domingo, 10 de abril de 2011

DIÁLOGO MIRANDO AL PARNASO



 Si no lo entendí mal, a simple vista, desde que pude leerlo hace unos días, en el Blog "PLUMA ROJA", de mi buena amiga Aída Niederheitmann, un poema suyo, publicado en las últimas entradas, bajo el título de "VIGILIA", require , a mi modesto juicio, un tipo de contestación que, sin el menor ánimo de presumir yo de nada, no pude encontrar en los análísis que se hicieron a dicho poema. Es más, encontré alguno que, muy bien pudiera representar lo radicalmente contrario al espírítu, al sentimiento y hasta a la misma vital peripecia histórica que lo dió vida. Por ello, no he dudado en rendir un sincero homenaje a la autora de aquel poema, que espero pueda ser de su aceptación y agrado:


I

VIGILIA

No queda nada
ni aún la sombra que se evaporó
después de buscar sin encontrar.

Se retiró,
se perdió entre otras sombras
que le dieron abrigo,
la arroparon y desapareció
en los brazos
del último sueño.

Quedó aprisionada
en el laberinto
de la vigilia.


Aída Niederheitmann
Pluma Roja



II

AQUELLA SOMBRA, OTEA EL HORIZONTE


Todo quedó
de aquella sombra, fuerte,
apasionada.

Quedó su despertar y, en la alborada
de un nuevo amanecer,
halló la suerte.

¡No era un tímido aliento lastimero, no!
Era una sombra
que tomó su onda de la luz
y que luchaba
para llevar tras sí, el eco y la mirada,
el dulce amor, la dicha, el pan caliente.

¡Lastima, no…! La vista, al frente,
otea el horizonte donde duerme
el sueño que vivió.

Y aquí, en el suelo,
calcinado y reseco tanto lodo,
alguien vigila el laberinto
y, sin nada buscar, encuentra todo.


Luis Madrigal


A mi querida amiga,
la escritora guatemalteca, Aída Niederheitmann Lara,
Pluma Roja, alma fuerte, luchadora y eterna combatiente.
Aún después de la muerte



6 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Buenas tardes Estimado Luis, vengo y leo esta entrada y, me he quedado muda. La verdad considero un homenaje inmerecido porque la verdad, no me considero, ni por dónde pasó, una escritora. No soy más que una aprendiz empírica en el arte de la literatura. Realmente no creo ser una escritora. Pero si tú estimado Luis, me consideras así, dado quien eres, empiezo a creer que realmente podré empezar a llamarme escritora en forma tímida.

Agradezco mucho este homenaje y el remate con el Himno nacional de Guatemala que hizo que derramara unas lágrimas desde mis secos ojos.

Muchas gracias Estimado Don Luis Madrigal Tascón.

Bárbara dijo...

OOPS...LLEGO PARA TREMENDO HOMENAJE DE MI QUERIDA PLUMITA!!!
LE HAZ DADO BUEN TONO..Y EQUILIBRIO..ME GUSTA Y APRECIO SOBREMANERA LO QUE HE LEIDO!!!
TE DEJO UN ABRAZO Y UN BESO LLENO DE LUZ...
BALI..DESDE sE SÓLO AMOR!

Mercedes Vendramini dijo...

Hermos homenaje luis!!! Exquisitas palabras las que dedicas a nuestra querida Aída. Aplausos a tu hermoso gesto.

Mis saludos!

Debora Mota dijo...

Hermosos poemas!
Que bela homenaje. Tambien sigo Pluma Roja. Me gustan mucho los poemas de Aída

Man dijo...

Salgo solo para aplaudir tu detalle y la humildad de nuestra amiga Pluma Roja.
Para ti un abrazo
Para ella un beso

Luis Madrigal Tascón dijo...

¡Por favor, Aída...! Suprime toda clase de tratamientos. Eso de "Don", es verdad, me lo decían en la Univerisdad y en el Ejército, pero ya pasó todo eso. No quedamos más que lo que me parece la verdad -con minúscula y con mayúscula, sobre todo- y yo mismo. Además, somos amigos, ¿no?. Nuestros hermanos portugueses, no sé los brasileños, tienen o tenían derecho a que se les llame "Excelentísimo Señor", es decir "Excmo. Senhor." Pero a mis amigos portugueses siempre los traté, y ellos a mí, de "tú", nos tuteábamos. No voy a decir nada más, porque tampoco tengo el menor derecho a hacerlo. Esta humilde entrada, como todas las mías, era únicamente un pequeño homeneje, y es todo para ti. Ya ves cómo han acudido a él tus amigos, a los que saludo, y considero ya míos también, sin creerme en absoluto protagonista de sus ambales comentarios. Hasta -ese sí es amigo mío "por derecho propio"- mi querido MAN, ha salido de su escondrijo para enviarte un beso, que es el signo y símbolo del amor. Yo también te envío otro y le devuelvo fraternalmente su abrazo. Saludos a todos, amigos. Luis Madrigal.-