viernes, 4 de marzo de 2022

OFICIO, NO... MINISTERIO

 EL SAGRADO MINISTERIO DE ENSEÑAR

 



Hay dedicaciones habituales que constituyen un oficio o una profesión. Y todas ellas, en tanto observen una dimensión estrictamente ética, son respetables y por ello han de ser respetadas. Sin embargo, otras, exceden y desbordan con creces tal dimensión y, por ello, constituyen un ministerio. Tal es el caso del sacerdotal, como debería ser siempre también  -aunque resulte con frecuencia en la práctica todo lo contrario-  el de los políticos. Esto es, algunos oficios deberían ser siempre un ministerio, aunque la mayor parte de las veces no lo sean. Otros, en cambio y en su inmensa mayoría, lo son siempre, pese a que también puedan encontrarse testimonios escandalosamente contrarios y por ello profanadores de su sagrado deber. La Enseñanza, mayoritariamente, es uno de ellos. Estoy seguro.

Gabriela Mistral, es decir, Lucía Godoy Alcayaga, fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 1945, año altamente significativo, por constituir el fin de la II Guerra Mundial, tan sólo doce años ante de su muerte en Nueva York, Ciudad a la que le había llevado su actividad diplomática, al servicio de su patria, Chile.

Pero, además de tan transcendental y brillante actividad y del puro lirismo de poetisa triunfadora universal, Lucía, que nació un 7 de Abril de 1889, en Vicuña, Chile, en el seno de una familia de modestos recursos económicos, ante todo, fue Maestra. Maestra de Escuela, como se decía antes en España, y consagró lo mejor de su vida a la Enseñanza de los niños; a la educación primaria y esencialmente básica para todo ser humano. Por eso se ha dicho, que si la prensa es el Cuarto Poder, la Enseñanza es el Quinto, aunque yo pienso que, más bien, sea preciso alterar el orden. Porque, nunca jamás, esas mentes inferiores, esos mediocres individuos que, en general son los políticos, aupados y seguidos de cerca, a muy escasa distancia por otras mentes aún más mediocres, que se hacen llamar “periodistas”, podrían manejar ni manipular las mentes humanas, si tales mentes hubiesen sido, en su niñez y juventud, rectamente formadas, en los valores lógicos y universalmente eternos, por verdaderos Maestros.


Por ello, sería necesario proclamar y rendir universal homenaje a todos cuantos han sido Maestros, en todos los países y lugares del mundo. En particular a aquellos abnegados y luminosos maestros españoles, a los de la Institución Libre de Enseñanza y a todos los demás, que, en tiempos especialmente difíciles, gastaron y hasta quemaron su vida  -porque la Enseñanza, agota y hasta quema al enseñante-  transfiriendo el saber a otros seres humanos, sobre todo a los niños, a los primeros que han de aprender lo primero y más radical que en la vida hay que saber. Y casi siempre, desde los tiempos más remotos, materialmente a cambio de una profesión que, en España, llego a ser la unidad de medida y referencia básica del hambre: “Pasa más hambre que un Maestro Escuela.”

Sin duda por ello, en el caso de Lucía Godoy, convertida en Gabriela Mistral, dentro de sus obras poéticas más sublimes, se encuentran las composiciones "para niños", que son el núcleo de su segundo libro, “Ternura”, de 1924. En él se advierte la pureza expresiva propia de una lírica sencilla, pero profunda, que convivió con las vanguardias tras la liquidación del modernismo. Una lírica inspirada en la naturaleza, rayana con la llamada poesía popular, que también aquellos cultivaron en ocasiones. Dedicado a su madre, está dividido en siete secciones: Canciones de Cuna, Rondas, Jugarretas, Cuenta-Mundo, Casi Escolares, Cuento y Anejo. Para el lector adulto, el conjunto viene a expresar la pérdida de la infancia, que es restituida, en parte, a través del lenguaje.

         “Porque duermas, hijo mío, / el ocaso no arde más: / no hay más brillo que el rocío, / más blancura que mi faz. // Porque duermas, hijo mío, / el camino enmudeció: / nadie gime sino el río; / nada existe sino yo”.

