar a un judío, no dejen de llamarle hermano. Porque lo somos. Y los somos también en Cristo Jesús que, agonizante en la Cruz, no tuvo el menor reparo en levantar los ojos al cielo para exclamar: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen". Pero "esos", para quienes se pedía el perdón, éramos y somos todos, no sólo los judíos. Todos los pueblos de la tierra y todos y cada uno de los hombres de todas las épocas. Todos y cada uno de nosotros.

Luis Madrigal


Las Navas del Marqués (Ávila, España)

18 de Agosto de 2017





lunes, 14 de agosto de 2017

TAN SÓLO ANÉCDOTA


SOBRE EL PERDÓN A LOS ENEMIGOS



Un Burro



Otro


En un mismo día  -ayer mismo, para ser concreto-  aunque sin duda por casualidad, he podido cerciorarme, una vez más, de que eso que, con la mayor frivolidad y superficialidad, llamamos amistad o enemistad, y en consecuencia "amigos" o "enemigos", es mucho más sutil de lo que, ya por si o en si mismo pueda advertirse. Entro en un bar y saludo: "Buenos días, queridos amigos". Alguien, al otro extremo de la barra, responde, con la mayor convicción de estar seguro de lo que dice: "Bueno, eso de amigos, hay que demostrarlo". Sin la menor duda, no se refería a mí en particular, por falta absoluta de materia y causa, sino al concepto de "amigo", muy en general. Pero, tenía mucha razón.

Lo mismo, podría suceder en cuanto a lo de "enemigo". Parece ser que, en este último caso, la anécdota se atribuye a muy diversos personajes, todos ellos famosos, que en su lecho de muerte fueron piadosamente animados a perdonar a todos sus enemigos. El moribundo (o los respectivos, secuenciales o alternativos agonizantes) respondieron: "No puedo personar a los enemigos, porque no tengo ninguno. Nunca hice ningún favor a nadie".

No es preciso ser un lince para deducir que, parece ser, aquellos a quienes se favorece en algo, por pequeño sea el favor, terminan siendo los enemigos de quien les dispensa el correspondiente acto de liberalidad. Y, además, en proporción directa al favor recibido. Esto es, a más, más. A menos, menos. Por ello, cuanto más grande es el favor, mayor la enemistad. Esto es realmente grave. No lo es tanto, en cambio, en el caso contrario, cuando el favor prestado es mínimo, o insignificante. En este útimo caso, más que hablar de enemistad tendríamos que llamarlo ingratitud, o simplemente torpeza. Pero ya sabemos que ésta, la ingratitud, es un sentimiento privativo del ser humano, que en esto se distingue de los animales, mucho más agradecidos. Sin llegar a tal fenómeno, también resulta costatable, estéticamente, que la simple torpeza, la falta de la más mínima sensibilidad, es muy frecuente entre los de nuestra especie.

No faltan tampoco, desde luego, los analistas de la cuestión, que atribuyen la ingratitud al fruto positivo o no de la gestión, servicio o dádiva prestados, naturalmente sin obligación alguna de hacerlo, ya hayan sido previamente pedidos o no. Esto es, si el éxito sonríe al que lo recibe, no le resulta a éste tan fácil incurrir en aquel miserable tipo de conducta, como si una especie de freno, similar al bocado que se aplica a las caballerías, se lo impidiese. Ahora bien, si son el fracaso o la frustración los que se hacen presentes, pese al interés y buena intención del donante, en este caso no hay nada que agradecer y, en consecuencia ya no se produce tal freno y se instala el olvido, en la mente de aquel a quien se quiso favorecer, hacia quien trató de hacerle el bien.

Esta última actitud, mutatis mutandis, resulta colindante o similar a lo que, en el orden jurídico-penal, se conoce como delitos por razón del resultado, y ello debe ser, tal vez, porque es a los caballos, y no a los burros, a los que se coloca tal instrumento de hierro, con sus correspondientes cama y barbada, para poder ser sujetos y gobernados. En todo caso, los burros, desde luego, con freno o sin él, son mucho más innobles y mucho menos dóciles e inteligentes que los caballos, que son animales de gran porte.

