lunes, 6 de abril de 2009

DOLOR EN ITALIA


Italia, es la Hija mayor de la Madre Roma y, en consecuencia, la Hermana mayor de España. Incluso, como es bien sabido, una parte importante de ella, antes de ser un estado soberano, fue española, por no decir la propia España. Yo, siempre he manifestado, en todo momento, y en cualquier lugar -también aquí mismo, en este humilde Blog- no sólamente mi simpatía sino mi verdadero amor hacia el pueblo italiano. Y hoy, ese pueblo, Italia entera, sufre el dolor de la tragedia, se dice que la mayor del milenio, con más de 150 muertos, así de repente, por el capricho de uno de esos fenómenos de la Naturaleza, un terremoto en la región de los Abruzos, en el centro este de la península itálica, hacia el Adriático. Quiero pensar esta noche en las escenas de intenso dolor que tantos seres humanos estarán sufriendo. Y todo ser humano, es digno de compasión, solidaridad y afecto cuando el dolor llama a su puerta. Pero hoy, esta noche, mi corazón español siente una especial convulsión, aunque tan sólo pueda alcanzar a decir esto, que quiero decir desde lo más hondo de mi alma. Hermanos italianos: Este humilde e insignificante español, está con vosotros, participa de vuestro dolor, del dolor de toda esa Nación hermana, tan querida para nosotros los españoles. Parafraseando el eslogan deportivo, el del futbol y otras gestas similares, yo me permito hoy decir: ¡Forza Italia! ¡Ánimo italianos! España -este humilde español- os abraza, se une a vuestro sufrimiento y eleva una oración por todos vosotros, por los muertos y por los vivos que en estos momentos les lloran. Luis Madrigal.-







domingo, 5 de abril de 2009

LA VIDA, SIGUE: HOY, ES DOMINGO DE RAMOS

Cuando yo era muy niño, en León, mi Ciudad natal, acostumbraba siempre -me gustaba mucho- escuchar en la Misa del Domingo de Ramos esta misma secuencia, la que ahora traigo aquí. Era, y es, el "Pueri Haebreorum", que evoca el cómo aquellos niños de Jerusalém, y también todos los demás, salieron portando ramos y palmas en su mano, tendiendo sus vestidos sobre el camino, para aclamar al Hijo de David, al Rey, no sólo de aquella voluble Ciudad, sino del mundo entero, si no tan voluble hoy, sí mucho más miserable y canalla. Pero, quiénes queremos permanecer en la tradición, sobre todo, en el espíritu que la anima, no podemos olvidar que hoy ha sido -es aún- Domingo de Ramos. En este momento, comienza la Semanan Santa, y yo, desde luego, no soy mejor que nadie -menos voluble ni menos canalla-, sino a caso mucho peor que muchos de los que andan por ahí "de vacaciones", pero lo que, en modo alguno, voy a hacer es incurrir en el menor signo del tradicional folclore turístico de estos días. Y me permito invitar a quien quiera hacer lo mismo a que adopte esta misma postura. Hay muchas cosas en las que pensar, en relación con lo que en estos días se conmemora y celebra. Muchas y muy serias. Para "el folclore", hay bastantes más días a lo largo del año. Luis Madrigal.-



sábado, 4 de abril de 2009

HISTORIA DE UN AMOR... SIN HISTORIA


Hay amores, la mayoría, que tienen historia, buena o mala, incluso indiferente o aburrida, como si en vez de amor hubiesen sido tan sólo tedio, abulia o amaneramiento. Y hay amores, tan intensos como el que más, aunque tan intangibles como esos conceptos tan etéreos, tan abstractos, pero tan "quimicamente puros", que lo son de la manera más intrínseca y misteriosa. Amores imposibles e intangibles. Amores que no "existen", siendo. Incluso comienzan, haciendo honor a su propia naturaleza intrínseca, antes de comenzar, que es el modo más sublime del ser... Y siendo, tal vez, la más pura esencia del amor. Por desgracia, estos últimos también terminan, también se acaban. Y, cuando se acaban, cuando ya no queda de ellos ni tan siquiera la hermosa utopía de que, no ya nunca se realizarán, sino que ni siquiera son realizables -esto es, que ni siquiera alcanzan ese misterioso ámbito en el que la utopia consiste y reside- entonces el "vacío lleno", por ser más absoluto y pleno que cualquier "lleno vacio", nos impulsa a la tristeza más radical, más desoladora de cuantas puedan existir, porque "celebramos" entonces el padecimiento también más rotundo, el de padecer lo que no ha sido de modo relativo, habiendo sido de modo absoluto. Sin embargo, si por un momento, aunque sea breve, fijamos nuestro horizonte más allá del propio tiempo y ,su longitud y latitud, en un meridiano y un paralelo también invisibles, que transcenderán a la propia Historia del tiempo, si eso logramos hacer, nuestra alma puede esponjarse hasta agrandarse a todo lo ancho que es el mundo, y las coordenadas geodésicas, que encerraron el Planeta dentro de una nuez, se ensancharán, en incesante expansión, hasta ver cara a cara con los ojos del espíritu, lo que nunca llegaron ni pudieron ver los ojos de la carne... Y, de nuestro pequeño corazón humano, brotará no una gota de sangre, como hoy, con dolor, se desprende de él, sino el aliento más vivo, más real, de cuántos hayamos podido exhalar nunca y, sobre todo, el amor infinito e imperecedero... Eterno. Felicidades a cuántos puedan, o tengan ocasión alguna vez de gozar ese amor y, hoy, entre ellos, a mí mismo. Luis Madrigal.-

