martes, 4 de marzo de 2008

EL EJEMPLO DE UNA FIERA

No me gusta nada, pero absolutamente nada, la palabra, o la expresión "alucinante" que, con abrumadora e impropia frecuencia, se utiliza por "las clases de tropa", para describir o expresar conceptos o fenómenos que nada tienen de tal efecto. Porque, alucinante, es lo que alucina, en el sentido estricto del término, aunque también pueda usarse en sentido familiar como "fascinante", "asombroso" o "increíble". Pero alucinar, lo que se dice alucinar, sólo puede hacerlo aquello que produce sensaciones o percepciones imaginarias, esto es, no reales. Y la mayor parte de las veces que el gentío dice que algo es "alucinante", en absoluto se refiere a nada de lo que puede estar fuera de lo real, sino, lamentablemente, cada vez más real, si con ello hemos de referirnos al "mal gusto", cuando no a la más deleznable perversión. Sin embargo, lo que hoy quería yo presentar aquí, aunque aún no he logrado conseguirlo por mi torpeza como "blogista", es un Vídeo en el que un fiero leopardo -se supone hembra- adopta a un monito, un babuino, al que previamente ha dejado sin madre, eso sí, tras propiciar a ésta una escalofriante "operación cesárea", de la que ha extraído vivo al pequeño simio. Pero, por inverosímil que pueda parecer -y este término hubiera sido mucho más propio- o antinatural, aunque parece que no lo es, lo sucedido en plena selva no es nada "alucinante", pese a la consabida expresión que dá título al Vídeo, y que trataré de ofrecerles, si es que lo consigo. Si alguien lo ha visto, que por favor me diga cómo poder hacerlo. Cómo poder transferirlo al Blog. Porque lo que puede verse, si bien extraordionario -ó ¿quién sabe?- es en todo caso admirable, y de ello deberían tomar buena nota tantas fieras humanas como depositan bebés recién nacidos en los cubos de la basura. Por fortuna, para este español que soy yo, no la voz en off, en inglés, pero si los rótulos sobreimpresionados, se encuentran escritos en la noble y hermana lengua portuguesa, que, según Camoens, estuvo a punto de confundir a la diosa Venus: "Com tan pouca corrupcao, cre e a latina...". Aprovecho para enviar a todos los hermanos, peninsulares y de más allá del inmenso Mar, de lengua portuguesa, un fuerte abrazo. Y ya saben, a todos en general, solicito humildemente ayuda para poder publicar el Vídeo de referencia y preciso para ello cuantos datos he sido capaz de obtener. Se trata de un VídeoClip, con el título ya indicado de "Alucinante", del que es autor el señor Robert Niewöhner, bajo formato "Vídeo de Windows Media", extensión "wnv", de 173 Kbps. y duración de 5:07. No hay derechos ni restricciones asociadas al Vídeo Clip. Reitero mi petición de auxilio técnico, muy en especial a mis amigas argentinas, mi gentil Profesora, Doña Claudia Doctorovich, de Arrecifes, y mi recientísima y encantadora poetisa Alicia María Abatilli, de Córdoba. // P.D.- Gracias de todos modos, a todos, pero... ¡¡al fin lo he conseguido!...!!. Está visto que hasta los inexpertos e ignorantes en este arte nuevo de la Informática, podemos lograr lo que nos proponemos cuando nos anima la voluntad. Como todo en la vida, amigos. En fín, ahí arriba tienen ustedes el Vídeo. Espero que lo disfruten y, sobre todo, que lo piensen. E insisto: Es urgente diseñar nuevos Zoológicos -especiales- para encerrar y exhibir en ellos a las aludidas fieras humanas, mucho más crueles que un leopardo, como queda sobradamente acreditado. Luis Madrigal.-

