jueves, 7 de enero de 2010

ESTAMPAS DE INVIERNO (II)



QUERÍA EL SOL VENCER FRENTE A LA NIEBLA

Quería el sol rasgar el denso manto
de la niebla que impide ver la helada
y, en la pugna tenaz, desesperada,
la blanca alfombra entona un triste canto:

¡Déjame ver!, gritaba con espanto,
del horizonte verde la arbolada
campiña, donde el grito de la azada
en el estío, alegre, tejió el canto.

Ahora, viste de blanco y es de acero...
ya no está verde, replicó la niebla...
El sol, se entristeció, porque en Enero

ya la escarcha, cruel, todo lo puebla...
Vanó será -pensó- todo mi esmero
que, antes de que no esté, será tiniebla.


Luis Madrigal





martes, 5 de enero de 2010

EPIFANÍA


Hoy, es Noche de Reyes, la Noche de la fantasía y de la ilusión para los niños -¿quién no ha sido niño alguna vez?- y para los ya no tan niños, para quienes nos hallamos casi en la segunda infancia. Es Noche de regalos, grandes o pequeños, más bien esto último muy en general, pero la magnitud del regalo no cuenta, ni excluye la ilusión. Es la noche en la que debe dejarse, por si acaso, el zapato, o la zapatilla, a la entrada del dormitorio, para que los Reyes Magos depositen a su lado el regalo... También es la Noche, y mañana lo será el día, con la que concluyen "las fiestas", estas fiestas tan sumamente paganas, quizá más que ningunas otras, lo que debe hacer las delicias de la izquiera socialista y comunista, que en España participa también a rabiar de estas celebraciones, sin que puedan ni quieran saber de qué y por qué. Ya, en su día, respecto a la Semana Santa, que es el otro gran polo de atracción en cuanto a festivales sociales se refiere, el señor Alcalde comunista de Córdoba, a la sazón don Julio Anguita, justificó (yo le oí decirlo por la TV), para explicar sin contradicciones lógicas la participación de estas gentes ateas, que, para los andaluces (en la "Tierra de María Santisima", debió haber dicho) María no era para el pueblo sino una "diosa pagana", que les movía al jaleo. Ya se sabe, "jaleo, venga jaleo". Así que, por favor, nadie me hable de "cabalgatas", grandes almacenes y mucho menos aún de esas payasadas, como la que acabo de presenciar en una emisora impía de TV, en la que unos harapientos, zafios y vulgares, disfrazados de "Reyes Magos", se acercaban a dejar sus regalos a una serie de señoritas medio vestidas que les esperaban. ¡Qué le vamos a hacer! ¡Allá ellos y ellas! Allá quiénes los dirigen y allá quiénes los ven. Desde luego, todos ellos, en la sociedad civil propia del Estado liberal de Derecho, tienen todo el del mundo (con minúscula, el derecho subjetivo, quiero decir) a hacer lo que les plazca, y a dar a su vida el sentido que prefieran o más les convenza y satisfaga. No faltaba más.

