viernes, 8 de julio de 2011

LA ECONOMÍA




¡La Economía...! Escribo el término con mayúscula, para referirme a la ciencia, o a la pretendida ciencia económica, si es que sus principios y postulados básicos, y fundamentalmente su forma invariable de verificarse los mismos, puede considerarse se cumple siempre, o en una gran parte de casos o situaciones. Porque de eso dependería la consideración como tal y verdadera ciencia, de la que dice ocuparse del estudio de la actividad económica. Yo no soy economista, ni mucho menos, por favor, ni nada que pueda parecérsele ni aproximársele aun de lejos. Un curso de "Economía Política", y otro de "Hacienda Pública", a los que tan sólo muy secundariamente presté la mínima atención, no me autorizan a decir ni media palabra al respecto. Por tanto, nadie me haga caso, no faltaba más. Sin embargo, como, al menos en España, últimamente, casi todo el mundo dice saber o quiere entender de todo, sin apenas entender de nada, por qué iba a privarme yo de decir lo que me venga en gana. Sobre todo en unos momentos en los que "la Ciencia del hambre"  -como se la definió en su día-  se encuentra de plano, cara a cara, o más bien "a cara de perro", con su verdadero y más exacto objeto material de estudio, el hambre.


Lo que a mí me gustaría decir hoy aquí, es que los españoles, continúan haciendo el idiota por las calles, mostrando oposición violenta y demagógica a los procesos judiciales de deshaucio, lo que sin duda debe andar muy próximo a la figura o perfil de algún tipo penal, por mucho que el instigador, o al menos el que permite a tales populachos que se quebrante abierta y directamente la ley, sea el perverso Sr. Ministro del Interior, don Alfredo Rubalcaba, que tiene nombre de futbolista argentino y hechos de malechor común, como parece no sería difícil demostrar. En lugar de tan ilegales y estúpidas prácticas, los sufridos españoles deberían pedir, de verdad, responsabilidades a alguien. Porque la situación de la economía española, más bien crítica y hasta objetivamente muy peligrosa para todos en general, no va a arreglarse por la miopía y desfachatez de tales gentes, siempre dispuestas a culpar "al sol" de sus males, sin atreverse a poner la vista en quienes,  progresivamente, y a pulso, se los han venido causando, hasta llegar a la situación presente, en la que objetivamente podría producirse la quiebra del Estado. ¿Quién ha sido?, me permito volver a repetir yo hoy aquí. ¿Acaso el "chapapote" de Galicia, originado por el "Prestige"? ¡Nunca mais...! Pero, hombres de Dios  -o de quien sean ustedes-  pero si ya, por una parte, en el proceso judicial seguido "para deslindar responsabilidades", previa práctica de la prueba pericial correspondiente, articulada con todos los detalles de la técnica de la navegación marítima, se demostró que la decisión de alejar aquel barco hacia alta mar, fue la medida más adecuada y eficaz. Item más, por otra parte, resulta asimismo probado  -y puede consultar quien lo desee a los propios mariscadores, al propio tiempo que a los distribuidores, establecimientos y consumidores de marisco gallego- que, tras al parecer los substanciosos nutrientes ingeridos por molucos, crustáceos y otras especies, precisamente gracias a los que contenía el "chapapote", el actual marisco es mucho más grande, más sano, más sabroso... ¡Que ironías tiene la vida...! Nada, todo lo que se pretendía como un horrible mal, para derrocar a un Gobierno que había llenado a rebosar las arcas del Estado, ha resultado siendo un enorme bien. ¡Ni en eso aciertan nunca!. Les pasa lo mismo que a los actuales jueces, que sólamente aciertabn en sus sentencias cuando dicen "fallo". Por el contrario, tras aquel, a la larga beneficioso accidente, y sobre todo tras los horrendos crímenes del 11M, "los de siempre" han vuelto a asolar a España, empobreciéndola hasta cotas alarmantes. Y de ello, ¿quién tiene la culpa?... "¿Quién ha sido?" Yo sé muy bien quién ha sido, y los españoles, muy en general, lo saben también. Sin fuda ha sido esa pandilla de harapientos intelectuales, incompetentes, incapaces e inútiles, bajo el "liderazgo" de la figura humana más indocumentada, estúpida y nefasta que, en toda su larga historia, incomprensiblemente, ha podido ajercer el poder político formal, en España. Lo que nadie sabe es  si podremos seguir comiendo caliente, dentro de más o menos tiempo. Porque, además de torpes e incapaces, son tan canallas y tan deshonestamente avarientos y malvados que, de ninguna manera, se van. Ignoran muy a propósito que la legitimidad de ningún político, ni de ningún Gobierno, es la legitimidad de origen en las urnas, sino mucho más la legitimidad de ejercicio del poder. Y de los resultados de ese ejercicio, o de la falta de él. Estos nefastos personajes, tienen que consolidar sus injustos privilegios, fundamentalmente los económicos, de escándalo y vergüenza para una sociedad medianamente próxima a cualquier tipo o clase de axiología. Y para eso hay que "aguantar". No abandonan el  poder, aunque nos hundamos todos en la miseria. Y habría que decir también ahora: ¡¿Quién ha sido?! ¡Nunca mais! Hay que decirlo en rotundo castellano: No volváis más. Nunca. Eternamente. Analfabetos. Canallas.