Música Culta (VIII) Girolamo FRESCOBALDI (1615)





viernes, 3 de abril de 2009

DERECHO DE ASILO Y... ASIENTO A LA LUMBRE


Mis queridos, muy escasos, pero también muy inteligentes lectores (¿Hay por ahí alguno?): Si alguno hay, quiero deciros que mi viejo amigo, compañero de penalidades y desdichas, el muy, a su vez, desdichado poeta Alphonso Carbajal, acaba de cerrra su Blog de Poesía Clásica, tras haber tardado más de un año en abrirlo. Según me dice, por temor al plagio (yo creo que exagera un poco). Pero me envía, acogiéndose al derecho de asilo, sal y vinagre para curar sus heridas y asiento a la lumbre, pese a encontrarnos ya en Primavera, su último poema, para que yo lo publique en este humilde Blog. Y yo, en ejercicio de la vieja y honorable costumbre de acoger al vencido, no puedo menos de acceder a su petición, en una especie de juegos florales, para el posible estímulo y loor de la Poesía, que también a veces me atrevo temerariamente a cultivar por mi libre cuenta. Por todo ello, no puedo negar a tan desdichado poeta y amigo, el favor que me pide. Y bien, los amantes y críticos de la Poesía podrán juzgar. Yo, me abstengo de todo juicio, y no digo nada. He aquí el poema:

¡QUE SÓLA MI ALMA SIENTE...!


Quisiera yo saber de ti el misterio
que bruscamente -tal vez, lento, pausado-
te hizo apartar el sentimiento
que, un día, confesaste te habitaba.
No fue por mí -es cierto- que anhelaba
verte conmigo -en mí- y en mí tu acento;

ver que, de ti, mi pecho enamorado,
no se enfriaba nunca, ni un momento.
Ni que tu amor, por mí, llevase el viento,
ni que de ti, los ecos del pasado,
turbaran la pasión que yo buscaba;
dejaran, bajo el cielo, en pleno invierno,
mi pobre ser, distante, embelesado
de tu caricia, de aquel temblor que hallaba,
en mi alma triste, alegre sentimiento.
Mas, es así... No insisto más. Adiós, mi dicha amarga,
mi ilusión florecida en el Otoño.
Adiós, te amaba,
aún te amo... Mas, me siento
vencido... Que aliento
que me pierdo
respira aún el de otro, y yo no puedo hallarte...
Y que, entre el polvo, cansado de buscarte,
tan sólo serás siempre mi recuerdo.


Alphonso CARBAJAL

Madrid, 3 de Abril de 2009

jueves, 2 de abril de 2009

SEÑOR, ESTÁS DESCALIFICADO


¡Cuántas veces, y cuántos también somos los que te descalificamos…! Y lo hacemos siempre porque tu actitud y tu conducta no se avienen a nuestras convenciones y fórmulas, las que nos hemos ido creando a nuestra propia medida, engañándonos con ello a nosotros mismos y, con ello, creándonos falsas posiciones y falsas expectativas… Y todo ello porque, nos parece que, tu doctrina y, sobre todo tus hechos, no se ajustan a lo que “es normal” en nuestras vidas, o en las normas establecidas, una veces, por eso que llamamos “la Sociedad”- demasiadas veces por “el orden” que preconiza su organización en el Estado- y las más por nuestro simple y mero egoísmo, que nos impulsa ciegamente a ignorar que el Bien, el verdadero, está dentro de nosotros mismos, pero, por ello precisamente, fuera de lo que nosotros somos, por haberse encerrado también en eso que no es “yo”, en los otros, en los que están fuera de mi. Y, por ello, te descalificamos. ¡Señor, estás descalificado en mi vida…! ¡Eso que Tú pides, porque lo hiciste, eso… no puede ser! Me perjudica, me hace más insignificante, más pequeño; suprime mis privilegios y mi situación de superioridad sobre los otros… En suma, me hace igual a los otros… Pero, “yo” soy más, mucho más. Soy el primero, el único… Los demás, los que no son “yo”, todos, son inferiores a mí. Y por eso quedas descalificado… porque Tú dijiste que todos éramos iguales, por ser hijos tuyos. Y dijiste también que era preciso amar al otro, no como a mi mismo, que eso no es nada, sino como Tú nos amas a todos. Y dijiste lo que dijiste en aquel Sermón del Monte, que encierra la síntesis de lo más sublime que puede encontrase en todas las doctrinas de todos los partidos políticos del mundo… En todos los “ismos” habidos y por haber… incluso en el Cristianismo que nosotros hemos fabricado, con la permisividad incluso de tu Iglesia (que, aunque duela decirlo, no es sino una parte pequeñísima, insignificante, del “Reino de Dios”), y hasta promovido e impulsado por Ella misma, a través de las mentiras y errores dichas al mundo a través de los siglos. De esa Iglesia que, tantas veces, no pasa de ser una mera “organización”, en lugar de constituirse en tu Cuerpo, vivo y santificante, que ha de llevar la Luz y la Verdad a todo hombre que viene y está en el mundo…Por eso, te descalificamos, Señor. “Tú, fuera… descalificado!. Y, no tanto por andar y correr sobre el agua, mientras nosotros tenemos que nadar y nadar, tan dura y esforzadamente, en ocasiones, o casi siempre, “frente a la corriente” que se lleva por delante todo aquello en lo que un día decidimos creer y juramos defender… Ahora, ya muy pronto, durante la Semana que viene, aunque algunos tratemos de no hacerlo, sin ser mejores por ello que ningún otro, volveremos todos, más o menos conscientemente a “descalificarte”, cuando estés exánime, pendiendo de una Cruz y, seca de sed tu garganta, volvamos a ofrecerte la hiel de nuestras traiciones y a traspasar nuevamente tu costado con una lanza… Señor, ten compasión de nosotros, que… no sabemos lo que hacemos. Luis Madrigal.-