viernes, 25 de julio de 2008

¡¡SANTIAGO... ABRE ESPAÑA!!



Un gran amigo mío, nada xenófobo por cierto, sino más bien lo contrario, pero siempre con ánimo de polémica y, como él mismo suele decir, “todo un provocador”, me envía un “chascarrillo”, desde luego de especial mala intención (en España, se dice “mala leche”), pero que estoy seguro no ha fabricado él, sino tan sólo lo ha recibido. El cuentecito, más o menos literalmente, porque, a buen seguro habrá diversas versiones, es este:

“Un emigrante de Somalia llega a España y es inmediatamente trasladado a Madrid. En su primer día, decide salir a ver los alrededores de su nueva ciudad. Andando calle abajo por una de esas del barrio de Lavapiés, para a la primera persona que ve y le dice:

¡Gracias señor español por permitirme estar en este país, donde me han dado vivienda y comida gratis, seguro médico y educación gratis… Muchas gracias!

La persona sonríe y le responde… ¡Lo siento, pero yo soy lituano!

El somalí continúa calle abajo y encuentra a otro que caminaba en dirección opuesta. Le dice: Señor español, gracias por este país tan bello que es España. La persona le responde: ¡Lo siento, no soy español, soy rumano!

El nuevo emigrante continúa su camino y para a la siguiente persona que ve en la calle. Le da la mano y dice: Gracias por esta España tan maravillosa. La persona tomándole la mano le dice…¡Muy bien pero yo no soy español, soy marroquí! El somalí continúa su camino y finalmente ve a una señora elegantemente vestida que le viene al encuentro, y le pregunta: ¿Es Ud. española?

La mujer sonríe y le dice: ¡No, yo soy ecuatoriana!

Extrañado y confuso, el somalí pregunta a la mujer: ¿Pero, y dónde están los españoles?

La ecuatoriana le mira de arriba abajo con curiosidad y le responde: ¡Espero que “currando”… trabajando... Tienen que mantenernos a todos!.”

Muy gracioso. Y muy falso. Entre los emigrantes hay de todo, tiene que haberlo, y a algunos habría que situarlos entre rejas, desde luego, lo cual ya es incrementar gastos innecesarios, pero estoy seguro de que en una inmensa mayoría, vienen a trabajar honestamente, para tratar de encontrar una vida mejor. No más fácil, ni a cuenta de los españoles, sino de su esfuerzo. Ya es bastante sufrimiento para ellos, especialmente en los casos de lenguas tan distintas, el hecho de la emigración, que les arranca a la fuerza de sus patrias de origen y de sus afectos más íntimos y queridos. Pero tiene que quedar muy claro, que si vienen a trabajar (y los empresarios españoles no son precisamente estúpidos) tienen que recibir las prestaciones y ayudas mínimamente decorosas para subsistir en condiciones dignas. Eso le cuesta al contribuyente, desde luego, pero también ellos contribuyen al crecimiento económico, al aumento del PIB, al bienestar general. Mis dos nietos, han sido cuidados desde que nacieron por dos hermanas precisamente ecuatorianas, como si fueran sus hijos y ellas sus madres. Y ahora, aún lo son por una señorita rumana, que les quiere y también les corrige con energía cuando es necesario. Mi gratitud personal hacia ellas será siempre indeclinable. Y no sólo eso. También los emigrantes contribuyen a engrosar la Tesorería del sistema de Seguridad Social, con cuyas cotizaciones se satisfacen hoy las prestaciones que el sistema garantiza a los españoles, aunque también, y lógicamente, ellos recibirán mañana las suyas, las que les correspondan, como muchos españoles reciben hoy pensiones de jubilación de Alemania, Suiza, Bélgica o Francia… ¿Ya se nos han olvidado los amargos años 50 y el millón largo de españoles que se dejó la salud mental por Europa? ¿También nos hemos olvidado del siglo XIX y principios del XX, en que los españoles fueron recibidos en América como hermanos? ¿Se nos ha olvidado esa gran estafa que, para los pueblos del Este de Europa, y para algunos del Centro, fue el maldito marxismo-leninismo, que no sólo les oprimió sino que les arruinó?. ¿Se nos ha helado el corazón? ¿Hemos pasado de ser un pueblo altruista, noble y generoso, como lo fue Don Quijote, a ser un pueblo egoísta, tacaño, cruel y miserable? ¡Dios no lo quiera!.

