viernes, 29 de enero de 2010

NOCTURNO SIN CALMA



NOCHE DE HONDAS TINIEBLAS

El eco somnoliento de la noche,
deja escapar su resonancia pura
y retumba sonoro, sin estridencias,
sobre el nervio del reposo,
anulando el silencio y quebrantando el sosiego.
Viejos fantasmas, agazapados y sigilosos,
en su zigzagueante caminar,
vuelcan sus negros suspiros.
Mientras, el oscuro manto
se extiende lentamente
y va cubriendo de sombras inquietantes
el día que ha de nacer...
Cuando el alba asome temerosa su faz,
desvaídamente blanquecina
y, lejos de su melodioso canto,
los ruiseñores habiten el silencio del trino.
Una voz muda, clama,
gritando desgarradoramente
y, como en un embrujo,
de cada sombra brota un enigma
indescifrable, elegiaco,
melancólico y lastimero...
¿Dónde estarás tú, que eres la luz,
la melodiosa armonía
y el consuelo de mi llanto...?


Luis Madrigal





7 comentarios:

Mercedes dijo...

Fantástica poesía. Así siento yo la noche y la llegada del día, aunque tú lo dices de escándalo.
Saludos.

Capuchino de Silos dijo...

Sin palabras! Es verdaderamente maravilloso tu poema.
Con la música...te rasga el alma.
La última pregunta se la hizo Brahms tantas y tantas veces. Nunca tuvo respuestas.
Te aconsejo que la leas con la música, por favor. Entenderás mejor a este poeta lleno de música silenciosa.
¡¡¡Muchísimas gracias!!!.
No tengo idea lo que ocurre. No me deja entrar.

Man dijo...

Luis podrá decir luego lo que quiera pero mi ignorante opinión(después de haberlo leído tres veces, incluso escuchando a Brahms como sugiere C de Silos) es que, con su último verso, a mi me sugiere continuar susurrando el soneto de Lope de Vega, tal como lo iba yo haciendo el pasado martes por la noche, pasando por la calle Huertas y por el convento donde estuvo su hija Marcela.

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío …/…

Sigo pensando que Luis es un gran místico y yo un afortunado de tener su amistad aunque solo sea en la distancia.

Pluma Roja dijo...

Precioso poema.

"Dónde estarás tú, que eres la luz,
la melodiosa armonía
y el consuelo de mi llanto...?"

Nostálgico final.

Placer leerlo,

Saludos cordiales,

Hasta pronto.

Luis Madrigal Tascón dijo...

Gracias, amigos, muchas gracias. Ello no obstante:

1º) Cuestión de orden. Yo no he suprimido ningún comentario. Ya dije en su día que había inhabilitado la moderación de comentarios y sólamente irían a la papelera los groseros, procaces, irreverentes, etc., pero no creo haber visto ni eliminado ninguno de este tipo. Si he suprimido alguno, habrá sido inconscientemente y ruego al "comentarista" vuelva a reproducirlo, con mis disculpas por adelantado.

2º) Mercedes, sinceramente no puedo desearte, porque ya te he tomado cariño, que sientas de este modo, nunca, la noche y la llegada del día. Hay otros modos mucho más placenteros y agradables, aunque quizá no tan románticos.

3º)"C", querida "C". ¿De verdad? ¿Te creerías que esa letra llegó a mí mientras escuchaba la Sonata de Brahms?. Por una vez, o quizá por muchas, la letra ha ido después de la música, aunque ya sabes que, según dicen, debe hacerse al revés.
La pregunta final, ha sido sugerida por la música, pero no puedo saber si cuando Brahms se la hizo esa, según dices, estaba pensando en Clara Schuman. Yo tampoco obtengo ninguna respuesta. No obstante, volveré a leer al tiempo que ecucho esa música. Seguiré tu consejo.

4º) Querido Man: Que no, que no... Yo creo que no tengo mucho, o nada, de místico. ¡Oh, Calle de las Huertas...! ¡El entierro de Marcela...! El golfante de Lope, tan íntimo cuando entrega el alma "al anmoroso llanto". Y ese Soneto, que tú has comenzado y yo, me permito, inmerecidamente proseguir:

... que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:
«Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!

¡Y cuántas, hermosura soberana,[conte que esto es un "ripio", pero es un ripio de Lope de Vega]
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!

Ese Soneto, querido Man, es puro misticismo, escrito por un "golfante" entre Amarilis, Filis y Marta de Nevares... Yo no soy ni la mitad de "golfo", pero tampoco tan místico. Un fuerte abrazo, Man.

5º) Muchísims gracias, Pluma Roja. Ya sé cómo entrar en tu Blog (en tus Blogs), que de hecho ya he explorado, aunque mínima y muy superficialmente. Lo que he podido leer, me gusta mucho. Estaremos en contacto y debatiremos sobre Teología. Un cariñoso saludo

A todos, amigos. Luis.-

Capuchino de Silos dijo...

Siento decirte, Luis, que con las prisas fui yo quien le di a la papelera y se me borró el comentario.
¡Lo siento, de verdad!
El otro día en mi blog me pasó algo por el estilo y no encontré lo que quería.
Un abrazo

Man dijo...

He podido constatar que en el arte de la palabra es solo la palabra la que vale y no por ello se involucra, necesariamente, la persona. A Lope siempre se le recordará por sus múltiples y bellas palabras y casi nada por sus muchos devaneos amorosos, aunque si estos fueron necesarios para producir aquellas… responda el cielo, y no yo.
Una cosa es que tú seas y no te creas un místico y otra cosa es lo que, a mí, tu poesía me inspira. De eso hablo, que de lo demás, cada cual con su “cadacuala”.
Cuando no se conoce al poeta, es normal que al principio se asocie a ambos en una simbiosis de “él” con su “palabra”. Luego cuando se conocen los “pecados” y defectos del poeta se piensa que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencias, casi una broma macabra; al final, cuando vas conociéndole más, cuando llegan los años, sí se ve al poeta reflejado en su obra como en un espejo viejo y roto, aunque incluso él mismo no se vea.
Esto lo digo, no por intuición sino por experiencia, contemplando la vida y las obras de un afamado y gran poeta, actual, miembro cercano de mi familia.
Perdona lo extenso que soy a veces pero no sé expresarme con menos palabras. Lo mío no es la “métrica” sino la “kilométrica”.