lunes, 19 de mayo de 2008

A LOS ESTUDIANTES DE DERECHO ROMANO EN LENGUA ESPAÑOLA


Queridos romanistas:

Mi felicitación más sincera y entusiasta por estudiar, o haber elegido el estudio de la disciplina jurídica básica, fundamental, y al mismo tiempo más subyugante de todo el Derecho. En ella, pueden resumirse casi todos los postulados, construcciones y principios jurídicos, por ser la piedra angular, en esencia, de todos los sistemas y, muy en particular, de todos los Códigos civiles del mundo occidental.

A todos vosotros, que lo estudias ahora y estoy seguro de que gozáis de su estudio. Fundamentalmente, para quiénes lo hacéis en condiciones más difíciles, sin orientación o ayudas próximas, bien incluso sin material didáctico adecuado, o bien habiendo de enfrentaros a densos manuales sin disponibilidad de tiempo, por simultanear la dura y exigente tarea del estudio con la del trabajo que demanda vuestra propia subsistencia, lo que tanto os honra y llena de mérito. A todos vosotros, he de deciros, con la mayor sencillez y humildad, que, hace ya tiempo, elaboré y escribí una breve Síntesis de cuantos conceptos considero no sólo mínimamente necesarios en la materia, sino además pórtico de entrada a otros más profundos y exhaustivos.

De modo muy especial, me dirijo a los alumnos que, en España, cursan los estudios de Derecho Romano en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), para decirles que, en tal Síntesis, el desarrollo de mi trabajo, si bien elaborado con muy diversas fuentes, responde casi exactamente al Programa de la asignatura, que hace años estableció el Catedrático de la misma, Profesor Dr. García Garrido, por cuyo motivo entiendo puede serviros de especial ayuda.

Trataré de facilitaros vuestra tarea académica sólamente con que un cierto número de estudiantes o de personas atraídas por el Derecho Romano -incluso media docena, o hasta uno solo- os halléis interesados en disponer de este tipo de ayuda, para que por mi parte -ya veré cómo, o quizá me lo diga alguno de vosotros- proceda a publicar dicha Síntesis, en este mismo Blog, o en otro lugar más apropiado, bien unitaria y sistemáticamente, bien de un modo progresivo hasta completar las 50 lecciones que la integran. Seguro que ya encontraré el modo, de poder ser útil a alguien. Bastará para ello que me hagáis saber, mediante correo electrónico a a la dirección que en este Blog se indica, vuestro interés, en su caso, en disponer de tales Lecciones.

Por lo que acabo de decir, quiero dejar bien claro que mi única y exclusiva intención, sin el menor propósito egoísta, es la de proceder a ayudaros. Con esta misma intención, según creo noble, por ser totalmente desinteresada, os envío a todos un cordial saludo. Luis Madrigal.-

domingo, 18 de mayo de 2008

LA FILOSOFÍA DE ARISTÓTELES (y III)

¡HASTA MAÑANA, DON EMERIO!


