lunes, 28 de diciembre de 2009

¡POBRES HOJAS...!




HOJAS CAÍDAS

¡Pobres hojas, caídas de su vuelo,
que fueron verdes cuando el sol brillaba...!
Ahora, su vieja sangre se ha hecho suelo
al que la recia copa ayer velaba,

cuando la luna, con amor, temblaba,
guiñando su reflejo desde el cielo,
y el sol del día, duro, lo abrasaba,
sirviendo a los humanos de consuelo.

Ya no saben los pasos del camino
que esas hojas, hoy muertas, son aquéllas
que cobijaron antes su destino.

Perdieron su esplendor... Ya no son ellas,
pero, aun mohosas o sin tallo fino,
aquellas hojas siguen siendo bellas.


Luis Madrigal


A las hojas muertas de mi camino,
a las que, con amor, evito pisar






domingo, 27 de diciembre de 2009

NAVIDAD HISPANO-AMERICANA (II)






ALZAN AL CIELO SUS CUMBRES

¡Belén, Belén...!

Los Pastores suenan flautas,
tamboriles y tambores.
¡Cantan al Rey de los cielos,
que ha nacido entre las flores...!

Entre las flores de Invierno
o Verano, en la austral tierra.
Que una rosa se ha perdido
del jardín, entre la nieve...
Era una rosa traviesa...
la han encontrado en el Sur
allende el Mar... En la Sierra
de la Pampa cordobesa...

Norte y Sur, a un y otro lado
del inmenso Mar -que hoy suspira, no brama-
han unido sus orillas...
Los Andes, los Pirineos,
la Cordillera Cantábrica,
el Aneto, el Mulhacén,
el Huasi y el Aconcagua.

Todos, al cielo sus cumbres
alzan unidos y gritan,
todos con la misma Voz:
¡Paz en la Tierra a los hombres
y en las Alturas a Dios!


Luis Madrigal





viernes, 25 de diciembre de 2009

¡FELIZ NAVIDAD!


UNOS PASTORES
LLEGARON ANTES QUE LAS ESTRELLAS

En las aves, cesó al instante el vuelo
y el pavoroso llanto en los mortales;
se acabaron al fin todos los males
cuando una Noche el Sol nació en el suelo.

Fue una Noche de paz y de consuelo
que allanó los más duros pedregales;
radiante, iluminó los arenales
y a la Aurora vistió de claro velo.

Inquietas, las estrellas caminaban,
una a una, siguiendo el haz de aquella
varada sobre el lecho que buscaban.

Y supieron por fin que, Otra más bella,
reposaba entre pajas, y adoraban
unos pastores presurosos de Ella.


Luis Madrigal









jueves, 24 de diciembre de 2009

NAVIDAD HISPANO-AMERICANA (I)


Sin duda -más que quizá- debería decir Navidad "iberoamericana", porque también el Hermano Portugal llevó sus carabelas a luchar por el mismo ideal y a contribuir a la misma causa. Pero, aunque puedo entender, y hasta hablar un poçao, o un "poquinho", la noble lengua de Luis de Camoens, lamentablemente no dispongo de ningún Villancico en lengua portuguesa, ni por lo tanto brasileña, en lo que pretende ser un sentido homeje a todos los hermanos de América, desde Méjico, incluso también algunas zonas de los EE.UU. (California, Tejas, Nuevo Méjico, Florida) hasta el Cabo de Hornos, el cabo más austral del archipiélago de Tierra de Fuego, en el sur de Chile, considerado tradicionalmente como el punto más meridional de América, aunque en realidad éste corresponde al islote Águila, en el archipiélago de las Islas Diego Ramirez, que es el más austral de los tres grandes cabos de la zona meridional del planeta. El Villancico, es la manifestación popular por excelencia y la más sentida en orden al Acontecimiento más indescifrable de cuantos la Humanidad ha experimentado -más aún que el Descubrimiento de América, del Nuevo Mundo- el de que Dios, ese principio sin causa, inmutable y eterno, adopte la naturaleza de hombre, se humanice, para divinizar para siempre al hombre. Eso, ciertamente, no se puede entender ni comprender, pero sí se puede sentir, sin que, quienes no lo sientan (lo cual es muy respetable) puedan aducir razones más convincentes para no sentirlo, puesto que tal cuestión no puede ser objeto del racicinio humano. Sólo la Fe, la fuerza del Espíritu, que la dicta y la inspira, puede hacernos "creer", aunque nunca demostrar nada. Sólamente hay una clase de ateos, y esta es la de quienes quieren serlo. Del mismo modo, algunos queremos creer en Jesús de Nazaret, el Cristo, el enviado del Padre eterno, que hoy es un Niño, inocente y tierno, recostado en un pesebre. Hermanos iberoamericanos (nada de "latinos", eso es cosa de Francia), e incluso hermanos latinos también, hijos todos de la Madre Roma, y hermanos todos, cuantos en el mundo perteneceis a la especie humana: Alegraos, porque Dios ha nacido, lo que quiere decir que se ha hecho Hombre, como nosostros. La Navidad es de todos y para todos, pero, para algunos, para quienes cantamos los mismos Villancicos en la Noche Buena, en la misma lengua o en otra hermana, en torno a la mesa familiar, llena de verdadero amor, es más, mucho más. ¡Feliz Navidad, españoles e ibéricos todos, los de la Península, donde las Columnas de Hércules vieron un día poner fin a la leyenda del "finis terrae" y los del otro lado del inmenso Mar! ¡Alegraos y regocijaos, porque, hoy, en Belén de Judá, nos ha nacido el Salvador del mundo. Luis Madrigal.-


