EN ESPAÑA ES OTOÑO

EN ESPAÑA ES OTOÑO
Que lo sea siempre en paz

lunes, 31 de enero de 2011

CONFIESO MI FLAQUEZA



LA NEGRA ESCLAVITUD QUE MI ALMA HIERE


Como el agua discurre y se aposenta
en resquicios y honduras, a su paso;
como los tiempos huecos y el fracaso,
más que vivir sin ser, son muerte lenta...

Como la ira ruge violenta
y el fuego en el que ardió el amor es laso,
la negra esclavitud en la que baso
mi triste vida, sin vivir, no alienta.

Así, no seré más que humo que huye,
piedra pulverizada en el camino,
fluido, sin fulgor, que nada fluye...

Puesta de sol sin luz, sin otro sino
que el de quien nada sabe y nada intuye...
Barro de un torpe ser... ¡Siendo divino!







Luis Madrigal



domingo, 30 de enero de 2011

SOLEDAD QUE ME LLAMA



MONTAÑAS Y PIEDRA

A mis soledades voy, de las que vengo
sin que nada me asuste ni estremezca.
La vida es un camino y, cuando se anda,
entre ruido y tumulto, la cosecha
es muy breve y junto al trigo,
que creció rubio y puro allá en la era,
como puñales vuelan sobre el alma
mil cizañas de odio, que lo secan...
Lo asfixian y lo ahogan, para que el grano
sin sazonar en sí, allí se pierda.
Nada quiero del mundo, al que concurren
mil lenguas y gargantas sin sonido,
que lanzan al aire, cobijo de la nada,
nuevas nadas envueltas en bajeza,
para cegar la luz, sembrar las sombras
haciendo que la noche sea eterna.


Luis Madrigal




sábado, 29 de enero de 2011

ESE RAYO DE LUZ




QUE TOCA EL ALMA


Suaves las horas pasan y, en la tierra,
un Meridiano cruza por el cielo
que brilla sobre el mar y, bajo el suelo,
abre la luz que la razón entierra.

Ilumina la paz, nunca la guerra;
trae la fe y el amor, siempre el consuelo
para que, libre, el hombre alce su vuelo
sin arrastrar el odio, que destierra.

Ese rayo de luz quiero en mi alma
para alcanzar la vida, de tal suerte
que mis horas de angustia sean la calma;

que mi débil afán se haga más fuerte
y en mis manos deje caer la palma
que, por siempre, me libre de la muerte.





Luis Madrigal




viernes, 28 de enero de 2011

AL DESPUNTAR LA NOCHE



PREGUNTA LA CONCIENCIA


Un nuevo día ha pasado... Ya es historia
y, al declinar la luz, la noche acecha...
Quiere saber, al fin, si la cosecha
de cuantos pasos di fueron de gloria.

Quiere saber si, quieto, en mi memoria
podré guardar el día de esta fecha;
si mi conciencia alienta satisfecha...
Si ardi como una llama, o si fui escoria.

Descanso la cabeza entre mis manos
y se hunde mi lamento en un suspiro.
¿Vi, al caminar, los hombres como hermanos,

o los miré sin ver, si es que los miro?
¿Los vi divinos, aunque sean humanos,
o sólo lo hago así cuando deliro?



Luis Madrigal



jueves, 27 de enero de 2011

LA INSIGNIFICANCIA






























Acabo de cerrar un canal de TV temático, dedicado a la Historia. Después, en lugar de  permanecer sentado, me he puesto de rodillas mientras reflexionaba sobre mi propia insignificancia y le pedía perdón a Dios y, casi más a mí mismo, por haber cruzado alguna vez por mi pobre y pequeña cabeza la idea de que yo pudiese ser "algo" o "alguien", en cualquier faceta de las que el intelecto humano puede penetrar. ¡Qué pobreza, Dios mío, la mía, dicho esto de verdad y desde lo más profundo de mi ser interior....! El programa de TV, en realidad, más que de Historia, lo era de Ciencia matemática, con sus consecuentes aplicaciones a todo el mundo de la materia, muy en general y, por ende, al logro de infinidad de utilidades prácticas. Las dos mentes protagonistas principales, entre otras nada desdeñables, sino comparables a ellas, y eso sí, por riguroso orden de aparición en el tiempo, eran la de Newton  (25 de Diciembre de 1642 según el calendario Juliano, todavía usado por entonces en Inglaterra, o el 4 de Enero de 1643 con respecto a nuestro calendario Gregoriano) y la de Gotfried Wilhelm Leibniz (Leipzig, 1 de Julio de 1646 - Hannover, 14 de Noviembre de 1716). Newton, únicamente fue matemático, o si se quiere también físico, pero Leibniz, además de matemático tan genial como Newton, y también físico, fue además filósofo, jurista, bibliotecario y... ¡político!. Es para echarse a llorar y temblar, dando fuertes patadas entretanto contra el suelo, si, al pensar en esta última faceta, piensa uno también en los políticos de hoy, de ahora mismo, sobre todo en los españoles. Inglés el primero y alemán el segundo, por tanto, pero ambos miembros de la Royal Society, por aquellos siglos depositaria y maximo foro y exponente de la comunidad científica mundial. Ambos llegaron, por distintos caminos y con distintos métodos o discursos del pensamiento matématico, al descubrimiento del Cálculo. Se me ocurre a mí ahora que "pensar matemáticamente", no es lo mismo que "saber" Matemáticas, ni operar con fórmulas, ni menos aún pulsar la tecla de una calculadora. En consecuencia, la Matemática no es otra cosa sino una especie de Filosofía, que no utiliza los mismos signos (morfemas, lexemas o sintagmas), sino otros distintos (guarismos). Pero el pensamiento, la idea subyacente y, a su vez, expresada mediante unos u  otros, es la misma. Ambas expresiones, o ecuaciones, coinciden en el mundo de la abstacción más pura y absoluta.