miércoles, 27 de febrero de 2008

SOY EL MAYOR ASESINO DE LA HISTORIA


Acabo de recibir diversos envíos de propaganda electoral, evidentemente con la intención de obtener mi voto en las próximas elecciones legislativas. Entre ellos (aparte de los "de la misma sangre", según calificó en su día un histórico personaje, aquél que, a su vez, dijo también que "había matado", y que no se arrepentía de ello) hasta el Partido comunista (ahora "Izquierda Unida") se ha permitido solicitar mi voto. ¿Será posible?. Dicen que ellos, los comunistas y similares, son "más izquierda". Justo, lo que yo necesito para entregarles mi voto. La izquierda, es una maravilla, esto es, un superlativo de atrocidades, miseria, cinismo y cara dura. Pero, ¿cómo se atreverán? Recientísimamente, en Cuba, Don Raul Castro ha ganado brillantemente las últimas elecciones, sin necesidad de propaganda de ningún género. Lo celebrarán por todo lo alto los cubanos que se apiñan en Miami, soñando con el regreso a la patria y, cómo no, todos los que se pudren en las cárceles. Los que ya no pueden alegrarse tanto son los asesinados por el hermano mayor del Sr. Castro, Don Fidel, el Comandante, el camarada Fidel. Pero, de todos ellos, ninguno tan canalla, miserable y sanguinario como el personaje que aparece en la fotografía en actitud orante, o más bien oratoria. Sin duda, nos está diciendo: Soy el más grande asesino de la Historia, no ya por mis famosas "purgas" y por las misteriosas desapariciones que, periódicamente, experimentaban los altos e ilustres moradores de "la Casa del Río", sino porque, tan sólo en Ucrania, dejé morir de hambre, deliberadamente, a treinta millones de seres humanos. No se preocupen, camaradas, eso fue cosa de nada, dado que no lo hicieron Hitler, Franco o Pinochet, pero tengan ustedes la seguridad, pandilla de cochambrosos, de que yo no les votaré jamás. Entre otras mil cosas, porque no quiero que, quizá algún día, en cuanto pudiera presentarse la ocasión, pretendan hacer lo mismo conmigo. Luis Madrigal.-

sábado, 23 de febrero de 2008

ESTE SOY YO



En esta de al lado, he salido algo más favorecido que en la fotografía de arriba, aunque no pueda saber por cuánto tiempo o, en otras palabras, a cuánto se extenderá ese misterioso ingrediente del tiempo, sin el cual no es posible el ser. Porque, es bien sabido: "Tempus fugit". Ya saben los más antiguos visitantes de este humilde Blog cuál era inicialmente la fotografía "de arriba", a la que entonces hacía referencia, que al comienzo era la portada del mismo. Tan sólo en atención a los nuevos visitantes la he reproducido nuevamente aquí, pidiendo mil perdones, eso sí, a mi querida amiga argentina Alicia María Abatilli. Lo que entonces servía de "descripción" al Blog, puedo reproducirlo también sin el menor problema, porque lo que entonces decía era esto: "Eso es lo que será de ti, de mí... de cuantos seres vivos antropomórficos han venido a este mundo. Y... ¿qué o quién decía Usted que era...? Yo, no he salido muy favorecido, pero no me quejo. Todo lo contrario, me alegro muchísimo. En realidad, no es mi foto, sino la del Hombre de Atapuerca, que no era ningún mono, sino un antecesor del hombre -Homo antecessor- y por tanto un verdadero hombre. No sin fundamento a la Gran Dolina se la ha llamado "El Sepulcro de Adán". Y ahora insisto. Yo, no he sido nunca, ni seré jamás, un mono. Yo, no procedo del mono, estoy seguro y, en todo caso, de proceder, tengo la convicción de provenir de un mono distinto a aquel del que proceden los futbolistas, los cantantes de rock y de flamenco; los músicos de jazz, los periodistas, los presentadores de TV, homosexuales o no; las misses, los concursantes de TV y algunos otros personajes más de entre los que andan por ahí sueltos. Luis Madrigal.-