Ha muerto hoy -anteayer Viernes- en la Residencia para la Tercera Edad de Fontanil de los Oteros (León) un entrañable sacerdote y amigo de verdad, de los amigos del alma, Don Emerio Puebla Berzosa, Consiliario Dioceano de la Juventud de Acción Católica de León, durante la década de los años 50. También fue Profesor de los Seminarios de Valderas y León, y Profesor de Religión en la Facultad de Veterinaria. Había nacido en Febrero de 1913 y, por tanto, llegado a cumplir 95 años de edad. Le faltaron 5 para ser centenario. Pero lo que nunca le faltó, pese a tantos años cumplidos, fue la verdadera juventud, ese don del espírtu que no depende de los años, ni del tiempo, ni tampoco, a lo largo de todo su larga vida, el más firme y riguroso compromiso de fidelidad a la fe y a la Iglesia fundada por Jesucristo. No a ninguna otra. Don Emerio pensaba -yo se lo oí decir no hace aún dos años- que ningún sacerdote debería incorporarse nunca a ninguna otra estructura o instituto que no fuesen los de la propia Iglesia, a ninguna otra fundada por ningún humano. Hasta tal punto esto era en él una convicción tan profunda, que, tras contemplar los mil y un naufragios producidos por cada una de las tormentas que han azotado a la Humanidad y a la Iglesia en estos últimos 50 años, aún hervía en su sangre el propósito de "refundar" la vieja Acción Católica, pese a que, quienes aquel día le escuchábamos, ya en la misma Residencia en la que acaba de morir -y acaso también él mismo- podíamos razonablemente suponer que esa era la última vez que le veíamos y le hablábamos. Así ha sido. Algunos, deberíamos hoy estar muy tristes y sin embargo, yo no lo estoy. Prefiero conservar y ofrecerme a mí mismo el propio testimonio que anteayer, en su último día de vida, él ofreció a la monjita que le cuidaba, Sor Consolación, mejicana de nacimiento, cuando al ir a despedirle -hasta mañana, Don Emerio- replicó con serenidad y fortaleza, mientras la echaba al cuello uno de sus brazos y la daba un beso: ¡Hasta mañana, no, Hermana, hasta la Eternidad...! Hasta entonces, entrañable Don Emerio, viejo Consiliario y amigo, tan joven, como en aquellos tiempos, a los 95 años... Hasta que el tiempo y el espacio sean una misma cosa. Tan sólo le pido ya, urgentemente, otra. Yo, no he rezado "por Usted", sino que más bien me he encomendado a su intercesión: Dígale al Señor de la Vida, que nos proteja y nos guarde con su gracia a cuantos, junto a Usted, en aquel caserón de Dámaso Merino, compartíamos aquella vieja estufa de carbón ovoide en las frías tardes de invierno. Y permítame que le contradiga. Precisamente porque Usted ya está con Él, yo sí le digo, en el estilo propio de aquellos días: ¡Hasta mañana, Don Emerio... hasta mañana! Luis Madrigal.-

En la fotografía de arriba, Don Emerio Puebla, flanqueado por los dos Presidentes Diocesanos de la Juventud de Acción Católica de León, a los que, sucesivamente, él orientó y aconsejó.

No he querido elegir para él ninguna marcha fúnebre, y las hay muy hermosas, sino esta dulce Danza, que Cristoph Gluck compuso para "Los Espíritus Bienaventurados", para aquellos que ya han llegado a la Casa del Padre.


viernes, 16 de mayo de 2008

EL TIBET


