
UNOS PASTORES
LLEGARON ANTES QUE LAS ESTRELLAS
En las aves, cesó al instante el vuelo
y el pavoroso llanto en los mortales;
se acabaron al fin todos los males
cuando una Noche el Sol nació en el suelo.
Fue una Noche de paz y de consuelo
que allanó los más duros pedregales;
radiante, iluminó los arenales
y a la Aurora vistió de claro velo.
Inquietas, las estrellas caminaban,
una a una, siguiendo el haz de aquella
varada sobre el lecho que buscaban.
Y supieron por fin que, Otra más bella,
reposaba entre pajas, y adoraban
unos pastores presurosos de Ella.
Luis Madrigal