martes, 5 de enero de 2010

EPIFANÍA


Hoy, es Noche de Reyes, la Noche de la fantasía y de la ilusión para los niños -¿quién no ha sido niño alguna vez?- y para los ya no tan niños, para quienes nos hallamos casi en la segunda infancia. Es Noche de regalos, grandes o pequeños, más bien esto último muy en general, pero la magnitud del regalo no cuenta, ni excluye la ilusión. Es la noche en la que debe dejarse, por si acaso, el zapato, o la zapatilla, a la entrada del dormitorio, para que los Reyes Magos depositen a su lado el regalo... También es la Noche, y mañana lo será el día, con la que concluyen "las fiestas", estas fiestas tan sumamente paganas, quizá más que ningunas otras, lo que debe hacer las delicias de la izquiera socialista y comunista, que en España participa también a rabiar de estas celebraciones, sin que puedan ni quieran saber de qué y por qué. Ya, en su día, respecto a la Semana Santa, que es el otro gran polo de atracción en cuanto a festivales sociales se refiere, el señor Alcalde comunista de Córdoba, a la sazón don Julio Anguita, justificó (yo le oí decirlo por la TV), para explicar sin contradicciones lógicas la participación de estas gentes ateas, que, para los andaluces (en la "Tierra de María Santisima", debió haber dicho) María no era para el pueblo sino una "diosa pagana", que les movía al jaleo. Ya se sabe, "jaleo, venga jaleo". Así que, por favor, nadie me hable de "cabalgatas", grandes almacenes y mucho menos aún de esas payasadas, como la que acabo de presenciar en una emisora impía de TV, en la que unos harapientos, zafios y vulgares, disfrazados de "Reyes Magos", se acercaban a dejar sus regalos a una serie de señoritas medio vestidas que les esperaban. ¡Qué le vamos a hacer! ¡Allá ellos y ellas! Allá quiénes los dirigen y allá quiénes los ven. Desde luego, todos ellos, en la sociedad civil propia del Estado liberal de Derecho, tienen todo el del mundo (con minúscula, el derecho subjetivo, quiero decir) a hacer lo que les plazca, y a dar a su vida el sentido que prefieran o más les convenza y satisfaga. No faltaba más.

