jueves, 16 de mayo de 2013

PADRE NUESTRO, ¿POR QUÉ ESTÁS EN EL CIELO? (VI)



VI

DANOS HOY EL PAN DE CADA DÍA

El pan caliente que amasa el panadero,
crujiente y aromático alimento,
que nutre, que sostiene, que se parte.
Que congrega, que une, que hace humanos...
¡Que olor a pan, Señor, a pan caliente!
Tú lo partiste y lo diste aquella vez...
¿Recuerdas?... Ya lo creo... Fue ese día...
Tu palabra, en la falda de aquel monte,
golpea mis oídos todavía.
La gente te seguía y tenía hambre
y Tú les diste... pan y algunos peces.
Y, con el pan, les diste tu palabra.
Da hoy tu pan al mundo, aunque te olvide,
pues tal vez, sólo así, podrá seguirte.
¡Danos el pan, tu pan, el pan de siempre!
Te pido sólo el pan de hoy. Mañana
otro día será... ¿Habrá mañana?
Mas, dame sólo pan, que es suficiente.
No quiero más que un trozo... Acaso vino,
que alegre un poco el corazón. Pues  -triste-
recuerdo aquello, que un niño te decía:
"Da, Señor, pan a los que tienen hambre
y hambre de Ti a los que tienen pan".
Hoy, tengo pan, Señor. Te doy las gracias,
pero, ¿también tengo acaso tanta hambre?
Quizá podrías hacer que mi pan parta
como solías Tú... Tal vez con eso
recuerde yo también cómo lo hacías.
Eso fue en Emaús, si no me engaño,
mas, ¿habrá para todos? ¿Sabes, Señor?...
Tus hijos pasan hambre. Hambre, sí,
las dos terceras partes de la Tierra.
Sin nevera, despensa y micro-ondas,
se arrastran en la arena del desierto,
allá en el África... En los suburbios de
Sao Paulo, de Calcuta, el Altiplano...
También aquí, Señor... ¡Aquí en mi barrio!
Este pan que me das, ¿podré tomarlo,
antes de ir a dormir, y estar tranquilo?
¿Acaso, mi Señor, no me hará daño
la mirada, sin pan, de tantos niños?
Y, ¿si rezo un rosario y voy a Misa,
y te ruego por ellos, con jaculatorias,
y estudio tu Palabra y profundizo
en las altas verdades de los dogmas?
¿Quizá así, Señor, tendrán pan ellos…?
Tal vez, haya de hacer bien mi trabajo,
buscar la técnica, la obra bien hecha,
"enseñar a pescar"... ¿Podré ya entonces
quedarme con mi pan, con mis tres casas,
el producto del fondo de inversiones,
la renta de la tierra, la cosecha
y el sueldo de Jefe de la Fábrica?
Así, Señor, mi alma está tranquila.
¿Qué más puedo hacer ya por tu miseria...?
Sólo mis oraciones de la noche,
algún "retiro", al fin de la semana,
la "visita", la plática y el rezo
del "Ángelus" mediada la mañana.


Luis Madrigal




miércoles, 15 de mayo de 2013

PADRE NUESTRO, ¿POR QUÉ ESTÁS EN EL CIELO? (V)



