miércoles, 12 de marzo de 2008

LITERATURA ESPAÑOLA

THE PAUL GETTY DE LOS ÁNGELES (EE.UU.)


Rembrandt Harmenszoon van Rijn (15 de julio de 1606 – † 4 de octubre de 1669), está considerado uno de los más grandes pintores en la historia del arte europeo, y el más importante en la historia de Holanda.


SAN BARTOLOMÉ

Sólamente ocho años antes de la muerte de Rembrandt, esta pintura representa a San Bartolomé, uno de los Doce, que sostiene un cuchillo en su mano derecha, una referencia al hecho de que el santo sufrió el martirio siendo deshollado vivo. Uno de los vecinos de Rembrandt podría haber servido de modelo para el cuadro. Pero, en realidad, se trata de un méndigo al que el pintor solía invitar a comer, a cambio de que posase para él. En el cuadro, se muestra al Apóstol como un hombre común. Rembrandt, dió a la figura santa una calidad tangible, humana, sugiriendo quizá que la santidad es parte de la vida diaria, una opinión en consonancia con la atmósfera religiosa de mediados de los años 1600 en Amsterdam, y desde luego universal y permanentemente vigente. Santo, es quien así vive diariamente, no sólo por dejarse matar, aunque esto sea una manifestación definitiva de fe.

San Bartolomé, aparece pensativo, casi dando idea de la melancolía en el humor. Sostiene su barbilla como si, perdido en el pensamiento, sus ojos viesen más allá del tiempo. Rembrandt, usó una técnica más amplia, libremente cepillada, típica de su tardío estilo maduro. Aplicando con un cuchillo de paleta las áreas gruesas o espesas de pintura, que se llamaron impasto, y que son visibles sobre la frente del santo, la nariz, oídos, y manos. El manejo total de pintura es mucho más expresivo y contrasta con el estilo más liso, más exacto de sus trabajos más tempranos.

( Cuadro que se exhibe en el “John Paul Getty Museum” de Los Ángeles )


martes, 11 de marzo de 2008

MÁS MÉDICOS PARA EL ALMA


Siempre se ha creído -desde el dualismo platónico- que el alma es esa cosa misteriosa y compleja que todos llevamos dentro del cuerpo. Como las perlas o las piedras preciosas, que se guardan en herméticos cofres. Sin embargo, alma y cuerpo, no son simples "vecinos colindantes", ni entes yuxtapuestos o, a lo sumo, fundidos o simbióticamente mezclados. El ser humano, es una unidad fisio-psico-espiritual, en la que, cada uno de estos elementos, no está unido a los otros por contigüidad, sino por unión íntima y substancial. Por ello, no es posible oponer lo físico a lo moral, ni lo material a lo corpóreo, ni tampoco lo psíquico a lo espiritual.

Pese a ello, alma y cuerpo, continuan siendo objeto de atención y tratamiento segregados. Si se habla del alma, en su dimensión eterna e inmortal -o más bien, resurgible, resucitable- surge el sacerdote, el ministro de Dios, para curar a las que están enfermas, se hallen o no "ingresadas" en ese Hospital ecuménico de salvación, que es la Iglesia, tan rotundamente afirmada por los canonistas como organización -la "societas perfecta"- como tan poco, o tan mal explicada por los teólogos como "cuerpo misterioso", en el que todos sus miembros reciben la salud y la vida. Y si se habla patológicamente del cuerpo, enseguida aparecerá el médico, con su fonendoscopio y su maletín de fármacos urgentes al hombro o, en nuestros días, la unidad móvil, con todos los recursos instrumentales para estabilizar al paciente.

Pero, el alma, no sólo es ente de dimensión escatológica y transcendente, sino también temporal e inmanente, y su proyección eterna, en el contexto de las coordenadas de Einstein, es el "espíritu". La Medicina de nuestros días -aún hoy- pese a todos los avances y cambios de mentalidad colectiva, permenece anclada a esa falsa dicotomía. Y, por ello, de entre todas las inacabables especialidades clínicas, nos sigue ofreciendo dos tipos o clases bien diferenciadas de médicos. Los de cuerpo -prolongación sumamente quintaesenciada de los viejos "físicos" medievales- y los del espíritu, esto es, los del alma en su dimensión temporal. En cualquiera de estas dos vertientes, el médico es siempre un ser digno del mayor respeto y gratitud, pero el ejercicio de la Medicina sólo puede alcanzar carácter de ministerio sacerdotal, cuando nos hallamos en presencia de alguien que, más que curar una apendicitis, o un infarto de miocardio, trata de penetrar en la clave de los acontecimientos mal vividos de nuestra vida que, al igual que el polvo en las casas, han ido penetrando e incrustándose en los rincones más escondidos del alma, para producir finalmente un indecible sufrimiento y una especial angustia.

