
FUE UN CIELO AZUL
Inesperadamente, el sol
pudo salir de su cueva
y, para impedir que llueva,
cerró en lo alto las nubes.
El canto de los querubes,
sonó melodioso arriba...
Cesó también la deriva
con la que el paso se mueve.
Recto el camino -no llueve-
seguieron los caminantes
y sólo en unos instantes
pudieron mirar al cielo.
Era un cielo azul... Al vuelo,
de las aves que lo habitan
y sus caminos transitan,
saludó feliz el suelo.
Luis Madrigal
Al soleado día de ayer, 8 de Enero, en Madrid, y a mi reciente amigo Man, Ingeniero humanista, que vive cerca de la bella Huerta murciana.
Inesperadamente, el sol
pudo salir de su cueva
y, para impedir que llueva,
cerró en lo alto las nubes.
El canto de los querubes,
sonó melodioso arriba...
Cesó también la deriva
con la que el paso se mueve.
Recto el camino -no llueve-
seguieron los caminantes
y sólo en unos instantes
pudieron mirar al cielo.
Era un cielo azul... Al vuelo,
de las aves que lo habitan
y sus caminos transitan,
saludó feliz el suelo.
Luis Madrigal
Al soleado día de ayer, 8 de Enero, en Madrid, y a mi reciente amigo Man, Ingeniero humanista, que vive cerca de la bella Huerta murciana.