En cualquier caso, la civilidad, la cortesía, el buen sentido de la convivencia  -sin necesidad de llegar al perdón,  que es sentimiento o virtud genuinamente cristiano-  son para ser destinados a todos, y no tan sólo a quienes se comportan conforme aquellas honorables actitudes sociales. "Por las buenas, yo soy muy bueno..."  Esto dicho tan usual como estúpido, es sencillamente inaceptable. Hay que ser bueno con todos, cualquiera sea la forma en que uno pueda ser tratado por los demás. Bueno, educado, sensible, amable, cortés, generoso... y cuantas otras propiedades elogiamos en otras personas, para que estas mismas cualidades, siempre privativas del bien y nunca del mal, puedan arraigar en nosotros mismos. Porque, del mismo modo en que quién no es honrado en lo poco, no puede serlo en lo mucho, el que no es educado, cortés, amable y generoso con todos, no puede serlo con nadie.


Luis Madrigal



Las Navas del Marqués (Ávila, España)
14 de Agosto de 2017
Terraza de Verano de la Cafetería-Bar "El Sauco"


jueves, 10 de agosto de 2017

UNA FUNDACIÓN EXTRAÑA






La VILLA
DE LAS NAVAS DEL MARQUÉS
FUNDÁRONLA HEBREOS DE NABUCODONOSOR

El geógrafo del siglo XVII Rodrigo Méndez Silva, escribió una obra, propia de su materia de estudio, y aun más, que tituló "Población de España". El Capítulo LXXIII de dicha obra está dedicado a nuestra Villa (como literalmente la llama el autor)  de Las Navas del Marqués. En el momento en que Méndez Silva escribe su obra, son 800 los vecinos que habitan aquí en Las Navas, los cuales, según asimismo se dice, antes incluso de dedicarse a la cría de ganado, lo hacen fundamentalmente "al gran trato de muy buenos paños, proveyendo varias partes dellos Reynos".

Resulta, pues, claro que, en tal época, Las Navas era sobre todo una villa de tejedores, o fabricantes de tejidos, sin limitarse al propio consumo y el de sus alrededores, sino que exportaba a otras regiones de España. Más aún que de criadores de vacas y produción de leche, como se la ha conocido desde primeros del pasado siglo XX. A esto debió contribuir en notable medida aquel chascarrillo que a mí me contaron el primer año de mi ya prolongada estancia veraniega, en 1973: "Leche de las Navas", ofrecían algunos naveros en un cantarito de barro, desde los andenes, al estacionamiento de los trenes. "La mitad agua", dicen que replicaban los viajeros desde la ventanilla. "La mitad... leche", replicaba el oferente, indignado. Pues eso he dicho, "la mitad agua y la mitad leche", concluía el viajero de ferrocarril. ¡Por Dios, qué mala fama...! De las tres supremas necesidades que integran la trilogía marxista, en lo que atañe al concepto de necesidad (nutrirse, cubrirse, cobijarse), los naveros de entonces habían decidio dedicar sus esfuerzos y su trabajo a satisfacer las del primer y segundo órdenes, y nada menos que a título de exportación. Y aunque, de los cantaritos de leche, la mitad fuera agua (cosa que no creo, dada la honestidad de las gentes del lugar), sin duda los paños, si hemos de otorgar crédito a Méndez Silva, eran en el siglo XVII, "muy buenos y muy bien tratados". Nada de fraude en esta matería. Por el contrario, a diferencia de los productos lácteos -según entiendo carentes de toda regulación-  ya en 1500 se había promulgado la Pragmática de Granada, firmada por los Reyes Católicos en dicha Ciudad el 15 de Septiembre de dicho año, que aprobó las Ordenanzas sobre la fabricación de paños.