No lo quiera nunca así el buen Dios, por mediación del Apóstol Santiago, el Zebedeo, el Hijo del Trueno, Patrón de España, al que hoy honramos y rogamos los españoles. Incluso, a pesar de ese único resquemor que, personalmente, aún permanece en mí -lo confieso, me arrepiento y lucho por desarraigarlo- inspirado por la nutrida presencia hoy en España de los marroquíes musulmanes, no de los humildes subsaharianos que encuentran por docenas la muerte en el mar, o frente a las propias costas españolas, en una patera, y que son buenos e incapaces de delinquir. Esto del Islam, proselitista, militante y beligerante, ciertamente, no acabo de digerirlo, y ello pese a que, teológicamente, sean nuestros primos-hermanos, ellos a través de Ismael y nosotros a través de Isaac, los dos hijos de nuestro común Padre Abraham. También la Cristiandad, en sus días -hace ya muchos siglos- cometió sus tropelías en nombre de la fe. Pero estas gentes del turbante, no progresan, muy en general; siguen ancladas a la Edad Media y sus criminales organizaciones expansionistas nos han declarado la guerra a base de bombas. No ya solamente quieren imponer en las Escuelas el velo coránico y otra cosas mucho peores, sino que quieren matarnos a todos. Y eso, no. Pero, incluso eso puede y debe arreglarse. Precisamente hoy, podemos correr la tentación de recordar la Batalla de Clavijo, una de las más célebres de la Reconquista, que se habría producido en el denominado Campo de la Matanza, en las cercanías de Clavijo, La Rioja (España), fechada el 23 de Mayo del año 844 aunque quizá más debida a la leyenda atribuida a Rodrigo Jiménez de Rada, obispo de Osma y arzobispo de Toledo, que a la estricta realidad. Esta posible leyenda, aunque ciertamente no del todo, por el debido respeto a las fuentes, nos muestra a las tropas cristianas, capitaneadas por Ramiro I de Asturias, en busca de los musulmanes, con Abderramán II al mando, pero al llegar a Nájera y Albelda los nuestros se verían rodeados por un numeroso ejército árabe formado por tropas de la península y por levas provenientes de Marruecos, teniendo los cristianos que refugiarse en el castillo de Clavijo, en Monte Laturce. Allí se cuenta que Ramiro I tuvo un sueño en el que aparecía el Apóstol Santiago, prometiendo su presencia en la batalla y, con ello, la victoria. Al día siguiente los ejércitos de Ramiro I, combatieron contra los musulmanes al lado del Apóstol, montado en un corcel blanco, y vencieron con rotundidad a sus enemigos sarracenos. Es el origen del Santiago Matamoros, símbolo del combate contra el Islam, del Voto a Santiago, efectuado el día 25 de Mayo en la ciudad de Calahorra, comprometiendo a todos los cristianos de la península a peregrinar a Santiago de Compostela portando ofrendas. También lo fue del contundente grito “¡Santiago y cierra España!”, si bien éste no se usara en Clavijo, sino 368 años más tarde, en la Batalla de Las Navas de Tolosa (Al-Uqab (معركة العقاب), a la que convocaron los Reyes Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra, “El Fuerte”, que, en plena acción bélica, rompió las cadenas (desde entonces símbolo de Navarra) de la tienda del Califa almohade Muhanmad al Nansir, llamado por los cristianos Miramamolín, en una contracción de Amir ul-Muslimin, o Comendador de los Creyentes. Ese grito, al acabar con el peligro almohade, supuso el desmoronamiento progresivo del Islam en España, hasta alcanzar aquel 2 de Enero de 1492 en Granada.

Pero, el ¡Santiago y cierra, España!, es una tradición cultural española basada en un grito de guerra y autoafirmación que ya no puede tener lugar entre nosotros. El significado de la frase, además de la invocación al Apóstol de España, contiene otro ya no sostenible. Cierra, en términos militares, significa trabar combate, embestir o acometer. Y España, en nuestros días ya no necesita acometer a nadie, aunque, una vez acabada la Reconquista, la frase no dejó de utilizarse, especialmente por las brigadas de caballería española, en cuyo himno está incluida la expresión. Su utilización como tópico cultural, lo convierte, desde finales del siglo XIX, en algo peyorativo, incluyendo el juego de palabras con el verbo cerrar, en alusión al aislamiento frente a la modernidad del que se responsabilizaba, desde el Regeneracionismo a las corrientes casticistas y al pensamiento costumbrista español. Con un propósito reactivo, fue el lema elegido por la revista derechista de los años 1930 Acción Española, vinculada a Ramiro de Maeztu. Y, por otra parte, era el grito que lanzaban el Guerrero del Antifaz y el Capitán Trueno, héroes de cómic de la post-guerra y el franquismo.