Pero, muy por encima de todas estas frivolidades paganas, lo que la Fiesta de esta Noche, y la de mañana, significa es otra cosa muy distinta. Naturalmente, se trata de una fiesta religiosa, al menos en su origen, y siempre lo será para quienes queramos que lo sea, que lo siga siendo. Lo que esta Noche y mañana celebramos es la festividad de la Epifanía. La palabra tiene su origen en el griego,
"epi-faneia", y significa "manifestación". Es la primera manifestación de Dios, hecho hombre, al mundo pagano -tras haberlo hecho al pueblo elegido, por medio de unos simples Pastores- en la figura de aquellos "magos", de quienes habla el evangelista San Mateo, en el capítulo 2, versículos 1 al 12 de su Evangelio. Pero el episodio viene de mucho antes y de mucho más lejos. Cuando Herodes, inquieto ante la afirmación de aquellos "magos" de haber visto en el Oriente la estrella del rey de los judíos, pregunta a los príncipes de los sacerdotes dónde había de nacer el Mesías, ellos contestaron: "En Belén de Judá, pues así está escrito por el profeta" (Mt 2, 5). Este profeta es el profeta Miqueas, que anunció la palabra de Dios entre los años 756 a 697 a.C.) En el texto de Miqueas, libre de todo retoque ni cambio de sentido, pudo y puede leerse literalmente: "Mas tú, Belén Efrata ("Efrata" era un clan establecido en la región), aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti ha de salir aquel que ha de dominar en Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad desde los días de antaño" (Miq 5, 1). Sin embargo, el evangelista Mateo dice: "Y tú, Belen, tierra de Judá, no eres ciertamente la más pequeña..." (Mt 2, 6). ¿En que quedamos?. ¿Era grande o pequeña, Belén de Judá?. La negación de la pequeñez de Belén por parte de San Mateo, frente al "aunque eres la menor" de Miqueas, magnifica y causaliza la misma explicación: "No eres la más pequeña, porque..." La inmensa mayoría de los escrituristas considera que el pasaje profético es ciertamente mesiánico. Miqueas, consuela a su pueblo, frente a la amenaza de Asiria, con la promesa de un futuro Libertador, descendiente de David. El evangelista San Mateo, dice en su texto que "llegaron del Oriente a Jerusalén unos magos...", pero no dice cuántos eran, ni cuáles eran sus nombres, ni de qué parte del Oriente procedían. En las fuentes epigráficas cristianas, se respresenta a dos, tres o cuatro y hasta ocho. Las tradiciones orales sirias y armenias llegan incluso a doce, en cuanto al número de los "magos". Menos aún podemos conocer sus nombres. Los de Melchor, Gaspar y Baltasar que nosotros les hemos atribuído, no aparecen sino hasta el siglo IX en un manuscrito anónimo, pese a que éste pudiera tener como fundamento otro parisino de finales del siglo VII, que los llama Melichior, Guthaspa y Bithisarea Y mucho menos aún puede sostenerse el carácter de "reyes", para lo cual, muy posiblemente, el único fundamento, muy abstracto por cierto, pueda residir en el Salmo 72, 10-11: "Los reyes de Tarsis y las islas traerán consigo tributo. Los reyes de Sabá y de Seba todos pagarán impuestos; ante él se postrarán los reyes, le servirán todas las naciones." En cuanto al lugar de procedencia, se le ha situado en puntos muy dispersos y lejanos entre sí, de Persia, de Babilonia o de Arabia y hasta en lugares como Egipto y Etiopía. Los estudiosos se inclinan por el origen persa, dado que los magos de Persia no guardan relación alguna ni con los prestidigitadores egipcios ni con los astrólogos caldeos, lo cual sitúa a los "magos" que adoraron a Jesús entre los seguidores de los libros sagrados del mazdeísmo y discípulos de Zaratustra, sabedores, por tanto, de la cautividad en Babilonia del pueblo judío y conocedores de la Escritura, participando de algún modo en la esperanza de un Mesías.

Bien, pues casi todo lo antecedentemente dicho, sobra. Y sobra, por la razón fundamental de que lo que parece indiscutible es que la Epifanía era ya un hecho muy anterior al del Nacimiento de Cristo. Y, por tal motivo, si esencialmente eterno es el que se manifiesta, lo que ha de tener valor también eterno para nosotros, a quienes se nos manifiesta, es lo manifestado. Y esto tan sólo puede ser -siguiendo precisamente el mazdeísmo de Zaratustra- el triunfo final y definitivo del principio eterno del Bien (Ahura Mazdah) frente al principio del Mal (Angra Mainyu), que es lo aquel Niño de Belén vino a manifestar a toda la Humanidad. Yo, no soy la Humanidad, pobre de mí. Sólo soy una brizna infinitesimal e insignificante de Ella, pero es precisamente a mí, a quien hoy se manifiesta aquel Niño de Belén. Y soy yo quién ha de ser consecuente. La pregunta que tengo que hacerme es muy sencilla. La respuesta está tan pronta como lo está el espíritu... Es la carne, en sus múltiples y miserables manifestaciones, la que siempre es débil. Feliz Epifanía, hermanos. Luis Madrigal.-


Arriba, la "Adoración de los Magos", del pintor español Juan Bautista Maíno. Prado (Madrid)






lunes, 4 de enero de 2010

ESTAMOS A TU LADO, MARGA


Todos los que te queremos, Marga,
estamos a tu lado, en estos duros y dolorosos
momentos para ti. Incluso los que, sin
conocerte en persona, tanto hemos disfrutado
con tu música y tus canciones.