Decía que ambos genios llegaron por distintos caminos y métodos al descubrimiento del Cálculo, pero medió una diferencia substancial. Mientras Isaac Newton guardaba celosamente sus averiguaciones y descubrimientos, Leibniz, los progagó "urbi et orbe", alcanzando superiores cotas de desarrollo, a juicio más tarde de la misma Royal Society, quien atribuyo a Newton el descubrimiento propiamente dicho y a Leibniz el desarrollo sistemático y completo del Cálculo matemático. A ello contribuyó, en su recepción fuera de Alemania, una familia de brillantes matemáticos suizos, de Basilea, dando lugar incluso a la creación de una escuela. Eran los Bernoulli, una singular familia en la historia de las ciencias. Sus orígenes los encontramos en la región de Flandes, paradójicamente cuna de pintores y artistas, región que estuvo largo tiempo a la cabeza de la civilización europea hasta que fue azotada por la epidemia de la intolerancia, por desgracia... del Duque de Alba. Los Bernoulli emigraron hacia tierras más al sur que aseguraban la tolerancia ideológica y la estabilidad económica propicia para tender sus raíces, y a principios del siglo XVII, se instalaron en Basilea. Ocho de los miembros de la familia destacaron en la actividad científica como geómetras. De estos, los cuatro más importantes fueron Jacob, llamado el Primero (1654-1705); Johann, el Pendenciero (1667-1748) hermano de Jacob; Nicolaus, el hijo del pintor (1687-1759) sobrino de Jacob, y Daniel, el Virtuoso (1700-1782) hijo de Johann. Pero todos los miembros de la familia Bernoulli se interesaron por el Nuevo Cálculo, en la forma de los diferenciales, como le llamó Leibniz. Crearon un potente arsenal de variadas expresiones analíticas, introdujeron muchas de las reglas para su manipulación y con sus ingeniosas habilidades en las matemáticas mixtas, ampliaron su alcance y su valor sociocultural en la Europa del siglo de las luces.

Sin embargo, nada de esto es lo que me ha inducido a ponerme de rodillas, tras presenciar el programa de TV. Puedo llegar a comprender y a admitir que el  valor común de la inteligencia y el talento humanos puede diversificarse en muchas ramas; que la abstracción pura puede concretarse, no sólo en la Matemática y la Física, que giran en torno a la materia, sino también en el arte, la poesía, la belleza estética, que me parecen más patrimonio del espíritu. Lo que mi pequeñez e insignificante consistencia intelectual, no pudo soportar fue el hecho de que Leibniz, durante la noche, incluso mientras dormía, generase dentro de sí mismo, y sin intervención de nadie, tal número de ideas, que, su desarrollo, le costaba toda la mañana del siguiente día, y a veces el día completo. No, eso no pudo soportarlo mi insignificante inteligencia. Sin duda, debe ser soberbia... La soberbia de los mediocres y hasta de los malos. Pero, ya bien se sabe: Contra soberbia... humildad, que no es otra cosa sino la verdad, como pensaba Teresa de Ávila.  Luis Madrigal.-




miércoles, 26 de enero de 2011

Música Culta (XXXVI) Georg MUFFAT (1653 - 1704)



Georg Muffat

( 1 junio 1653 -  23 febrero 1704)

Compositor barroco, nacido en Megeve, Saboya (actualmente Francia), de ascendencia escocesa. Estudió en París con Jean Baptiste Lully sobre 1663 a 1669, y fue Organista en Molsheim y Sélestat. También estudió Derecho en Ingolstadt, una vez se hubo establecido en Viena. Posteriormente  viajó a Praga y después a Salzburgo, donde estuvo al servicio del Arzobispo unos diez años. Por último, se trasladó a Italia, donde estudió el Órgano con Bernardo Pasquini, seguidor de la tradición de Girolamo Frescobaldi, y mantuvo contactos con Arcangelo Corelli, a quien admiraba profundamente. Desde 1690 hasta su muerte, fue Maestro de Capilla del Obispado de Passau.






SANTA JUANA DE ARCO



Juana de Arco es ejemplo de santidad para políticos católicos, dice el Papa

Encontrar en el Amor a Jesucristo la fuerza para amar y servir a la Iglesia de todo corazón


VATICANO, 26 Ene. 11 / 09:53 am (ACI

En la Audiencia General de este miércoles, el Papa Benedicto XVI resaltó que Santa Juana de Arco -condenada a morir en la hoguera en 1431 por jueces "incapaces de ver la belleza de su alma-, constituye "un ejemplo de santidad para los laicos comprometidos en la vida política, sobre todo en las situaciones más difíciles".