Lógicamente, en el siglo XVII, en que se escribe la indicada obra geográfica "Población de España" [cuyo facsímil del Capítulo LXXIII, tomado de la Biblioteca Nacional se inserta inicialmente, junto al edificio del actual BBVA] aún no había sido realizado el Catastro de Ensenada, que data del año 1751, ya transcurrida la mitad del siglo XVIII. Como es bien sabido, con el advenimiento de este último siglo, España había logrado superar la prolongada crisis de la centuria anterior, abriendo una etapa de reactivación y desarrollo económico. Por ello precisamete, el Marqués de la Ensenada, Don Zenón de Somodevilla y Bengoechea, máximo responsable de la política económica durante el reinado de Fernando VI (un gran rey, por cierto, a diferencia de todos los demás borbones y muy especialmente de algunos), aprobó un nuevo modelo de la Hacienda pública, en el año 1749, cuya base fundamental del sistema tributario fue la sustitución de todos los impuestos hasta entonces tradicionales por el impuesto único del Catastro, que se denominó por ello "El Catastro de Ensenada". El catastro, actualmente, es un registro fiscal orientado, no a saber quién ostenta el derecho de propiedad, por haberse constituido en su favor dicho derecho (de eso se encarga otra institución, el Registro de la Propiedad, inexistente en España hasta 1861), sino quién es el sujeto pasivo tributario que ha de pagar por los bienes inmuebles sobre los que recae el mismo. También  -entonces-  en el caso que nos ocupa, sobre las actividades económicas que se realizaban. El Catastro de Ensenada se basó, en su elaboración, en una serie de preguntas que determinaron, una vez efectuadas las correspondientes actividades de investigación, las consiguientes Respuestas Generales, por parte de cada uno de los Municipios de toda España. Las Respuestas Generales de la Villa de Las Navas del Marqués fueron publicadas, en el año 1993, por Ediciones del Umbral, bajo patrocinio del Ayuntamiento de Las Navas, sobre los fondos documentales de dicho Catastro, depositados en el Archivo General de Simancas y en el Histórico Provincial de Ávila, con Introducción de Gonzalo Martín García, de la Institución de Estudios Abulenses "Gran Duque de Alba", e Ignacio González Tascón, de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, de la Universidad de Granada.

Por este motivo, los 800 habitantes que Méndez Silva atribuye a la Villa de Las Navas del Marqués, en el siglo XVII, un siglo más tarde, en 1751, se han convertido en 2.130, incluidos los 14 frailes dominicos del Convento dedicado a Santo Domingo y a San Pablo, (si bien, a la Pregunta 39ª, relativa a los Conventos y Religiones, se responde que "el combento del orden de Santo Domingo, llamado de San Pablo, se compone de nueve religiosos existentes en él), según el "Libro personal de los vecinos de la Villa de Las Navas y Libros oficiales de personal", del Archivo Histórico Provincial de Ávila, en relación con el Catastro de Ensenada (Libros 710, 711 y 712).

Por otra parte, los criadores de ganado y fabricantes de paños, se han convertido, o han dado lugar, en no pocas personas que ejercen muy diferentes oficios: Albañiles, Canteros, Albéytares, Herreros, Sogueros, Zapateros, Sastres, Tintoreros, Molineros, Hortelanos, Pastores, ... además de los 90 pobres de solemnidad, sin que, por otra parte, pueda haber variado el paisaje agrario, ni la distancia de la Villa al Escorial, que Méndez Silva establece en "tres leguas".

Pero lo que, sin duda, más llama la atención es que, según Méndez Silva, la Villa de Las Navas del Marqués hubiese sido fundada por "Hebreos de Nabucodonosor", cuando  -sobre todo si se observan las virtuosas costumbres de sus actuales comerciantes- más bien parece haberlo sido por los fenicios. Porque es bien injusta la fama de amante del dinero y la usura atribuida al pueblo judío, cuyos miembros se vieron obligados a ejercer el oficio de banqueros por no permitirseles el ejercicio de ningún otro. Y, además, a tener que fingir antigüedad, nada menos que desde los tiempos de Nabucodonosor, que precisamente fue quien se los llevó cautivos a Babilonia, tan sólo para poder argumentar que, muy dificilmente ellos habían sido quienes mataron a Cristo, dado que ni  -por razón del lugar- podían estar en Jersusalen, sino fundando Las Navas, ni  -por razón del tiempo- en la época del Emperador Tiberio, que fue cuando sucedió la muerte de nuestro Redentor. ¡Pobres judíos! (posiblemente Rodrigo Méndez Silva también lo era), siempre forzados a disfrazar con ingenio la mentira, para rescatar de ella la pura verdad! Y, pese a todo ello, tras dos enormes cautividades y el constante acecho a su misma susbsistencia, han logrado ser siempre, y convertirse hoy en día en una de las más avanzadas naciones del planeta. ¡Qué gran pueblo Israel! Alguien me dijo una vez que mi apellido era judío. Si así fuese, me sentiría orgulloso de ello.



