lunes, 24 de septiembre de 2012

UN TRONCO CAÍDO Y ROTO



DEJA CORRER EL AGUA

No soy agua… Sólo un tronco mi vida.
Un tronco ya caído y desgarrado.
Una vida que nunca nadie ha amado
y, como la corriente, sólo de ida.

Ahora que tu palabra ya no anida
en mis oídos, suave… Embelesado
de su dulce caricia, y apagado
el fuego por el agua en la caída,

he podido saber que lo que viste
aquel día lejano, sin saberlo,
era mi propio sino, y no pudiste

hacer de mi otra cosa, sin quererlo,
más que un tronco caído y nunca fuiste
el agua que soñé, sin nunca verlo.


Luis Madrigal





4 comentarios:

Rafael Humberto Lizarazo Goyeneche dijo...

Hola, Luis:

Lo escrito, escrito está y, parece que nuestros destinos ya vienen rotulados.

Un abrazo.

Francisca Quintana Vega dijo...

Tristes pero hermosísimos sonetos. Son un lujazo, de verdad. Mi cordial saludo

Man dijo...

La tristeza arranca de ti estas palabras tan dulces que se enlazan buscando mayor belleza -como si ello fuera posible-, dentro de la hermosa estructura de un soneto.
Un abrazo, amigo mio.

María dijo...

Palabras que no se escuchan, como un tronco caído y desgarrado... preciosos versos, nostálgicos, pero muy bellos, un lujo haberte encontrado a través de María.

Un beso.