En el Aula Pablo VI el Papa destacó que Juana de Arco es una de "las mujeres fuertes que al final de la Edad Media, llevaron sin miedo la gran luz del Evangelio en las complejas peripecias de la historia".
Hija de campesinos acomodados, su vida se enmarca en el conflicto bélico que se conoce como la Guerra de los Cien Años, entre Francia e Inglaterra. A los 13 años, Juana sintió a través de la "voz" de San Miguel Arcángel "la llamada del Señor a intensificar su vida cristiana, y también a comprometerse en primera persona por la liberación de su pueblo".

Juana hace voto de virginidad y redobla sus oraciones, participando con un nuevo empeño en la vida sacramental. "La compasión y el compromiso de la joven campesina francesa ante los sufrimientos de su pueblo son todavía más intensos gracias a su relación mística con Dios. Uno de los aspectos más originales de la santidad de esta joven es este lazo entre experiencia mística y pasión política".

Al principio de 1429 Juana comienza su acción y superando todos los obstáculos encuentra al delfín de Francia, el futuro rey Carlos VII, que en Poitiers la somete a un examen por parte de algunos teólogos que "expresan un juicio positivo; en ella no hay nada malo, es una buena cristiana".

El 22 de marzo de ese mismo año Juana dicta una carta al Rey de Inglaterra y a sus hombres que asedian la ciudad de Orleáns. "su propuesta es de verdadera paz en la justicia entre dos pueblos cristianos, invocando los nombres de Jesús y María", dijo el Papa. Pero es rechazada y Juana debe luchar por la liberación de la ciudad. Otro momento importante es la coronación del Rey Carlos en Reims el 17 de julio de 1429.

El Papa Benedicto recuerda luego que la pasión de Juana comienza el 23 de mayo de 1430 cuando cae prisionera de sus enemigos en Compiegne y es conducida a la ciudad de Rouen, donde tendrá lugar su largo y dramático proceso que concluye con la condena a muerte.

El Santo Padre indica que al frente del proceso estuvieron dos importantes jueces eclesiásticos: el Obispo Pierre Cauchon y el inquisidor Jean le Maistre, pero en realidad lo conducen un grupo de teólogos de la Universidad de París, "eclesiásticos franceses que pertenecen al grupo político opuesto al de Juana y que tienen a priori un juicio negativo sobre su persona y su misión".

"Este proceso es una página terrible en la historia de la santidad y también una página que ilumina el misterio de la Iglesia, que al mismo tiempo es siempre santa y siempre necesitada de purificación".

"A diferencia de los santos teólogos que habían iluminado la Universidad de París, como Buenaventura, Tomás de Aquino o Duns Escoto, estos jueces son teólogos que carecen de caridad y humildad para ver en esta joven la acción de Dios" y no ven "que los misterios de Dios son revelados en el corazón de los pequeños mientras permanecen ocultos a los sabios y doctos. Los jueces de Juana son radicalmente incapaces de comprenderla, de ver la belleza de su alma".

Juana muere en la hoguera el 30 de mayo de 1431, con un crucifijo en las manos e invocando el nombre de Jesús. Veinticinco años después, el Proceso de Anulación abierto por Calixto III "concluye con una sentencia solemne que declara nula la condena y resalta la inocencia de Juana y su perfecta fidelidad a la Iglesia. Juana de Arco será canonizada en 1920 por Benedicto XV".

"El Nombre de Jesús que la Santa invocó hasta en los últimos instantes de su vida terrenal era como el continuo respiro de su alma, el centro de su vida. Esta Santa había entendido que el Amor abraza toda la realidad de Dios y del ser humano, del cielo y de la tierra, de la Iglesia y del mundo".

"La liberación de su pueblo es una obra de justicia humana que cumple en caridad, por amor de Jesús. El suyo es un hermoso ejemplo de santidad para los laicos comprometidos en la vida política, sobre todo en las situaciones más difíciles".

"En Jesús -prosiguió el Papa- Juana contempla también toda la Iglesia, la Iglesia triunfante del cielo, como la Iglesia militante en la tierra. Según sus palabras, 'es todo uno Nuestro Señor y la Iglesia'. Esta afirmación tiene un carácter realmente heroico en el contexto del proceso de condena, frente a sus jueces, hombres de iglesia que la persiguieron y condenaron".

Finalmente el Santo Padre señaló que "con su luminoso testimonio Juana nos invita a una medida alta de la vida cristiana: hacer de la oración el hilo conductor de nuestras jornadas; tener plena confianza en cumplir la voluntad de Dios, cualquiera que sea, vivir la caridad sin favoritismos, sin limites y sacar fuerzas del amor a Jesús para amar profundamente a su Iglesia".

En su saludo en español el Papa se dirigió de manera particular a "los fieles de la Parroquia de Santa Fe, a los Hermanos de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Fuensanta, de Morón de la Frontera, a los profesores venidos de Chile, así como a los demás grupos procedentes de España, México y otros países latinoamericanos".

"Que a ejemplo de Santa Juana de Arco encontréis en el amor a Jesucristo la fuerza para amar y servir a la Iglesia de todo corazón. Muchas gracias".


martes, 25 de enero de 2011

LA GLORIA




Al fin hube de regresar a Madrid, desde León, tras haber acompañado a mi hermana Mari Paz a su última morada. La muerte del ser humano es siempre un hecho doloroso, a veces desgarrador, que nos sitúa ante la única verdad de nuestra existencia. Muchos, y de muchas clases pueden ser los vínculos que nos ligan a las personas ajenas a nuestro propio "yo". En este caso, y con independencia de esos otros vínculos, surgidos libremente de nuestra voluntad -los que nosotros mismos decidimos crear un día- desparacen ahora para mí, en el mismo grado, todos los naturales que Dios me dió, sin participación alguna por mi parte. Ya me encuentro solo también de entre  todos los que, desde que nací, fueron mis hermanos. Progresivamente, uno tras otro, y alguno antes que mis propios padres, se han ido marchando de este mundo. Espero con toda la fuerza de mi alma que se encuentren ya todos ellos también reunidos junto al Señor de la Vida, y desde allí, por su intercesión me protejan y cuiden. Ellos, según creo todo lo firmemente que puedo, ya están en la Gloria y ésta no tiene fin.

