viernes, 2 de mayo de 2008

2.Mayo.2008: ¡Franceses, ...! ¡¡VIVA ESPAÑA!!


A LOS HÉROES DEL 2 DE MAYO

Oigo, patria, tu aflicción,
y escucho el triste concierto
que forman, tocando a muerto,
la campana y el cañón.
Sobre tu invicto pendón
miro flotantes crespones,
y oigo alzarse a otras regiones
en estrofas funerarias,
de la iglesia las plegarias,
y del Arte las canciones.

Lloras porque te insultaron
los que su amor te ofrecieron...
¡A ti, a quien siempre temieron
porque tu gloria admiraron:
a ti, por quien se inclinaron
los mundos de zona a zona;
a ti, soberbia matrona,
que libre de extraño yugo,
no has tenido más verdugo
que el peso de tu corona!

Doquiera la mente mia
sus alas rápidas lleva,
allí un sepulcro se eleva
cantando tu valentía;
desde la cumbre bravía
que el sol indio tornasola
hasta el África, que inmola
sus hijos en torpe guerra,
¡no hay un puñado de tierra
sin una tumba española!

Tembló el orbe a tus legiones,
y de la espantada esfera
sujetaron la carrera
las garras de tus leones;
nadie humilló tus pendones
ni te arrancó la victoria,
pues de tu gigante gloria
no cabe el rayo fecundo
ni en los ámbitos del mundo
ni en los libros de la Historia.

Siempre en lucha desigual
canta su invicta arrogancia
Sagunto, Cádiz, Numancia,
Zaragoza y San Marcial;
en tu seno virginal
no arraigan extraños fueros,
porque indómitos y fieros
saben hacer tus vasallos
frenos para sus caballos
con los cetros extranjeros...

Y hubo en la tierra un hombre
que osó profanar tu manto...
¡Espacio falta a mi canto
para maldecir su nombre...!
Sin que el recuerdo me asombre,
con ansia abriré la historia;
presta luz a mi memoria,
y el mundo y la patria a coro
oirán el himno sonoro
de tus recuerdos de gloria.

Aquel genio de ambición
que, en su delirio profundo,
cantando guerra hizo al mundo
sepulcro de su nación,
hirió al ibéro león,
ansiando a España regir,
y no llegó a percibir,
ebrio de orgullo y poder
que no puede esclavo ser
pueblo que sabe morir.

¡Guerra!, clamo ante el altar
el sacerdote con ira;
¡guerra!, repitió la lira
con indómito cantar;
¡guerra! gritó el despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana tierra
pasos extraños se oyeron.,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: ¡Venganza y guerra!

La Virgen con patrio ardor
ansiosa salta del lecho;
el niño bebe en el pecho
odio a muerte al invasor;
la madre mata su amor,
y cuando calmada está,
grita al hijo que se va:
"¡Pues que la patria lo quiere,
lánzate al combate y muere;
tu madre te vegará...!"

Y suenan patrias canciones
cantando santos deberes,
y van roncas las mujeres
empujando los cañones;
al pie de libre pendones
el grito de patria zumba.
Y el rudo cañón retumba,
y el vil invasor se aterra,
y al suelo le falta tierra
para cubrir tanta tumba...

Mártires de la lealtad,
que del honor al arrullo
fuisteis de la patria orgullo
y honra de la Humanidad.
En
la tumba descansad,
que el valiente pueblo ibéro
jura con rostro altanero
que, hasta que España sucumba
no pisará vuestra tumba
la planta del extranjero.

Bernardo López García

(Jaén, 1838 – Madrid, 1870)

NONOR A LOS HÉROES

HA SIDO RESTAURADO

LA CARGA DE LOS MAMELUCOS

EL QUE LO PINTÓ, ANTES LO VIÓ...

