martes, 18 de mayo de 2010

AÚN MÁS HERMOSA





A UN ROSTRO BIEN SABIDO, ENTRE LA NIEBLA


Entre niebla tu faz es vaporosa
como del agua el sol su flujo emana;
como del fuego ardiente, arde la llama.
Como vida y color, la mariposa

anuncia en el vergel, cuando la rosa
apunta al cielo y del cielo clama
amor que llegue, aun muerto, a tu ventana
y allí encuentre la vida más hermosa.

No te olvidé y ahora no te olvido,
aunque la niebla tu rostro quiera herir.
Sólo sufría sin verte, y he sufrido

sin tu risa, que alienta mi reír.
Mas hoy te encuentro en un marco encendido
para ya nunca más poder sufrir.


Luis Madrigal




lunes, 17 de mayo de 2010

EN ESTA HORA SALVAJE


HASTA LA LUNA SANGRA

Aquellas noches tan claras
que entonaron canciones hasta el alba
y contemplaron quietas las estrellas,
se fueron ya por siempre. Ya no cantan,
o su eco no se oye en la distancia.
Fueron noches de estío, en que la luna
limpia brillaba, sin cercos y sin manchas.
Por miles, florecían las estrellas
que algún guiño amoroso me enviaban.
La Tierra, aún despierta, me esperaba,
sintiendo en mis entrañas el anhelo
de abundante cosecha y luz dorada.
Ya, aquellas noches no encuentro en esta Noche
tan negra y sin canciondes, que no pasa.
En esta oscura noche cenicienta,
en la que el uso se ha hecho robo; la iniquidad justicia;
el trigo... más cizaña...
 En esta noche ímpía y miserable,
en la que el odio escupe sus vísceras más bajas.
En la que el cosmos, de nuevo ha vuelto al caos;
el juicio, a sinrazón... ¡No hay esperanza!
No brilla ya, sin luz, ninguna estrella...
 El amor, se durmió... el corazón, de piedra
se convirtió de pronto...
Arrecia el Vendabal... La luna sangra.


Luis Madrigal


sábado, 15 de mayo de 2010

¡SAN ISIDRO, VUELVE PRONTO...!


¿Qué barbaridad...! Acabo de darme cuenta de que llevo exactamente siete días sin aparecer por esta humilde ventana. Tengo que decir, es verdad, que he tenido numerosas ocupaciones, pero sobre todo que estoy muy triste, especialmente triste, y mi ánimo, sin duda, se ha resistido, aún inconscientemente, a decir nada. ¿Para qué decir nada? ¿De qué vale? Estoy triste porque me he visto obligado, fundamentalmente en honor a los recuerdos, más que a ninguna especie de materialismo, o de interés por las cosas, ha acudir a la vía jurisdiccional penal, no ya profesionalmente, en defensa de intereses ajenos, que es mi pobre oficio, sino en mi propio nombre, para interponer una querella por el "presunto" delito de apropiación indebida contra dos pobres desgraciados, sin duda más que otra cosa. Resulta que una de mis hermanas, a la que quise especialmente, me dejó en herencia su Piso-Vivienda y, para poner mantenerlo, me he visto obligado a proceder a su arrendamiento. Sólo así, puedo conservarlo, también más que nada en su recuerdo. Cada cierto tiempo, él arrendamiento se extingue y me veo en la necesidad de sufragar los gastos comunitarios del edificio colectivo en el que se encuentra ubicado, exclusivamente a mis expensas. El resultado, contrastando los ingresos con los gastos de las periódicas obras de conservación, y con los periódos de inocupación, no es nada boyante, sino más bien parco y, en ocasiones hasta ruinoso, pero voy consiguiendo conservarlo y, con él, el  recuerdo de quién me lo legó. Hace unos tres años, una señorita, que para su diversión, y pese a la prohibción contractual de tener animales, se divertía con las gracias de un hurón, se fué a paradero desconocido, sin abonar las tres últimas mensualidades de renta y dejando la Vivienda totalmente destrozada, a consecuencia de las gracias de su animalito. Su reparación fué muy superior en coste al beneficio obtenido. En fín, esto es así, y tengo que aceptarlo.

