viernes, 29 de octubre de 2010

LE PREGUNTÉ A LA AURORA





¿NO MOVERÁ A NADIE MI PENA?


Suave y lenta, la lluvia en los cristales
acariciaba al alba y sonreía.
Desde mi lecho, triste la veía,
a media luz, sobre los ventanales.

Yacía mi alma en duros peñascales,
anhelante y latiente todavía,
sangrando por la herida, noche y día,
entre abruptos y crudos pedregales.

¿Será muy largo  -pregunté a la Aurora-
el camino en que arrastre mi cadena?
¿Acaso es mi destino, que deplora

el dulce amor, si causa tanta pena?
¿Será siempre mi vida como ahora,
sin que a nadie conmueva mi condena?


Luis Madrigal




jueves, 28 de octubre de 2010

SE FUE LA FLOR...



AQUELLA FLOR DE MI JARDÍN


Las flores del jardín se han terminado...
Una tras otra, al fin se consumieron;
algunas enfermaron y murieron,
otras, muestran su corazón helado.

No volverán. Su nervio amortajado
se pudrirá como otros se pudrieron
bajo la tierra en la que ayer vivieron
mil sueños de un sueño enamorado.

Como las flores del jardin, que lloran,
mi soledad es fuerte en cifra pura...
Con ellas la comparto y... ¡cuántas moran

en mi alma dolorida...! La hermosura
de aquellos pétalos que al oro doran
me nutre y me sostiene en la dulzura.


Luis Madrigal




miércoles, 27 de octubre de 2010

REGRESO FUGAZ AL ESTÍO MUERTO



HE VUELTO A LA CASONA Y HE MIRADO...


Los nidos del alero se han caído
y barro hueco es ahora la morada
de aquella golondrina enamorada
que, por amor, con fe, tejió su nido.

Voló y voló el mar estremecido
hasta dejar atrás agua salada,
para alcanzar, azul, mi balconada
y acompañar mi Estío amanecido.

Después, se fue... Su tierra era lejana
y no pudo evitar el viento frío...
Abandonó una tarde mi ventana

para  lenta volar sobre su Río.
Yo, miro al Sur, mañana tras mañana,
por si llega de allí lo que fue mío.



Luis Madrigal

















sábado, 23 de octubre de 2010

NO TE OLVIDARÉ




SENTIRÉ TU LATIR CADA MAÑANA


Si algún día te olvido, es que estoy muerto...
Sólo espero ese día una palabra
al Alba de la Historia, en que se labra
el ser y el sentimiento, puro y cierto.

Y, aun muerto, para ti estaré despierto,
oiré tu acento sin señal macabra,
diré al sepulturero que me abra
y me verás lleno de luz cubierto.

Sentiré tu latir cada mañana
y hasta entonces seré sin haber sido,
puesta siempre mi vista en tu ventana...

Sin perder esa flor ni estar perdido,
mariposa dorada y araucana,
nunca te olvidaré... Nunca te olvido.




Luis Madrigal





viernes, 22 de octubre de 2010

CUANDO ME FALTÓ EL SOL



HUYÓ DE MÍ UN SUSPIRO


Reía fuera el sol, tras los cristales...
Yo, lo veía dentro y no reía.
Me acomodé en mi soledad. Sabía
que una nube acechaba sembrar males.

Primero, con los vientos otoñales,
el cielo transformó su anatomía,
se tornó la mañana oscura y fría
y se cubrió de sombras sepulcrales.

Después, crujió de lejos, y un latido
de luz, que iluminó como un zafiro,
alumbró los cristales. Un gemido

del viento se escapó, en brusco giro
a un Gigante de nieve bien tupido
y de mi pecho, lento, huyó un suspiro.



Luis Madrigal




 En la imagen de Arriba, la Cima del Aconcagua, íntegramente ubicada en la Provincia de Mendoza de la República Argentina. Con una altitud de 6.962 metros, es la cumbre más alta del mundo fuera de Asia

jueves, 21 de octubre de 2010

HORAS DE LUZ Y TRINOS



CANSADO Y ABATIDO


Tan sólo estoy aquí, mas el camino
hacia la Luz, que eterna canta, sigo.
De lo que aquí está, nada persigo,
ni me hiere la escoria de su sino.

Del pájaro que alegre canta, el trino,
entre el ruido que azota, oigo y bendigo
sin odiar ni clamar... Nada maldigo
de mi ardiente vacío en tu destino.

Cansado y abatido, en ti aún vivo
día a día, cada hora... En un segundo
pasan años enteros y percibo

tu calor en mi frío, más profundo
que el sol en el Estío. Y aun cautivo,
antes así que siempre moribundo.


Luis Madrigal




martes, 19 de octubre de 2010

LA VIDA ES COMO EL HUMO



Una voluta sube lenta al cielo.
De gris tiñe el azul... Luego, camina
hacia otras sombras, gira y se revuelve...
Como el humo, la vida así termina,
huye deprisa, gime, ríe, llora cantarina,
se para a veces... mas no vuelve.


Luis Madrigal