lunes, 15 de marzo de 2010

TRECE SONETOS DE AMOR (VII)



QUIERO EN TUS OJOS SIEMPRE LA ALEGRÍA

Quiero, como la luz busca la umbría,
iluminar tus labios y sus besos;
de mí, tus pensamientos siempre obsesos,
del mar más encrespado, mi almadía.

Quiero en tus ojos siempre la alegría,
de mi alegría esclavos y posesos.
Quiero tus labios en los míos presos
y en mis brazos tenerte noche y día.

Quiero ser para ti peso tan leve
que en el Invierno vuele con la brisa,
para que amor y luz hasta ti lleve.

Mi fuego más ardiente por divisa,
un nuevo sol, que vieja luz renueve
y que mi llanto sea tu sonrisa.


Luis Madrigal






domingo, 14 de marzo de 2010

EL CANTO DEL CISNE



AL SILENCIO QUE OYÓ CANTAR A UN CISNE

Se oyó en la noche a un cisne, que cantaba,
blanco como la nieve, y que moría
para no ver morir lo que alegría
hubiese sido aquello que soñaba.

El sueño, terminó... El Llanto estaba
postrado en tierra, sin saber que un día
ya nunca sería risa, y volaría
al lóbrego barranco al que asomaba.

Aquel cisne murió y, con su canto
un último suspiro voló al cielo.
La noche, al fin, tendió su negro manto

y, sin estrellas, invisible el vuelo,
el Silencio advirtió que, ya entre tanto,
se había quedado solo sobre el suelo.


Luis Madrigal





¡ARRIBA EL CORAZÓN!


Hermanos chilenos: Voy a arriar vuestra bandera, y también la mía que porta ese crespón negro. La vida tiene que seguir y tampoco podemos eternizarnos en las desgracias. Pido a Dios que os conceda la fuerza necesaria, el valor, la entereza, la constancia de un pueblo organizado y valiente que sabe hacer frente a sus desdichas y adversidades. Con el respetuoso recuerdo a quienes se fueron. Lloradlos en paz y con sosiego. Pero también con la alegría de volver a construir un Chile nuevo, más fuerte, mejor. Como ya os dije en su día, yo no soy España, sino tan sólo un insignificante español. Nada puedo por mí mismo aportar en vuestra ayuda, pero creo que sí debería hacerlo mi país, a través de todas sus instituciones, no sólo políticas, sino sociales y humanitarias. Sois sangre de nuestra sangre y espíritu de nuestro espíritu, porque nuestros antepasados la unieron con la de aquellos valientes y nobles araucanos a quienes cantó Alonso de Ercilla. ¡Suerte, Chile!. Siempre estaremos con vosotros. Luis Madrigal.-



sábado, 13 de marzo de 2010

EL ÁRBOL QUE HABLÓ CON UN MOLINO



Era un árbol que hablaba, y que sentía
el continuo cantar de aquel molino.
El molino, sabiendo que su trino
embelesaba al árbol, le decía:

"Batalla" -así el árbol atendía-
no te dejes vencer por tu destino...
En busca de agua fresca peregrino,
extiende tu raíz en lejanía.

¡No puedo, "Gracias" -respondía al molino-
el agua ni allá lejos dejó huella...
me abandonó a mi calcinado sino...

No volveré a ver a aquella estrella,
ni la hierba que crezca, ni el camino...
¡Ya no quiero vivir, si no está ella!


Luis Madrigal


Arriba, diseño de nuestra querida colega de Blog, la poetisa y pintora Alicia María Abatilli, de Córdoba, Argentina, cuando vivía en Arroyó Barú (Entre Ríos)

Música de la Sinfonía Nº 44 de Mozart. Andante




viernes, 12 de marzo de 2010

MIGUEL DELIBES


Para un leonés, como soy yo, Valladolid es una Ciudad no sólo hostil, sino altamente odiosa, desagradable y tradicionalmente malquerida. Esa es la verdad. Decir lo contrario sería ser un hipócrita, y los leoneses no lo somos. Valladolid, por triste obra y gracia -exclusiva y prácticamente de un leonés, falangista y paniaguado del franquismo, nacido en la meseta parameña- se ha hecho con un pequeño "imperio", que llega hasta los Picos de Europa, cuando, antaño, no era más que una provincia más, cerealista y pobre, del viejo Reino de León. En los años 50, merced también casi exclusivamente al caciquismo de cuatro o cinco leoneses, caciques por naturaleza, ya que tenían unas pocas cabras más que sus vecinos y algunas minas (de entre los que quiero excluir al entonces Obispo de León, Doctor Almarcha, entre otra razones más poderosas, porque no era leonés, sino de Orihuela), se alzó finalmente con el emplazamiento en su árido páramo, del la Empresa Fasa-Renault, y dió comienzo con ello a su pretendido desarrollo industrial, que le condujo a duplicar su población y a otras muchas ventajas. Sin embargo, de ello no tiene ninguna culpa Valladolid, ni la tiene tampoco de que el reloj de la Historia leonesa, se parase en el año 1230; ni la tiene de que , también en el siglo XIX, León fuese crucificado en todos los frentes.