Sin embargo, de tejas abajo, la muerte es el fenómeno que más radicalmente se identifica con la posición romanista del elemento accidental de término, en el negocio jurídico: "Dies certus an incertus quandum". Se sabe, indefectiblemente, que el día  -ese día-  llegará, pero no cuándo. Se teme que llegue, se hacen lúgubres cálculos materialistas por los técnicos en seguros sobre la vida, y pronósticos por los médicos, más o menos angustiosos o más o menos alentadores, pero cuando al fin, con pronósticos o sin ellos, de manera esperada o precipitadamente repentina, llega la muerte, naturalmente la de "los otros", la de quienes no son "yo", un escalofrío de angustia, un borbotón de sangre dentro del pecho, se acumulan dentro de mí, y es como si, por fuera, algo especialmente electrizante rozase mi piel. La muerte, sólo consiste en la extinción de los sentidos corporales, pero tengo por mi parte últimamente  la impresión, influenciado por una nueva y sin duda más racional Teología de los Novísimos, de que también se produce la extinción suprema del espíritu, del alma, en una superación del dualismo platónico, para conformar un cuadro de esperanza verdaderamente cristiano. Si hemos de aceptar que lo esencial de nuestra fe no es la inmortalidad del alma, sino la Resurrección de Cristo, hemos de superar a Platón, para convertirnos, de "creyentes platónicos", en creyentes cristianos.

Ya creo haber expuesto en este humilde Blog, en alguna otra ocasión, que cuando muere el ser humano, que es una unidad integral, muere todo él. Muere, desde luego, el cuerpo, que se hace rígido, frío, cadavérico, para terminar descomponiéndose a lo largo del tiempo, ya sea antes o después. Esto me parece indiscutible. Ahí están los sepulcros y, sobre todo, los osarios, inesperadamente descubiertos, repletos de tibias y cráneos de ojos vacíos, apilados y confundidos, entremezclados en una especie de "puzler" funerario. ¿Resucitarán esos cuerpos allá en el Valle de Josafat, cuando suenen las trompetas?. Ciertamente, nada es imposible para Dios.  Lo sorprendente en cambio es afirmar que, la muerte, no sólo produce la extinción del cuerpo sino también del alma. Que si muere el hombre, muere todo él, muere el cuerpo y muere también el alma, porque alma y cuerpo, como el oxígeno y el hidrógeno, constituyen una unidad substancial e inseparable. Si se separan, quedarán dos gases, pero agua no queda. Si el alma se separa del cuerpo, no puede saberse qué quedará, pero desde luego, hombre no. Pero, ¿cómo podrá ocurrir esto, si el alma es inmortal, según se ha dicho siempre, y según aún sigue proclamando la doctrina de la Iglesia? Me parece a mí, tengo esa impresión, de que tal doctrina es un arrastre histórico de un gran error. Albergo la esperanza, cada día más, de que no resucitaré, ni en ese célebre "ultimo día" de Josafat, ni "con el mismo cuerpo que tuve". ¿Con cual de ellos? Porque he tenido muchos, o varios, y todos han sido míos. Yo resucitaré, por la infinita Misericordia de Dios, en el mismo momento de mi muerte. Ciertamente, resucitaré "en el último día", pero ese día será el de mi último contacto personal con el Señor, dentro de la existencia y, a su vez, el primero de mi esencia. ¡Qué delicia...! Ahora resulta que, de verdad, la muerte es la Vida misma y ésta se alcanza únicamente muriendo, sin que tampoco me preocupe lo más mínimo que será de mi actual cuerpo, este ya viejo trasto, casi "amortizado" y sometido a revisiones médicas periódicas  -¿para qué he de necesitarlo ya?- ni me parezca esencial tampoco determinar que corporeidad habré de tener escatológicamente. Muy probablemente, ninguna, de un modo similar al de los lepidópteros al convertirse en imagos, o al de las serpientes cuando mudan su piel y ésta queda abadonada sobre el suelo hasta pudrirse y desaparecer. Nada de esto me inquieta, porque lo que resucitará, en el momento mismo de mi muerte, será mi espíritu y los espíritus puros no necesitan corporeidad alguna para seguir alentando y viviendo, dentro de un mismo "yo histórico".

