viernes, 24 de abril de 2015

EN LAS HORAS MÁS QUIETAS




QUIERO SUBIR A LA MONTAÑA


Mirando la Montaña, que se alza
majestuosa y firme desde el suelo,
su cumbre, que acaricia suave al cielo,
siente el alma la sed de estar descalza.

Sólo así, en su mirada, el ser alcanza
el bien, la fe, la dicha y el consuelo,
la luz de ver, libre de todo velo,
que turbar pueda vista en lontananza.

Sólo así la mirada, siempre clara,
penetra en los arcanos de la altura
y lo que nunca el ojo divisara

descubre el corazón… Fruta madura
que eternamente el tiempo deseara:
El contemplar al fin tanta Hermosura.


Luis Madrigal



jueves, 23 de abril de 2015

EL PESO DE LOS DÍAS



AL CAER DE LA TARDE CAMBIA EL VIENTO


Sonaba melodioso ayer el viento
y ruge hoy, cual furia desatada;
león rugiente, cuya dentellada
llega hasta el alma viva… Y el lamento

dentro grita también y pone acento
de amargura y de hiel, de cruel lanzada.
¿Dónde habita la luz enamorada
de la luz que enamora y el contento

del “yo” que va conmigo y que suspira
por lo que ya no es?. Triste suspiro.
¿Dónde poner el corazón sin ira

que lleve paz al pecho dolorido?
Que no sabe si muere o si delira,
aunque sí que pasó lo que no ha sido.


Luis Madrigal




miércoles, 22 de abril de 2015

TRAS EL TIEMPO QUE HUYE





A UNA MIRADA SIN VER

Guardaba la mirada para verte
etérea y alta, a lomos de una nube
que no mancilla el cielo y que te sube
más alto y más arriba que la suerte.

Mirada celestial, suspiro inerte
de cuantos, tras el tiempo, inerte hube,
que el tiempo que pasó jamás detuve,
ni nada pude ver, ni nada serte.

Hoy de nuevo, sin ver, aquí suspiro,
desde lejos te veo, sin que despierte.
Unas veces, te pienso. Otras, deliro.

Sin ver, ni oír, no dejo de quererte,
que sin poderte ver siempre te miro
y siempre te veré… Hasta la muerte.


Luis Madrigal




martes, 14 de abril de 2015

LILAS BAJO UN CIELO GRIS




DE NUEVO EL FRÍO GRIS DEL CIELO

Vuelve otra vez el gris color del cielo
y el frío que baja de las altas cumbres
azota de nuevo los cristales,
silbando una canción oscura.
Las lilas, que ya apuntan sus colores,
detienen encogidas el paso
y mustias se refugian junto a la valla
que cerca con alambre el jardín,
sombrío y perezoso.
Mientras camino, pienso en tantos seres
que, como las lilas,
habrán detenido hoy su camino
y, en tantos sitios, en que la tierra
se hace sombría e inhóspita,
en otra falsa primavera,
habrán arrojado sus más tiernas ilusiones
o la misma vida, exhalado su último aliento.

Luis Madrigal




jueves, 9 de abril de 2015

PASO EN VELA LA NOCHE




BUSCANDO UNA GUIRNALDA


Los árboles dormidos sobre un lecho de hielo
despiertan lentamente, el sol en lo más alto.
Suspiran por sus yemas en las cuajadas flores
que esperan ver sin freno trepar por las ventanas.
Yo sueño y no despierto ni aunque llegue la noche,
sembrando en lontananza anhelos que no vuelven
y escapan de mi pecho para morir silentes
frente a un Lago lejano surcado por balandros
sobre olas de plata, con un destino inerte,
que vuelan como el viento y queman como el fuego.
¿Dónde, su singladura, habrá de conducirlos
que mi alma dormida pueda alcanzar su vuelo?
Al menos, que en la noche, cuando brilla la luna,
prolongue mi mirada hasta un patio florido,
con árboles que hablan y lloran su destino,
buscando una guirnalda de acanto y adalides
con un ramo de flores que llaman “no me olvides”.


Luis Madrigal





miércoles, 8 de abril de 2015

DESPIERTAN LOS ROSALES



DESPIERTAN LOS ROSALES

Despiertan del letargo los rosales
y sus brotes apuntan hacia el cielo.
Quieren hallar el consuelo
de ver que, de su tallo al fin las rosas,
con su aroma y color, harán del aire
encendido vergel. Las mariposas,
jugararán entre espinas, cuando el vuelo
en Julio les acerque a la solana
donde las verdes hojas se refugien
del calcinante sol. Y de mañana,
una gotas de su sudor nocturno,
brillen como si fuesen perlas
sobre los tersos pétalos,
sonrientes a la aurora.


Luis Madrigal




sábado, 4 de abril de 2015

YA ES PASCUA DE RESURRECCIÓN



EL QUE MURIÓ, RESUCITÓ PARA TODOS

Dejó vacío el Sepulcro y, a su lado,
la Sábana en que envuelto fue mortaja.
Brilló la luz del sol como una alhaja
y un Ángel exclamó: ¡Ha resucitado!

No le busquéis aquí, ya ha abandonado
el mundo en que vivió, y ya aventaja
la Noche en que, en Belén, nació entre paja
para vivir por siempre, acompañado

de quienes, como Él, mueran a la vida
para  -muertos-  vivir eternamente,
si en otros ponen bálsamo en la herida;

los llevan en su pecho dulcemente,
para aliviar su alma dolorida
y siempre  -en todo-  el corazón ardiente.


Luis Madrigal