viernes, 22 de febrero de 2008

LOS SIETE SABIOS DE GRECIA, ERAN DOS: TALES DE MILETO




Casi todo el mundo ha oído hablar alguna vez de "Los Siete Sabios de Grecia", pero, muy probablemente, muchas personas, o una gran mayoría, no saben quiénes eran esos siete sabios, cómo se llamaban, ni por qué eran sabios. Y quiero yo contribuir, quizá a disipar la curiosidad de algunas o de muchas personas. Ciertamente ha habido diversas listas de pretendidos sabios, que difieren en el número y nombre de ellos, pero la más clásica y más conocida es la elaborada por Platón, según el cual los siete sabios de Grecia eran los siguientes: 1. Tales de Mileto.- 2. Pítaco de Militene.- 3. Bías de Priene.- 4. Solón de Atenas.- 5. Cleóbulo de Lindos.- 6. Misón de Quenes, y 7. Quilón de Lacedemonia. Pues bien, si curioseamos, e incluso investigamos muy diversos tipos de fuentes, resulta que de los dos únicos de la citada lista que se sabe algo, además de su nombre y del de su ciudad natal, es de Tales, "el del principio", y de Solón. Pero, a su vez, de este último, se sabe más bien poca cosa, de lo que pudiera deducirse que, en realidad, no fue tan sabio aunque lo diga Platón, que ciertamente sí que lo era. Y si no, que se lo pregunten al actual Pontífice Máximo de la Iglesia Católica, el actual Papa, Su Santidad Benedicto XVI, que es un consumado platónico, a diferencia del anterior Papa, que era aristotélico, además de polaco y de santo... Pero, a lo que íbamos. De Solón, se sabe más bien poco, pero lo que sí se sabe con toda exactitud es que, más que un filósofo - y por tanto un sabio, en el sentido rigurosamente etimológico del término- era un político, nada menos que autor de una Constitución, la Constitución Soloniana, la primera Constitución escrita de los atenienses, y de una reforma social, de nombre harto significativo (se llamaba la "Timocracia") y, tratándose de un político es muy posible que, traducido al castellano, el término fuese el más apropiado, aunque, en realidad se trataba del "gobierno de los ricos". Mucho más teniendo en cuenta que Solón era un político "socialista", dentro de su época, que sustituyó a los "aristoi", o los mejores , por los "Pentakosiomedimnoi" -vaya palabrita- que eran los más ricos, aunque, a diferencia de los actuales socialistas, a base de "guardar todo con mesura", cuyo lema era el propio de aquel gran ateniense. Es decir, poquito a poco, y no de un par de buenos pelotazos. Pero, en toco caso, y pese a Platón, de "sabio", nada de nada, aunque en la actualidad cualquier indocumentado pueda presidir un Comité Internacional de "Sabios". Es imposible ser sabio y al mismo tiempo político y, mucho más si se es socialista, muy en general, aunque también haya singularidades brillantes. Aunque, eso sí, al menos Solón eximió a los ciudanos atenienses de los impuestos directos y abolió las leyes de Dracón, llamadas por eso "draconianas", excesivamente sanguinarias con los delitos menores. Así, pues, si hay que prescindir de la "sabiduría" de Solón, a los Siete sabios de Grecia, les pasa algo parecido, o casi lo mismo, que, en la década de los años cincuenta, les pasaba a las llamadas "Cuatro" grandes potencias, que, en realidad sólo eran "Tres": Los Estados Unidos y Rusia. De la misma manera, los "Siete" Sabios de Grecia, sólo eran "Dos": Tales de Mileto. Este sí que era un sabio. Lo de menos fue lo del "principio", ya que era un "físico", y tenía que averiguar la carrera del sol de un trópico a otro; y comparar la magnitud del sol con la de la luna, manifestando ser ésta setecientas veinte veces menor que aquél. Esto, carece de importancia. Lo esencial es que Tales fue el primero en defender la inmortalidad del alma, y en afirmar que el ser más antiguo es Dios, por ser ingénito, y la más hermosa de las cosas, el mundo, por ser obra de Dios. Y el primero en responder a la pregunta "qué cosa es Dios", con la siguiente respuesta: «Lo que no tiene principio ni fin». Eso es ser sabio de verdad, ¿no creen ustedes, amigos? Materialistas ateos, abstenerse de contestar, no por falta de "amistad", sino porque no me convencen nada sus argumentos. Muchas gracias. Luis Madrigal.-