Sin duda, en este poema, Gabriela recuerda las canciones que su madre, Petronila Alcayaga, le cantaba en la cuna, una vez que su padre Juan Jerónimo Godoy abandonara definitivamente a la familia cuando la pequeña Lucía contaba con tan sólo tres años, por encontrarse sin trabajo y no poder mantener el hogar.

No me es posible, naturalmente poder saber cómo trataba y se dirigía a sus alumnos Gabriela Mistral, pero albergo la absoluta certeza acerca de que, además de la enseñanza propiamente dicha que les permitiera alcanzar el saber, esto es de las técnicas pedagógicas, fundamentalmente les trataba con mucho amor. Con mucho amor maternal, como si se tratase de sus propios hijos. Nos lo dicen sus poemas. Y este aspecto, en la enseñanza de los niños, más que esencial, es vital. Sin amor no se puede enseñar nada a nadie y menos aún a un niño. Y por eso se ha dicho también que resulta imposible separar la enseñanza de los aspectos más espirituales y sensibles del alma humana. Se puede entender o no un teorema matemático; se puede entender o no por qué hace frío en el invierno y calor en el verano. ¿Pero qué niño no podrá entender un acto de amor?




Estudiantes de Magisterio, en la Universidad española: No hagáis excesivo caso a vuestros Profesores, por muy Catedráticos sean, cuando os expliquen las técnicas pedagógicas, por modernas y punteras éstas puedan ser. Ya se trate del tan proclamado, en conferencias y ensayos, “estudio de la infancia” (Verhellen en 1992; Gimeno en 2003; Rodríguez Pascual en 2006; Vergara, Peña y Chávez en 2015. Y demás etcéteras. Mucho menos aún, en lo que atañe a la llamada “visión adultocéntrica de interés superior” (Cussiánovich y Marquez, 2002). Pensad, más bien, eso sí, en la Convención sobre Derechos del Niño, de 1989, porque los niños son el sujeto de Derecho más importante y primario. Más aún, constituyen, en sí mismos, el bien jurídico más intrínsecamente esencial y digno de protección, antes de cualquier otro. Sobre todo, queredles mucho, con verdadero amor. Y recordad que vosotros mismos tenéis que “haceros como niños”, si de verdad queréis alcanzar vuestra excelsa misión.

 

Luis Madrigal

Madrid, 2 de Marzo de 2022,

Miércoles de Ceniza


A mi Nieta mayor, Ángela Madrigal de Rioja,

alumna de la Facultad de Educación, en la Universidad Complutense que quiere ser Maestra 

casi desde que ella misma era niña.

Con el mismo cariño que espero sienta por sus futuros alumnos

jueves, 20 de enero de 2022

UNA TRILOGÍA DEL TIEMPO


 

I

VUELA EL TIEMPO

Vuela el tiempo y, en su vuelo,

la memoria muerta se acomoda,

triste, al mundo de la nada...

Parece que ya la sombra es día,

que el sol no alumbra ya

como alumbraba.

El recuerdo del ser

se hace pequeño,

diminuto al sentir,

que nada siente.

Si alguna vez despierta,

sólo duerme entre rayos de ayer

en la alborada.

O suspira en la angustiosa noche

palabras que no son. Sueños que labra

entre surcos de sombra hechos de nada.

¡Que claro era el ayer,

que triste el hoy habla...!

 

II

MIRAR SIN VER

Mirar sin ver,

alzar el vuelo en tierra

tan dura como el seco pedernal,

para mirar al cielo sin mirar

y ver al fin lo que el misterio encierra.

Saber sin intelecto y sin lectura,

sin regla, ni canción, sin norma pura

y transcender al Otro que en mí habita

y es, como Yo, un humano.

Escuchar sin oír, hondo latido

que nace de su ser y en él encuentra

la voz que nace en mí

y que se orienta

al eterno infinito que es la esencia.

 

III

NUEVO ENERO EN MADRID

(Soneto irregular)

 

Nace el sol, que se alza en blanca guerra

y hace volar su luz a mi ventana.

Rayo a rayo, con gran valor, se esfuerza

en despegar del hielo la mañana.

 

Poco a poco, renuncia al fin la helada

a su poder sobre calles y plazas...

Lentamente, los corazones arden,

sin que el frío invernal les hiera en nada.

