martes, 13 de enero de 2009

LA ZAMBA


La zamba, es el genéro musical -quizá más aún que el propio tango- esencialmenete propio del alma argentina, aunque también se aloje, y hasta hunda sus propias raíces en el Perú, en Lima, si, como sostienen algunos musicólogos especializados en la materia, proviene directamente de la zamacueca, y desde allí llega a la Argentina, al Uruguay, a las regiones de Tarija y Santa Cruz, al este de Bolivia, y también a Chile, con el nombre de zamacueca chilena, después, tan sólo de chilena y por último de cueca. Yo, no soy músico, ni musicólogo y, por ello, ni puedo pronunciarme al respecto, ni menos aún anotar las características de este baile y sus diversas clases, porque no hay una única zamba, sino varias, pero todas ellas tienen sin duda el sabor originario de lo español, al confundirse, mezclarse, con lo autóctono de aquellos entrañables lugares, de tal modo que, pese a la leyenda negra que contra España pueda haberse creado (y no me estoy refiriendo ahora precisamente al Padre Bartolomé de las Casas), el propio nombre de zamba es una consecuencia directa del término colonial acuñado para designar a los mestizos y, el concepto que expresa, el baile o danza, el ritmo y giros diseñados para "conquistar" o seducir a las "zambas", y de ahí su nombre.

Pero, fundamentalmente, lo que yo quiero hoy subrayar, entre otras cosas, nada menores para mí, es que la Zamba es una consecuencia, un efecto, de la emancipación de las Naciones de América, de nuestra América. No puedo decir en esta ocasión, como he dicho con gusto en otras, ni siquiera Iberoamérica, porque el hermano Portugal, que también dejó por allá algo similar -la samba brasileña- nada tiene que ver con la zamba, que no debe confundirse con aquélla, pese quizá a su mismo valor fonético, cuando se confunden los sonidos "z" y "s". La zamba, no se independiza de Portugal, sino de España. Por ello, quizá, este baile pudiera resultar antipático a algunos españoles, pero tan sólo a los "miopes", a los "patriotas" a ultranza, incapaces de comprender y de aplaudir que, precisamente fuese un héroe de España -de Bailén, donde luchó contra Napoleón defendiendo la propia Independencia de la que entonces era su única patria- nuestro glorioso General San Martín, quién hiciese lo que no hicieron en España los propios españoles y lo que ningún ser humano de buena voluntad hubiese podido no hacer: Alzarse en armas contra los estertores de aquella miserable monarquía española, a la que representaron un perfecto imbécil, Carlos IV, y un abyecto, cruel, traidor y retrasado mental, Fernando VII, es decir, lo peor de lo peor que ha podido dar a España la dinastía francesa de los Borbones.

Yo, soy tan español como pueda serlo cualquiera de esos "resentidos" de la Historia, y sin embargo pretendo ser objetivo y respetuoso con ella. Y, sobre todo, caminar siempre en busca de lo mío, o de lo que procede de lo mío, de lo que mi patria dejó o causó en otras patrias. Y, por ello, me sumo con alegría a la celebración de este baile y al sentimiento de libertad ("por la libertad -decía un español llamado Miguel de Cervantes- amigo Sancho, merece la pena morir alguna vez", es decir, siempre, porque nadie puede morir más veces). Y así comienza afirmando el himno nacional de la Argentina: "Oid, mortales, el grito sagrado: ¡Libertad, libertad, libertad...!" La emancipación de la América hispana, comienza en el mes de Mayo de 1810. En 1817, el General San Martin cruza los Andes con su Ejército para libertar a Chile y lleva más tarde la libertad al Perú, de tal modo que, tras la Conferencia de Guayaquil, en 1824, surge en este último país, fruto del júbilo y la alegría popular, la zamacueca, danza juvenil, que, desde los sectores populares, termina por extenderse a toda la sociedad peruana. La Zamacueca, tiene una base mítica, o pantomínica, al manifestar por medio del baile y de sus formas, la alegría de sentirse libre, y se convierte en la danza nacional del Perú. Desde allí, se extiende a Chile, dando lugar, en principio a la Zamacueca chilena y, más tarde simplemente chilena, y que es, cuando paradójicamente, dá la vuelta y regresa al propio Perú, que llega a llamar chilena a su danza nacional. Pero, cuando en 1879 las tropas chilenas desembarcan en Antofagasta, privando a Bolivia de su salida al Pacífico y declarando la guerra al Perú, no fue posible que los peruanos continuasen llamando "chilena" a su danza nacional. Y por ello, vovió a llamarse zamacueca.

Sin perjuicio de su procedencia histórica, en la Argentina, la Zamba, proceda o no de la zamacueca, más que un signo de independencia, es el símbolo de la dulzura, del amor sublime y sensible, propio de algún episodio de la vida entre un hombre y una mujer que, se correspondan o no en su amor, viven un romance apasionado de sentimientos, de bondad y ternura, de unidad en un mismo espíritu, que les hace danzar inspirados por tales afectos. Sin duda por ello, el 23 de Mayo de 2007, se inició la tramitación en el parlamento argentino -la Cámara de Diputados de la Nación- de un Proyecto de Ley (en el Expediente 2419-D-2007), para declarar legalmente a la Zamba, como danza nacional argentina, con inclusión en los programas de enseñanza. Ignoro si ese Proyecto, al fin se ha convertido o no en Ley, pero si no fuera así y, además de a los nacionales argentinos, se permite votar a los españoles que amamos y admiramos a la Argentina, este humilde e insignificante español, vota Sí... Sin interrogación (¿Sí?), sino simplemente sí. Espero que algún argentino, o argentina, me digan si ha sido así. Luis Madrigal.-