jueves, 1 de mayo de 2008

2 de mayo 1808. El Bicentenario | elmundo.es

2 de mayo 1808. El Bicentenario | elmundo.es

LOS DOS ALCALDES DE MÓSTOLES


Desde luego, nos lo contaron muy mal. También yo, he de confesar que hasta este último verano y, ciertamente por casualidad, no pude enterarme de que, en aquel 2 de Mayo de 1808, en Móstoles, había dos Alcaldes y, además, sin que ninguno de ellos declarase la guerra a Napoleón. Menos aún, aquellas dramáticas palabras, que también nos dijeron había escrito el tenido por único Alcalde, Andrés Torrejón: “La Patria está en peligro… Españoles acudid a salvarla…” , son verdaderas. Nada de eso. Otra patraña casi parecida a la del derrocamiento del último Rey de Roma, Tarquino el Soberbio, a causa del lujurioso ultraje a que es sometida Lucrecia, dama patricia, por uno de los hijos de aquél, Sexto Tarquino. Casi, casi. Lo de Tarquino, se debió más bien al desastre sufrido por los etruscos frente a Cumas, pero no tienen excusa los Profesores de Bachillerato de mi generación. Y eso que, entonces, la Historia, al menos la de España, y nada menos que de tal época, se estudiaba con cierto rigor. ¡Qué será ahora…! Pero, del mismo modo que la historiografía romana, fiel a las fuentes, hubo de rectificar la leyenda de Lucrecia, también nuestra moderna historiografía, con el apoyo de la documentación adecuada, ha desmentido radicalmente lo de la declaración de guerra a Napoleón por parte del Alcalde de Móstoles. Lo rigurosamente cierto y comprobado es que, el día 2 de Mayo de 1808, en Móstoles había -y legalmente además- dos Alcaldes. Uno de ellos, en efecto Andrés Torrejón, lo era por el Estado Noble (aunque no al igual que en Francia, antes de la Revolución, regía también en España la doctrina y la práctica de los llamados “Estados Generales”); el otro, llamado Simón Hernández, lo era por el Estado General Ordinario. Ambos eran agricultores, hombres de labranza, y si el primero de ellos era Alcalde por el Estado Noble, la única razón fue la de que, aquel año, no había concurrido ningún hidalgo para ser elegido, por lo que se eligió a un “villano”, en el sentido más noble de la expresión. Mejor sería decir -para los que creen en la sangre azul- un “plebeyo”. Y ambos Alcaldes, los dos conjuntamente, firmaron el famoso Manifiesto, que en realidad puede considerarse un Bando, pero, ni en él se contiene el mensaje que se ha dicho, ni ellos, hombres de escasas aptitudes para las letras, fueron los redactores de tal documento. Su redacción se debe al jurisconsulto asturiano, un aristócrata, Juan Pérez de Villamil y Paredes, que, en aquel momento, era Auditor general y Secretario del Almirantazgo.

Tampoco el bando contenía nada menos que una declaración de guerra y… a Napoleón Bonaparte, aunque tratándose de españoles todo es posible. Se limitaba, simplemente, eso sí, con gran valor, dignidad y sentido del patriotismo, incluso de fidelidad a aquel estólido llamado Fernando VII -era un borbón- a dar noticia de la posición de los franceses y de la mucha sangre que estaba corriendo en Madrid, alentando a los españoles a tomar las armas para acudir en socorro de Madrid. En realidad, más que un bando, era un simple oficio, si hemos de dar crédito a la literalidad de las palabras que en él se emplean, dirigido a los Justicias de los pueblos a los que pudiese ser presentado.

Para que todos ustedes (“ustedes-vosotros”, queridos colegas “blogistas”, y “vos” para mis amigos argentinos), podáis juzgar por vosotros mismos, y por si no se aprecia con la suficiente nitidez en la imagen que ilustra esta entrada (aunque siempre cabe ampliarla), concluyo transcribiendo literalmente las palabras de aquel noble y valiente oficio, desde luego bastante ajeno a aquello de que, tanto formal como materialmente, en casos similares, dan muestra nuestros actuales Alcaldes. El Oficio, decía así:

“Señores Justicias de los pueblos a quienes se presentase este oficio, de mí el Alcalde de la villa de Móstoles:

Es notorio que los Franceses apostados en las cercanías de Madrid y dentro de la Corte han tomado la defensa, sobre este pueblo capital y las tropas españolas; de manera que en Madrid está corriendo a esta hora mucha sangre; como Españoles es necesario que muramos por el Rey y por la Patria, armándonos contra unos pérfidos que so color de amistad y alianza nos quieren imponer un pesado yugo. Después de haberse apoderado de la Augusta persona del Rey; procedamos pues, a tomar las activas providencias para escarmentar tanta perfidia, acudiendo al socorro de Madrid y demás pueblos y alentándonos, pues no hay fuerzas que prevalezcan contra quien es leal y valiente, como los Españoles lo son.

Dios guarde a Ustedes muchos años.

Móstoles dos de Mayo de mil ochocientos y ocho.

Andrés Torrejón

Simón Hernández

Arriba, Texto elaborado, con el escudo heráldico municipal de Móstoles, para ilustración de esta entrada. La sangre, la he puesto yo, pero no es la mía. Yo, también soy español, pero no soy tan valiente como aquellos héroes. Luis Madrigal.-