Pero lo de ahora, lo de hace unos días, resulta especialmente doloroso,  además de esperpéntico e inverosimil, pesando, más que en mí, en esta España de hoy, en su juventud y  en todo lo que puede esperarnos en el futuro. Yo arriendo ese Piso-Vivienda amueblado y, naturalmente, confecciono un Inventario de cuantos objetos y enseres se hallan dentro, que se une al contrato como Anexo "formando parte inseparable del mismo". Así he efectuado ya más de media docena de arrendamientos y, hasta ahora, nunca había sucedido nada. Pero en esta última ocasión los arrendatarios me fueron propuestos, casi apologéticamente ensalzados y recomendados, por una persona en la que tenía, tengo y tendré siempre la máxima confianza, probada en mil ocasiones. Pues bien, en honor a ella, suprimí el Inventario y es más, añadí literalmente este inciso en la claúsula correspondiente al mismo: "Por razones de suma confianza entre las partes, se libera al arrendatario de formar y suscribir un Inventario descriptivo de los muebles y enseres existentes en la Vivienda". Entre tales objetos, había un mueble librería de cristal de 10 mm. de grosor cada balda, montadas sobre tubos de hierro cromado en dorado y, con diseño y piezas (arandelas tuercas tornillos) originalísimamente concebidos. Era una pieza única, en diseño y en ejecución. Pues bien, extinguido el contrasto y a la hora de revisar el estado de conservación del Piso, este era excelente, pero la persona encarda de efectuarla, precisamente quién me había recomendado a los arrendatarios, además, uno de ellos, familia cercana suya, advirtió inmediatamente la total ausencia del mueble referido. Interogados telefónicamente, respondieron con voz apocada e inexpresiva que "se rompió". ¿Pero cómo pueden romperse unos barrotes de hierro, cromado o sin cromar? La base de madera medía 1,70 metros de longitud. ¿Dónde están?, preguntó... Se podría reconstruir, añadió". "Se tiró todo", fué la lacónica respuesta...

He interpuesto la querella por el presunto delito de apropiación indebida, que no sólo ha de estimarse, en cuanto al elemento subjetivo, el "animus rem sibi habendi",  en un sentido corto o estricto, sino en el más amplio y génerico; esto es, no sólo comete el delito quien, al apropiarse de una cosa ajena, ya en su posesión legítima, obtiene un enriquecimiento injusto, sino también, quien sin enriquecerse ilícitamente, causa un perjuicio patrimonial al dueño de la cosa. Así lo enseñan, por todas las demás, las Sentencias del Tribunal Supremo de  10 de Julio de 2000 (1.275/2000) y de 11 de Julio del mismo año (336/2000). Se podrá suponer y decir que "se rompió la cosa"; incluso sin querer hacerlo, por mero accidente y, esto, debidamente comunicado en su momento al propietario-arrendador, no daría lugar jamás a la comisión del delito, sino a otro tipo de responsabilidades civiles. Pero tirar algo que no es de uno mismo, sino de otro, sin avisarle, de que se ha roto y pretender que "aquí no ha pasado nada", tan sólo puede ser propio de locos, de personas con coeficiente mental de un mono, o en  cualquier caso de simples delincuentes. Sin embargo, conociendo a estas "enimencias" que son los jueces de Madrid, no tendría ninguna esperanza en que la Querella fuese admitida a trámite. Es harto sabido que suelen proteguer a los verdugos y desamparar a la víctimas. Parece ser que lo impone el "sistema democrático" y la Constitución, los "derechos humanos...". La Jurisdicción, en cambio, compete a León, donde se encuentra el Piso-Vivienda, y es posible que se admita, simplemente porque, si bien es cierto que "cuanto más bulto más claridad", y aquí el "bulto" es del tamaño de una campo de futbol, este aforismo, relativo al tamaño de la cosa, resulta mucho menos eficaz y perceptible que la agudeza de querer ver y encontrar un alfiler en un pajar, cuando se quiere encontrar, aunque en este caso no sea necesario.