 

Igual que el sol, tan alto sobre el monte,

lucha mi corazón con la alborada

para perder, a veces... Cruel destino.

 

Mas, otras, vence... Y ya purificada,

torna la fe, desde las grandes sombras

y ríe el alma, antes tan angustiada.

 

Luis Madrigal

 

Madrid, 18 de Enero de 2022

En la Cafetería "Las Farolas"

  

sábado, 2 de enero de 2021

NACE PARA LIBRARNOS DE LA MUERTE

 

EL QUE HOY SÓLO ES UN NIÑO



PAPÁ NOEL, NO EXISTE

LA NAVIDAD ES UNA FIESTA FAMILIAR DE ORIGEN CRISTIANO


Resulta que el personaje llamado Santa Klaus, no es ese monigote tan campechano de las risotadas y los “jojós”, eso sí de gestos amables, que dicen hace tan feliz a los niños. Yo tardé mucho, bastante, en descubrirle. Así es que, durante los años de mi infancia y juventud, prácticamente para mí ese obeso señor de Laponia  -dicen-  no existía. Me alegro mucho de haber acertado, dada la época en la que fui niño y de todo lo demás, que es mucho si se refiere uno con ello a  la falsificación más cruel e irreverente de las cosas más esenciales y divinas, por las torpezas y banalidades humanas.

Pero, además, o “para mayor inri”, parece ser que la propias palabras Santa Klaus, no son otra cosa sino la derivación fonética del termino alemán Sankt Nicklaus, o San Nicolás, si se quiere de Myra o también de Bari. Este gran santo, nacido en Patara, vivió después en Myra (Anatolia y hoy Turquía), donde murió, habiendo participado antes en el Concilio de Nicea. Tras la conquista musulmana, sus restos mortales fueron trasladados a la ciudad italiana de Bari, siendo el primer santo no mártir que gozó de especial devoción popular tanto en Oriente como en Occidente. A esta nada pequeña figura de la Historia de la Iglesia  -defendió en Nicea, frente a Arrio la divinidad de Cristo- la han convertido las masas en Papá Noel, dando lugar a que suplante a los Belenes, a los Villancicos y, en lo fundamental, a la falsificación de la Navidad cristiana, entre otros penosos y desgraciados factores, convirtiendo el misterio de Dios en un vodevil.

Tal vez por ello, en su saludo navideño de este mismo año, Mons. Georg Gänswein, secretario personal del Papa Emérito Benedicto XVI y Prefecto de la Casa Pontificia, ha manifestado que “en Navidad no se celebra a Santa Claus, que no existe, sino la hora en la que Dios entró en la historia humana y mostró su rostro.”  Este mensaje de Monseñor Gänswein, el día 17 de Diciembre de este mismo doloroso año, fue dirigido a la fundación alemana “Senado de Economía” y añadió a lo ya dicho que, en estos días tampoco celebramos el “Father Frost”, de la antigua Unión Soviética atea, para ocultar el origen cristiano de la más íntima de nuestras fiestas, familiares y sociales.

Muchas más cosas de sumo interés y transcendencia dijo además Mons. Gänswein. Una de ellas, no podría faltar, fue la referencia clara y directa a la peste vírica que nos azota y al optimismo, pese a todos los síntomas, con el que es necesario recibirla: Este optimismo iluminará la oscuridad de la noche, mientras marcamos la transición al próximo ‘Año del Señor’ en 2021 en la víspera de Año Nuevo, cuando esta vez, en muchos lugares, no veremos la explosión de fuegos artificiales. Donde habitualmente se celebra así una alegría casi infantil, esta vez muchos se sentirán oprimidos”. Esto resulta ya sumamente importante. Pero, muy en especial, nuestra mayor esperanza descansa en la concluyente afirmación, ya casi al final de su discurso:

“Entonces sabemos que este recién nacido representa una vida que no conoce límites y que supera y conquista cada pandemia y cada calamidad y cada miedo y cada terror, también y sobre todo la muerte. Por tanto, es la vida eterna y el gozo eterno a lo que este Infante nos invita”.

Esto es lo que, esencialmente, aunque, con la mayor sinceridad, yo no sé cómo puede hacerse, sería rigurosamente necesario sembrar e inculcar en el alma  de los niños, en lugar de tantos y estúpidos “jojojos”.

