No es posible en Invierno al Arco Iris ver tras la lluvia en el cielo. Sus colores se guardan al estío, como la nieve, que es fruto del hielo, allá en las lejanas alturas, teje el manto que cubrirá a la tierra. Ni es el bosque quién dá su vida al árbol, que abre sus brazos y los une a sus hermanos, para envolver la fronda y ocultar el sol. Son los árboles quiénes dibujan y pintan al bosque del verdor de sus ramas y brotes, que en la maraña inmensa del horizonte infinito tocan las nubes y provocan su llanto.
Madrid, 1 de Diciembre de 2009
Luis Madrigal
Arriba, en la imagen, "El Pinar en Noviembre" (Las Navas del Marqués, Ávila)
Estaba yo un poco harto ya de este mecanismo, que, en mi modesta opinión, para nada sirve. Y menos a mí, que casi nunca he dejado de publicar -excepto en alguna ocasión, la impertinencia de algún "chis-garabís"- cuantos comentarios , pocos, desde luego, han tendido a bien formular cuantas personas han querido hacerlo. Pero algunas de ellas, las cercanas, han venido diciéndome, cuando me ven por la calle, que tal mecanismo se les hace sumamente complicado y molesto. De modo tal, que, a la vista de ello y tras intentarlo varias veces, han desistido de su intención. Bien, a mi no me importa nada, pero absolutamente nada, lo que cada cual quiera decir. Allá él, o ella. Desde luego si alguien trata de meterse conmigo, y considerase yo que lo hace sin motivo alguno, puedo defenderme de ello también perfectamente, y hasta "aplastarlo" como a una cucaracha. Por otra parte, las posibles groserías, procacidades o manifestaciones obscenas, siempre pueden ser suprimidas, debido a otro de los mecanismos, perfectamente representado en el orden gráfico por un cubo de la basura. Y ahí terminará cualquier posible impertinencia de este caracter. En consecuencia con todo ello, he dedicido suprimir, inhabilitar, la llamada "moderasción de comentarios". Se lo digo a quienes se "disculpan" conmigo por el hecho de encontrar tantas dificultades como me dicen. Eso sí, quede bien claro que maldita la falta que me hace comentario alguno. Yo, escribio lo que escribo porque quiero y, fundamentalmente, lo hago para leerlo después yo mismo. Raro que es uno. Un cordial saludo a todos mis escasos lectores, muy en especial a ese genio de la Informática, mi buen amigo Carlos Garrido Novoa, que ha prometido multiplicar por varios miles el número de mis lectores, en virtud de no se que artilugios. Pero, eso también, querido Carlos, de pagar, nada, ni un céntimo de euro (€ = +-$). En cierta ocasión conocí a un pobre hombre al que llegué e oír decir que "pagaría por ser Jefe". Verdaderamente, hay gente idiota. Pues algo así me parece a mí pagar a esas Empresas tan "imaginativas" para que los demás lean lo que uno escribe para uno mismo, o para pasar el rato jugando a esto de los Blog. Porque, para leer, lo que se dice para leer, nada como los libros. He dicho. Luis Madrigal.-
Mi nueva y reciente amiga, y corresponsal de Blog, "Capuchino de Silos", cuyo nombre real y Ciudad en la que vive he conseguido saber por ella misma, publicaba en su delicioso Blog ("Capuchino" es Licenciada en Bellas Artes y musicóloga, o música, enamorada de Brahms, ademas de poetisa y pintora), un poema de Gerardo Diego, que yo quise comentar, y lo hice, entre otras cosas, enviándole a ella la famosisima Décima, titulada "Piedad", del mismo Gerardo Diego, por si no la conocía o no la tenía a mano. Y he aquí, que por causa de esos diablillos informáticos, que tanto incomodan, me dice que ha desaparecido el poema de su Blog. No voy a revelar los datos que conozco de "Capuchino de Silos" (¡que pseudónimo más bonito, verdad!) puesto que no tengo el menor derecho a ello. Tanpoco diré la maravillosa Ciudad española en la que tiene, muy en general, la suerte de residir, aunque haya de pagar en estos momentos un heróico precio por ello, pero sí, en su honor, y para general conocimiento de los amantes de la poesía, sobre todo de la Poesía sacra, reproduzco aquí nuevamente ese maravilloso poema:
PIEDAD
He aquí helados, cristalinos sobre el virginal regazo muertos ya para el abrazo aquellos miembros divinos. Huyeron los asesinos. ¡Qué soledad sin colores! ¡Oh, Madre mía, no llores! ¡Cómo lloraba María! La llaman desde aquel día la Virgen de los Dolores.
Gerardo Diego
Podría publicar en la cabecera de esta entrada infinidad de imágenes de la Virgen Dolorosa, pero he querido elegir, una vez más, a mi Virgen, a la de todos los leoneses, Nuestra Señora del Camino, patrona del Viejo Reino de León y de la Bimilenaria Imperial Ciudad que fue y es su Capital. También es una Dolorosa, de autor y época totalmente desconocidos.