España, ya no puede cerrarse, sino abrirse de para en par, a cuantos nos necesiten y podamos ayudar, dentro de nuestras posibilidades que, a este torpe paso, tampoco podrán ser muchas. Pero, sobre todo, que Santiago, no sólo Patrón de España, sino recordado también en Chile, en Cuba y en otros muchos lugares de nuestra América, abra hoy España, más que a ningún otro, a nuestros hermanos iberoamericanos, para que ninguno de ellos pueda sentirse “extranjero”, sino un español más. Un español… del otro lado del Mar, del mismo mar por el que Cristóbal Colón arribó aquel 12 de Octubre, también de 1492. ¡¡Señor Sant Yago… abre España!!. Luis Madrigal.-


jueves, 24 de julio de 2008

PARAGUAY, RECUERDA A YPACARAÍ



Como, desde aquí, recordamos a todos los paraguayos.


miércoles, 23 de julio de 2008

COLOMBIA, MÚSICA Y COLOR...



Un fraternal abrazo a los colombianos, de Colombia y... de España.


martes, 22 de julio de 2008

BRAZIL, BRASIL...



O Brazil, foi descoberto pelos portugueses em 1500. Hay que terminar con la polémica entre historiadores acerca de si unos 80 días antes del 21 de Abril de dicho año, en que arribó a las costas brasileñas Pedro Alves Cabral, ya lo había hecho, el 26 de Enero, el español Vicente Yañez Pinzón. Los historiadores se apoyan en las Crónicas de Indias, que recogen la travesía desde el Puerto de Palos, el día 19 de Noviembre de 1499, y que alcanzó el Cabo de la Consolación el día 26 de Enero de 1500. Desde luego, el Estado brasileño de Pernambuco, celebró el V Centenario en esta última fecha, y no en la del 21 de Abril. Lo que, en todo caso, necesariamente queda fuera de toda duda es que, si en efecto Yañez Pinzón llegó antes, lo hizo, en todo caso, con licencia portuguesa, porque el Tratado de Tordesillas, entre los Reyes Católicos y el Rey Juan II de Portugal, se firmó el día 7 de Junio de 1499, es decir antes del 19 de Noviembre de dicho año, en que partió la expedición española.

El caso es que, por tales motivos, Roberto Carlos, ese sensible cantante (no el futbolista), presenta, lógicamente hablando en portugués, a una nueva estrella, llamada "Yuri", que también canta en esta hermosa lengua. Oíganlo, oídlo.



Sin embargo, quizá por algún motivo, o porque al cantante le gusta la Historia y quiere tomar parte activa en la polémica, también canta a continuación en castellano, aunque no con el mismo sentimiento que Carlitos Gardel. Escuchad también este bello tango, cantado por un brasileño.


lunes, 21 de julio de 2008

EL VERANEO












Señoras y Señores:

Cuando yo era un niño, en León, allá por los años 40-50, las vacaciones, las de verano y todas las demás, no eran otra cosa sino la interrupción de las actividades escolares. Nada más. Tampoco para los adultos, para quienes ya prestaban servicios laborales, significaban más que unos días de descanso, más bien pocos, durante los que se quedaban en su casa y en su ciudad, sin otros atractivos, a lo sumo, que los de ir al cine por la noche o efectuar, a media tarde, alguna visita domiciliaria a los amigos. Eso era todo. Sin duda era así, porque estoy hablando de la España pobre, en la que ni siquiera la TV existía y había que irse a la cama a las diez de la noche, eso siempre en el invierno, y en el verano, todo lo más, salir a la calle para respirar el aire refrescante de las noches serenas y estrelladas. Algunos privilegiados, muy pocos, hasta podían ir ocho días a la playa de San Lorenzo, en Gijón, o a la montaña de Riaño, a algún pueblecito prendido de las nubes sobre el corazón de los Picos de Europa. Pero, en la década de los años 60, comenzó el desarrollo económico y, con él, además del frigorífico, el televisor y después el automóvil utilitario -el Seat 600- los españoles comenzaron a darse cuenta de que “irse de vacaciones”, sobre todo en el verano, era una especie de “compromiso”, tanto consigo mismos, como sobre todo con los demás. Y así, comenzó el fenómeno. Progresivamente, fue alcanzando tales cotas y tales tintes que, desde hace ya bastantes años, las gentes sufren uno de los episodios más traumáticos, en casi todos los sentidos, a causa del llamado “síndrome vacacional”. Personas que desempeñan oficios de cocineras en un bar -es un ejemplo concreto y real del que hablaba yo hace unos días con la interesada- han visitado Copenhague, Viena, Praga o Londres, no una, sino varias veces durante sucesivos veranos. Y menos mal que, a este tipo de personas, la experiencia ha podido servirles para despertar, más o menos tímidamente, al conocimiento más elemental de la Historia, al menos de las construcciones, monumentos o símbolos más conocidos, como la Torre de Londres, el Parlamento Húngaro, a orillas del Danubio, la casa de Mozart o la Sirenita de Copenhague… Menos mal. Son gentes pacíficas y deseosas de saber, que ahorran durante el año lo suficiente, para permitirse estas expansiones, propiamente culturales, en el verano. Y eso, a mí me parece muy bien. Pero, junto a ellos, y son muchísimos más, están los frívolos del “viajar por viajar”, fundamentalmente para “divertirse”, y además a lo bestia, pese a todo tipo de esfuerzos económicos, y de calamidades en los aeropuertos, carreteras o estaciones de ferrocarril. Son éstas, gentes que viajan más o menos igual que las maletas, que han estado en mil sitios, como acreditaban antes las correspondientes etiquetas de los hoteles en los que se habían alojado, adheridas sobre ellas. Esas maletas, habían estado en muchas partes, pero no se habían enterado de nada en ninguna de ellas. Así son muchas personas, como las maletas. Y así es el “veraneo”, aún hoy, para muchas gentes. Pero, esto no es lo más grave. Lo peor es que, tales personas, sufren lo indecible, antes y después; se pelean y enfadan con sus familiares más íntimos (un alto porcentaje de separaciones y divorcios se produce a consecuencia de tales enfados en tal época); les invade la fatiga, el cansancio, el calor, la incomodidad… Muchas, son víctimas de engaños y estafas de toda índole. Y cuando regresan, algunas confiesan honradamente que, lejos de haber experimentado el menor placer, todo el periplo ha sido para ellas un constante suplicio. Los más afortunados, sufren después, no obstante, una “depresión post-vacacional”. De todo esto, también puedo dar fe.

Por estos motivos, yo pensaba resistir en Madrid, todo lo que pudiera y, este año, parecía, hasta hace un par de días, que afortunadamente iba para largo. Después de unas semanas, alternativamente muy pasajeras y moderadas de calor, durante la noche, era preciso dormir con la ventana cerrada y los equipamientos de aire acondicionado podían trasplantarle a uno al Polo Norte. Pero el termómetro ha vuelto a amenazar con los 40º, o más y... yo también pienso irme. Desde luego, no “de vacaciones”, porque, es preciso seguir haciendo algo, lo que sea, si hemos de entender las vacaciones, no como una forma de “no hacer nada” -aunque il dolce far niente pueda cobrar también justificación en ciertos casos- sino como una ocasión para “hacer cosas distintas”. Mi sitio, llegada la ocasión, estaba ya elegido de antemano, como todos los años, en la Sierra de Ávila, a 1.221,1 m. de altitud sobre el nivel medio del Mediterráneo en Alicante. No es una montaña, sino una “nava” -varias juntas, “Las Navas”- porque ya es sabido que una nava, no es una montaña, sino una “meseta entre montañas”. Allí, las montañas de verdad, son por una parte el macizo de Gredos y por otra el de Guadarrama, o al menos eso tengo yo entendido, aunque quizá acabo de inventármelo. La geografía, no es mi fuerte. En todo caso, muy cerca de El Escorial y muy cerca de Ávila, mi segunda “patria chica”, pese a formar parte de Castilla, o precisamente por formar de verdad parte de ella. Los leoneses -algunos, entre los que me cuento- no tenemos nada contra Ávila, ni contra Burgos o Soria... Sólo contra Valladolid, ese páramo que no era ni ha sido nunca más que eso o, en todo caso, fue parte de León, y ahora se ha hecho, tras esta necedad de las Comunidades Autónomas, y del torpe manejo de algunos políticos- sobre todo de los traidores a su propia sangre- con la capitalidad de un basto territorio que alcanza a nuestros propios Picos de Europa (Posada de Valdeón, Caín, corazón de los mismos). ¿Y qué podrán saber de estas latitudes aquellas gentes de la esteparia ciudad “castellana”?. No quiero volver a amargarme, como me ocurre cada vez que pienso acerca de esto.