 

Luis Madrigal



ADESTE FIDELES


Adeste, fideles, laeti, triumphantes,

Venite, venite in Bethlehem:

Natum videte Regem Angelorum:


Venite adoremus, venite adoremus

Venite adoremus Dominum.


En grege relicto, humiles ad cunas,

vocatis pastores approperant.

Et nos ovanti gradu festinemus.


Venite adoremus, venite adoremus

Venite adoremus Dominum.


Aeterni Parentis splendorem aeternum,

Velatum sub carne videbimus

Delum Infantem, pannis involutum.


Venite adoremus, venite adoremus

Venite adoremus Dominum.


Pro nobis egenum et foeno cubamtem,

Piis foveamus amplexibus:

Sic nos amantem quis nos redamaret?


Venite adoremus, venite adoremus

Venite adoremus Dominum.


ACUDID FIELES


Acudid, fieles, alegres, triunfantes

venid, venid a Belén

ved al nacido Rey de los ángeles


Venid adoremos,Venid adoremos

venid adoremos al Señor.


He aquí que dejado el rebaño,

los pastores llamados se acercan a la humilde cuna

y nosotros nos apresuramos con paso alegre.


Venid adoremos,Venid adoremos

venid adoremos al Señor.


El eterno esplendor del Padre Eterno

lo veremos oculto bajo la carne

Al Dios Niño envuelto en pañales


Venid adoremos,Venid adoremos

venid adoremos al Señor.


Por nosotros pobre y acostado en la paja

démosle calor con nuestros cariñosos abrazos

A quien así nos ama ¿quién no le amará?


Venid adoremos,Venid adoremos

venid adoremos al Señor.


***




jueves, 31 de diciembre de 2020

SE ME HA IDO OTRO AMIGO ENTRAÑABLE

 

CARLOS SÁNCHEZ QUIRÓS, 

UN ALBAÑIL QUE ERA ARQUITECTO



En árabe, albañil se escribe así: باني Y significa "constructor", o el que construye. Ya sé que, en riguroso castellano, la palabra indica profesión poco elevada, o más bien despreciable, como propia de una de tantas de tal sentido o carácter. La sociedad, como bien es sabido, es muy injusta en cuanto a las expresiones populares que acostumbra utilizar, o más bien en lo que atañe al contenido que suele atribuirlas. Porque la albañilería, es un auténtico arte, el arte de la construcción de todo aquello que no sólo puede servir de cobijo, de morada, sino también de las actividades humanas más excelsas, excepción hecha sin duda de los campos de futbol, ámbito por lo común de la incultura y la barbarie.

Mi amigo Carlos, que acaba de morir, según me indican, fue condenado a ser "albañil", pero en su sensible cerebro se escondía un gran arquitecto, un ordenador del espacio, especialmente dotado de sensibilidad a tal fin. El reformó con exquisito sentido de tal arte, -dentro de la pobreza de los que no tenemos dinero, para adquirir lujosos materiales, sino tan sólo ladrillos y cemento-  la casa que ya hace casi cincuenta años pude adquirir en la "Colonia Vaquero", en La Estación del Ferrocarril, en Las Navas de Marqués. Carlos, se atuvo a lo que se le pedía, pero lo interpretó con arreglo a las reglas propias de tal arte clásico, la albañilería que nos transmitieron los árabes, y con un especial amor a la obra bien hecha, hasta recrearse en ella, "cargando la suerte", como dicen los taurinos, hacia la belleza, tanto o más que a la utilidad y la seguridad.

Carlos, fue albañil desde los días de su juventud más temprana, como indica la fotografía que he podido rescatar de entre los escombros, expresión ésta especialmente adecuada en la ocasión. Allá por los años 50 del siglo pasado, participó muy activamente en la construcción, de la Iglesia  Parroquial de "Nuestra Señora de la Asunción", en el ya dicho Barrio de La Estación, en las Navas. Él mismo me contó cómo preparaba y tendía la dos capas de mortero, sobre la que las jóvenes hermanas Gracia  -creo recordar de nombre Irene y Pilar- entonces en la Facultad de Bellas Artes, depositaron los pigmentos, estando aún húmedas aquéllas, para pintar el gran fresco que adorna el frontispìcio del altar mayor:


Lamento mucho no disponer de otra imagen completa de dicho retablo, aunque me complace sobremanera poder evocar la que yo mismo tomé, ya hace algunos veranos del sacerdote keniata, Padre Jonh Migwi, que nos auxilió aquél, tras la muerte del nonagenario sacerdote Párroco, Don Francisco Martín. Ni tampoco me resigno, como puro homenaje a Carlos, a dejar en la sombra la construcción de la humilde chimenea que en aquella casa me ha traído, en Primavera y Otoño, el calor de sus brasas. Carlos buscó las piedras y las ensambló a mi juicio con notable belleza, dentro de la modestia, con la agilidad de su propio espíritu. No te olvidaré nunca, querido Carlos.


No podré olvidarle nunca, sobre todo, por las conversaciones que me regaló en las encalmadas noches de Las Navas, en la terraza de "Martigón", cuando ya este establecimiento era regentado por su esposa, Chon, y últimamente por su hijo "Carlitos". No he conocido jamás persona a quien las circunstancias vetaran el acceso a toda clase de estudios, con mayor afán de saber; de amor a la cultura, en general, y capaz de hacerse a sí mismo preguntas y respuestas tan verdaderamente llenas de raciocinio filosófico. Por otra parte, Carlos tenía una dulce, serena y amable sonrisa, propia de las almas llenas de ternura y de bondad.

Hoy me llega la noticia de su muerte y, con ella, mi más sincero sentimiento de pesar y de llanto. Pero, en realidad, el azar trató muy duramente a Carlos que, tras una vida de muy duro trabajo, cuando acababa de jubilarse, y al fin podría haber disfrutado de la vida, contrajo una enfermedad neurológica, que le condujo, durante los últimos años, a la muerte en vida. Hundido en un sillón con su antes lúcida cabeza reclinada sobre el pecho, tengo la impresión de que no pudo reconocerme en los últimos veranos que acudí a visitarle. ¡Dios te salve, Carlos! Intercede por mí, tú que sin duda alguna ya estás en el Cielo.

Luis Madrigal




YA NO PREGUNTES MÁS

Ya no preguntes, Carlos, nunca nada.
Sobre ti flota la Verdad de todo.
Pregunta sólamente de qué modo
puedo verme contígo una alborada.

Y dímelo ya, rápido, que dada
ha de estar la subida  -sobre todo
si, en este muladar, salpica el lodo-
pese aquí tan temida, por llorada.

Dímelo tú, que ya vives arriba,
donde buenos espíritus habitan
tras el sueño que deja el alma viva.

Donde las nubes cantan... ¡Nunca gritan!
Acogen con amor la fugitiva
sombra del ser que fue... Y hoy palpitan.


Luis Madrigal

Tu viejo amigo, que, con dolor y júbilo, te recuerda




jueves, 10 de diciembre de 2020

VOLÓ DESDE NAZARET

 A LORETO


Loreto, es una advocación de la Santísima Virgen María, surgida de la Tradición, según la cual en el siglo XIII, la Casa en la que vivió la Virgen, en la que recibió el Anuncio de la Encarnación en su vientre del Hijo de Dios, y donde vivió con Jesús y San José, fue trasladada por el aire desde Nazaret a Tarseto, en Dalmacia (Croacia) en el año 1291, para ser protegida de todo peligro en Palestina, frente a la invasión de los Mamelucos  -del árabe mamluk-  esclavos-guerreros de razas caucásicas y mongoloides.

Según la Tradición, los ángeles  -por primera vez-  llevaron sobre sus alas la Casa, cruzando el Mar Mediterráneo y el Mar Adriático, y la depositaron en Dalmacia. Al verla allí, los habitantes dálmatas se quedaron muy sorprendidos, sin poder explicarse tal fenómeno. Pero un sacerdote del lugar, muy enfermo hasta la ocasión, les refirió que aquella Casa era la de Nazaret y que, dentro de ella, había un altar y en él una estatuilla de cedro de la Virgen María, que tenía al Niño Jesús. Al referir esto, el sacerdote sanó inmediatamente.