Escucha hoy, en lo más hondo de tu espíritu,
este Requiem alemán de aquel gran músico
a quien, en este mismo Blog, ayer se recordaba,

Johannes Brahms





domingo, 3 de enero de 2010

"GAUDEAMUS IGITUR"... Herr Brahms


En 1880, Johannes Brahms fue nombrado doctor Honoris causa por la Universidad de Brelau y, en gratitud a esta distinción, escribió su op. 80 -"Obertura para un Festival Académico"- en cuya partitura, entre otros motivos, incluyó el ya célebre "Gaudeamus igitur". Todos ellos, eran de carácter estudiantil y los tres primeros alemanes. Sobre ello no puede caber duda alguna. Sin embargo, en cuanto al Gaudeamus cuya autoría se ha fijado no sólo en la Universidad alemana, sino incluso en Finlandia, han de reconocer todos (y no se trata aquí por mi parte de aportar documentos de prueba) que este Himno, el himno universitario por excelencia en todo el mundo, surgió incialmente de una canción del siglo XIII, que tuvo su origen en España, concretamente en el Estudio de Palencia, donde se compusieron sus primeras estrofas, y que posteriormente -y me incomoda reconocerlo- se convirtió en la Universidad de Valladolid. Fue muy cantada y celebrada en todas las Universidades españolas, en los actos más solemnes de la vida académica del Siglo de Oro y, en el siglo XVII, se extendió a las Universidades alemanas y del Norte de Europa. Ultimamente, en el siglo XIX, llegó también a las Univeridades americanas, tras haberse añadido algunas estrofas a las iniciales, y es posible ciertamente que estas adendas se hiciesen en Alemania o en la propia América, hasta quedar la letra de este famoso Himno como actualmente se conoce, si bien el orden de las estrofas es diferente en unas u otras versiones. Mi enorme incultura musical, en casi todos los órdenes, me había conducido, desde hace ya bastantes años, al supino error de "parecerme" que Brahms, en su Obertura, iba desgranando otros motivos en los que alentaban los compases del Gaudeamus, para ir paulatinamente e "in crescendo", a desembocar en la linea melódica de aquél. Craso error, parece ser, el cometido por mi parte. Menos mal que nunca se lo dije a ninguno de mis amigos musicólogos, aunque se lo diga ahora a todos vosotros, mis queridos amigos de los Blog. Efectivamente, nada tienen que ver los tres primeros motivos, basados en canciones estudiantiles alemanas con el Gaudeamus igitur, pese a que este último haya prevalecido, incluso en el ambito universitario de la misma Alemania, sobre los motivos alemanes, a la hora de proclamar cantando el espíritu de la juventud universitaria y de la propia institución de la Universidad.

Seguidamente, y en una gran parte como homenaje a mi reciente y desconocida amiga, corresponsal de Blog, "Capuchino de Silos", que se confiesa enamorada de Brahms, me complace ofrecer las dos versiones, en primer lugar la clásica, relativa únicamente al Gaudeamus, que canta como solista el tenor Mario Lanza, y en segundo término la "Obertura para un Festival Académico", del gran músico alemán Johannes Brahms. Luis Madrigal.-








ESTAMPAS DE INVIERNO (I)




NO PUEDE ENERO SER JULIO

Volvieron a vibrar los ventanales
cuando el viento rugió... Ahora es Enero.
Lucía el cielo ya su azul primero,
que sólo podía verse entre cristales.

Frío, hería rostros angelicales,
pese a que el sol brillaba lisonjero,
mas no era más que un pobre pordiosero
sol de Invierno, sin fuego y los astrales

calores con que Julio alza su velo
para dorar la mies... No era una hoguera.
Era aquel sol más parecido al hielo.

Ni tampoco el que luce en Primavera
para izar los rosales hasta el cielo...
Así, no podía ser... Así no era.


Luis Madrigal





viernes, 1 de enero de 2010

AL REANUDAR LA ANDADURA


OTRO FALSO SONETO PARA UN AMOR VERDADERO:

¿NO VOLVERÁS?

¿No volverás...? ¿Nunca podré decirte
lo que nunca te dije, y aletea
como una mariposa entre rosales
de luz, que el plenilunio somnoliento

quiso dejar entre mis labios secos,
sin el rocío que anidó en tus labios?
¿No me dirás lo mismo que aquel día
jubiloso, en que tus frondas hervían,

mientras sonaba una canción de Enero,
antítesis de la nieve y el hielo
del alma...? ¿Cuando la luna, en el agua

ondulada y azul, tiembla con amor
y, en una débil barca, entre los sueños,
se agitan temores de naufragio?