En fin, amigos, más bien pronto que tarde, según supongo, yo también estoy a punto, no de marcharme de vacaciones, pero sí de “salir pitando” de Madrid. Hoy, el calor ya es especialmente duro aquí y, según me dicen, aún lo ha sido más durante estos dos últimos días, en que yo he tenido la suerte de perdérmelo. Ya no hay más tregua. Por mi mala cabeza, aún sigo aquí, pero no pienso estar antes de que termine la semana. Insisto, no me voy “de vacaciones”, simplemente tengo que cambiar de lugar y, en consecuencia, necesariamente cerrar este humilde Blog. Tampoco ha de preocuparme demasiado, aún en el caso -del que dudo mucho- de que alguien leyera lo que escribo. Por si acaso alguien lo lee, haré uso del nuevo y ya comprobado buen funcionamiento del servicio de programación de Blogger y dejaré, a partir de mañana mismo, 22 de Julio, una batería de entradas programadas. Me permito sugerir y recomendar las que he asignado a los días 25 y 26 de Julio, y 3 y 15 de Agosto. Especialmente a mis amigos argentinos y portugueses. Respecto a todos los demás, quedo a vuestra entera disposición, por si algo se os ofrece, aunque tendríais que usar el viejo método de la paloma mensajera. Resultaría obligado, porque no podré tener a mi disposición teléfono alguno. Sin embargo, es mucho más romántico y, sobre todo, en cuanto a su funcionamiento, es un sistema mucho más eficaz y seguro que el de la Telefónica, ya sea fija o móvil la línea. Yo, os prometo responder a cualquier cuestión o requerimiento que pudierais hacerme, devolviéndoos la correspondiente paloma, con su "canutillo" bien atado a una de sus patas. Eso sí, por favor, procurad que la paloma sea blanca y, a ser posible, con una rama de olivo en el pico. Os suplico que no me enviéis cuervos, porque estos terminan por “sacarnos los ojos”; ni urracas ladronas, que siempre se llevan todo lo que brilla o reluce; ni siquiera mirlos, aunque pudieran ser “blancos”… Y mucho menos aún, ningún otro pajarraco cruel y asesino, como los halcones, los alcotanes o los azores… Ya hay demasiadas de todas estas últimas especies, aunque antropomórficas y de juvenil edad, por las calles de Madrid, y precisamente esta es casi la razón fundamental, quizá más que el presumible calor, de que me marche de aquí a la mayor urgencia posible, antes de atentar contra la vida de nadie. Porque, en estos últimos días, la cerrazón de mollera, repugnante egoísmo, y tradicional estupidez de estos imberbes mamarrachos, amenazan con hacer la vida imposible a un santo. Y yo, lamentablemente para mí, no lo soy. Que paseis un buen verano, amigos. Luis Madrigal.-

P.D.- Eso sí, arriba, os dejo algunas imágenes para que podais elegir entre ellas. Que elijais bien. ¡Ah, yo no tengo coche (vehículo automovil, máquina, carro…). Viajo casi siempre en el Tren! También es mucho más romántico, aunque en España sea un desastre.

PÍNTAME BOLIVIA...



Hermanos bolivianos: Ya habéis oído, Bolivia, será lo que vosotros hagáis de Ella. Me gustaría mucho poder ayudaros, pero tan sólo puedo hacerlo con mi más ferviente deseo. Suerte.


domingo, 20 de julio de 2008

QUE LINDO ERES, PUERTO RICO...



Con mi más profunda gratitud a los portoriqueños por la valiente y apasionada defensa de nuestra lengua