Tres años más tarde, en la noche entre el 9 y el 10 de Diciembre de 1294  -se cumplen hoy 726 años-  las piedras de la Santa Casa de Nazaret fueron nuevamente trasladadas, por segunda vez y una a una, por los ángeles, a la ribera opuesta del Adriático, a Italia, entre un bosque de laureles (Lauretum). De ahí su nombre.

El Santuario de Loreto, se levantó en el siglo XV. En su interior, se encuentra la Santa Casa y, con el tiempo, los muros de la Basílica se fueron llenando de títulos y advocaciones a la Santísima Virgen, lo que dio lugar a las "Letanías Lauretanas".

La Basílica de Loreto, y la Santa Casa de Nazaret, que se encuentra dentro, fueron visitadas por San Carlos Borromeo, San Luis Gonzaga, Santa Teresita del Niño Jesús, San José de Cupertino y San Juan Bosco. También, últimamente, lo han sido por San Josemaría Escrivá de Balaguer y los Pontífices San Juan XXIII, San Pablo VI, San Juan Pablo II y Benedicto XVI, entre otros insignes visitantes.

NUESTRA SEÑORA DE LORETO
ES PATRONA DE LA AVIACIÓN CRISTIANA UNIVERSAL y del
EJÉRCITO DEL AIRE DE ESPAÑA




¡¡VIVA ESPAÑA!!


miércoles, 9 de diciembre de 2020

LOS COMUNISTAS CHINOS...

HAN MATADO A MI AMIGO MAN


Malditos chinos, comunistas y ateos...! Como carecen de moral religiosa hallan, en su malvado sentido de la convivencia planetaria, justificación para cualquier cosa. No habrá pruebas de su felonía asesina, cumplidas y concluyentes, como exigiría un Tribunal de Justicia Internacional. Pero los indicios son especialmente racionales, cualificados y objetivos. En la ciudad de Wuhan, había y hay un laboratorio de experimentación con virus. ¿Para qué tal jueguecito, tan altamente peligroso? ¿Quizá como medio de defensa, o de ataque, ante las potencias militares occidentales, bajo el liderazgo de los Estados Unidos? La situación no era a la sazón precisamente de "luna de miel" sino de la más alta tensión económica, política y diplomática. Y en aquélla Ciudad surgió y se detectó el primer caso de esta peste vírica. ¿Pudo ser un accidente individual, alguna negligencia personal, exenta de criminalidad intencionada? También puede ser. Pero, en todo caso, es un hecho probado el silencio estatal, a golpe de metralleta, que es el método habitual de esta depravada gente comunista. China, silenció el estallido de la epidemia, quitando de en medio a los científicos que lo descubrieron y muy en particular obligando a la viróloga china Li-Meng Yan, a huir del país apresuradamente en el mes de Abril, para refugiarse en los Estados Unidos, donde permanece en un lugar indeterminado con el único fin de salvar su vida. No obstante, en sus declaraciones a las emisoras de TV, ha manifestado literalmente "tener pruebas" (puesto que "la secuencia del genoma es como una huella dactilar") de que tal virus procede "de un laboratorio de Wuhan". Parece más que suficiente para tener a la República Popular China, indiciariamente, como presunto culpable de estar matando al mundo entero.

Entre todos los seres humanos llorados en el Occidente cristiano, liberal y civilizado, se encuentra mi querido amigo Manuel Enrique Mira Sánchez, autollamado simplemente "MAN" en el mundo de los Blogs literarios, surgidos allá por los años 2006 a 2008 y presentes en los posteriores, hasta ya prácticamente su extinción, al menos en lo que concierne a la Literatura. También el mío está ya casi muerto y enterrado, aunque a veces recurro a él, como en esta misma ocasión.

He comprobado con certeza, y con notable dolor, la muerte de Man, y la causa de su muerte, pero, como en tantas otras ocasiones, concurren en el caso muestras tan llamativas, casi especialmente premonitorias, que me han alcanzado en pleno rostro y, sobre todo, en lo más hondo del corazón. En unas fechas tan recientes y próximas al 5 de Diciembre de este mismo año  -fecha de su muerte-  como las que median entre 14 de Julio y el 29 de Agosto también del año en curso, Man dejó en este mismo humilde Blog, literalmente, este comentario, a mi artículo en el mismo, publicado el día 14 de Julio 2020, titulado "Leviatán". Este fue el comentario:

"Manuel Enrique Mira Sánchez dijo...

