martes, 28 de abril de 2015

SE ALEGRARÁ MI CORAZÓN




CUANDO LAS ROSAS CUBRAN LOS ROSALES


Verán al fin la luz las mariposas
cuando las rosas cubran los rosales.
Al fin, terminarán todos los males
y se restaurarán todas las cosas.

Vacías quedarán todas las fosas
y, en el mar, honduras abisales,
verán tal claridad, en formas tales
que las sombras se harán muy luminosas.

Yo, cantaré, mirando el verde prado
de espaldas a la sombra que me espanta,
con ecos celestiales, sin enfado.

Pleno mi corazón de dicha tanta,
por el amor que habita en todo lado,
tan sólo amor pondré en mi garganta.


Luis Madrigal



Ayer, hoy y siempre, en todo lugar




Música de Hector Berlioz

En la imagen de arriba, la Rosaleda de Madrid
en el Parque del Oeste

lunes, 27 de abril de 2015

RECUERDO CON ESPANTO





LAS ROSAS QUE MURIERON


Ayer, vi yo las rosas
crecer y, de su aroma,
llenar el aire entero.
Los rosales,
nutridos y enraizados,
en que crecían lentas, pero hermosas,
presagiaban mágicos veranos,
que llegaban
entre lluvias de Abril,
el sol de Mayo
y un río caudaloso de esperanza.
Era ayer un tiempo de rosas,
despierto y fervoroso.

Hoy, ya las rosas
han detenido su camino,
no pueden florecer,
ni quieren,
y en los jardines
se ahogan los rosales,
sofocados por la más dura grama,
que atroz apaga sus colores,
quema sus tallos,
ciega su savia
y, sus afiladas espinas,
entre suspiros,
dejan ver una gota de sangre.


Luis Madrigal


Madrid, 27 de Abril de 2015
Larra, 14
13,00 - 14,00 horas p.m.






DIÁSPORA SEFARDÍ

Por qué llorax blanca niña

Romance de "La guirnalda de rosas" (Rhodes)

Monserrat Figueras  -  Jordi Savall

viernes, 24 de abril de 2015

EN LAS HORAS MÁS QUIETAS




QUIERO SUBIR A LA MONTAÑA


Mirando la Montaña, que se alza
majestuosa y firme desde el suelo,
su cumbre, que acaricia suave al cielo,
siente el alma la sed de estar descalza.

Sólo así, en su mirada, el ser alcanza
el bien, la fe, la dicha y el consuelo,
la luz de ver, libre de todo velo,
que turbar pueda vista en lontananza.

Sólo así la mirada, siempre clara,
penetra en los arcanos de la altura
y lo que nunca el ojo divisara

descubre el corazón… Fruta madura
que eternamente el tiempo deseara:
El contemplar al fin tanta Hermosura.


Luis Madrigal



jueves, 23 de abril de 2015

EL PESO DE LOS DÍAS



AL CAER DE LA TARDE CAMBIA EL VIENTO


Sonaba melodioso ayer el viento
y ruge hoy, cual furia desatada;
león rugiente, cuya dentellada
llega hasta el alma viva… Y el lamento

dentro grita también y pone acento
de amargura y de hiel, de cruel lanzada.
¿Dónde habita la luz enamorada
de la luz que enamora y el contento

del “yo” que va conmigo y que suspira
por lo que ya no es?. Triste suspiro.
¿Dónde poner el corazón sin ira

que lleve paz al pecho dolorido?
Que no sabe si muere o si delira,
aunque sí que pasó lo que no ha sido.


Luis Madrigal




miércoles, 22 de abril de 2015

TRAS EL TIEMPO QUE HUYE





A UNA MIRADA SIN VER

Guardaba la mirada para verte
etérea y alta, a lomos de una nube
que no mancilla el cielo y que te sube
más alto y más arriba que la suerte.

Mirada celestial, suspiro inerte
de cuantos, tras el tiempo, inerte hube,
que el tiempo que pasó jamás detuve,
ni nada pude ver, ni nada serte.

Hoy de nuevo, sin ver, aquí suspiro,
desde lejos te veo, sin que despierte.
Unas veces, te pienso. Otras, deliro.

Sin ver, ni oír, no dejo de quererte,
que sin poderte ver siempre te miro
y siempre te veré… Hasta la muerte.


Luis Madrigal




martes, 14 de abril de 2015

LILAS BAJO UN CIELO GRIS




DE NUEVO EL FRÍO GRIS DEL CIELO

Vuelve otra vez el gris color del cielo
y el frío que baja de las altas cumbres
azota de nuevo los cristales,
silbando una canción oscura.
Las lilas, que ya apuntan sus colores,
detienen encogidas el paso
y mustias se refugian junto a la valla
que cerca con alambre el jardín,
sombrío y perezoso.
Mientras camino, pienso en tantos seres
que, como las lilas,
habrán detenido hoy su camino
y, en tantos sitios, en que la tierra
se hace sombría e inhóspita,
en otra falsa primavera,
habrán arrojado sus más tiernas ilusiones
o la misma vida, exhalado su último aliento.

Luis Madrigal




jueves, 9 de abril de 2015

PASO EN VELA LA NOCHE




BUSCANDO UNA GUIRNALDA


Los árboles dormidos sobre un lecho de hielo
despiertan lentamente, el sol en lo más alto.
Suspiran por sus yemas en las cuajadas flores
que esperan ver sin freno trepar por las ventanas.
Yo sueño y no despierto ni aunque llegue la noche,
sembrando en lontananza anhelos que no vuelven
y escapan de mi pecho para morir silentes
frente a un Lago lejano surcado por balandros
sobre olas de plata, con un destino inerte,
que vuelan como el viento y queman como el fuego.
¿Dónde, su singladura, habrá de conducirlos
que mi alma dormida pueda alcanzar su vuelo?
Al menos, que en la noche, cuando brilla la luna,
prolongue mi mirada hasta un patio florido,
con árboles que hablan y lloran su destino,
buscando una guirnalda de acanto y adalides
con un ramo de flores que llaman “no me olvides”.


Luis Madrigal