Luis Madrigal



jueves, 31 de diciembre de 2009

FELIZ AÑO NUEVO HASTA LA OTRA ORILLA





El tiempo, desde luego, no es esa distancia, o diferencia, entre un momento y otro, que determinan los relojes vulgares o, cuando esa diferencia resulta sumamente breve, esos otros artilugios, tan sofisticados, los cronómetros digitales, capaces de calcular una milésima de segundo, que es la unidad de medida del tiempo en el sistema internacional. En consecuencia, tampoco puede consistir en una ordenación de secuencias del movimiento físico ficticio de un astro respecto al ecuador celeste. Y mucho menos aún, cabe definir al tiempo en ninguna de las variadas y numerosísimas formas y dimensiones que dan cabida al concepto "tiempo"... Ni en Física, ni en Cosmología, ni en Gramática o Música, ni en la infinidad de locuciones verbales que, en el lenguaje común, utilizan o hacen referencia a la expresión "tiempo". Tengo la impresión de que nadie sabe qué es "el tiempo". Nadie lo sabe -quiza porque es imposible saberlo- con exactitud, no diré tampoco, "matemática", teniendo en cuenta que la Matemática, ni es una ciencia, ni mucho menos, como ilusoriamente se pretendió en algún momento, una ciencia exacta. Nada puede ser exacto, dentro de lo relativo, sino tan sólo de lo absoluto y, esto último -lo absoluto- no es admisible en una dimensión temporal, sino eterna, que es precisamente la ausencia del tiempo, aquello donde ya el tiempo no existe, ni puede tener cabida o significación alguna. ¿Será el tiempo lo mismo que el espacio? Tal vez sí, y ello es muy probable, como mínimo en la imaginación. Al menos, eso se ha dicho desde la Ciencia, tratando incluso de construir la unidad espacio-tiempo. El ejemplo últimamente más gráfico y significativo sería el que propone el Profesor Stephen Hawking ("Historia del tiempo", Duodécima edición, Crítica, Barcelona, 1990, Cap. 2, págs. 33 a 57), pero que no excluye tampoco la conclusión de que el tiempo sea un verdadero misterio, como tantos otros, vedado al entendimiento humano, según parece admitir Carl Sagan, el introductor de Hawking, y que en consecuencia no es posible aprehender ni, por tanto, comprender inteligentemente.

Por ello, sin perjuicio de admitir la necesidad material o funcional, para la organización del mundo, de la convivencia social cósmica -(¿cómo, si no, podrían celebrarse los excelsos conciertos de Mozart, Beethoven o Schubert, o los deleznables partidos de futbol?)- de "partir" , dividir y organizar el tiempo a base de relojes, de lo que resultará el segundo, o el "metro-segundo", y sucesivamente, en consecuencia, las horas, semanas, meses y años, además de los lustros y de los siglos. Pero, lo que en modo alguno debemos pensar es que, en virtud de ninguna de esas fracciones, podemos los humanos "dividir" el tiempo, aunque podamos contarlo formal y arbitrariamente, lo que carece de toda consecuencia significativa. Mucho menos todavía que esas formales y aparentes divisiones del tiempo, puedan conllevar a ninguna experiencia anímica, colindante, bien con la nostalgia (¡ah, aquellos tiempos que pasaron!) o con el pavor (¿estaremos en este pícaro mundo "el año que viene"?). ¡Qué terror a esas doce campanadas de media noche que "separan" un año de otro. ¿Por qué seremos tan ingénuos y nos complicaremos gratuitamente la vida?. Tampoco me parece a mí paradigmático, ni postura recomendable, aunque haya de ser respetuoso con el gusto de todo el mundo, el concurso en tal puntual momento de la botella de champagne, el "matasuegras", o el gorro de payaso, o de legionario, para "despedir" al año que se va y "recibir" al que llega. "¡Feliz salida y entrada de año...!", oía yo repetir insistentemente por las calles en los días de mi infancia. ¡Que estupidez!. Ahora, esa perfecta idiotez casi ya ni se oye. Pueden oírse otras parecidas... Es igual. Es inútil. El tiempo es indivisible, ininterrumpible, incontable, inmensurable e inseparable... Desde el principio, hasta el final del tiempo... Hasta cuando ya no haya tiempo.