No quiera el Buen Dios que nadie me excomulgue, no tanto por mi insignificante entidad teológica, como por aquello que ya dijo el Gran Papa Juan XXIII, al abrir el Concilio Vaticano II: "Aquí, no se va a excolmulgar a nadie". Claro que tampoco yo he dicho esto en ningún Concilio, pero, de hecho, a mi viejo Consiliario y amigo Don Felipe Fernández Ramos, Canónigo Lectoral de la Catedral de León (podría decir, aunque no suene demasiado bien, "por rigurosa oposición", siendo él muy joven, y más tarde Catedrático de Sagrada Escritura de la Universidad Pontificia de Salamanca, hoy Emérito, tampoco le ha dicho nada nadie, y menos aún excomulgado, por insistir en esta luminosa y consoladora idea, tras ya cerca de media docena de libros, entre monografías, opusculos y demás piezas literarias teológico-bíblicas, donde, a quien interese, podrá encontrar hasta agotar la materia los fundamentos bíblicos y teológicos de aquélla, repletos por otra parte de la más coherente lógica. Y si nadie le ha dicho nada a Don Felipe, ¿cómo me van a excomulgar a mí?.

El propio Don Felipe, me había dicho ya antes, algunas veces, y se ha ratificado contundendentemente al respecto, precisamente el pasado día en la Misa de funeral por mi hermana Mari Paz, que esto no es para "demostrar" nada a nadie, sino para creerlo de verdad y que con que lo creamos "tú y yo"  -me dijo- es suficiente. Porque lo creemos para nosotros. Y yo, pobre de mí, así lo creo y lo espero profundamente, no tanto para encontrar la paz, aunque también, sino sobre todo porque confío en la inmensa e infinita Misericordia de Dios. Con la muerte  -y tal vez Jean-Paul Sartre tenía razón-  desaparacen las llamas del infierno, para dar paso a la Gloria, donde ya no hay dolor, ni sufrimiento, ni desesperanza, ni vacío de felicidad, de ternura, de dicha, porque todo lo llena el amor de Dios. Luis Madrigal.-




En la imagen superior "La Gloria", cuadro del pintor de Carlos I de España, el célebre Tiziano Vecellio. En segundo término, facsimil de la protada del primer libro del Dr. Fernández Ramos, sobre este tema, "DE LA MUERTE A LA VIDA, Revisión de los novísimos", en Editorial San Esteban, Salamanca, 2005. Colección Trazos.

jueves, 13 de enero de 2011

IN MEMORIAM


"Yo soy la resurrección y la vida;
el que cree en Mí, aunque muera, vivirá"

(Juan, 11, 25)







MARÍA DE LA PAZ MADRIGAL TASCÓN


Falleció cristianamente en León, en el día de hoy, 13 de Enero de 2011











miércoles, 12 de enero de 2011

SIN DUDA, ERA UN SANTO




INMINENTE FIRMA DE DECRETO
DE BEATIFICACIÓN DE JUAN PABLO II


ROMA, 12 Ene. 11 / 11:02 am (ACI)

Diversos medios italianos publicaron hoy que los cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos aprobaron ayer el milagro atribuido a la intercesión de Juan Pablo II y aseguran que solo falta la firma del Papa Benedicto XVI en el decreto de beatificación.

El vaticanista del diario Il Giornale, Andrea Tornielli, señala que los miembros de la Congregación para las Causas de los Santos se reunieron ayer por la mañana en la sede de este Dicasterio y "examinaron y aprobaron el milagro atribuido a la intercesión de Juan Pablo II".

Este milagro, recuerda Tornielli, consiste en la curación de una religiosa francesa, la hermana Marie Pierre, que padecía de Parkinson, luego que su comunidad pidiera la intercesión del Papa peregrino.

Al mismo tiempo, el vaticanista Marco Tossati del diario La Stampa señala hoy en su Blog que la beatificación de Juan Pablo II podría suceder en Abril u Octubre de este año, "como ya anunciaban desde hace un tiempo fuentes en Polonia".

Tossati considera dos fechas para la eventual ceremonia beatificación: el 2 de abril, día en que falleció Karol Wojtyla en el año 2005, o el 16 de octubre, aniversario del inicio de su pontificado en 1978.

La agencia ANSA agrega que al parecer el sábado próximo el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Cardenal Angelo Amato, podría presentar al Papa el decreto de beatificación de Juan Pablo II para firmarlo y establecer la fecha de este esperado evento.


martes, 11 de enero de 2011

CANTO DESESPERADO AL IMPOSIBLE (XI)



SI TE OYERA Y TE MIRASE…


Al menos, si te oyera y te mirase…
Si alguna vez, sin ti, pudiera verte;
si cuando cae el sol, aunque ya inerte,            
en un solo segundo yo te amase   

sin que tú lo supieras…  Te contase
sin ronca voz pero con eco fuerte
lo que sufro y me angustio por quererte,
aunque nunca en mi vida te besase.

Podría saber donde la miel habita;
viviría tan plácido sabiendo
que, si arde el fuego, hasta el hielo crepita.

Morir en él, para penar viviendo;
hacer, de cuanto no es, verdad bendita…
Vivir sin vida y gozar muriendo.


Luis Madrigal





lunes, 10 de enero de 2011

CANTO DESESPERADO AL IMPOSIBLE (X)


DIÁLOGO PLANETARIO


I


CUANDO EL SOL SE APAGÓ




El sol se va, declina tristemente
porque llega la noche y ya no hay día…
Por valles y barrancos, mi alegría
se apaga como el fuego un día ardiente.

Yo me cobijo y cierro, dulcemente,
dentro de mí… Fuera, la algarabía
de la hercúlea Ciudad, a mi apatía
nada le hace escuchar. Y suavemente,

sin demudarme, cierro la ventana.
¿Dónde estás tú, si soy sólo conmigo,
ayer igual que hoy y que mañana?