Pero, muy por encima de todas estas frivolidades paganas, lo que la Fiesta de esta Noche, y la de mañana, significa es otra cosa muy distinta. Naturalmente, se trata de una fiesta religiosa, al menos en su origen, y siempre lo será para quienes queramos que lo sea, que lo siga siendo. Lo que esta Noche y mañana celebramos es la festividad de la Epifanía. La palabra tiene su origen en el griego,
"epi-faneia", y significa "manifestación". Es la primera manifestación de Dios, hecho hombre, al mundo pagano -tras haberlo hecho al pueblo elegido, por medio de unos simples Pastores- en la figura de aquellos "magos", de quienes habla el evangelista San Mateo, en el capítulo 2, versículos 1 al 12 de su Evangelio. Pero el episodio viene de mucho antes y de mucho más lejos. Cuando Herodes, inquieto ante la afirmación de aquellos "magos" de haber visto en el Oriente la estrella del rey de los judíos, pregunta a los príncipes de los sacerdotes dónde había de nacer el Mesías, ellos contestaron: "En Belén de Judá, pues así está escrito por el profeta" (Mt 2, 5). Este profeta es el profeta Miqueas, que anunció la palabra de Dios entre los años 756 a 697 a.C.) En el texto de Miqueas, libre de todo retoque ni cambio de sentido, pudo y puede leerse literalmente: "Mas tú, Belén Efrata ("Efrata" era un clan establecido en la región), aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti ha de salir aquel que ha de dominar en Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad desde los días de antaño" (Miq 5, 1). Sin embargo, el evangelista Mateo dice: "Y tú, Belen, tierra de Judá, no eres ciertamente la más pequeña..." (Mt 2, 6). ¿En que quedamos?. ¿Era grande o pequeña, Belén de Judá?. La negación de la pequeñez de Belén por parte de San Mateo, frente al "aunque eres la menor" de Miqueas, magnifica y causaliza la misma explicación: "No eres la más pequeña, porque..." La inmensa mayoría de los escrituristas considera que el pasaje profético es ciertamente mesiánico. Miqueas, consuela a su pueblo, frente a la amenaza de Asiria, con la promesa de un futuro Libertador, descendiente de David. El evangelista San Mateo, dice en su texto que "llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos...", pero no dice cuántos eran, ni cuáles eran sus nombres, ni de qué parte del Oriente procedían. En las fuentes epigráficas cristianas, se respresenta a dos, tres o cuatro y hasta ocho. Las tradiciones orales sirias y armenias llegan incluso a doce, en cuanto al número de los "magos". Menos aún podemos conocer sus nombres. Los de Melchor, Gaspar y Baltasar que nosotros les hemos atribuído, no aparecen sino hasta el siglo IX en un manuscrito anónimo, pese a que éste pudiera tener como fundamento otro parisino de finales del siglo VII, que los llama Melichior, Guthaspa y Bithisarea Y mucho menos aún puede sostenerse el carácter de "reyes", para lo cual, muy posiblemente, el único fundamento, muy abstracto por cierto, pueda residir en el Salmo 72, 10-11: "Los reyes de Tarsis y las islas traerán consigo tributo. Los reyes de Sabá y de Seba todos pagarán impuestos; ante él se postrarán los reyes, le servirán todas las naciones." En cuanto al lugar de procedencia, se le ha situado en puntos muy dispersos y lejanos entre sí, de Persia, de Babilonia o de Arabia y hasta en lugares como Egipto y Etiopía. Los estudiosos se inclinan por el origen persa, dado que los magos de Persia no guardan relación alguna ni con los prestidigitadores egipcios ni con los astrólogos caldeos, lo cual sitúa a los "magos" que adoraron a Jesús entre los seguidores de los libros sagrados del mazdeísmo y discípulos de Zaratustra, sabedores, por tanto, de la cautividad en Babilonia del pueblo judío y conocedores de la Escritura, participando de algún modo en la esperanza de un Mesías.

Bien, pues casi todo lo antecedentemente dicho, sobra. Y sobra, por la razón fundamental de que lo que parece indiscutible es que la Epifanía era ya un hecho muy anterior al del Nacimiento de Cristo. Y, por tal motivo, si esencialmente eterno es el que se manifiesta, lo que ha de tener valor también eterno para nosotros, a quienes se nos manifiesta, es lo manifestado. Y esto tan sólo puede ser -siguiendo precisamente el mazdeísmo de Zaratustra- el triunfo final y definitivo del principio eterno del Bien (Ahura Mazdah) frente al principio del Mal (Angra Mainyu), que es lo aquel Niño de Belén vino a manifestar a toda la Humanidad. Yo, no soy la Humanidad, pobre de mí. Sólo soy una brizna infinitesimal e insignificante de Ella, pero es precisamente a mí, a quien hoy se manifiesta aquel Niño de Belén. Y soy yo quién ha de ser consecuente. La pregunta que tengo que hacerme es muy sencilla. La respuesta está tan pronta como lo está el espíritu... Es la carne, en sus múltiples y miserables manifestaciones, la que siempre es débil. Feliz Epifanía, hermanos. Luis Madrigal.-


Arriba, la "Adoración de los Magos", del pintor español Juan Bautista Maíno. Prado (Madrid)






lunes, 4 de enero de 2010

ESTAMOS A TU LADO, MARGA


Todos los que te queremos, Marga,
estamos a tu lado, en estos duros y dolorosos
momentos para ti. Incluso los que, sin
conocerte en persona, tanto hemos disfrutado
con tu música y tus canciones.