Ciertamente, hay que admitir la concurrencia de "la crisis", término impreciso y hasta contradictorio para explicar la verdadera situación que tan dolorosa y colectivamente se padece. Porque una "crisis", no es más que el cambio brusco que experimenta un enfermedad, pero generalmente "para mejorar" el estado del paciente, que de este modo puede curarse. Hasta tal punto esto es así que, como muy bien saben los médicos, el polo opuesto de curación es el que ofrece "la lisis", que consiste en la terminación lenta y favorable de la enfermedad. Es posible, es más, resulta cierto y seguro, que para los restantes países de Europa, los que constituyen la Unión Europea  -aunque no todos-  y para algunos otros fuera de la Unión, sí pueda tratrase de una verdaera crisis, en el sentido ya apuntado. Para otros, entre ellos España, no puede hablarse propiamente de "crisis"  -ni tan siquiera de lisis-  sino de depresión. La "depresión", llamada también recesión, es un estado decreciente de la actividad económica, en el que se produce más que se vende. No se vende, porque no se puede comprar, y esto último sucede a su vez por la incidencia del desajuste monetario. No circula el dinero. No hay dinero. Y sin dinero, no hay quien compre. Y, como ya decía, no ha sucedido ni sucede igual en todos los países, de los llamados "de nuestro entorno". No voy a decir, una vez más, en Alemania y Francia, sino tampoco en Holanda, Bélgica o Luxemburgo. En estos países, ya no hay "crisis",  hace mucho tiempo que dejó de haberla, porque en todos ellos se practicaron los ajustes debidos e introdujeron los correctores adecuados. También es verdad que hay otros en peor situación incluso que España: Islandia, Grecia, Irlanda o Portugal. Pero, en el primero de ellos, ese minúsculo islote próximo al Polo Norte, han tomado la sabia y justa decisión de juzgar al ex-Primer Ministro por su responsabilidad en el derrumbre del sistema bancario islandés, estimando negligencia grave su pasividad a fin de evitar tal catástrofe, pese a las advertencias de los organismos competentes internacionales. ¡Qué maravilla! No, desde luego, la del desplome del sistema, eso no, sino la de sentar en el banquillo de los acusados a un personaje político, para que responda de su estúpida e incalificable barbarie. El mandatario islandés permitió alegremente el endeudamiento sin limite de los Bancos. Y aquí, en España, cuántas otras salvajadas no se han hecho y cuántas otras peligrosas frivolidades no se han cometido. ¿Cuándo se podrá sentar a alguien en el banquillo, con su sonrisa estúpida y bobalicona, vuelta la cara a los fotógrafos, como quien ha hecho una gracia? Otro de esos países, Irlanda, incurrió en otra malandrinada similar, garantizó a los acreedores la totalidad  de sus créditos, es decir, hizo responables a los Bancos de la totalidad de sus deudas frente a aquellos. Pero, el caso más gracioso, más "cómico", aunque también dramático, es el de Grecia, cuna del humanismo y la filosofía, y actualmente sede de la corrupción más "olímpica". En Grecia  -como en España los chinos-   no se morían nunca los griegos y, ya gobernase el socialista Papandreu o el socialcristiano Karamanlis, los muertos seguían cobrando las pensiones más de cien años después de haberse ido a la tumba. Y después de su enésima huelga general, los señores de la UE, le dijeron a Grecia: ¿Cómo que van ustedes a seguir sin hacer nada? Miren ustedes: O ponen inmediatamente en marcha las medidas adecuadas, o ya pueden ir comenzando a vender islas. Pueden comenzar por Corfú, que es tal vez la más bonita. ¿Qué no tienen ustedes dinero? ¡Ya lo creo que tienen...! Y mucho. Todavía les quedan los restos del Partenón, los que no se llevaron los ingleses al Museo Británico; el Mausoleo de Halicarnaso; el Templo de Apolo.... Y van a pagar con eso. ¿Que se quedan ustedes sin "soberanía"? Pues, sí. Exactamente eso es lo que puede pasar. Exactamente lo mismo que tanto le extrañaba a la Ministro de Economía de España, esa "lumbrera" de Galicia, a la que el exministro, también socialista, en su mal día, don Julián García Valverde, siendo Presidente de RENFE, exigía a gritos que "se la quitasen de su vista". Yo lo oí, en vivo y en directo. García Valverde, tampoco era precisamente trigo limpio, pero era Economista del Estado, y sabía que esta mujer no sabía nada de Economía. ¿Vamos a quedarnos los españoles sin El Escorial y el Museo del Prado? Espero con toda mi alma que antes podamos quedarnos libres de tanta basura humana. Portugal, nuestro querido Hermano, además de vecino y siempre bueno y cariñoso con nosotros, no ha hecho nada apenas, quiero decir nada malo. Lo único malo que en su día sucedió es que Portugal y España fuesen dos Estados distintos e independientes.