viernes, 15 de febrero de 2008

HE VUELTO A OÍR LA VOZ DE UN VIEJO AMIGO


Tan sólo he podido volver a oír su voz por teléfono. Era la misma de siempre, la misma de hace más de veinte años. Y él, también era el mismo, pese a sus últimos grandes éxitos en el arte y en la vida. Desde luego, cualquier otro que no fuese él, hubiera podido "mirarme por encima del hombro", si esto fuera físicamente posible cuando se habla por teléfono. Pero, la voz humana, y a través de este medio quizá aún más, es muy similar a la mirada -puede ser tan demoledora como ella- y, cuando alguien "nos mira" de ese modo, a través de un aparato telefónico, solemos acusarlo, mucho más que con los ojos, con lo más profundo del alma. Pero, no. Me alegro infinito y tengo que dar gracias a Dios, porque José Manuel continúe siendo el mismo hombre humilde que yo conocí en aquel lugar y ambiente tan sórdidos y miserables y en los que, gracias a él y a otros como él, pude sobrevivir a tantas calamidades e infamias. A José Manuel, después de haber pintado, naturalmente al óleo, más de mil cuadros de todos los formatos y dimensiones, todos ellos relativos al mar, le han nombrado académico de la Real Academia Española de la Mar, por ser, a juicio de varios Almirantes de nuestra Armada y otros hombres de mar, el pintor de marinas que mejor ha captado, con su restringida paleta de cinco colores (azul cobalto, bermellón, amarillo cadmio medio, tierra y blanco), un medio natural, tan bravío o tan manso, tan azul o tan verde, tan lleno de luz o tan nublado... como el mar. Con sus etéreas y casi invisibles veladuras... Yo, tuve el honor de ver cómo pintaba, de principio a fin, una de aquellas marinas, y siempre haciendo la señal de la cruz con azul cobalto sobre el inmaculado lienzo. José Manuel, además de un excepcional artista, cuando se trata de pintar el mar -la mar- es un ferviente cristiano, con total independencia de una buena persona hasta los últimos extremos. Y dicen esos grandes hombres del mar, que cuando lo pinta, no es ya el mejor de España, sino de toda Europa, y ... es muy posible (si alguna vez, alguien me demuestra lo contrario, rectificaré) que del universo mundo. Espero muestras y opiniones en contra. Por aquellos tiempos, tanto él como yo oímos muchas veces que tan sólo un señor llamado Esteban Arriaga, un marino, que había navegado lo suyo, había pintado el mar mejor que José Manuel, y éste lo aceptaba con la mayor humildad. Lo que no sabía entonces es que no era el número dos, sino el uno... Es decir, que Esteban Arriaga había pintado muy bien el mar, pero no tan bien como Jose Manuel. Cuando llegó a su domicilio la carta que contenía el nombramiento de académico de la Real de la Mar, José Manuel quiso devolversela al Cartero, porque en el sobre decía: "Iltmo. Sr. Don José Manuel Fonfría Arnaiz". Y pensó que aquel envío no podía ser para él, sino consecuencia de algún error. Para mí, desde aquel horrible año 1985, en que, tantas tardes, lloré sobre su pecho, es mucho más que eso. Es un amigo del alma, al que nunca podré olvidar. Pero, como artista, qué pequeños parecen quedarse ahora aquellos magníficos y bellos versos de Ramón Cubián: "¡Mares amigos, bravos y serenos!/ (reales y amorosos en tu mano)/ bajo cielos de grises nubes llenos/ tenéis luz, esperanza de los buenos/ y el éxtasis gozoso de lo arcano", en el Catálogo de la Exposición de José Manuel, en la Sala Van Dyck, de Madrid, el 3 de Septiembre de 1985. Como también se quedan cortas las palabras de Javier Rubio, en ABC, el 15 de Abril de 1984, relativas al itinerario de Fonfría, inverso al de las tendencias de la "transvanguardia", itinerario de regreso al clasicismo, al realismo tradicional. Gracias, José Manuel, también por esto. Antes de llamar por teléfono a José Manuel, yo había intentado localizarlo en otras ocasiones sin éxito. Pero muchas veces, quizá tantas como marinas él ha pintado, había llegado con gratitud y cariño a mi memoria. Y, casi siempre sobre un abanico de Catálogos de sus diversas Exposiciones, (en Van Dyck, en Toisón, en Durán, en el Colegio "Sadel", de Toledo, y en un cierto lugar del que no quiero acordarme... ) con sus cariñosas dedicatorias: "A mi querido amigo..."; "A mi gran y querido amigo..."; "... amigo más distinguido". José Manuel, no es persona insincera, ¿qué podría haber hecho yo para merecer tales dedicatorias? Incluso llega a decirme en una de ellas: "ínclito maestro". Sin duda, esta tenía que ser de puro "pitorreo", porque el que por entonces me enseñaba era él. Sobre todo en las proximidades de la Navidad, cuando acostumbraba a guardar los colores del óleo, y sacar las acuarelas... ¡Gracias también, José Manuel, por haber intentado enseñarme esa técnica tan difícil...!, que a veces después he practicado, con muy escaso éxito, desde luego, porque yo no pasaré nunca de aprendiz. Yo, no le llamé ahora para felicitarle por su nombramiento de académico, cosa que ignoraba por completo. No pertenezco a esta especie humana, aunque esté bien felicitar a los demás en tales ocasiones. Yo le llamé porque quería verlo. Y ahora me llena de alegría saber que en lo sucesivo, cuando le escriba, tendré que decir en el sobre: "Iltmo. Sr. Don José Manuel Fonfría Arnaiz"... Esta vez, ya no tendrá necesidad de devolverselo al Cartero, porque ya sabe que será para él. "Tv regere imperio fluctus Hispania memento". Recuerda, España, que tú has regido el imperio de los mares. Esto, también lo sabe José Manuel, pero lo que él no sabe es que otro íntimo y común amigo de aquella época, aunque desventurado y humilde poeta, Alfonso Carbajal, que precisamente ahora prepara también su Blog en la Red, escribió en su recuerdo también algunos poemas, en los que el mar, naturalmente, se asocia a aquella entrañable memoria. De momento, por mi parte, sólo te digo: Un fuerte abrazo, José Manuel, de quien sabes muy bien no podrá nunca olvidarse de ti. Luis Madrigal.-

