sábado, 2 de mayo de 2015

DOS DE MAYO





ODA AL DOS DE MAYO


Oigo, patria, tu aflicción,
y escucho el triste concierto
que forman tocando a muerto,
la campana y el cañón;
sobre tu invicto pendón
miro flotantes crespones,
y oigo alzarse a otras regiones
en estrofas funerarias,
de la iglesia las plegarias,
y del arte las canciones.

Lloras, porque te insultaron
los que su amor te ofrecieron...
¡a ti, a quien siempre temieron
porque tu gloria admiraron:
a ti, por quien se inclinaron
los mundos de zona a zona;
a ti, soberbia matrona
que libre de extraño yugo,
no has tenido más verdugo
que el peso de tu corona...!

Do quiera la mente mía
sus alas rápidas lleva,
allí un sepulcro se eleva
cantando tu valentía;
desde la cumbre bravía
que el sol indio tornasola,
hasta el África , que inmola
sus hijos en torpe guerra,
¡no hay un puñado de tierra
sin una tumba española!...

Tembló el orbe a tus legiones,
y de la espantada esfera
sujetaron la carrera
las garras de tus leones;
nadie humilló tus pendones
ni te arrancó la victoria;
pues de tu gigante gloria
no cabe el rayo fecundo,
ni en los ámbitos del mundo,
ni en el libro de la historia.

Siempre en lucha desigual
cantan tu invicta arrogancia,
Sagunto, Cádiz, Numancia,
Zaragoza y San marcial;
en tu suelo virginal
no arraigan extraños fueros;
porque indómitos y fieros,
saben hacer tus vasallos,
frenos para sus caballos
con los cetros extranjeros...

Y aun hubo en la tierra un hombre,
que osó profanar tu manto...
¡Espacio falta a mi canto
para maldecir su nombre!...
Sin que el recuerdo me asombre
con ansia abriré la historia;
presta luz a mi memoria,
y el mundo y la patria a coro,
oirán el himno sonoro
de tus recuerdos de gloria.

Aquel genio de ambición
que en su delirio profundo
captando guerra, hizo al mundo
sepulcro de su nación,
hirió al ibero león
ansiando a España regir;
y no llegó a percibir,
ebrio de orgullo y poder,
que no puede esclavo ser,
pueblo que sabe morir.

¡Guerra! clamó ante el altar
el sacerdote con ira;
¡guerra! repitió la lira
con indómito cantar:
¡guerra! gritó al despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana tierra
pasos extraños se oyeron,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: ¡Venganza y guerra!...

La virgen con patrio ardor
ansiosa salta del lecho;
el niño bebe en su pecho
odio a muerte al invasor;
la madre mata su amor,
y cuando calmado está
grita al hijo que se va:
"¡Pues que la patria lo quiere,
lánzate al combate, y muere:
tu madre te vengará!..."

Y suenan patrias canciones
cantando santos deberes;
y van roncas las mujeres
empujando los cañones;
al pie de libres pendones
el grito de patria zumba
y el rudo cañón retumba,
y el vil invasor se aterra,
y al suelo le falta tierra
para cubrir tanta tumba!...
***
Mártires de la lealtad
que del honor al arrullo
fuisteis de la patria orgullo
y honra de la humanidad...
en la tumba descansad,
que el valiente pueblo ibero
jura con rostro altanero
que hasta que España sucumba,
no pisará vuestra tumba
la planta del extranjero.


 Bernardo LÓPEZ GARCÍA 




viernes, 1 de mayo de 2015

HA LLEGADO MAYO



Bartolomé Esteban Murillo
Sevilla, 1617 - Cádiz, 1682


INMACULADA

 Entre nimbos y azules, en la altura,
sublima el alma y deja casi ciega
de resplandor tu luz, tu dulce entrega;
de tu divino rostro, la Hermosura.

De tu bondad de Madre, la ternura;
el aroma de flores, que despliega
la paz, que al corazón tanto sosiega,
arrojando del pecho la amargura.

Madre de Dios, amparo y Madre mía:
Comienza Mayo y, con el sol, las flores
y, en el cielo y la tierra, la alegría.

Sé Tu, en la inundación, nuestra almadía,
aleja de este mundo los dolores
y danos tu valor en la agonía.