I. VILLANCICOS ESPAÑOLES:














Estos son nuestros Villancicos, pero, para que nadie pueda quejarse, en ninguna latitud del orbe cristiano, ni a ún en Francia, debemos celebrar el gran Villancico universal para todos los que creen en Jesús:






II.- MISA CRIOLLA:








En recuerdo y gratitud a los Misioneros españoles de todos los tiempos (Franciscanos, Dominicos, Jesuitas y otras muchas Congregaciones), que llevaron la Fe de España en Cristo Jesús, al Nuevo Mundo.

¡¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!!

miércoles, 23 de diciembre de 2009

UN SONETO DE DOLOR... Y DE ESPERANZA



VOLVERÁS A ENCONTRARLE

Ahora que el corazón se halla entre el hielo
y, sin el Sol, es triste tu mirada;
ahora que tu alma, presa de la helada,
no acierta a suspirar, de desconsuelo...

Tan sólo es un alivio ver el cielo,
pese a que, gris, secuestre la mirada;
templar el alma, ayer enamorada
del fulgor que se fue... Alzar el velo

que no permite ver el Horizonte,
eterno e infinito, del reencuentro
en un Valle florido, tras el monte

del dolor y la angustia, que hoy es centro
del ser tan dolorido... ¡Sobreponte,
que el que se fue, no es fuera...! ¡Está muy dentro!


Luis Madrigal


A mi querida y desconocida amiga Marga Fuentes, que en el día de ayer, 22 de Diciembre, sufrió la amargura de perder a su buen padre. En nombre de quien, desde tan lejos, tanto la quiere, y también en el mío propio. Con todo nuestro cariño, te ofrecemos, querida Marga (y a quién mejor que a ti), esta maravilla del "Canticorum Jubilo", pieza músical del genio de George Friedrich Händel, clásica en el mundo académico universitario, pero que también puede ser símbolo de nuestra esperanza en la Felicidad eterna.








martes, 22 de diciembre de 2009

ESCARABUJO NEVADO

Un escarabujo no es, ni mucho menos, una excrecencia vegetal, de las que pueden tirarse a la basura sin el meor miramiento. El escaramujo, también conocido como gavanzo, es el fruto pomáceo de la rosa, es decir, de todo rosa, pero muy en particular del rosal silvestre, o especie "canina", una de las tres de las que pueden proceder todos los rosales. En crudo, cuando ya todos los pétalos de la rosa -esa flor espiritualmente tan bella- han muerto, el escaramujo, al que estuvieron insertos, es comestible, y constituye una excelente fuente de Vitamina C, tan necesaria y saludable para la vista y para la piel. También es fuente de mermeladas y confituras y un ingrediente fundamental en las tisanas. Todo ello, sumamente útil para la salud. Sin embargo, casi nadie, según creo, considera su entidad como algo tan sumamente útil y son frecuentes las podas de rosales, bajo el pretexto de debilitar la generación de nuevas rosas, en las que se los desprecia, para pasar a ser un componente más del fertilizante "compost", en una especie de basurero del jardín. La nieve sin embargo, es mucho más sabia, por lo que puede apreciarse, y cuando cae sobre la tierra, quiere tener en cuenta y consideración que los escaramujos aún no han terminado su razón vital de existir y, por ello, en la imagen de arriba, podemos ver como un copo de nieve acaricia y besa la piel de ese rojo escaramujo, a diferencia de lo que, por desgracia, suele suceder en la vida con los hombres, cuando han perdido ya para siempre los hermosos pétalos que embellecieron su juventud. Sin duda, la nieve es mucho más sabia y amorosa que los hombres. Luis Madrigal.-



domingo, 20 de diciembre de 2009

UN SONETO EN HONOR DE LA NIEVE




La copiosa nevada caída recientemente sobre León, a la que me refería en la entrada de ayer, en contraposición al frío de Madrid, sin que por ello hubiese caído aquí un solo copo, y algunas cosas más, conmovieron mis cimientos y raíces más hondas, porque la presencia de la nieve, y mucho más en aquel entrañable lugar, siempre me devuelve a los días de la infancia. Por último, al fin esta última noche ha nevado también sobre Madrid. Sin duda, por ello, cuando me acostaba, no pude resistir la tentación de escribir un Soneto en honor de aquella lejana nieve, y también de esta última tan reciente y próxima en el tiempo y en el espacio, aunque, sobre todo, recordando los tiempos que ya nunca han de volver.


CUANDO ERA UN NIÑO

Caía sin cesar, blanca, la nieve
y, junto al fuego, yo la contemplaba.
Nunca sabré a cuál de ellos miraba,
mas esa imagen es la que me mueve.

Después, ninguna herida fue tan leve
cuando el tiempo corría y no nevaba,
cuando, apagado el fuego, no brillaba
y ya sobre mi alma sólo llueve

el dolor de los años, que volaron...
El fuego se apagó y en mí no nieva,
aquellos tiernos copos ya se helaron;

cesó el arado, se quebró la esteva
y, a su pesar, los ojos que miraron
prefieren ver la nieve y... que no llueva.


Luis Madrigal