V

HÁGASE TU VOLUNTAD

En el Cielo...
En el Cielo, sí... Allí, Señor, es fácil.
Tienes a tus santos, y a tus Ángeles.
Tronos, Dominaciones, Potestades...
adoran y bendicen tu palabra.
Mas, aquí abajo es duro al artesano,
al labriego que muere con su arado
en la tierra reseca sin la lluvia;
al obrero que no tiene trabajo
o sufrió con pavor aquel despido;
al patrono que asfixia el sindicato;
a la viuda sin un grano de trigo.
Al enfermo que ve escapar la vida,
al anciano que ya a la vida escapa;
la prostituta que el amor comercia,
el drogadicto y el que tiene el SIDA.
Al elector, al que “el Partido” engaña,
al sacerdote que sufrir no puede
el duro celibato de tu Iglesia...
¿Te parece poco, Señor? Aún hay más:
¿Qué me dices del dolor anónimo,
absurdo, yermo, inútil y vacío?
Del sufrimiento de los inocentes,
del que muere "porque la tenía ahí",
sin razón que lo explique o justifique.
¿Esa es tu voluntad?... Eso se dice.
¿Qué sentido, Señor, acaso tiene
el infiernillo, la chispa del brasero
en la falda de la mesa-camilla?
Aquellos angelitos, que jugaban,
juegan ahora en tu gloria. Eso es bien cierto.
Pero, ¿y su madre? Tú bien lo sabes:
Es asistenta y trabaja por horas...
no pudo estar allí mientras jugaban.
Señor, que creas solo por tu gloria,
sin que de nada necesites nada,
pues sujeto de lo útil nunca eres,
sino tan solo fuente de bondad y
gracia... ¿Por qué de utilidad separas
a quien utilidad al otro daba
al paso de la vida, mientras pasa?
El amor, la alegría, la sonrisa,
siegan presto  -¿por qué?-  tantas desgracias:
Incendios, terremotos, explosiones,
huracanes, galernas, hundimientos
aluviones, sequías y tragedias...
Se estrellan los aviones, chocan trenes
y ese martirio de la carretera
que, incesante, semana tras semana,
con tantos miles de muertos al año,
el luto y el dolor lleva a las casas.
¿Esto es tu voluntad?. ¿Eres un monstruo?
Pero, si Tú, mi Dios, eres Palabra
origen de la vida... ¿Por qué así?
Tal vez siempre derecho escribes  -dicen-
con renglones torcidos en el agua.
Mas, te pido que tu caligrafía
sea legible en forma más palmaria.
¿Nos quieres en Getsemaní, contigo,
pues ni una hora fueron a tu lado?
O aquel cáliz, que Juan y que Santiago
prometieron beber, ¿quieres bebamos?
Dílo claro, Señor. Si ellos pudieron,
también de Él nosotros beberemos… 
Mas, aún bebiendo el cáliz, ¿estaremos
sentados junto a Ti, de cualquier lado?
Eso no es cosa tuya, que es del Padre,
pero es al Padre a quien estoy hablando.
Si así es, Señor... ¡sea así siempre!
Sean tu voluntad y tu palabra.
Aunque, a poder saber, nunca alcancemos,
en el dolor que a veces padecemos,
tus designios de amor y de esperanza.


Luis Madrigal




martes, 14 de mayo de 2013

CUANDO, SIN DESPERTAR, DUERME LA VIDA




TODO PASÓ, AUNQUE NO FUERA


No pude atesorar la luz del rayo
que ayer besaba en tu ventana el hierro
que la cubre y defiende… En mi destierro,
su haz busco en la noche y nada hallo.

Ni puedo ver la flor, que alza su tallo
para pintar el prado, bajo el cerro.
No podré ya jamás salvar mi yerro,
ni contemplar el tiempo sin desmayo.

Todo pasó… Fuera sin ser, ha sido
y nada queda ya… Cuanto no fuera,
en su vacío ser dejó un latido

que se estremece aún, como en la era
el grano se retuerce y es molido
para que nazca otra Primavera.


Luis Madrigal



A mis queridas amigas,
las sonetistas Francis Quintana y María Bote,
ambas extremeñas y ambas presuntas únicas lectoras,
con mi gratitud y cariño





lunes, 13 de mayo de 2013

PADRE NUESTRO, ¿POR QUÉ ESTÁS EN EL CIELO? (IV)