Querido amigo Luis. Soy Manuel Enrique Mira MAN compañero de blog.

https://rincondeman.blogspot.com/search?updated-max=2011-01-26T11:34:00%2B01:00&max-results=10&start=26&by-date=false

Hoy he estado haciendo un repaso por el viejo blog y me he preguntado qué sería de ti. He venido a verte.

¿Cómo estás, viejo amigo?

Me gustaría saber de ti.

El tiempo me ha ido dejando canas además de hojas de calendario y 15 nietos.

Escribo novela y he tenido cierto éxito.

Sigo escribiendo.

Dime algo de ti, por favor.

https://www.facebook.com/ManMira.

Un abrazo fuerte de este murciano.

Man

29 de agosto de 2020, 14:06"


Bien puede decirse que desgraciadamente para mí  -en estos casos siempre media alguna inoportuna circunstancia que involuntariamente los hace más dolorosos- yo había activado, en mi Blog, lo que Blogger llama "moderación de comentarios", a fin de evitar impertinencias, groserías, cuando no anuncios publicitarios. Así permanecía mi Blog desde hacía años. Pero ignoraba que, para efectuar tal moderación, consistente simplemente en aceptar o no su publicación, era preciso efectuar variadas y diversas de esas maniobras informáticas a las que, aunque sencillas -una vez alguien te lo indica- soy profundamente alérgico. Desde luego, gentes como yo mismo, no deberíamos meternos en este mundo de los blogs y demás artilugios de la tecla "alt" y otras ciencias ocultas. El caso es que, hasta fecha que ni siquiera puedo recordar, pero aún mucho más reciente  -apenas poco más o menos de un mes-  no pude leer el comentario de Man (de fecha 29 de Agosto 2020,14:06 horas, según su propia huella informática), efectuado al pie de mi artículo "Leviatán", publicado el día 14 de Julio, menos de un mes antes al del citado comentario. Lo que verdaderamente motivaba éste no era sin embargo el artículo, sino el deseo de Man de saber de mí. Ni él ni yo conservábamos nuestros respectivos correos ni teléfonos, con lo cual, bien sabe Dios que me resultó imposible establecer la menor conexión. Lo que si hice fue enviarle una respuesta a su cariñoso interés por mí, valiéndome del mismo sistema, que indudablemente él  -para mi mayor lamento- nunca debió recibir en su Blog, sospecho que ya prácticamente no utilizado, tras su rotundo éxito como novelista.

Tengo la impresión de que, desde lo que humildemente él llamaba "cierto éxito", Man había perdido todo el interés por este tipo de instrumento literario  -el Blog-  puesto que ya se había convertido en un verdadero y auténtico triunfador en el mundo de la novela. Porque, "El murmullo del tiempo", cuando se presentó en Madrid, el 21 de Octubre de 2015, ya había alcanzado la 4ª edición y ganado el premio “Libro murciano del año” en 2014. A ello siguió su segunda novela "La última llave”, que fue finalista del 50 Premio Ateneo de Sevilla, en el año 2018. Habían pasado los años, sin que yo supiese nada de esto y, por ello, tengo que adquirir cuanto antes esa segunda novela, que leeré con el mayor interés, tanto por haberla escrito él como por el argumento, que, en síntesis, ya he podido conocer, y que me resulta tan próximo, familiar y teológicamente apasionante.

Desde aquellos ya lejanos tiempos de recíprocos comentarios en nuestros Blogs, yo había apreciado en MAN una singular capacidad para escribir narrativa y había pronosticado que sería un excelente novelista. Que lo dije así, así puede comprobarse incluso, aunque tal cosa no merezca la pena. Desde luego, tampoco yo soy ningún crítico literario.

Además de escribir magistralmente narrativa, Man también cultivaba la Poesía. Poesía existencial. Y a mi modesto juicio, lo hacía muy bien. Su último poema en su Blog, que obtuvo 14 comentarios  -muchos más de los que yo he podido recibir nunca-  parece todo él, además de una manifestación profunda de Fe, otra premonición. Para mi mayor sentimiento de pesar, tampoco pude leerlo a su debido tiempo, aunque sí al menos he podido rescatarlo ahora, merced al enlace recibido a su Blog:

 

"NI TARDE NI LEJOS

Nada acontece por casualidad

Ningún tiempo camina hacia ninguna parte

¿Tarde? ¿Temprano? ¿Cerca? ¿Lejos?

