domingo, 20 de diciembre de 2009

UN SONETO EN HONOR DE LA NIEVE




La copiosa nevada caída recientemente sobre León, a la que me refería en la entrada de ayer, en contraposición al frío de Madrid, sin que por ello hubiese caído aquí un solo copo, y algunas cosas más, conmovieron mis cimientos y raíces más hondas, porque la presencia de la nieve, y mucho más en aquel entrañable lugar, siempre me devuelve a los días de la infancia. Por último, al fin esta última noche ha nevado también sobre Madrid. Sin duda, por ello, cuando me acostaba, no pude resistir la tentación de escribir un Soneto en honor de aquella lejana nieve, y también de esta última tan reciente y próxima en el tiempo y en el espacio, aunque, sobre todo, recordando los tiempos que ya nunca han de volver.


CUANDO ERA UN NIÑO

Caía sin cesar, blanca, la nieve
y, junto al fuego, yo la contemplaba.
Nunca sabré a cuál de ellos miraba,
mas esa imagen es la que me mueve.

Después, ninguna herida fue tan leve
cuando el tiempo corría y no nevaba,
cuando, apagado el fuego, no brillaba
y ya sobre mi alma sólo llueve

el dolor de los años, que volaron...
El fuego se apagó y en mí no nieva,
aquellos tiernos copos ya se helaron;

cesó el arado, se quebró la esteva
y, a su pesar, los ojos que miraron
prefieren ver la nieve y... que no llueva.


Luis Madrigal




6 comentarios:

Leopold Bloom dijo...

También ha nevado copiosamente en Burgos. La nieve como imagen, o complejo símbolo metapoético, recorre toda la tradición literaria occidental, desde Horacio a Bonnefoy- recordemos su Début e fin de la neige...

Gran blog

Un saludo.

Alicia Abatilli dijo...

Hermoso Soneto,Luis.
Felicitaciones, si la nieve hablase buscaría tus palabras para refugiarse.
Cuidate del frío, estoy viendo las noticias y me preocupan.
Te dejo un abrazo.
Alicia

Luis Madrigal Tascón dijo...

Mi querido "Poldy": ¡Hay que ver que nombrecito te gastas! Entre otras cosas, lo que más me sorprende es que desde Orense (o Ourense), puedas saber con tanta precisión que también ha nevado en Burgos. Muchas gracias por tu generoso comentario en cuanto a mi hunilde Blog. Sí, coincido contigo en lo fundamental respecto a Horacio, aunque sólo en su manifestación más lírica, que considero es la fundamental de su figura y obra. En otras palabras, creo que el "Beatus Ille", que entiendo yo llega desde él casi directamente hasta Fray Luis, aunque pase también por Petrarca y Garcilaso, la vida armoniosa y dulce del campo (entre lo que cabe insertar a la nieve), es mucho más significativo que el otro de sus lemas y paradigmas tópicos, el "Carpe Diem". Para mí, Horacio, antes que nada, es un lírico, superior en este género a Virgilio, porque la Eneida, antes que nada, es un canto épico, y aun considerando que las Bucólicas constituyen cantos de pastores. Un cordial saludo y hasta cuando quieras que hablemos de Literatura. No hay nada mejor, ¿verdad?. Luis Madrigal.-

Luis Madrigal Tascón dijo...

Alicia, temía lo peor. Pensaba que ya te habías olvidado de mí, inmersa en las vaporosas fragancias de tu Verano, que hoy inugurais. Te agradezco mucho que no haya sido así, aunque a mí me lo pareciese. Pero veo -y me alegro tanto de ello- que sigues siendo para mí una verdadera madre amorosa. No te preocupes, me cuidaré. Tengo varios abrigos y otras tantas bufandas. ¡Feliz Verano austral, y cuídate tú del calor! Muchas gracias por confiarme el refugio de la nieve. ¡Claro que ella tiene palabras...!, pero yo no las merezco. Te encomiendo el amparo de los claros de luna, cuando tiemble sobre las aguas de tu Lago. También hay palabras para eso. Pregúntale a la Luna. Un beso. Luis.-

Taty Cascada dijo...

Precioso soneto Luis...Para mi, resulta tan lejana y extraña una Navidad con nieve, que me cuesta adecuar el pensamiento. Soy de tardes estivales, de cenas al aire libre, de calor toda la noche, y de chicos revolotendo el árbol hasta las esperadas doce de la noche.
Recibe un afectuoso saludo navideño, desde el otro lado del hemisferio.

Luis Madrigal Tascón dijo...

Muchas gracias, Taty. El extrañamiento, o sensación de extrañeza, es recíproco. Para nosotros, los del Norte, las Navidades son blancas. Aunque lo importante, en sí mismo es la Navidad, que es para todos y para siempre. Un beso. Luis.-