Luis Madrigal
Las Navas del Marqués (Ávila, España)
10 de Agosto de 2017
Festividad de San Lorenzo Mártir

   

miércoles, 9 de agosto de 2017

MUY CERCA DE SUS MURALLAS



AL RECORDAR UN ÉXTASIS DE TERESA DE ÁVILA


Como hace ya tantos años, me encuentro por estas fechas muy cerca de las murallas de Ávila, pero acabo de ver y oír por TV a un coro de Alcalá de Henares, que interpretaba un canto muy entrañable a mis oídos.

Durante la vida de Teresa, en el Convento de Salamanca había ingresado una novicia, llamada Isabel de Jesús (Jimena), especialmente dotada para la música y el verso. Una tarde de Pascua de Resurrección del año 1571, Isabel cantó una coplilla amorosa que trataba del sentimiento del alma humana ante la ausencia de Dios, y cuyo poema, con toda certeza, la misma Isabel había escrito y compuesto musicalmente. Teresa la escuchó y seguidamente perdió  el sentido, teniendo que ser llevada a su celda en brazos de dos de las hermanas. La propia novicia, Isabel de Jesús, lo testificó así  años más tarde en el proceso de beatificación de Teresa, en 1614. La novicia Isabel de Jesús (Jimena) es persona especialmente significativa en la vida de Teresa, porque,  allí mismo,  en Salamanca, esta misma novicia, de origen segoviano, hará una copia manuscrita de "Camino de Perfección", que la misma autora revisará pormenorizadamente y la autorizará con estas palabras de su puño y letra en la cercana Alba de Tormes: “He pasado este libro; paréceme está conforme al que yo escribí, que estaba examinado por letrados; tiene las setenta y nueve hojas que aquí se dice con ésta en que firmo, en este monasterio de nuestra Señora de la Anunciación del Carmen, en esta villa de Alba de Tormes, a 8 de febrero , año de 1573. Teresa de Jesús, carmelita” (fol. 79r).

Yo mismo, escuché este canto de coro muchas veces durante mi infancia, en León, en la vieja iglesia de mi Parroquia de San Juan de Renueva, cuando era su Párroco Don Eladio Tejedor Alcántara, que había nacido en Villalpando, en la vecina y hermana Provincia de Zamora:  "Rantia Gloria Extolle". O, con mayor orden y precisión: "Gloria ex tollerantia", como hubiera gustado a los Zúñiga.

Pues bien, la coplilla era esta: 

Véante mis ojos,
dulce Jesús bueno;
véante mis ojos,
muérame yo luego.

Vea quien quisiere
rosas y jazmines,
que si yo te viere,
veré mil jardines:
flor de serafines,
Jesús Nazareno,
véante mis ojos,
muérame yo luego.

No quiero contento
mi Jesús ausente,
que todo es tormento
a quien esto siente;
sólo me sustente
tu amor y deseo,
véante mis ojos,
dulce Jesús bueno;
véante mis ojos,
muérame yo luego. 

Es de extrañar, tan sólo en cierto modo, porque los vascos son de la tierra de Ignacio de Loyola, y tradicionalmente fervorosos y recios cristianos, que, en esta época que corremos, la Capilla Músical de la Catedral de Bilbao, con motivo de la celebración del 75 Aniversario de la Schola Cantorum, interpretase muy recientemente, en la Parroquia de San Vicente de Baracaldo, esta joya de espiritualidad eucarística, en el V Centenario de su composición literaria y musical. Con la única objeción, por mi parte, de que en el Programa se atribuyó este poema a Santa Teresa de Jesús, como habitualmente ha venido haciéndose. Pero ni el poema ni la música son de Teresa, sino de una de sus jóvenes novicias, de entre las que tenían en aquel Convento de Salamanca el nombre canónico de Isabel de Jesús. Teresa, "simplemente" entró en éxtasis, al escucharlo. Seguidamente tengo el honor de ofrecer, a quien tenga oídos para escuchar, esta vieja reliquia:


No cabe la menor crítica a la versión de este coro, pero tal vez la subida del archivo a YouTube ha generado algunas deficiencias de sonido. Por ello, voy a ofrecer seguidamente otra versión, la editada por Esperanza Rodriguez Prieto, de sonido mucho más claro, si bien, según me ha parecido, con algunas interpolaciones o adiciones que, según entiendo, no figuran el los versos originales.