Ya no te oigo y ya no te persigo…
Siento que tu mirada está lejana,
pero otra noche soñaré contigo.




II


LA LUNA ME MIRABA




La luna me miraba y me decía,
a través del cristal de mi ventana:
Ella no está… Ahora, en su mañana,
tiene con fuerza al sol por compañía.

Suya es la luz y suya la alegría
de verse libre al fin y soberana
de aquella estrella cuya luz lejana
dejó de iluminarte, clara un día.

Tuya es la noche y tuya la tristeza
que te inunda, te angustia y esclaviza,
sembrándote el camino de aspereza.

Tuyo el atardecer, de luz plomiza,
que vacía de ti la fortaleza…
Tuya la sombra que te atemoriza.


Luis Madrigal





 

¿PASÓ LA NAVIDAD?



Con la Festividad correspondiente al Domingo, día de ayer, relativa al Bautismo de Jesús  -Bautismo con Espíritu más que con agua- terminaron las Fiestas cristianas de Navidad. Subrayo lo de cristianas. Porque, como puede observarse con claridad, hay muchas clases de "Navidad", o de "Navidades". No quisera oponerme yo a la entrañables reuniones familiares de los que, cercanos o lejanos, compartieron los mismos días de la infancia, en torno al padre y a la madre, en el seno del hogar,  en el marco de esa institución natural que es la familia, sea cristiana o no. Tampoco debo mostrar ningún encono hacia las personas que desean celebrar unas "vacaciones de invierno", entregadas a cuantos gustos o placeres pueden dispensar los sentidos corporales. La sociedad civil, en la que vivimos, es así, y hemos de ser tolerantes y respetuosos con todos. Lo único que yo les rogaría es que no utilicen el término "Navidad", y mucho menos aún los símbolos religiosos relativos a este metahistórico Acontecinmiento, que marca el comienzo de la Historia, mucho más aún en el orden metafísico que en el temporal, del Nacimiento del Hijo de Dios, hecho Hombre. Esto, no, por favor, se lo suplico. Sean ustedes consecuentes con lo que no creen, o dicen no creer, y llámenlo de otra manera. Si no fuera mucho pedir, incluso les agradecería en el alma que eligiesen otras fechas para divertirse. A cada uno lo suyo.

A los que sí creemos, o decimos crer, o queremos hacerlo, dentro de nuestra debilidad e insignificancia humana, he de decirnos, sin embargo, que la Navidad no ha pasado, pese que se hayan terminado las celebraciones un año más. Pero la Navidad, auténtica y propiamente dicha, no ha terminado, por la sencilla razón de que no termina nunca, sino que todos y cada uno de los días del año es Navidad. Lo es, porque el Señor quiere nacer diariamente en nuestro corazón, para que, en su nombre, y con su fuerza y poder, podamos llegar hasta donde Él no puede... No puede, pese a ser todopoderoso, porque, si estuviera patente entre nosotros, ninguno podríamos ser libre, sino esclavo. ¿Quién podría resistir la patente presencia de Dios, con la indubitada conciencia de que lo era, con la misma certeza que se tiene en la del Presidente de los Estados Unidos, por ejemplo?. Por eso, únicamente, Dios no está patente, sino latente, entre nosotros, en todo momento y en todo lugar. Sin embargo no interviene. No puede hacerlo, salvo quebrantar nuestra libertad. Y por eso, nos necesita, necesita que le prestemos nuestro cuerpo y nuestra alma entera, todos nuestros esfuerzos, para llegar a los que sufren la injusticia,  el despotismo de los poderosos, la explotación de los más fuertes, la enfermedad, la soledad, la pobreza  o el desvalimiento y el desamparo. Los cristianos, hemos de ser su "mano larga", con la cual  Él pueda acrariciar la  frente y consolar la tristeza de tantos seres, especialmente de los más humildes, de los que son más pobres, de los que están más solos, de los que se sienten más tristes. Y por eso, siempre es Navidad. Luis Madrigal.-



sábado, 8 de enero de 2011

Música Culta (XXXV) John BLOW (1649-1708)


John Blow

Compositor y Organista inglés

 (1649 - 1708)


Nació en North Collingham, condado de Nottingham. Compuso varios Himnos como el famoso "Lord, Thou host been our refuge" («Señor, en ti está nuestro refugio»); "Lord, rebuke me not" («Señor no me reproches»), y el llamado "himno social", "I will always give thanks" («Siempre daré gracias»), compuesto en colaboración con otros autores. En 1687 fue nombrado maestro de coro de la catedral de San Pablo en  Londres, y en 1695 elegido organista de Santa Margarita en Westminster. Fue el maestro de Henry Purcell, a quien cedió su puesto de Organista de la Abadía de Westminster.  En 1699 fue nombrado para el nuevo puesto de Compositor de la Capilla Real. Blow, que estaba doctorado en Música , fue nombrado también en 1685  músico privado del Rey  Jaime II de Inglaterra. Entre 1680 y 1687, escribió la única ópera que aún sobrevive, "Venus y Adonis". En ella Mary Davies interpretó el papel de Venus, y su hija con Carlos II, Lady Mary Tudor, el de Cupido.








