jueves, 17 de octubre de 2013

AL PASO DE LAS HORAS




SI NO TIEMBLA YA LA LUNA


Si el mar te dice que la blanca luna
no tiembla ya al morir sobre sus olas,
ni mi aliento en tu playa caracolas
puede alcanzar, ni yo la gran fortuna

de, entre ellas, encontrar la cuna
en la que nace el sol sobre amapolas,
para cambiar mis muchas horas, solas,
por una que sonría… Al menos, una...

Entonces, ya acabó todo mi empeño
en escalar mi suerte hasta una nube
que, blanca, allá a lo lejos es un sueño

del que nunca despierto, y nunca tuve,
para dormir, ya muerto, sobre un leño
en que muere el calor que siempre hube.


Luis Madrigal









5 comentarios:

Alicia María Abatilli dijo...

La luna es fría. No tiembla. El mar, sí. Es el que me trae tus letras, Luis.
Un abrazo.

Luis Madrigal Tascón dijo...

¡Hola, Alicia! ¿Qué es de tu vida? Espero que toda ella sea buena y feliz para ti. Gracias por escucharme a través del mismo Mar al que yo siempre miro y hablo. No creas que la Luna es tan fría como supones. Lo que sí es cierto es que, según dicen, es "mentirosa". Pero no fría. Es más, las temperaturas en la Luna son extremas, oscilando desde un calor abrasador a un frío paralizante. Todo depende de por cual de sus lados esté brillando el Sol.Cuando la luz solar llega a la superficie lunar, la temperatura puede alcanzar hasta 123ºC. Sin embargo, en "su lado oscuro", la temperatura puede descender hasta los -153º C. Pero, al margen de todo esto, yo creo que, ciertamente, la Luna nunca tiembla. Somos nosotros, a veces, los que temblamos al mirarla. Un beso, Alicia. Luis.-

Sor.Cecilia Codina Masachs dijo...

Buenas tardes Luis, no he sabido nada más de usted.
Los poetas siempre escribimos a la luna y el mar. Son nuestros cantos de amor y desamor.
Mi blog está de fiesta por su 4º aniversario y les dejo una nueva estructura métrica clásica de mi autoria. Espero que le guste.
Con ternura
Sor.Cecilia

Francisca Quintana Vega dijo...

Hermoso soneto. El día en que la temblorosa silueta de la luna no se refleje en el mar...el día en que el hombre deje de soñar y de temer la muerte...o el mundo ha desaparecido o...algo peor.
Mientras tanto, es grato saber que el mar rodea a nuestra querida España con su abrazo poderoso y que el corazón humano es capaz de sentir penas y alegrías. Mi cordial saludo.

María Bote dijo...

Bello e intimista soneto, Luis. Impecable en fondo y forma.

Felicidades y besos. María