Luis Madrigal




jueves, 30 de abril de 2015

EN EL SILENCIO, ESCUCHO



LOS ECOS DEL INVIERNO


¡Ah… mis montañas verdes, ya perdidas,
donde reina la calma vestida de esmeralda
junto a crestas azules que se pierden
en el eterno arcano, bajo el cielo.
¡Oh… mis montañas…! Sus raíces
se funden en el tiempo con las mías
y vibran al unísono y entienden
el mismo verbo, ayer crucificado,
que en el altar secreto de mi pequeña historia
esperan encontrarme solitario.
Aquellos riscos que la luz tamizan
han de volver a mí y, dentro de ellos,
de su seno escondido y misterioso,
absorberé la sangre de los muertos
para inyectarla, suave y lenta  -¡ya!-  en mis venas
y así resucitar el gran misterio
que escuché tantas veces, junto al fuego,
en las plácidas noches del invierno,
que nunca volverán…
Ahora que ya que, el verano, se ha hecho Invierno.


Luis Madrigal




miércoles, 29 de abril de 2015

EN EL SILENCIO




AQUÍ Y AHORA CAMINO


Aquí, tras las ventanas, se ve el cielo
tan azul o tan gris, según el día,
la hora o el momento. La alegría
vive en el corazón.
La fe, el amor, la tensa espera
del tiempo incierto que entre saltos pasa.
La esperanza incesante, que sostiene
al peso y la razón; el paso alegre
por el duro camino, entre barrancos,
hasta la paz y el sosiego,
que conduce al sediento hacia el oasis
de doradas arenas, donde el agua
sonríe dulcemente
y el viento agita la Palmera que alegra el arenal.
Todo está aquí. Ellos, están.
Yo, soy. Y sonrío al dolor y a la angustia,
al miedo y la nausea,
deteniendo el vómito y la ira.
Pero, no estoy.
Tan sólo camino, mientras el paso me mira
y a veces me escupe, sin que yo lo advierta.
Me refugio en la nada
y en el lamento que aletea dentro de mí.
Y sigo. No puedo detener el paso.
Salvo que la muerte, benévola y sumisa,
quiera asomar su rostro tras cualquier esquina.


Luis Madrigal




martes, 28 de abril de 2015

SE ALEGRARÁ MI CORAZÓN




CUANDO LAS ROSAS CUBRAN LOS ROSALES


Verán al fin la luz las mariposas
cuando las rosas cubran los rosales.
Al fin, terminarán todos los males
y se restaurarán todas las cosas.

Vacías quedarán todas las fosas
y, en el mar, honduras abisales,
verán tal claridad, en formas tales
que las sombras se harán muy luminosas.

Yo, cantaré, mirando el verde prado
de espaldas a la sombra que me espanta,
con ecos celestiales, sin enfado.

Pleno mi corazón de dicha tanta,
por el amor que habita en todo lado,
tan sólo amor pondré en mi garganta.


Luis Madrigal



Ayer, hoy y siempre, en todo lugar




Música de Hector Berlioz

En la imagen de arriba, la Rosaleda de Madrid
en el Parque del Oeste

lunes, 27 de abril de 2015

RECUERDO CON ESPANTO





LAS ROSAS QUE MURIERON


Ayer, vi yo las rosas
crecer y, de su aroma,
llenar el aire entero.
Los rosales,
nutridos y enraizados,
en que crecían lentas, pero hermosas,
presagiaban mágicos veranos,
que llegaban
entre lluvias de Abril,
el sol de Mayo
y un río caudaloso de esperanza.
Era ayer un tiempo de rosas,
despierto y fervoroso.

Hoy, ya las rosas
han detenido su camino,
no pueden florecer,
ni quieren,
y en los jardines
se ahogan los rosales,
sofocados por la más dura grama,
que atroz apaga sus colores,
quema sus tallos,
ciega su savia
y, sus afiladas espinas,
entre suspiros,
dejan ver una gota de sangre.


Luis Madrigal


Madrid, 27 de Abril de 2015
Larra, 14
13,00 - 14,00 horas p.m.






DIÁSPORA SEFARDÍ

Por qué llorax blanca niña

Romance de "La guirnalda de rosas" (Rhodes)

Monserrat Figueras  -  Jordi Savall

viernes, 24 de abril de 2015

EN LAS HORAS MÁS QUIETAS




QUIERO SUBIR A LA MONTAÑA


Mirando la Montaña, que se alza
majestuosa y firme desde el suelo,
su cumbre, que acaricia suave al cielo,
siente el alma la sed de estar descalza.

Sólo así, en su mirada, el ser alcanza
el bien, la fe, la dicha y el consuelo,
la luz de ver, libre de todo velo,
que turbar pueda vista en lontananza.

Sólo así la mirada, siempre clara,
penetra en los arcanos de la altura
y lo que nunca el ojo divisara

descubre el corazón… Fruta madura
que eternamente el tiempo deseara:
El contemplar al fin tanta Hermosura.


Luis Madrigal