Conceptos temporales de lo perecedero

       Pobres unidades de muerte

Ni un ¡Hola! te acerca

Ni un Adiós te aleja

Ni un Tarde es eterno

Ni un Lejos inalcanzable

       Todo está escrito en los cielos

Todo tiene un porqué

Todo una razón de existir

Cuando las tinieblas se imponen al día,

mi sombra se alarga buscando tu sombra:

tu sombra se alarga buscando la mía

y danzando por suelos, paredes y calles,

persiguen juntas los espacios infinitos

       Allí donde vive lo eterno

 

Allí donde nunca es Tarde

Allí donde nada es Lejos

 

       Man"

Man  -capacidades y méritos literarios aparte-  era una gran persona humana. Especialmente inteligente, muy culto y amante documentadísimo de la Historia. Un hombre de bien, sensible y solidario. Un padre de familia, con 7 hijos y 15 nietos, a los que parecía querer y cuidar como a las niñas de sus ojos. Un español -por murciano-  de auténtico y verdadero patriotismo.

Muy sinceramente, debo decir que yo no poseo el talento de Man para crear personajes y situaciones, ni en un marco histórico, como él hacía, tan brillantemente y de un modo tan espontáneo y natural, ni en ningún otro marco. Pero me parece encontrar, entre los dos, muchas coincidencias. Puede que ello fuese así porque los dos nacimos a la sombra de una Catedral. Él, a la de la Torre de la de Murcia, y yo a la del Ábside de la de León. Tal vez, por esto mismo, cuando Man, visitó León, mi Bimilenaria Ciudad natal, y habiéndome preguntado días antes la casa donde yo había nacido, tuvo el gesto tan enormemente cariñoso de hacerse fotografiar ante su humilde puerta de entrada. Nunca lo podré olvidar. No te olvidaré nunca, querido Man.

Que se te muera alguien, tan bruscamente, casi como “de repente”, precisamente cuando más le buscas, y precisamente cuando estás intentándolo durante un mes sin haberlo conseguido, y además por propia negligencia, aunque sea causa remota, te produce un sentimiento terrible, muy difícil de sufrir. Me siento muy mal. Y pido a María Dolores, su mujer, a la que conocí en la presentación de "El murmullo del tiempo" en el Círculo de Bellas Artes, de Madrid, a todos sus hijos y a todos sus nietos, que, cuando hablen con él, le hagan saber mi cariño y mi admiración, como persona y como novelista. Pero, yo también hablaré personalmente con él todos los días y, como siempre que un trozo de mi propia alma se me va, escribiré un soneto. Ya lo he escrito:


A LA MUERTE DE MI AMIGO MAN


Siempre fiel, te seguí… Y ahora te llamo,

porque sé que me oirás, sin ser ya oído.

Te busqué. Tu mensaje, tan querido,

no pude responder, por más reclamo

 

puse por tierra y mar… Hoy, sólo clamo.

Ahora sé que ya estás por siempre unido

al Único que es… Tú has existido

para ser como Él… En otro tramo.

 

Tiende tu mano alada, te lo imploro,

que ya iré… hermano, amigo, compañero,

para verte reír, igual que hoy lloro.

 

Resérvame un lugar, junto a un lucero,

Donde cantemos juntos el tesoro

de ser. Igual que ayer. Así lo espero.

 

Luis Madrigal


A María Dolores.

A tus siete hijos: Celia, Elvira, Rebeca, Manuel, Pablo, María y Sara.

Y a tus quince nietos: Pablo, Rebeca, Marcos, Esteban, David, Miguel, Beatriz, Francesco, Bianca, Andrea, Iria, Pablo, Jorge, Rocío y Javi.






Querido MAN:

Que el Señor te de el descanso eterno

y brille para ti la luz perpetua.


Nada de cánticos fúnebres. Desde el Cielo también escuchan, estoy seguro,

el CANTO DE AUROROS

a Nuestra Señora de la Fuensantica.

Escúchalo tú, otra vez, desde alli. Seguro que suena aún mejor.




AMÉN