Y así nos han ido las cosas a ambas naciones, aunque se dice por ahí que el puesto que ahora ocupa Durao Barroso en la UE lo hubiese ocupado Aznar, de no haber sucedido lo que sucedió. Esto es lo de menos. Lo grave, es lo ocurrido en España después de Aznar, que siguió una férrea disciplina presupuestaria y fiscal; obtuvo el importantísimo apoyo de los Estados Unidos, lo que favoreció la posición y el prestigio españoles en todo el mundo; llegó a tener, fruto del Tratado de Lisboa, una posición casi tan fuerte o preeminente como Alemania y Francia en la U.E. y, como ya he dicho, dejó llenas hasta arriba las arcas del Estado. Y lo que sucedió después, en sínteis, fue lo siguiente: Un imbécil, comenzó a vaciarlas, propiciando dádivas y subsisidios a todo trapo, y no sólo a "repartir" lo que otros habían logrado reunir, sino a pedir más dinero para "seguir repartiendo" lo que no era nuestro, y mucho menos suyo, lo que agigantó el endeudamiento, público y privado, hasta los actuales límites de casi tres veces el producto interior bruto (P.I.B.)  - Alemanía no llega ni a la mitad, y Francia a una parte-; multiplicó por mil los riesgos económicos, ya casi en principio insostenibles, de esa barbaridad, que tan mal remedio y "marcha atrás" tiene, la de las Comunidades Autónomas; destruyó la finalidad originaria de las Cajas de Ahorros, convirtiéndolas en nido de sanguijuelas políticas, sobre todo socialistas y, sobre todo, permitió cobarde y conniventemente, que esa lacra de los Sindicatos gobernasen España a su antojo, pese a hacerse las víctimas del capitalismo opresor. Eso fue lo que creo yo ha pasado. Y temo mucho, entre temblores y naúseas, lo que puede pasar. ¡¡Fuera!!  Cuanto antes. Luis Madrigal.-




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