IV

VENGA A NOSOTROS TU REINO


¡Deprisa, Señor, no esperes más!...
No esperes más, Señor, a que en el Cielo
brindarnos puedas tantas maravillas,
que dice Pablo tienes preparadas.
¿No podrías mostrar un "anticipo"?
Que "a fin de mes" estamos, y no llega
nuestro escaso salario de esperanza.
Envía alguna luz a nuestros ojos,
algún dulce sonido a nuestro oído.
Te pedimos tu Reino entre nosotros,
para poder llegar hasta tu Reino.
Yo, Señor, soy más bien republicano,
(que “acata la legalidad vigente")
pero sé que en tu Reino, no hay corona,
ni infantes, ni princesas, ni validos,
ni etiqueta real, ni protocolo...
Tu Reino, Señor no es de este mundo,
pero el mundo lo pide, lo reclama.
¿Por qué no se lo das?... ¡No seas tacaño!
Te sobra la salud, siendo la Vida;
la santidad, pues solo Tú eres Santo;
la gracia, sin la cual nada podemos;
la justicia, pues la absoluta impartes;
la paz, de la que tanto carecemos
y el amor que, por esencia, eres.
¿Por qué, para Ti solo, quieres tanto?
¿No ves que el mundo se hunde y se destruye,
porque de él, el hombre, ha hecho su reino,
que es corte de ambición y de egoísmo?
¿Te das cuenta, Señor, que es ya el Infierno?
¿Para qué quieres otro, si este basta...?
¡Dános tu Reino, Señor, dánoslo ya...!
Voto por Ti, exijo un "referendum",
me afilo a tu partido... Pegaré los carteles,
abriré la campaña (sin insultar a nadie)
y, en tu nombre, Señor  -sólo en tu nombre-
gobernaré al pueblo, que es tu pueblo.
Y, si aún así, pierdo las elecciones,
y "oposición" tan débil mostrar puedo,
te suplico Señor, por nuestra Madre,
que administra tus bienes sin recato:
tu gracia, a las almas que la buscan
o, sin buscarla, de ella están sedientas.
Justicia, a los que sufren injusticia;
amor a los que desamor padecen
y paz a quien, consigo mismo, en guerra
no puede alcanzar nunca la palma.
Tu Reino celestial, aquí en la tierra.
¡En la Tierra, Señor, danos Tu Reino!


Luis Madrigal





miércoles, 8 de mayo de 2013

DOS SONETOS DE DESPEDIDA



En el siglo XIV, el florentino Dante Alighieri compone para su amada Beatrice Portinari, los más bellos sonetos de amor. Porque eso es, inicial y esencialmente el Soneto, un canto de amor y, al mismo tiempo, la estructura poética especialmente adecuada para expresar el sentimiento amoroso. Años después, también lo hizo, tal vez con mayor sublime delicadeza, el poeta de Arezzo, Francesco Petrarca, quien cantó con embeleso, como objeto de un ideal superior y muy espiritual, a Laura de Noves, o de Sade, de quien se enamoró, estando ella casada, un Viernes Santo del año 1327, concretamente un 6 de Abril, dedicando a este amor imposible, seguramente sin ella saberlo, casi toda la primera parte de su "Canzoniere" y, entre otras composiciones, 317 sonetos de amor. Por eso, a mí me apena, e incluso me irrita tanto, ver utilizado el Soneto por pésimos versificadores de un modo irreverentemente jocoso, utilitario o insulsamente descriptivo. Para esos fines, hay otros muchos tipos de estrofa, pero sólamente el fuego puede arder, como sólo crepitar pueden las llamas que produce. Utilizar el Soneto a los más torpes fines, ya indicados, aparte asimismo la vaciedad y el prosaísmo que implica, me parece una verdadera profanación. Aunque también sea cierto que, no sólo el dulce amor, sino también su más negro sentimiento antípoda, el odio; o el lacerante dolor, la tristeza o la soledad, pueden ser asimismo objeto de esta magna estrofa. Pero, en ningún caso, parece simplemente decente llegar al epigrama, cuando no al astracán. Eso no, por favor. Para eso, lo mejor son los ripios que siempre resultan muy graciosos.

Yo auguro hoy que, muy posiblemente, nunca más volveré a escribir ningún soneto de amor, sin que tenga tampoco la esperanza de que algún día puedan ver la luz algunos de los que he escrito, pero me pide el sentimiento dejar, también hoy, aquí, para deleite de quienes aman la belleza de este tipo tan sensible de estrofa, dos de los Sonetos antes aludidos. Uno, de Dante Alighieri, dedicado a Beatrice Portinari, y otro de Francesco Petrarca, a Laura de Noves. Que ustedes los disfruten, que los disfrutéis todos, amigos. Y sobre todo que el amor os acompañe siempre. Hasta mañana.

Luis Madrigal


A BEATRICE PORTINARI
(ANTE SU MUERTE)


¡Eh... peregrino que por esta vía
atraviesas con planta indiferente.
¿Vienes tal vez de tan remota gente
que el duelo ignoras de la patria mía?

¿Cómo no lloras ¡ay! cuando sombría
cruzas por medio su ciudad doliente,
como quien nada sabe, nada siente
del grave luto que oscurece el día?

Si te detienes a escuchar el caso,
yo sé cierto que llorando, amigo,
no pudieras de aquí mover el paso.