viernes, 7 de enero de 2011

HOY ES SAN RAIMUNDO DE PEÑAFORT






Bueno, en realidad no "era" hoy, pero lo es en el Novus Ordo, fecha más adecuada sin duda, puesto que Raimundo de Peñafort, O.P., falleció, en Barcelona, el día 6 de Enero de 1275 y, lógicamente, tal vez para eludir la coincidencia con la Festividad de Reyes, en el Vetus Ordo, se fijó la del 23 de este mismo mes de Enero. Y en esta última fecha, cada 23 de Enero, yo celebré, durante los cinco años de mi Licenciatura en Derecho, la fiesta del Patrono de todas las profesiones y oficios jurídicos: La Abogacía y Procuradoría, la Judicatura, el Notariado, la Institución Registral y Fiscal y todas cuantas otras actividades profesionales tienen por objeto la Ciencia del Derecho. Éste, aún sigue siendo una ciencia, desde luego, porque ahí está, en los tratados, en las colecciones de Dictámenes o de Jurispridencia. Lo que sucede es que últimamente, desde hace ya quiza excesivos años, tal ciencia no se aplica, con  -tal vez-  las únicas salvedades o gloriosas excepciones  -en lo que respecta a la Ciencia, y no simplemente al "negocio"-  del Notariado, cuna de los más grandes civilistas españoles en toda época y de la Institución Registral,  sobre todo si se trata de los Registradores de la Propiedad. Y no se aplica, fundamentalmente, porque no se conoce, porque se ha desvirtuado la sal y ya no se puede salar. El Derecho, al que algún salvaje ha negado su condición de Ciencia, lo es en realidad. Puede verse al respecto, entre otros trabajos, el Prólogo del Profesor Torcuato Fernández-Miranda y Hevia, a su libro "Teoría de lo social y otros ensayos", que el citado Profesor mantuvo como texto de su asignatura en la vieja Universidad de Oviedo. No es una ciencia de la realidad física, como la Mecánica, la Óptica... y cuantas otras manifestaciones puede albergar la Física, propiamente dicha, la ciencia de la materia, que sería la única Ciencia de todas, considerando que ni aun la Filosofía ni la Matemática (que no es sino una especie o clase de Filosofía) pueden reputarse propiamente ciencias, pese a ser la madre de ellas. El Derecho, es también una Ciencia, pero una ciencia de otra realidad distinta a la materia, una ciencia de la realidad espiritual, podríamos decir, de la inteligencia y la voluntad operando muy diversos efectos en las relaciones de la persona con otras, los vínculos familiares que las ligan, su relación con las cosas del mundo exterior, las convenciones o acuerdos a los que llegan, las obligaciones y deberes que aquéllas contraen y de las que son responsables y, en síntesis, todo aquello que puede formar parte de la realidad social, o del orden económico-social. Precindid de la Física y se caerán los puentes, los edificios y cuantas otras  obras, grandes o pequeñas, toman como ingrediente la materia. Prescindid del Derecho, y se caerá la Sociedad entera, la Civilización, las instituciones fundamentales que hacen posible la vida humana, al lado de la materia y de los bienes materiales.

Y Dios quiera que esto no llegue a suceder nunca. Yo espero que antes, alguien, o algunos, o muchos, o simplemente la contemplación del "abismo" social que podría abrise  -y que ya asoma-  cuando la patada  del propietario en la puerta del inquilino que no paga la renta, sustituya al juicio de desahucio,  o en general, los ciudadanos tengan que caminar por las calles armados de una pistola o de un Colt del 45, como en el viejo Oeste americano, cuando no existía la Justicia. Algo así, necesariamente, habrá de ocurrir, y no tarde, en España, si alguien, digo, o "álguienes", no se ocupan urgentemente de evitar semejante catástrofe. Si la Ciencia del Derecho, no se aplica, tampoco es por mala voluntad de los "aplicadores", ni tampoco de los que la invocan, o desempeñan, dentro de ella, muy distintos oficios o aplicaciones, sino porque, unos y otros, la ignoran, la desconocen casi por completo. Son "músicos" que "tocan de oído"... Los que supieron mucho, muchísimo, una barbaridad, todo lo que había que saber, se murieron. Algunos de los que siguen vivos, ya se han jubilado... Los que quedan, si alguna vez supieron algo, y yo lo dudo mucho en lo que respecta a una gran mayoría, pronto se olvidaron de las cuatro simples cosas que malaprendieron, sin llegar a entenderlas nunca, en su necesaria profundidad. Y, de esta manera, el espectáculo que hoy ofrecen es bochornoso. Impúdico, repugnante, casi tanto como la naúsea que precede al vómito.

Indudablemente, no es posible eximir de este deplorable espectáculo, en primer término, a la Judicatura, a los Jueces, encargados de aplicar la ley y la doctrina legal y científica al caso controvertido, en uno u otros órdenes jurisdiccionales. Muy en general, los Juzgados, en España, están hoy, ahora mismo, en estado de ruina y  descomposición progresiva,  principalmente por la incapacidad de quienes tienen asignada la siempre difícil función de enjuiciar. Pero no son ellos sólamente los culpables. Inmediatamente, en este nefasto orden de imputabilidades, hay que situar a los que hoy se hacen llamar "Abogados", determinantes muchas veces de las salvajadas y disparates que, por su  inexcusable torpeza, cometen después los Jueces, todo ello en medio de un barullo similar a aquel de "la Torre de Babel", cuando las "mecanófrafas" pulsan con su dedito la tecla que no es, o alteran el nombre de los litigantes, o lo sustituyrn por el de otros que persiguen diferente causa. Esto último, ciertamente, es lo de menos, porque siempre resulta facilmente subsanable, aunque sólo a expensas de perder casi la dignidad discutiendo con estas altaneras analfabetas, cuando no auténticas verduleras, a las que la Constitución ha hecho similares en derechos  a todos los demás.