martes, 12 de febrero de 2008

¿SERÁ LO ETERNO, ABSOLUTO?

CARTA ABIERTA A LUCY ROMERO, de Sonpoemas

Madrid, 12 de Febrero de 2008

Querida Lucy: Tu pregunta, es una respuesta. Aunque, ciertamente, no es una respuesta categórica, sino dubitativa. Yo tampoco tengo a mi alcance esa respuesta. Ya te lo dije, ningún humano -y por tanto sujeto inmerso en el tiempo- puede tenerla. No hay respuesta, Lucy. Aunque, en realidad, si se trata de responder a la literalidad de la pregunta, es preciso considerar y subrayar muy especialmente el verbo que en aquélla se utiliza: creer. Tú preguntas, y me preguntas a mí: “Crees que lo eterno, sea absoluto”. Pero, sin solución de continuidad, tú misma respondes: “No lo creo”. En consecuencia, y en cualquier caso, se trata de “creer”, no se saber, ni mucho menos aún de demostrar, o de probar, como se hace necesario en ciencia, o en un proceso judicial. Eso es lo que, en principio, va por delante, aunque la dimensión negativa de la cuestión resulte escalofriante. Al menos, para mí, y pienso sinceramente que para casi todo el mundo. Sin embargo, finalmente, me tranquilizas: “Aunque, el fin probablemente lo sea”. ¡Vaya... menos mal! Me habías asustado. Y, en cierto modo, admirado también, porque hay que tener mucho valor (pienso que mucho más que para lo contrario) para resolver de verdad, y no simplemente “de boquilla”, esa terrible ecuación en sentido negativo. Tendría que saber, no obstante, en qué dimensión utilizas la palabra fin, si en el puramente teleológico (aunque ya esto sería bastante), o si más bien en el escatológico, lo cual ya sería definitivo. Y también tendríamos que precisar si quieres decir “el fin”, o más bien “al fin”. Todas estas precisiones, me parecen esenciales para proseguir el discurso que tú has iniciado, o quizá lo inicié yo, con mi distinción entre lo relativo, que se corresponde al orden temporal, y lo absoluto, que pertenece a lo eterno. ¿De acuerdo en el simple planteamiento de la cuestión, controvertible y controvertida?