Escucha hoy, en lo más hondo de tu espíritu,
este Requiem alemán de aquel gran músico
a quien, en este mismo Blog, ayer se recordaba,

Johannes Brahms





domingo, 3 de enero de 2010

"GAUDEAMUS IGITUR"... Herr Brahms


En 1880, Johannes Brahms fue nombrado doctor Honoris causa por la Universidad de Brelau y, en gratitud a esta distinción, escribió su op. 80 -"Obertura para un Festival Académico"- en cuya partitura, entre otros motivos, incluyó el ya célebre "Gaudeamus igitur". Todos ellos, eran de carácter estudiantil y los tres primeros alemanes. Sobre ello no puede caber duda alguna. Sin embargo, en cuanto al Gaudeamus cuya autoría se ha fijado no sólo en la Universidad alemana, sino incluso en Finlandia, han de reconocer todos (y no se trata aquí por mi parte de aportar documentos de prueba) que este Himno, el himno universitario por excelencia en todo el mundo, surgió incialmente de una canción del siglo XIII, que tuvo su origen en España, concretamente en el Estudio de Palencia, donde se compusieron sus primeras estrofas, y que posteriormente -y me incomoda reconocerlo- se convirtió en la Universidad de Valladolid. Fue muy cantada y celebrada en todas las Universidades españolas, en los actos más solemnes de la vida académica del Siglo de Oro y, en el siglo XVII, se extendió a las Universidades alemanas y del Norte de Europa. Ultimamente, en el siglo XIX, llegó también a las Univeridades americanas, tras haberse añadido algunas estrofas a las iniciales, y es posible ciertamente que estas adendas se hiciesen en Alemania o en la propia América, hasta quedar la letra de este famoso Himno como actualmente se conoce, si bien el orden de las estrofas es diferente en unas u otras versiones. Mi enorme incultura musical, en casi todos los órdenes, me había conducido, desde hace ya bastantes años, al supino error de "parecerme" que Brahms, en su Obertura, iba desgranando otros motivos en los que alentaban los compases del Gaudeamus, para ir paulatinamente e "in crescendo", a desembocar en la linea melódica de aquél. Craso error, parece ser, el cometido por mi parte. Menos mal que nunca se lo dije a ninguno de mis amigos musicólogos, aunque se lo diga ahora a todos vosotros, mis queridos amigos de los Blog. Efectivamente, nada tienen que ver los tres primeros motivos, basados en canciones estudiantiles alemanas con el Gaudeamus igitur, pese a que este último haya prevalecido, incluso en el ambito universitario de la misma Alemania, sobre los motivos alemanes, a la hora de proclamar cantando el espíritu de la juventud universitaria y de la propia institución de la Universidad.

Seguidamente, y en una gran parte como homenaje a mi reciente y desconocida amiga, corresponsal de Blog, "Capuchino de Silos", que se confiesa enamorada de Brahms, me complace ofrecer las dos versiones, en primer lugar la clásica, relativa únicamente al Gaudeamus, que canta como solista el tenor Mario Lanza, y en segundo término la "Obertura para un Festival Académico", del gran músico alemán Johannes Brahms. Luis Madrigal.-








ESTAMPAS DE INVIERNO (I)




NO PUEDE ENERO SER JULIO

Volvieron a vibrar los ventanales
cuando el viento rugió... Ahora es Enero.
Lucía el cielo ya su azul primero,
que sólo podía verse entre cristales.

Frío, hería rostros angelicales,
pese a que el sol brillaba lisonjero,
mas no era más que un pobre pordiosero
sol de Invierno, sin fuego y los astrales

calores con que Julio alza su velo
para dorar la mies... No era una hoguera.
Era aquel sol más parecido al hielo.

Ni tampoco el que luce en Primavera
para izar los rosales hasta el cielo...
Así, no podía ser... Así no era.


Luis Madrigal





viernes, 1 de enero de 2010

AL REANUDAR LA ANDADURA


OTRO FALSO SONETO PARA UN AMOR VERDADERO:

¿NO VOLVERÁS?

¿No volverás...? ¿Nunca podré decirte
lo que nunca te dije, y aletea
como una mariposa entre rosales
de luz, que el plenilunio somnoliento

quiso dejar entre mis labios secos,
sin el rocío que anidó en tus labios?
¿No me dirás lo mismo que aquel día
jubiloso, en que tus frondas hervían,

mientras sonaba una canción de Enero,
antítesis de la nieve y el hielo
del alma...? ¿Cuando la luna, en el agua

ondulada y azul, tiembla con amor
y, en una débil barca, entre los sueños,
se agitan temores de naufragio?


Luis Madrigal