Hace aproximadamente un año, conocí -sin conocerla, como a todas las demás personas con quienes he tenido el gusto de tomar contacto por este medio de Internet y del mundo de los Blogs- a una niña china, 23 añitos tiene la criatura, muy dulce por escrito, y para mí de un extraordinario mérito. Estudia español y lo hace, además de trabajar en una “Companía”, como ella dice -lo escribe- a través de sus contactos con otras personas (la mayor parte de América “latina”, según me indica) que, como ella y como yo mismo, accedemos a los medios ya indicados. Ella y yo, tomamos contacto a través de SKYPE, ese gran comunicador, que permite hablar con Buenos Aires o con Acapulco -también con Nueva York, naturalmente, aunque por mi parte en riguroso español,- a coste de 0,00 unidades monetarias, ya sean dólares, euros, dinares o libras esterlinas. Gratis total, como gustaba viajar -creo recordar que a costa de una Empresa naviera- aquel ministro socialista, de cuyo nombre mi me acuerdo ni deseo acordarme, aunque guardo la vaga memoria de que no era de los peores, de los absolutamente analfabetos, sino una persona de cierto talento. En todo, hasta tratándose de socialistas españoles, tiene que haber alguna excepción, aunque lo incomprensible racionalmente es que una persona de talento pueda ser socialista. Desde luego, esto de viajar -o lo que sea- gratis, a costa de empresas públicas, es cosa de españoles -y por desgracia para mi, yo también lo soy- pero mucho más de socialistas. Si son españoles, el efecto es doble y multiplicable por mil. Pero a lo que iba. Se habla mucho mejor, generalmente, con mucha mayor nitidez y estabilidad, “gratis total”, a través de SKYPE, con Buenos Aires, que cuando se hace con el vecino de la casa de enfrente a través de Telefónica (antes, en esta “piel de toro” de mis amores, la “Compañía Telefónica Nacional de España” ), lo que hoy cuesta un dineral, para oír muchos más ruidos que la voz del interlocutor. Otro día, les diré a ustedes las atrocidades que comete con los indefensos ciudadanos españoles la Compañía Telefónica, hasta estafarles inmisericordemente, máxime desde que ni es “nacional”, ni podría serlo, porque para eso se han encargado algunos de que ya no haya España. Los refractarios al inglés, como yo -les decía- hemos de hablar con Nueva York en español porque, además de no conocer ni entender ni “papa”, de la lengua que mayoritariamente utilizan los neoyorquinos, a mí, particularmente, siempre me ha parecido esa una lengua, como decía un ilustre profesor de Filosofía, a diferencia del griego o del latín, "para clases de tropa”, o en todo caso propia de “comanches” o del pato Donald, cuando no se doblan las películas. Y ello, pese a Shakespeare, Milton o John Steinbeck, cuya novela “Al Este del Edén” (“East of Eden”) estoy leyendo en estos días, sin poder entender tampoco hasta el momento -y ya voy por la página 683 de la edición española de Vicente de Artadi, que tiene un total de 770- por qué razón le otorgaron a este señor el Premio Nobel de Literatura en 1962. Seguramente sería por escribir en inglés, o por ser norteamericano. ¡Quién sabe!. Sin duda, ese mismo año, yo se lo hubiese otorgado, a título póstumo, a Don Pío Baroja, que, además de ser médico y pese a ser vasco, era muy español, ya que no quisieron dárselo en vida, seguramente por no ser sueco, ni norteamericano.

