miércoles, 21 de diciembre de 2011

¿DÓNDE ESTARÁ?




¿NAVEGARÁ EN AQUEL LAGO?


Se lo dije ayer al viento
y hoy se lo digo a la lluvia.
¿Dónde está? ¿Dónde su eco
se esconde, que a mí no llega?
¿Chocará con la Montaña,
siempre cubierta de nieve?
¿Se enredará en la maraña
de espinos que, junto al fuego,
levantan una humareda
que llega llorando al cielo?
¿Navegará en aquel Lago
de ondas azules, que ayer
rasgó al avanzar la quilla
de aquella barca de ensueño?
¿Dónde estará? Si, yo aquí,
sigo anclado en mi locura,
dondequiera su hermosura
está siempre junto a mí...
Calmando siempre mi sed.

Y, en una noche de luna,
a través de mi ventana,
amaneciste otra vez.



Luis Madrigal






martes, 20 de diciembre de 2011

TE BUSCO Y NO TE ENCUENTRO




CUANDO DUERME LA ALBORADA


Te busco y no te encuentro... Y no hace nada
que tu palabra en mí estuvo dentro.
¡Pobre de mí...! Quiero encontrar el centro
de mi vida, que gime atormentada.

Despierto, cuando duerme la alborada,
como agita un temblor, y su epicentro
está lejos de mí, y no hallo encuentro
en la inmensa distancia tan buscada.

Bien quisiera reír... Buscar la suerte
que la alegría cierne sobre el alma.
Separar de mí el llanto, ser más fuerte.

Pero soy yo, no otro, y no hallo calma.
Sin duda, la hallaré cuando, ya inerte,
tú pongas en mis manos verde palma.



Luis Madrigal






sábado, 17 de diciembre de 2011

BRILLA UNA ESTRELLA EN EL CIELO




LA ESTRELLA ES PARA TI, SEÑOR


Tantos años en busca de una estrella

y es para Ti, o puede serlo un día.

Perdóname, Señor, si a la alegría

que aroma mi alma, al verte preso en ella,



se opone el torpe instinto y deja huella

de la humana pasión, que todavía

alienta mi sentir, y la afonía

de mi alma que - al oír-  aún resuella.



No te disputaré su amor, a Ti que lo eres,

y  en Él habitan todos los amores.

Que viva para Ti, que por mí mueres,



y  libre por amor tantos dolores...

Hiéreme a mí también, ya que la hieres,

que es una bella flor, entre las flores.



Luis Madrigal





A LAS PUERTAS DEL FRÍO INVIERNO




VUELA SOBRE LA MIES DE ENERO


Es de oro como el trigo
de esa Hermosura,
donde el sol y la luna
sus rayos tienden.
Un trocito de cielo
allí camina,
mientras brilla la luna,
en cada esquina.
Día y noche soñando
sueños  que envuelven
la belleza, el amor
y un ramo verde.
Le cayó un día un suspiro,
allá del cielo
y nació una azucena
bajo su suelo.
¡Ay, espigas de oro,
entre las mieses,
volad más y más alto,
-más que quisieses-
hasta llevar el grano
al cuerpo exhausto…!
¡Ay, niña de mis ojos,
blanca paloma,
vuela sobre las olas
a mis abrojos…!



Luis Madrigal
 
 
 
 

jueves, 15 de diciembre de 2011

MUERE MI CORAZÓN




VIVE MI CORAZÓN TAN LEJOS...


Vive mi corazón tan lejos,
que no puede escuchar de cerca su latido.
Ya no está en mí.
Vive por sí el sentido
que siente sin sentir y, herido,
busca el dulce morir.
Late mi alma, se apaga lentamente 
y, al latir sobre sí
-pecho abatido-
se alza con dulzura
al cielo azul, buscando la simiente
de la nube que habita allá en la altura.
Quiere alcanzar volando la hermosura
que un día el viento trajo a mi ventana,
cruzando el Mar,
para encender de su fulgor la llama
que ardió y sigue ardiendo pura.
Sin esperanza espero y, en la espera,
como la noche, mi hora se hace dura,
mientras consume con amor la cera...
Pese al correr del tiempo, no se apaga.
Alumbra, aun tenue, mi postrer vivir
y, con su tibia luz, mi vida entera.
Baja del cielo hasta mis pies la niebla,
que mi ser envuelve en la espesura,
y se agita, tiembla, parece que la nada,
ya oscura en sí, se hunde en la tiniebla.
Mas, un eco melodioso, de lo lejos,
llega hasta mí, sosiega mi agonía y me acaricia
con armonioso son. Es ambrosía
que endulza el ácido sendero
y alienta mi latir... mientras me muero.



Luis Madrigal








miércoles, 14 de diciembre de 2011

A LO LEJOS...




UNA CASA Y UN MOLINO



Una casa, un molino… sin la cepa
del árbol que murió con un suspiro.
Yo, no miraba entonces, ni ya miro,
mas siento, en mí, brillar la verde estepa.

No hay murmullo, que mi alma no resepa,
del arroyo, ayer y hoy zafiro
de claras aguas, armonía y  retiro
que nunca podrá ver quien no lo sepa.

Dulce Árbol, ayer muerto, que hablabas
con sosiego y amor con el Molino:
Tu savia, vivía en mí, cuando ya estabas

muerto de sed, sin mí, y con mi sino
tan lejos de las nubes que habitabas,
al pie de un llano verde, tan andino.



Luis Madrigal







viernes, 9 de diciembre de 2011

HUELLAS EN EL DESIERTO




SANGRA MI ALMA Y SANGRAN MIS SENTIDOS


Sabiendo sin saber, nada consigo;
el camino que andar nada adelanta,
ni despejo el enigma que me espanta
ni me acerco al oasis que persigo.

A veces, en la arena, veo y sigo
reflejos  de la luz que el sol encanta,
disfrazados de azul, de verde planta,
que sólo de mis sueños son testigo.

Sangran mis pies cansados y parece
que mi pecho no siente sus latidos.
ya no hay sol, ni hay estrellas. Ya oscurece.

Sangra mi alma y sangran mis sentidos.
La noche se hace eterna y... ¡no amanece!
El eco trae de lejos mil gemidos.



Luis Madrigal