De cualquier forma, doy gracias a Dios, porque, en el fondo de mi alma, y no hay otro fondo más profundo, deseo, con cierta compasión, que la Querella no sea admitida y, para quintaesenciar aún más mi sacrificio, hasta desearía que, en un alarde incalificable de cinismo y maldad, debidamente combinados, estos pobres diablos, por los que llevo rezando varios días, me pidiesen judicialmente, en la vía civil, que, a "mayor Inri", les devolvisese la fianza arrendaticia, unas diez veces menor en cuantía económica, que el valor de lo indebidamente apropiado, para poder  así allanarme a su demanda. ¡Sin duda faltaría a la Justicia, a la que me debo a mí mismo!, y la Justicia es una virtud moral importante, la virtud de "dar a cada uno lo suyo". Pero, ¿acaso no ganaría en amor y se cumpliría en mí, en una infinitesisnal  y simbólica parte, el supremo sacrificio de Cristo?

Tendré que esperar a los acontecimientos, pero entretanto, queridos amigos del alma, necesito vuestro opinión y vuestro consejo. Nás que nada vuestro consuelo y vuestro aliento y, muy en especial  vuestras oraciones. Hoy, es el día de "San Isidro Labrador", Patrono de Madrid. Es  el más ocuro y triste que recuerdo. Pero, por otra parte, me acerca también más a él. Porque siempre, he tenido para mí que aquel hombre tan sumamente humilde, de quien sus mejores biógrafos, Hurtado de Mendoza y Alfonso de Villegas, apenas han podido saber nada de él, sin duda sólo eso posible porque Isidro, tampoco quiso saber nada de lo que estaba fuera de él,  es un modelo constante de confianza en Dios y de aceptación de cuanto Dios le envió. De ello son testimonio patente sus milagros: Suben las aguas de un pozo, para devolverle a su hijito caído en el fondo. Revive el Borriquillo y mueren los lobos que le dentellearon. Se mulpiplica el trigo, para alimentar a los pájaros ateridos. No se agota nunca la olla de la que soccore y alimenta a los pobres. Y, hasta cuando es acusado ante su patrono, entonces su amo, Iván de Bargas, de dejar el trabajo para ir a Misa, y Vargas quiere comprobarlo, contempla asombrado como descienden los ángeles del Cielo, para empuñar la esteba, mientras Isidro se encuentra en Misa, en la Almudena. Y, por todo ello, el día 12 de Mayo de 1622, Isidro es canonizado, por el Papa Gregorio XV, junto a otros tres españoles más: Ignacio de Loyola, Francisco Javier y Teresa de Ávila.

¡Vuelve pronto a nosotros, Isidro, Labrador humilde, Pocero de aguas claras para fertilizar los campos! Nos haces mucha falta. Porque, de esta manera, otra vez podríamos ver a los Ángeles bajar del Cielo para tomar tu arado... De seguir las cosas, como yo hoy, amargamente, he de verlas, tan sólo puedo imaginarme media docena de diáblos transportanto entre cuernos y azufre el precioso mueble de cristal y barrotes de hierro cromado en oro, que tanto le gustaba a mi hermana, mientras un par de simples delincuentes se disponen a quedárselo para sí o  para venderlo a un anticuario. ¡Y para el colmo de las desdichas, ya no está en Madrid Mesonero Romanos...! Luis Madrigal.-



sábado, 8 de mayo de 2010

APUNTE, AL PASO DE ESTE MAYO FRÍO


SIEMPRE A MARÍA, AUN SIN FLORES...


Una noche larga y fría
de Mayo... Por los cristales
cruzan vientos invernales
de hielo... La luz, sombría.

En este mes de María
en que hasta entre pedregales
nacen flores como altares
para llevarle a porfía.