Pues bien, en tales precisos términos, yo entiendo que para saber si lo eterno es absoluto o no (que es lo que tú preguntas y respondes al mismo tiempo), habría -no que invertir la pregunta- pero si analizar previamente si puede o no, ontológicamente, tener cabida en nosotros los humanos, lo eterno, o mejor aún, el eterno (antes que el o lo absoluto); esto es, algún ser, o alguna substancia que sea desde siempre, que sea el único ente o substancia, no ya que existe, sino “que es” desde siempre, desde antes del tiempo y, por tanto, un ser no temporal, sino exactamente eso, eterno. Y esta es la cuestión capital, radical. Porque responde a lo que ya los filósofos pre-socráticos, llamaban el ser realísimo, aquel que no necesita de ningún otro ser y, sobre el cual se cimentan todas las demás realidades, porque es el principio sin causa y, al mismo tiempo, la causa de todas las causas, o causa radical. Los pre-socráticos, que aún no habían alumbrado la meta-física (Aristóteles les llama “los físicos”, precisamente porque buscan ese ser, en la “fisis”, o realidad de las cosas corpóreas (el agua, el aire, el fuego, la tierra, después el movimiento, etc.), buscaban e indagaban dentro de las realidades terrestres, pero con el gran filosofo de Estágira, al establecer los cimientos de la meta-física, esto es, de lo que está “más alla” de la física, la búsqueda comienza a independizarse por completo de todo lo relativo al mundo de la materia, de lo corporalmente sensible, que siempre necesita una causa, para que pueda predicarse de ella un determinado efecto. Y el propio Aristóteles, llega a la conclusión de que sí, de que ese ser “es” desde siempre, y por lo tanto es eterno, por carecer de principio y, por tanto, de fin. La misma idea es desarrollada posteriormente, a través de los siglos, por otros muchos filósofos, y en lo que se refiere al pensamiento religioso, o teísta, no sólo por Santo Tomás de Aquino, sino, más o menos al mismo tiempo, por Maimonides y Aberroes, que también son aristotélicos. En suma, como es lógico, por todas las corrientes filosóficas de carácter religioso. Y no sólo por las de las tres grandes religiones monoteístas, sino incluso por otras, más o menos politeístas, como el brahamanismo, llamado después, y en la actualidad, hinduismo. También por las religiones afroasiáticas de carácter animista, puesto que si alguien, algún humano, puede transubstanciarse en otro hombre, en un animal o en una planta o árbol, después de su muerte, ello no es porque sí, sin más, sino porque ese ser intemporal- eterno- así lo dispone. Algunos, lo llamaron “Manitú”, otros “Rama”, Aka-Kanet, Nana-Buluku, Alfader, Belbog... , dentro de concepciones humanas, más o menos mitológicas, pero que pugnan todas ellas por acceder a los arcanos de ese supremo ser. Y para todas estas corrientes de pensamiento, o de “creencias”, la respuesta a la pregunta en cuestión, es sí, naturalmente que cabe lo eterno, la vocación eterna de lo humano y, lo eterno, por su propia consistencia esencial, es absoluto.

Desde luego, frente a quienes así piensan, o “creen” en el ser que es, otros apuestan por la nada, aduciendo también argumentos que han de merecer el consiguiente respeto, aunque, como te decía antes, no dejen de asustar, al menos a mí me producen terror, o “temor y temblor”, como diría el padre del existencialismo, un existencialista cristiano, o un neoortodoxo postmodernista, el danés Soren Kierkegaard. Fundamentalmente, en la era moderna, ha sido el racionalismo materialista quien ha dado alas, cuando no introducido el ateismo en la conciencia popular. Y, evidentemente, dentro de lo que podría llamarse movimiento ateo, puede considerarse que, el principal propulsor, tras la filosofía de Volataire y Nitche, o la de Feurbach, ha sido el socialismo de signo marxista, esto es, el marxismo-leninismo, pese que tal idea, en absoluto se encuentre contenida en el Manifiesto Marx-Engels de 1848, aquella célebre proclama que comenzaba diciendo al mundo: “Un espectro se cierne sobre Europa: el espectro del comunismo. Contra este espectro se han conjurado en santa jauría todas las potencias de la vieja Europa, el Papa y el Zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los polizontes alemanes....”. Pese a tanta “santa conjura”, en él, nada se dice, absolutamente nada, en orden a la negación de un ser supremo. Sin embargo, el materialismo sostiene que el hombre no es más que pura materia, acaso también psiquismo, pero de ninguna manera espíritu, no es una unidad fisio-psico-espiritual, sino, todo lo más psico-física y, en consecuencia, la muerte no hace otra cosa sino extinguir los sentidos corporales y confundir con la tierra unos litros de agua y unos kilos de carne que, pronto, se convertirán en ceniza, sin ningún porvenir ni futuro de eternidad. Para quienes así piensan, o “creen”, es evidente que lo eterno es pura ficción y, en consecuencia nada absoluto puede esperar jamás el hombre.

Nadie puede demostrar nada. Tan solo “creer” o “no creer”. Por eso, no tengo, no puedo tener respuesta a tu terrible pregunta, dubitativamente contestada por ti misma en términos negativos. Pero, con la misma duda racional que a ti te acompaña, tan sólo puedo decirte: Yo, sí lo creo. Creo que lo eterno será absoluto. Lo creo y, sobre todo, lo espero, porque me niego a ser “eternamente” nada. Lucy, yo no quiero ser nada, sino ser eternamente. Y para eso vivo y existo, porque existir, según Heidegger, no es otra cosa sino “estar en el tiempo para ser”. Continúo a tu entera disposición para poder seguir hablando de estas cosas. Un beso de tu desconocido amigo. Luis Madrigal