Pues bien, ya no daré más rodeos. El caso es que, el otro día, traté de ver si mi amiguita china, que se llama Ren Qing, estaba o no conectada en SKYPE, para ver cómo le iba, ahora que reside en ese megalopólico monstruo de Shangai, en lugar de hacerlo en Chengdu, como antes. Y bien, no estaba conectada, pero lo que sí pude observar es que, en su perfil -una especie de autodescripción personal- había dejado escrita, literalmente (y pese a que en dicho perfil se anuncia, “Idioma: Spanish”) la siguiente frase:“TIBET was, is and will always be a part of CHINA”. ¡Olé mi niña…! ¡Qué poco he podido enseñarte, no de español, sino de Historia universal!. Pues, no, hijita. Oye Ren, yo te quiero mucho, como bien sabes y trato de enseñarte lo poco que yo sé de español. Ya sabes que hasta tenemos pendiente una conversación, o incluso una videoconferencia -gratis total, por cuenta de SKYPE, no del Erario público- entre Shangai y Madrid… Pero, eso de que (hasta ahí llegan según creo mis conocimientos del idioma de Shakespeare y del pato Donald) “El TIBET fue, es y siempre será CHINA”, pura y simplemente, no es cierto. No es verdad, al menos en lo que se refiere al pasado. Desde luego, hasta ese día yo no sabía nada sobre el Tibet, pero he acudido a las fuentes, a los libros, no a los periódicos. Todo, todo está en los libros. En los periódicos, generalmente, no hay más que cosas de política y de futbol y nadie puede nunca aprender nada que merezca la pena. ¡Pobrecita, Ren…! Con tus 23 añitos, las autoridades de la República Popular te habrán contado eso, pero te han engañado. Para saber la verdad tienes que salir de China y ya verás como el Tibet, jamás ha sido lo que te han dicho, por su libre gusto y decisión, claro, sino porque -finalmente- la tiranía comunista así lo decidió. Es más, fíjate lo que dicen los libros: En el siglo VII (mis fuentes no precisan de qué era, pero presumo que de la era cristiana), el Tibet, bajo su rey Sron-btsan-Gam-po, no sólo llegó a conquistar regiones al N. de Birmania y al E. de China, sino que hasta sometió a tributo al emperador chino. ¿Qué te parece? Vosotros los chinos pagando impuestos al Tibet. Casi peor que hacerlo ahora en España, donde el sistema no es de tributación, sino de confiscación. Y así, más o menos, hasta el año 1247, en el que se produce la invasión del Tibet por los mongoles, aunque esta unificación política tuvo un efecto meramente temporal, porque la iniciativa de tal carácter correspondió a los dirigentes tibetanos. El Primer Dalai-Lama, Tsong-kha-pa (1357-1419), ciertamente fue una figura puramente religiosa, pero sus sucesores, gradualmente, adquirieron el poder temporal. Así hasta el Sexto Dalai-Lama, a principios el siglo XVII, momento en el que exclusivamente a consecuencia de las dudas de este buen hombre acerca de su mandato espiritual -fíjate si sería delicado de conciencia- se produjo la oportunidad de los chinos, mucho menos escrupulosos, para imponer su control sobre el Tibet, expulsando al Dalai-Lama e imponiendo a un funcionario chino en su lugar. Este control imperial chino, comenzó a declinar a mediados del sigo XIX, y en 1885 se produjo un Tratado comercial Tibet-Nepal, que el Dalai-Lama rehusó someter a la ratificación china. ¡Toma, ya…! También es verdad que un personaje muy simpático, el General Chiang Kai-shek (te habrán contado de él atrocidades, pero todavía, aunque muerto, no han logrado echarle de Formosa, vosotros decís Taiwan), bajo el régimen nacionalista unido, hacia 1931, amenazó con la invasión del Tibet, cosa que no llegó a suceder a causa de la invasión de la propia China por los japoneses en 1937. Me salto las dos guerras mundiales, en las que el Tibet permaneció dentro del mayor aislamiento político. Pero, el 1 de Octubre de 1949 (te faltaban a ti 36 años para nacer, querida Ren), se proclamó la República Popular China y, con ello, los días de independencia del Tibet estaban contados. El 25 de Octubre de 1950, los chinos comenzaron los preparativos para la invasión del Tibet, aunque vacilaban ante la actitud de independencia de este país. El hermano del Dalai-Lama, huyó a los Estados Unidos y entonces China invadió el Tibet. Las protestas tibetanas ante la ONU (ese organismo que siempre da la razón a los poderosos) fueron cuidadosamente archivadas. El Tibet fue obligado por la política intervencionista de las grandes potencias a someterse a los dictados chinos. En Mayo de 1951, fue firmado un Acuerdo de 17 puntos para ratificar la ocupación militar china y, a mediados de esta década, había más de 250.000 soldados chinos en el Tibet, mientras los tibetanos huían o eran expatriados a China. En 1956, los khambas se sublevaron (ya lo habían hecho antes) y comenzaron a actuar las guerrillas en el Tibet Central. En los años 60, se promulgaron decretos suprimiendo la autoridad del Dalai-Lama, y desde entonces el único objetivo chino ha sido el de acabar con los Monasterios, con la espiritualidad y con la organización sacerdotal tibetana. Todo, absolutamente todo, lo controla un Comité el Partido Comunista Chino. ¿A que todo esto no te lo han contado?. ¿A que no?. Tampoco te habrán informado, estoy seguro, de lo que pasó en Tiananmen… Yo te lo contaré todo más despacio, si alguna vez consigues llegar a España, y si es que antes, "estos de aquí" -que no tienen los ojos rasgados pero son de la misma raza y sangre- no hacen otro tanto conmigo. No estaría yo muy seguro. Un beso, cariño. Luis Madrigal.-