TENER... EN LA DISTANCIA (Zamba)


Discover Los Fronterizos!

viernes, 9 de enero de 2009

ZAMBA por vos. Mercedes Sosa

UN SONETO AL AMANECER


Me pedía, o quizá me emplazaba -con la mejor intención, como siempre es la suya- mi querida amiga argentina, Alicia María Abatilli, en su gentil comentario a la entrada de ayer, en este humilde Blog, a escribir otro Soneto, pero esta vez, en lugar del de ayer, que lo era al Anochecer, debo escribirlo, según la petición o el emplazamiento de Alicia, al Amanecer, ofreciéndome a cambio su inestimable colaboración en la aportación de la imágen, porque Alicia, además de sus virtudes literarias, posee también las fotográficas. Bien sabes tú, querida Alicia, que ese Soneto ya está escrito y, por ello, voy a publicarlo ahora mismo, con una dedicatoria muy especial hacia ti. Naturalmente que acepto encantado tu colaboración fotográfica, pero, mira por donde, también dispongo ya de una de tus excelentes fotografías, dedicada justamente a uno de tus "Amaneceres", y que tú misma me regalaste hace ya algún tiempo. Con tu permiso, voy a traerla aquí. Aunque, estoy seguro, de que ahora, que vives el verano, en tus mágicas Sierras cordobesas, donde danzan las Hadas, y en esa Lago tan azul, que construyó aquel español -aunque catalán de Mataró- que se llamó Juan Bialet Massé, habrás captado ya algún otro amanecer aún más bello y romántico. No tienes más que enviármelo cuando gustes, por favor, y volveré a prublicarlo. Sí es así, yo también te prometo escribir de nuevo otro Soneto a ese "Nuevo Amanecer". Un beso y muchos abrazos a todos los hermanos argentinos. ¡Que disfrutéis de un buen Verano austral! Y, por supuesto, aquí está el Soneto:


UN SONETO AL AMANECER,
PARA ALICIA MARÍA ABATILLI


Se retira la sombra que perece,
cual si fuera un fantasma desalado;
huye y se esconde al día, que ha alumbrado
la sonrisa del sol... Es que amanece


Una paloma blanca, ya aparece
mensajera de amor embelesado,
sin burla, ni ambición, ni gesto airado,
ni brizna del veneno que envanece.

Lleva en su pico el perfume alado
de una magnolia viva, no marchita.
Llega a lo alto, en vuelo enamorado.

Se olvida de la tierra, que se agita...
Y ya el soneto -Alicia- está acabado,
si a la luz de una vela, el amor grita.

Con todo mi cariño,
Alphonso CARBAJAL
Arriba, la fotografía "Amanecer", de Alicia María Abatilli

jueves, 8 de enero de 2009

UN SONETO AL ANOCHECER


DESESPERADA EXISTENCIA


Camino al soplo del impulso tenso,
sobre una calle dura, adoquinada...
Luz en penumbra, voz desesperada;
pluma que vuela al aire, en cielo denso.

Calor estremecido, frío intenso,
miro sin ver y busco la mirada
del "Yo" que va conmigo: Ser en nada,
nieve encendida en el hiemal inmenso.

Grito en silencio y nadie me responde.
Busco, entre niebla, la luz de la palabra,
y no encuentro, ni hallo, ni sé donde

guardé ayer el arado que la labra,
la voz que la alimenta... Ni por dónde
hallar el eco que mis labios abra.


Alphonso CARBAJAL

CHOPIN Nocturno

JACARANDÁS EN FLOR


El jacarandá es un árbol, o arbusto, de inflorescencias racimosas de color azul violáceo, aunque también pueden serlo rosado o blanco. Pero el más español de ellos, es el violáceo, por aquello de las dos funestas Repúblicas, y de la bandera tricolor, en la que uno de esos tres colores, además del rojo y del gualda, es el violeta. Por ello, en estos días en los que España sufre uno de los inviernos más crudos, y en particular, entre otros lugares, Madrid, donde las temperaturas bajan con frecuencia del cero, las heladas nocturnas son casi diarias y tanto los madrileños como quiénes no lo somos -pero estamos aquí, como las cosas- caminamos por las calles semi-embozados, nuestra alma clama por los lugares en los que tales árboles, intratropicales o subtropicales, florecen en abundacia, en estos días. Como bien es sabido todos los cuerpos materiales se dilatan con el calor y se contraen con el frío, y toda contracción equivale o significa merma, disminución y, en consecuencia incremento de lo vulnerable y del desamparo. Pero es mucho mayor este mismo efecto en lo que concierne a los espíritus, que quisieran verse cobijados bajo alguno de esos florecientes jacarandás, no ya tan sólo para no perecer de frío, sino incluso para que no se transmute y corrompa su verdadera naturaleza. Y sobre todo, para sentir la caricia y el abrigo de quienes a su sombra pueden derramar junto a nosotros algún suspiro. A ser posible, algún supiro de amor. Luis Madrigal.-
Arriba, Jacarandá Mimosifolia, de inflorescencias violáces, en plena floración.