El que ha transcurrido durante el año que hoy acaba, no me ha parecido a mí, dado todo cuanto ha sucedido, un año precisamente digno de recordar, tal vez no menos ni más que otros, pero en todo caso, plagado de multitud de falsedades y, por ello, de miserables mentiras, como casi siempre en perjuicio de quienes más sufren y padecen las dolorosas consecuencia de esto que llamamos "la Sociedad", que dice organizarse en "el Estado", pero que continúa sembrando a su paso, no ya el dolor y la insatisfacción, lo que sin duda es siempre propio de lo humano, sino tal vez las condiciones de vida menos justas, menos benéficas, más duras e inmisericordes con los humildes a los que cierta secta política -la de los peores, desde siempre- dice falsa y torpemente querer representar y defender. Me refiero a España, desde luego, pero sin que ello, en mi opinión haya dejado de tener repercusión fuera de ella. Por este triste motivo, como suele sucederme en en estos casos, la situacioón me ha inpsirado un soneto, naturalmente no podía ser otra cosa sino falso también, como el año, que quiero compartir con quiénes deseen o crean oportuno compartirlo:

UN FALSO SONETO PARA UN AÑO FALSO

AQUELLAS LUCES QUE NO BRILLARON

Corre frío Diciembre, y otro año
espera su partida, en tiempo omega.
El que se vá gimiendo, está ya muerto,
sin cabida en el tiempo. Es ya un recuerdo,

una falsa ilusión, entre difusas
sombras que se fugaron... ¡Que no vuelvan!
Volverán otras mañana... ¿Ya han venido?
¿Acaso ya aquí estaban? Quizá vendrán

las mismas que se fueron, con sus luces
que nunca ví brillar cuando brillaban.
Ya están aquí... Ya su misterio hondo

aflora con el agua, que del cielo
vierte su duro canto... Y a la espera
se encoge el alma y duda del misterio.


Pues bien, esto es así. Pero, eso no quiere decir que, en estos momentos, tan identicamente iguales en lo esencial a los presididos o señalados por todas las demás diezmilésimas de segundo, de todos y de cada año de la Humanidad, no debamos los humanos hacer un moderado alto en el camino y, desde lo más profundo y sincero de nuetro buen ser, desearnos recíproca y cordialmente esperanza y alegría. Yo, quiero hoy hacerlo desde este humilde Blog a todas cuantas personas conozco, ya sean amigos o enemigos, y se enteren o no de ello. Me basta con enterarme yo. Naturalmente, en primer lugar, a los más próximos en el espacio, que parece ser que también han de serlo en el tiempo, mis vecinos, de la Casa y el Barrio en el que vivo; a los de mi entrañable Ciudad natal de León; a los de toda esta Villa y Corte de Madrid, en otro "tiempo" (¿ven ustedes?) Capital de "las Españas", y hoy sólamente de esta España, cada vez más miserable y arruinada, merced a los que también me parecen miserables y torpes. Pero también a ellos, eso sí con el más sincero y firme deseo por mi parte de que se vayan pronto, para no volver jamás. Y de un modo también muy especial a todos los "españoles del otro lado del Mar", desde esta orilla a la otra. Feliz Año Nuevo, hermanos argentinos, bolivianos, brasileños, californianos, chilenos, colombianos, costaricenses, cubanos, dominicanos, ecuatorianos, filipinos y de la península de La Florida, guatemaltecos, guineanos ecuatoriales, hondureños, mejicanos, neo-mejicanos, nicaragüenses, panameños, paraguayos, peruanos, portorriqueños, portugueses, saharauis, salvadoreños, tejanos, uruguayos y venezolanos: Desde la Madre España, tan próxima en el espacio, en el tiempo, y sobre todo en el cariño verdadero, al Hermano Portugal, en el extremo Sur de la vieja Europa, recibid el abrazo estrecho de este humilde español.

Lo hago también extensivo, en mi condición de partícipe, aun insignificante, de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, con parte de África y de Filipinas, a todos los hombres y Naciones de buena voluntad, del Universo Mundo. A todos los humanos, os deseo fervientemente el Amor y la Paz. Y, en la ocasión, nada mejor que un brindis, el que imaginó el genio musical de Giuseppe Verdi. Luis Madrigal.-