Nunca sea ofrenda dudosa,
aunque las lilas se mueran
que, a una Madre bondadosa

los buenos hijos quisieran
dejar de Mayo una Rosa.
¡Y mil, si poder pudieran!


Luis Madrigal




viernes, 7 de mayo de 2010

SONATA DE OTOÑO



TUYO EL SILENCIO, MÍA LA ESPERA


Si el silencio es tu voz,
y cuando con estruendo gritas,
se oye, en el callado bosque, quieta calma.
Si cuando yo te espero, sin que vengas, tu sentido
hace séquito y cortejo toda mi alma.
Si, aunque nunca me digas que estás sola,
conmigo siempre estás, y en mi memoria
cabe, sin ser, de ayer toda tu historia,
no hace falta que emitas ni un sonido...
Se oirá en mi pecho, del tuyo aquel latido
que tantas veces oigo y doy al viento
cuando, al ponerse el sol, siento el lamento
que hasta tan lejos llevo dolorido.
Será tu frío Otoño, ardiente Primavera
que encienda el cielo hosco, y haga de colores,
por ti y para ti, brillar las flores
que alienta el sol, cuando iza la bandera
de la vida, que habita en mis entrañas.
Y a la noche, cuando en el cielo al fin fulge la luna,
mi soledad retorna sin tenerte,
y siento ya que nunca podré verte,
todo el silencio es tuyo... Mía es la espera.


Luis Madrigal



 

miércoles, 5 de mayo de 2010

BUSCANDO SU CAMINO



                      TE BAJARÉ UNA ESTRELLA


Mañana, cuando el rayo
encienda mil claveles
y sus colores brillen en onda cristalina,
te libraré del frío y de las hojas muertas,
presagio de la sombra, en fantasmal espectro.
Por ti, abriré mis ojos,
para que veas el manto
que viste a la campiña,
verde, como esmeralda, plagado de alhelíes
y dulces margaritas
de corazón de oro y pétalos de nieve.
De rosas encendidas; de sutiles jazmines;
de dalias, semejantes a tus labios de seda.
Por ti, oiré el susurro del viento, que suspira
tu recuerdo cercano, que tan lejos habita,
y aquel canto que deja el mirlo en la alameda.
Por ti, estaré esperando
a que salga la luna
y las estrellas brillen con su vientre de plata,
para verte en aquella que siempre al Sur camina,
envuelta en el misterio que guardas en tu pecho.
Bajo tu techo helado,
le pediré que, al verte,
deje caer un beso, entre flores dormido
que, cálido y alado,
entre tu sueño oculto, feliz y estremecido
en tus labios despierte.


Luis Madrigal



martes, 4 de mayo de 2010

¿PERDIDA ENTRE LAS NUBES?



YA NO PREGUNTO


Ya no pregunto al aire, ni a la lluvia,
qué fué de ti... ¿Perdida entre las nubes
que ellos mueven y habitan?
¡No te han visto...!
Nada saben de ti, de tu mustio silencio,
de tus roncos pesares,
ni de tu hercúleo esfuerzo, tras las horas
intensas y agobiantes de constante fatiga.
Ni del hondo sentir que, allá en tu alma,
endulza las amarguras del alcíbar
y cura las heridas del caído;
sus angustias que, en torno a tu ternura,
se aferran a la vida,
entre el sabor acre de la sangre...
¡Ya no pregunto a nadie!
Ni siquiera a ti misma. No te busco,
para eludir la aflicción de no encontrarte...
¡Ya no te espero!,
para no esperar eternamente a nadie...
Ya no pregunto nada...!
Lo peor de una pregunta sin fe,
es una respuesta sin esperanza...
¡Ya no te pido nada!
¿Para qué pedir? No hay tortura más dura y dolorosa,
para quien pide,
que encontrar el vacío de no hallar nada...
Como en noche cerrada,
que oculta entre su negro manto,
diminutas estrellas, perdidas entre la niebla.


Luis Madrigal