La causa más grave, tampoco radica, sin más, en la elección de los Jueces. Qué lejos de aquella feroz oposición de más de 1.000 temas,  que abarcaban todo el Derecho, en sus múltiples especialidades, tras de la cual, los que la aprobaban, eran enviados durante unos meses a la "Escuela Judicial", y después a efectuar prácticas en un Juzgado, bajo la supervición de otro Juez ya veterno, hasta que al fín se les daba "la suelta", para comenzar la tarea de aplicar el Derecho. De todo eso, se pasó progresivamente, primero al establecimiento discrecional y gratuito de distintos "turnos", llamados de "juristas de reconocido prestigio"; después, prácticamente a cerrar la Escuela Judicial, eliminando la oposición, para ser designado Juez cualquier rapazaco, más bien generalmente rapazaca, tras una entrevista con el Sr. Subsecretario de Justicia. Este sistema tan seguro para la propia seguridad jurídica en la aplicación del Derecho  -y  no digo que otros partidos políticos no lo utilizaran-  fue empleado de modo masivo y sistemático por el PSOE, el partido de los peores, de los mediocres, de los que estaban y están empeñados hasta la méduda en que todos somos iguales y convencidos de que, capturando el Consejo General del Poder Judicial, podrían hacer mangas y capirotes sin cuento, y sin responsabilidad alguna. Y hay que decir que lo consiguieron. Ellos y el sistema político que dicen es la panacea universal, y puede que lo sea, pero tan sólo cuando se pone en manos de pueblos, de colectividades cultas y... ricas. Por desgracia así es. No cuando puede estar al alcance de las mentes más atrofiadas y notablemente inferiores.

Esta barbaridad, relativa al modo de hacer jueces, y permitir que lo sigan siendo tras sus monumentales disparates, únicamente propios de una ignorancia supina e inexcusable, sin embargo, tampoco es la mayor atrocidad. La causa de la causa (y por tanto, según el aforismo tradicional "del mal causado") es esa cosa que antes se llamó con verdadera propiedad, la Universidad, el Alma Mater, cuya misión, entre otras, es la de garantizar la formación rigurosa de quienes a ella acceden. Este "melón", no lo abrieron los socialistas, ciertamente, pero lo han disfrutado ampliamente. Como todos somos "iguales", cualquiera puede ser "Catedrático" de cualquier cosa. En ocasiones, yo me echo a temblar cuando pienso en la formación que hayan podido recibir los médicos españoles, antiguamente respetados y muy queridos en los grandes Hospitales de los Estados Unidos. Porque, en efecto, han transcurrido los mismos días para esta vital y primerísima especialidad científica, la Medidica. Me consuela, tal vez, aquello de la "nota mínima" para ingresar en la Facultad de Medicina y también que, en este caso, la "materia prima" es sumamente delicada. Quizá ello haya poido hacer el milagro de que podamos salir vivos tras entrar en un Hospital. Pero, en lo que concierne al Derecho, ¡vaya por Dios, qué desastre...! Primero la UNED, después los mayores de 25 años... Todo el mundo, incluso de la más infima contextura mental puede ser jurista hoy día en España y, en particular... Abogado. No quisera yo, que lo soy desde hace sin duda demasiados años, presumir de nada, pero el peor alumno de mi curso y promoción, podría hoy ser Magistrado del Tribunal Supremo. Por contraste, por simple comparación. Tal vez por ello, en algún Juzgado, una vez me dijeron  -al invocar yo la Ley y su contenido-  "la ley, ley... olvídese usted de la ley...". Otra vez, un joven Abogado, por entonces, me dijo que yo era "un dinosaurio"... Que, hoy en día (ya entonces) se practicaba, "se hacía", me dijo, un "Derecho práctico..." Y este Deercho, consiste por desgracia, en pedir, declarar y disponer, justamente, todo lo contrario de lo que proclama el verdadero Derecho. El de Justiniano, el del "Codex Iuris Civile", el de Castán, Savigny, Ennecerus, Ihering, Windseid, Planiol y Ripert, Cogliolo, Sánchez Román, Manresa, Garrigues, Valverde, etc. etc. ¿Alguien, alguno o alguna, Jueces y "Juezas", sin excluir a las "Fiscalas",  han oído ustedes hablar alguna vez de estos señores?. Ni se molesten en leerlos. No los entenderían. Luis Madrigal.-


En la imagen superior, pintura que representa a San Raimundo de Peñafort (o, si prefieren los catalanes Raymond de Penyafort), que nació en el lugar del mismo nombre, denominado hoy Santa Margarita y Monjós, en la Comarca del Alto Penedés. Además de su santidad, prestó a la Iglesia un extraordinario servicio. Por encargo del gran Papa Gregorio IX , elaboró las Decretales, promulgadas por el mismo Pontífice en el año 1234, y que consituyeron el primer Cuerpo de Derecho Canónico, hasta la aprobación del Código de 1917, de Benedicto XV. Como es muy natural, San Raimundo de Peñafort es el Patrono, además de todos los juristas, en especial, del Ilustre Colegio de Abogados de Barcelona. No así del de Madrid, cuya Patrona es la Inmaculada Concepción.