Arriba, la dulce Ren Qing, cuando vivía en Chengdu


LA FILOSOFÍA DE ARISTÓTELES (II)

jueves, 15 de mayo de 2008

SAN ISIDRO LABRADOR, PATRÓN DE LA VILLA DE MADRID


¡Quién podría decir o suponer que el Santo Patrón de este Madrid del siglo XXI, industrial, mercatil, bancario y bursatil; sede y foro de congresos y espectáculos, artes y ciencias de toda índole; repleto de infernales vehículos, con sus claxon, de autocares, caminones, autobuses, taxis, notocicletas, motos de gran potencia, turistas de todos los rincones del mundo, emigrantes que han llegado hasta nosotros buscando una vida mejor, iba a ser, y a seguir siendo, un labrador, un hombre cuyo oficio era el de arrancar a la tierra sus frutos, actividad esta de las más nobles, por cierto, aunque también se discuta entre los expertos si ese era o no su veradero oficio. Hay quien afirma que, más bien, se dedicaba a alumbrar el agua, escondida en las entrañas de la tierra, para fertilizarla y poder obtener de ella sus frutos. Es lo mismo, da igual. La finalidad era la misma. Y lo que sí es totalmente cierto es que Isidro, que nació en Madrid, hacia 1080 y murió también en la Villa y Corte, Capital de España desde Felipe II, un 15 de Mayo del año 1130, fue todo un tipo, un santo con toda la barba. Casado con otra santa, Santa María de la Cabeza, y padre de otro santo, San Illán, en quién obró su primer milagro, consistente en hacer subir las aguas de un pozo, al que se había caído el muchacho, para poder ser rescatado. Quizá es ya más legendario que real, en este pícaro mundo de hoy, tan descreído y ateo, el asunto aquel de que, mientras rezaba al Altísimo, los ángeles del cielo araban los campos, aunque, si ha de concederse el debido rigor a las actas de su proceso de canonización, su amo, el noble Iván de Vargas, vió con sus propios ojos cómo dos Ángeles ayudaban a San Isidro a arar más rápido, a fin de recuperar el tiempo dedicado a la oración. Yo, también lo creo, porque la oración todo lo llena y todo lo recupera, cuando brota del más sincero sentimiento del alma, el que obedece a la estricta necesidad de entrar en comunicación con Dios, como sin duda debió hacer Isidro, aquel madrileño del siglo XI, a quién los madrileños del XXI honran y festejan hoy, ahora mismo, en la pradera del Río Manzanares, al olor de las "rosquillas del Santo", que cantó Mesonero Romanos.

Pero, San Isidro no sólo es recordado en su pueblo natal, Madrid, sino en infinidad de pueblos y regiones, tanto de España como de nuestra querida América española, y hasta en las tierras de la Hermana Mayor en la latinidad, Italia, allá en Giarre, provincia de Catania, en Sicilia. En efecto, como no podía ser de otra forma, nada menos que en 9 lugares de la América española se venera con fervor a este madrileño, patrono además de todos los labradores, dada su condición: En la Provincia de Buenos Aires (Argentina), en Vázquez de Coronado, provincia de San José (Costa Rica); en Carampa, distrito de Alcamenca, provincia de Víctor Fajardo Ayacucho (Perú); Las Piedras, departamento de Canelones (Uruguay); en el Municipio de Actopan, Veracruz (Méjico); en los Municipios de Matagalpa y Estelí (Nicaragua) y en Ciudadela San Isidro, comuna de Mérida (Venezuela).

Con el debido respeto y cariño a todas estas tierras, yo recuerdo hoy con emoción provinciana los días de mi infancia en León, en cuya Capital -y concretamente en mi viejo barrio y Parroquia de Renueva- se veneraba y celebraba con esplendor y devoción a San Isidro, por parte de los agricultores de León -en aquellos años aún los había- en las inmediaciones de su alfoz, donde se encontraban las Eras de Renueva. Con la nostalgia del recuerdo, he vuelto a arrancar a mi íntimo amigo Alphonso Carbajal, leonés y coetáneo como yo de aquel acontecimiento de mediados de Mayo, su consentimiento para que vuelva a prestarme otro de sus poemas. Como siempre, ha accedido a regañadientes, pero también con la misma emoción que a mí hoy me embarga:

VERBENA DEL LABARDOR, EN RENUEVA

Un altavoz, vomita los sonidos
en una plaza ayer engalanada.
Y entre sonidos llegan las palabras
que de tragedia y luto son noticia,
pues la voz desgarrada al aire canta:
"¡Que la vió muerta en el río
y el agua se la llevaba!"
Es tarde de aceitunas y claveles
y noche de verbena y de guirnaldas.
La espiga crece. El aire es vaporoso
y una imágen, con bueyes, sobre andas,
sale a la calle. La chiquillería
se agolpa en las aceras y ventanas.
Entre espigas, lucen velas y flores
y en volandas se mecen, de esmeralda,
ramilletes prendidos de su mano,
al compás de los sones de la Banda.
¡Ya hay rosas y ya hay lilas...! Huele a incienso,
que el Labrador, mancera que empuñaba,
inmovil dejó un día en la besana
para labrar los surcos de su alma.
Entre luces y fuego, la cosecha
abundante oro espera. Está cercana.
Los Ángeles del Cielo, presurosos,
ya movieron la esteva con sus alas.
Entre tanto, la luz se asocia al fuego
y el sonido concluye su palabra:
"¡Ay, corazón, corazón, parecía una reina...!
¡Ay, corazón, corazón, una rosa muy blanca!"

Alphonso Carbajal de la Legua

(Del Segundo Libro de Poemas: "La Luz está encendida". Poema 9)