martes, 19 de enero de 2010

ESCENAS DE INVIERNO (IV)


LLUVIA TRAS LA NIEVE

Golpeaba la lluvia los cristales
aún teñidos de nieve, blanca y pura;
latía en cada gota su frescura
al barrer los oscuros ventanales.

¿Dónde habré ir, que pueda curar males
-preguntaba la lluvia, en su andadura-
y el Cielo respondía con dulzura:
No corras mucho, ayuda a los mortales

a conservar su casa y su alegría;
sus prados y cultivos... Y la lumbre
que el abuelo encendió, día tras día.

Nunca caigas en tromba, por costumbre
de arrasar lo que vive todavía,
ni saltes con terror desde una cumbre.


Luis Madrigal


12 de Enero de 2010





6 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Lindo poema de veras, precioso.

Saludos cordiales,

Hasta pronto poeta.

Mercedes dijo...

Magnífico poema a la lluvia, yo diría que haciendo un símil con el ser humano: "Nunca caigas en tromba, por costumbre
de arrasar lo que vive todavía,
ni saltes con terror desde una cumbre".
Un placer.

Mariana dijo...

La lluvia...y esa melodía de Manzanero...cautivaron mi corazón...
Muy lindo lo que has escrito Luis.
Cariños de Mariana

Capuchino de Silos dijo...

¡Cómo queda en tu corazón la tragedia de estos días pasados!. Se adivina. Con mucho amor la conviertes en lluvia sana para ayudar a los mortales.
¡Preciosa y saludable oración!
Muchas gracias Luis.

Luis Madrigal Tascón dijo...

Muchas gracias a la cuatro, amigas mías. Vuestra sensibilidad femenina es la que os hace ver todo lo que habéis visto. "Así sera... si así os parece". Un fuerte abrazo. Luis.-

Anónimo dijo...

Gracias intiresnuyu iformatsiyu