viernes, 4 de mayo de 2012

OTRO SONETO AL AMOR




CAE LA TARDE


Al caer la tarde, lloro sin consuelo
y siento  -sin sentir-  que mi alma siente;
se acaba lo que un día, dulcemente,
del cielo vino y hoy es desconsuelo.

De la tierra que piso, vuelve al cielo
el sueño que latía, y la simiente
que lo hizo vivir, el fuego ardiente
que devoró mi entraña, ya alza el vuelo.

Ya, sobre el aire, sólo una pavesa
vuela sin él y sólo mi memoria
guarda un clamor, al fin, de herida ilesa.

Vuela el tiempo y da vueltas la noria,
que gira sin cesar y mi alma besa.
El fuego, se apagó… Queda la escoria.



Luis Madrigal




 

5 comentarios:

María Bote dijo...

PRECIOSO SONETO, AMIGO POETA LUIS. FELICIDADES POR ÉL.

ES UN PLACER LERTE.

MARÍA

Alicia María Abatilli dijo...

Hola, Luis.
Esa escoria también saldrá y volverás a ser libre.
Un soneto importante, potente, pleno.
Te dejo un abrazo
Alicia

Man dijo...

Seremos destilados siete veces al crisol. Lo que queda, la escoria, es lo que nos pesa: los hijos de la soberbia.
Cada día es un nuevo amanecer; una vida nueva que nos renueva y nos da otra oportunidad para amar... hasta la última destilación.

stella dijo...

soneto que me llega con fuerza, ha sido un placer pasar por tu casa, enhorabuena
Un abrazo
Stella

Francisca Quintana Vega dijo...

Al caer la tarde...sienta bien leer un hermoso soneto como este.Es precioso.Un diamante, como usted dice.
Sigo pensando que el bienestar espiritual hay que buscarlo en las cosas pequeñas,que, a veces...son las más grandes. Felicidades por su maestría, señor Madrigal.