Se contaba, según he podido oír recientemente, en las Facultades de Medicina, un malévolo chascarrillo: Los internistas, saben mucho, pero curan muy poco; los cirujanos, saben muy poco, pero curan mucho... y los psiquiatras, no saben nada y no curan nada. Ciertamente, la Psiquiatría, es, sin duda, la ciencia médica de la que menos se sabe, pero el psiquiatra debe resultar una figura mítica y sagrada. Las enfermedades del corazón, el cáncer, la cirrosis hepática -en unión de "la carretera"- constituyen, según se dice y divulga frecuentemente, las causas de más alto índice de mortalidad. Pero las enfermedades más graves, en un mundo que se agiganta en mutaciones inverosímiles y fantásticas, serán -quizá lo son ya- las enfermedades del espíritu. Psicosis, psiconeurosis, depresiones hipocondríacas... podrían resultar cosa de risa, ante nuevas formas de sufrimiento espiritual, jamás antes sufridas ni presentidas, hacia las que, la "sociedad del bienestar", camina a velocidad insospechable.

Y, por tal motivo, además de los bisturíes y otros artilugios cortantes o punzantes, además de meticulosos análisis, sofisticadas pruebas y tratamientos terapéuticos; además de esa maravilla en la que se ha convertido la cirugía, habrá de resultar esencial que cada médico, todo médico, acerque su corazón al del enfermo, no sólo para escuchar latidos, sino para latir al unísono. Luis Madrigal.-

jueves, 6 de marzo de 2008

miércoles, 5 de marzo de 2008

martes, 4 de marzo de 2008

EL EJEMPLO DE UNA FIERA

No me gusta nada, pero absolutamente nada, la palabra, o la expresión "alucinante" que, con abrumadora e impropia frecuencia, se utiliza por "las clases de tropa", para describir o expresar conceptos o fenómenos que nada tienen de tal efecto. Porque, alucinante, es lo que alucina, en el sentido estricto del término, aunque también pueda usarse en sentido familiar como "fascinante", "asombroso" o "increíble". Pero alucinar, lo que se dice alucinar, sólo puede hacerlo aquello que produce sensaciones o percepciones imaginarias, esto es, no reales. Y la mayor parte de las veces que el gentío dice que algo es "alucinante", en absoluto se refiere a nada de lo que puede estar fuera de lo real, sino, lamentablemente, cada vez más real, si con ello hemos de referirnos al "mal gusto", cuando no a la más deleznable perversión. Sin embargo, lo que hoy quería yo presentar aquí, aunque aún no he logrado conseguirlo por mi torpeza como "blogista", es un Vídeo en el que un fiero leopardo -se supone hembra- adopta a un monito, un babuino, al que previamente ha dejado sin madre, eso sí, tras propiciar a ésta una escalofriante "operación cesárea", de la que ha extraído vivo al pequeño simio. Pero, por inverosímil que pueda parecer -y este término hubiera sido mucho más propio- o antinatural, aunque parece que no lo es, lo sucedido en plena selva no es nada "alucinante", pese a la consabida expresión que dá título al Vídeo, y que trataré de ofrecerles, si es que lo consigo. Si alguien lo ha visto, que por favor me diga cómo poder hacerlo. Cómo poder transferirlo al Blog. Porque lo que puede verse, si bien extraordionario -ó ¿quién sabe?- es en todo caso admirable, y de ello deberían tomar buena nota tantas fieras humanas como depositan bebés recién nacidos en los cubos de la basura. Por fortuna, para este español que soy yo, no la voz en off, en inglés, pero si los rótulos sobreimpresionados, se encuentran escritos en la noble y hermana lengua portuguesa, que, según Camoens, estuvo a punto de confundir a la diosa Venus: "Com tan pouca corrupcao, cre e a latina...". Aprovecho para enviar a todos los hermanos, peninsulares y de más allá del inmenso Mar, de lengua portuguesa, un fuerte abrazo. Y ya saben, a todos en general, solicito humildemente ayuda para poder publicar el Vídeo de referencia y preciso para ello cuantos datos he sido capaz de obtener. Se trata de un VídeoClip, con el título ya indicado de "Alucinante", del que es autor el señor Robert Niewöhner, bajo formato "Vídeo de Windows Media", extensión "wnv", de 173 Kbps. y duración de 5:07. No hay derechos ni restricciones asociadas al Vídeo Clip. Reitero mi petición de auxilio técnico, muy en especial a mis amigas argentinas, mi gentil Profesora, Doña Claudia Doctorovich, de Arrecifes, y mi recientísima y encantadora poetisa Alicia María Abatilli, de Córdoba. // P.D.- Gracias de todos modos, a todos, pero... ¡¡al fin lo he conseguido!...!!. Está visto que hasta los inexpertos e ignorantes en este arte nuevo de la Informática, podemos lograr lo que nos proponemos cuando nos anima la voluntad. Como todo en la vida, amigos. En fín, ahí arriba tienen ustedes el Vídeo. Espero que lo disfruten y, sobre todo, que lo piensen. E insisto: Es urgente diseñar nuevos Zoológicos -especiales- para encerrar y exhibir en ellos a las aludidas fieras humanas, mucho más crueles que un leopardo, como queda sobradamente acreditado. Luis Madrigal.-