Perdió Italia a Betariz; y cuanto digo
a otros hombres hablando de la bella,
tiene virtud de hacer llorar por ella.


Dante Alighieri


***


A LAURA DE NOVES


Paz no encuentro ni puedo hacer la guerra,
y ardo y soy hielo; y temo y todo aplazo;
y vuelo sobre el cielo y yazgo en tierra;
y nada aprieto y todo el mundo abrazo.

Quien me tiene en prisión, ni abre ni cierra,
ni me retiene ni me suelta el lazo;
y no me mata Amor ni me deshierra,
ni me quiere ni quita mi embarazo.

Veo sin ojos y sin lengua grito;
y pido ayuda y parecer anhelo;
a otros amo y por mí me siento odiado.

Llorando grito y el dolor transito;
muerte y vida me dan igual desvelo;
por vos estoy, Señora, en este estado.


Franceso Petrarca



Qusiera yo finalmente que, como el oro en el que van a engarzarse las piedras preciosas, pueda acompañar con el mayor sentimiento la música de otro gran genio de este Arte, Wolgang Amadeus Mozart, en cada uno de los dos movimientos de su sublime Serenta Haffner, KV 250, el Rondó- Allegro y el segundo Andante.







En la imagen superior, Laura de Noves.
Retrato de Piero de Cosimo


lunes, 29 de abril de 2013

MISTERIORO MERIDIANO



I

OTRA VEZ EL FLAGELO DEL FRÍO


Vuelve la lluvia… El campo la recibe
como a huésped que vaga peregrino,
como un áspid que aparta del camino
al sol que ya brillaba, y que no exhibe

el fulguroso rayo con que escribe
su canción en la luz, y en el destino
de iluminar la sombra  -coralino-
que, en la noche, la luna azul percibe.

Vuelve a azotar el rostro el viento helado,
que baja de las cumbres blanquecinas,
y grita que el invierno no ha acabado.

Yo vuelvo a mendigar por las esquinas
un soplo de calor… Nadie me ha dado
sino de alguna rosa las espinas.


Luis Madrigal



II

ESTALLARÁ LA PRIMAVERA


Florecerán las lilas y las rosas
cuando el hiemal retire su pisada…
La blanca nieve, en agua transformada,
vestirá las veredas más hermosas.

Ansiosas por volar, las mariposas
se alzarán en su vuelo, a la alborada.
La luna, del amor enamorada,
alumbrará las noches amorosas.

Tan sólo han de pasar frías jornadas,
que volarán inquietas, tras las horas,
en un reloj de arena condensadas.

Serán entonces claras las auroras
y el sol brillante, en valles y cañadas,
pintará de color las verdes floras.



Luis Madrigal





viernes, 26 de abril de 2013

MIENTRAS SE VA EL FRÍO



VUELVE A MORIR LA PRIMAVERA

Vuelve el Invierno a vomitar los últimos posos de sus sombras, y vuelve el frío a poseer las calles, en un incestuoso maridaje con la Primavera, que como pudorosa doncella quiere ocultar sus encantos al decrépito fantasma invernal. El sol, que escaso tiempo atrás se enseñoreaba y complacía de su propio calor, se ha visto obligado a que los troncos de leña vuelvan a apilarse junto al hogar, supliendo su energía. Tras la callejuela que separa el Mercado de la Gran Avenida, arteria y cañada de hombres y ganados, un perro aúlla encogido y envolviéndose sobre sí mismo... ¡Murió de nuevo otra Primavera, casi antes de haber nacido! Todos los años, los humanos anhelos, con sus cuerpos desnudos, contemplan con tristeza el nuevo infanticidio primaveral, quizá hasta el aborto, al que es sometida la eterna Primavera, con sus dulces promesas de luz y de calor y sus amargos frutos de lluvia y frío que, lejos de exaltar a los poetas, recoge sus últimos suspiros mientras, bajo el peso de la lira hecha añicos, arrastran los pies cansados sobre el duro pavimento de la existencia.

Luis Madrigal


A Lavinia Napradean,
que, al otro lado de la barra de la Cafetería,
al verme escribir este breve apunte,
me preguntaba  qué escribía,
en recuerdo del más grande poeta rumano de todos los tiempos,
Mihai Eminescu

Madrid, 26 de Abril de 2013