La verdad es que aquí, en Madrid, pero también muy en general en toda España, hemos tenido la suerte (o la desgracia) de atravesar los meses de Octubre y Noviembre, que dentro de unos minutos va a concluir, en medio de un clima, no ya otoñal sino veraniego. Los atuendos de manga corta, los días soleados y hasta calurosos, han sido habituales hasta ayer Domingo, 29 de Noviembre, precisamente el día en que se cumplían 585 años de la muerte de Pedro Martínez de Luna, Benedicto XIII de Avignon, quien a mi humilde juicio fue verdadero Papa de la Iglesia de Dios, pese a serlo de Avignon y pese a ser depuesto por el Concilio de Constanza, en 1417. Cada 29 de Noviembre es para mí recordatorio fijo, por ser el del nacimiento de mi padre, pero también el de la muerte de aquel gran hombre, tan injustamente tratado, cuya figura he tenido siempre como la más representativa de los grandes perdedores, tal vez por serlo yo mismo, aunque no grande, sino simplemente, en lo que a mí se refiere, un pequeño perdedor. El caso es que, quién sabe si tal vez por aquella injusta destitución de Constanza, cayó ayer el tremendo aguacero, con fuerte descenso de las temperaturas, que obligó a descolgar con urgencia de los armarios abrigos y gabardinas, además de los paraguas. Y así, con frío, se inció el día de hoy, último de Noviembre, festividad de San Andrés, el hermano de Pedro, que tampoco fue Papa, por ser el hermano menor e irse a predicar al Evangelio a Grecia, en lugar de hacerlo en Roma. Menudo argumento, proporcionó Andrés a los ortodoxos griegos, reforzado posteriormente por Focio y Miguel Celulario. Bien, el caso es que parecen haberse ido ya hasta otro año los apacibles días de Noviembre, en los que yo mismo, escribí este ya tardío pero entonces justificado Soneto, que el viento frío de hoy me hace añorar:
UN CÁLIDO NOVIEMBRE
Se acomoda el Otoño, placentero, en su cobijo cálido y sonriente. No quiere que el Invierno, tan hiriente, rasgue la piel, como si fuera Enero.
De la nieve y la lluvia mensajero, quiere rendir tributo al sol ardiente como si fuera Julio, y deja ausente el hielo de la cumbre... Tan ligero
hace correr las horas, que en Verano discurren lentas y su luz prodigan. Unas y otras, cogidas de la mano,
volverán a brillar, cuando persigan, día tras día, un nuevo meridiano que haga salir el sol y al sol bendigan.
Luis Madrigal
En memoria de los Otoños madrileños, llenos de luz y de sol, me complace ofrecer una canción que yo solía oír de niño a mihermana, en León, y que remueve ahora mis recuerdos. Perdonen, perdonad todos, amigos, que me remonte a 1800, en pleno reinado de Don Alfonso XII, el Pacificador, a Don Julián Gayarre, el gran tenor navarro y, sobre todo, a la luz de gas, pero es que, a veces, la historia se repite, en todo tiempo y en todos los lugares.
He ido hasta el Mar y he visto su extrañeza... Como en mi alma, brilla algún reflejo, mas el azul de su gigante espejo es ahora gris, colmado de tristeza.
Junto a sus mansas olas, la certeza, de que mi ser caduco se ha hecho viejo, he sentido sin ti... Y tu consejo de convertir en fuerza mi flaqueza.
¿Es este Mar el mismo que soñabas cruzar un día, desde el otro, hermano? ¿Es la playa de arena que esperabas
para pisar, cogida de mi mano y reavivar el sueño que anhelabas...? ¡Ese sueño, murió aquel verano...!
Como no tengo el mal gusto de tener en mi casa una bandera inglesa, quiero decir una bandera de Reino Unido de la Gran... Bretaña e Irlanda del Norte, me he comprado una toalla de baño, de esas que se venden a los turistas para la playa, y casi tan grande como la que ondea en Buckingham Palace. Normalmente, he venido utilizandola para secarme después de la ducha, arrastrándo dicho trapo, aunque suavemente, y con cierto cuidado, por todas las partes de mi anatomía, a fin de no causarme el menor daño. Después la venía tirando al suelo para secarme sobre ella los pies y, por último, los zapatos. En realidad ya estaba harto de repetir esta operación desde hace días -concretamente desde que el diario "El Mundo", de Madrid, publicó la información que arriba precede. Además, como dicha bandera-toalla era tan grande de tamaño, al fin decidí trozearla, hacerla pedazos, y distribuirlos entre los empleados de una emprea de limpiezas, con la única condición de que los usen en los inodoros, exclusivamente. Eso sí, tuve la precaución de reservarme uno de los trozos para mi propio uso, con el fin de practicar en mi jardín el tiro al blanco, aunque sólo sea con una humilde escopeta de aire comprimido... Pero, ya, ya... el trozo del asqueroso trapo de referencia, ya bastante sucio de por sí, ha terminado como un colador. Se lo he contado a todos los ingleses que conozco y veo por la calle. También les he dicho que son unos hijos de perra (que también se escribe con "p"), además de piratas y chulos de mierda. Luis Madrigal.-
Nota importante: Los soldados de la fotografía de arriba son portugueses, tratando de apresar a otros piratas que, seguramente aprendieron su oficio de los ingleses, los cuales siempre lo han practicadado muy bien. Les ofrezco una hermosas canción en lengua inglesa. Que la disfruten.