Y dicho todo eso -con lo que vengo a quedarme muy a gusto- debo decir también que, en Valaldolid, nacieron tres figuras excepcionalmente ilustres, para España y para todos los españoles: Felipe II, Don José Zorrilla, y Don Julián Marías, para mí tres grandes glorias, de la Pólitica, la Literatura y la Filosofía modernas. Eso, también debo reconocerlo. Pero, además, hoy mismo, se nos ha ido a todos -a los leoneses también- uno de los mejores escritores del pasado siglo en lengua castellana: Miguel Delibes, que amó entrañablemente a su Ciudad natal. Y eso, me obliga, no sólo a rendir tributo de admiración a la Ciudad castellana, sino hasta casi abrazarme a ella en un sincero homenaje a mi propio sentimiento de tristeza. Miguel Delibes, en mi humilde y desautorizada opinión, ha sido un segundo "Don Miguel", despúes de aquel otro que se apellidaba Cervantes. No quisiera exagerar, y creo aue no lo hago. Aquel hombre, que fue un oscuro Catedrático de Derecho Mercantil (de las entonces llamadas "Escuelas de Comercio") y hasta tuvo que ser algo mucho más oscuro, como periodista, pese a llegar a Director de un periódico, se alzó un día sobre esas mediocridades, para escribir en un sobrio y, al mismo tiempo, aureo castellano, lo mejor de nuestra narrativa, tras -tan sólo en el tiempo- de Galdós, de Baroja, de Clarín, de Gabriel Miró y de cuantos otros novelistas españoles, ha venido a este pícaro mundo, para cultivar el que, para mí, es el género literario rey, la novela. Descanse en paz Don Miguel Delibes, el andador de "El camino", y, con él, descansarán también en paz eternamente, Daniel, el Mochuelo; Roque, el Moñigo; Germán, el Tiñoso; las "Guindillas", la Mayor y la Menor, la Mica y Quino, el Manco. Descansen en paz todos "Los santos inocentes", que han venido a sufir a este mundo de crueldad e injusticia. Descanse también por fin en paz, Cipriano Salcedo, aquel primer protestante, de verdad quemado en la hoguera en el Auto de fe que presidió Felipe II, pero que nos ha abierto a todos la pista para ser cristianos de verdad. Y descansen también todos los personajes de sus inmortales novelas, mucho más aún que "ejemplares", para un español de los siglos XX-XXI, desde aquella que ganó el Premio Nadal, en 1947, y cuya portata tantas veces ví yo en la "Libería Casado", de la Avenida del Padre Isla, de León, en unión de otra que también siempre me ha causado admiración, "La muerte le sienta bien a VIllalobos", del logroñés Francisco José Alcántara, que también ganó el Premio Eugenio Nadal siete años más tarde, en 1954. No te lo otorgaron, pero yo te otorgó hoy, con mucha más autoridad que la Academia sueca, el Premio Nobel de Literatura... A Don Miguel Delibes, se le había aparecido hace ya algún fiempo "la hoja roja", esa que antiguamente aparecía en los librillos de papel de fumar, para indicar que ya quedaban pocas más. Pero ha sido hoy mismo, cuando se ha consumido la última, blanca sin duda, como toda su trayectoria, intelectual, novelística y humana. Descansa en paz, noble hijo de Valladolid. León, te llora. Y, si no lo hace alguno, mezclando para ello al fin y al cabo torpes querellas, lo hago yo por todos los leoneses. Contigo, junto a tí, descansarán también, en las alturas, todos los factores o elementos que (te lo oí decir a ti mismo, querido Don Miguel) habían inspirado siempre y estaban siempre presentes en todas tus novelas: La Naturaleza (porque siempre escribiste esta palabra con mayúsculas); la infancia, ese período inocente y puro; el sentimiento hacia el prójimo, sin el cual nadie puede llamarse cristiano y... la muerte. Descanse en paz también la Muerte, porque en paz tú la has recibido. Luis Madrigal.-


Y... baste ya de marchas fúnebres. En tu honor, Don Miguel, y para ti, música propia de un Emperador.




jueves, 11 de marzo de 2010

¡¡ASESINOS!!



¿AÚN NO HABÉIS LOGRADO LO QUE OS PROPUSISTÉIS?

Sobre la sangre de 192 españoles, la indignidad, la miseria y el hambre de todos los demás.

¡¡FUERA!!






miércoles, 10 de marzo de 2010

¿SE HA REHABILITADO GOEAR?


Por pura casualidad, he podido observar en algún sitio que Goear reproducía música, con su habitual seriedad, esto es, sin la deplorable y chabacana publicidad con la que nos flageló y sorprendió tan desagradablemente en fechas no lejanas, obligándonos, en justo homenaje al buen gusto, a retirar de nuestras entradas (no es que trate de emplear por mi parte el plurar mayestático, ni tampoco el de humildad, sino el plural en su más estricto sentido gramatical), puesto que fuimos muchos, o al menos varios, los "damnificados" por aquel brusco atropello. Y, como digo, hoy he vuelto a encontrarme con el Goear de siempre, que, cuando no incurre en ese tipo de obscenidades estéticas, es sin duda el mejor, sobre todo porque permite subir a él, para después trasladar a Blog la música propia. Asi, pues, aunque no me hago yo demasiadas ilusiones, en el sentido de que no vaya a volver a las andadas, he decidido probar y acabo de subir, de mi propia discoteca, el allegro con brío de la Sinfonía Nº 25 de Mozart, que tanto me gusta, como, muy en general, todo lo que compuso el genio de Salzburgo. Asi es que, ya veremos. Si Goear persiste y persevera en su arrepentimiento, he aquí, por mi parte, no diré un nuevo "hijo pródigo", puesto que aquel hijo se fue de la casa de su buen padre, sin ningún motivo, para pulverizar su fortuna en toda clade de vicios, mientras que yo, más bien al contrario, he salido virtuosamente de puntillas de la indicada plataforma musical, cuando ésta decidió profanar, no ya sólo a Mozart sino a cualquier músico que pudiera considerarse propiamente tal. Porque, aquella letanía initeligible (parece ser que anunciando un refresco o similar), podría venir bien para acompañar a la "música" de Joaquin Sabina, por poner un ejemplo, aunque los hay mucho peores, pero no para profanar a Mozart. Veremos, amigos, qué es lo que pasa. Allá voy. Luis Madrigal.-