domingo, 18 de enero de 2009
sábado, 17 de enero de 2009
¡SOY UN PERFECTO INÚTIL!
Deseo formular una declaración, tan sincera, como incapacitante. Soy todo un desastre en esto de la Informática y, muy en particular, en este mundo de los Blog. ¡Cuánto admiro y envido a quiénes saben manejar todo este tinglado de artilugios...! Últimamente -hoy mismo- he vuelto a jugar a la ruleta rusa, embarcándome, con riesgo casi de la vida (de la recuperación de este odioso sistema llamado Windows, en cualquiera de sus modalidades y satánicas versiones) en la utilización de diversas, creo que se llaman "aplicaciones", o "programas", o algo así. Yo, simplemente, lo he oído decir a otros, que, no sé si saben mucho más que yo, pero así lo dicen. Por ello, tampoco he tenido ocasión de sondearlos. El caso es, que, esta misma tarde, como nadie podía acordarse de mí, he estado jugando (al indicado precio ya dicho) con algunas de esas "aplicaciones". Entre ellas, un pequeño "aparato de radio". Durante mi infancia, en León, años 40, tan sólo pude disponer de un artefacto enorme (de tamaño), al que una de mis más queridas hermanas -ya hace mucho que no está conmigo- confeccionó una funda (creo haber oído que de una tela llamada "moaré", perdonen los odiosos franchutes por la escritura, pero se pronunciaba así), de color gris azulado, sobre la que bordó, a punto de cruz, la imágen de un violinista. Lo recuerdo muy bien. A la funda, desde luego, pero sobre todo a ella, a quien la bordó. Y eso es casi todo lo que después, yo he sabido de los receptores de radio. En cambio, hoy me he encontrado con el que, si Ustedes se toman la molestia -si os la tomaís, mis amigos más queridos- podrán y podréis encontrar al final de la columna de la derecha de este Blog. Inmediatamente debajo de donde dice: "Archivo del Blog". Pues, ahí..¡ No os asustéis...! No muerde, pero entra en funcionamiento al abrirse el Blog. Por ello, si os molesta para hurgar en él (no lo creo, porque casi nadie debe hurgar nunca nada ), no tenéis más que pulsar sobre el "botón" de paro (stop, en inglés), ese cuadradito que se observa en el ángulo superior derecha del artefacto, y... listo. Eso sí, también podréis oír la radio, a través de este artilugio, pero nada de música de verdad. Casi todo son ruidos, propios de la época, Ya sabeis que la Música del siglo XX no existe, porque no existió nunca. No el siglo, que ese por desgracia sí existió, sino la Música. Así que, qué no decir de esta monserga del siglo XXI. Y no termina todo con "la música". Envidiando yo lo visto en otros Blogs, o Bloges, muy en particular en esa maravilla del que tiene mi querida amiga argentina, Alicia Maria Abatilli ("EN EL PAÍS DE ALICIA MARÍA" : http://www.enelpaisdealiciamaria.blogspot.com/) al que sólo ella misma, en sí -esto es, intrínsecamente- puede superar en belleza, quise también, más o menos como Adán y Eva, "ser como Dios" y traté de utilizar otro complicado y peligroso instrumento, llamado "Slide", o algo así. Los resultados, hasta quizá puedan observarse, al final del Blog... ¡Lo malo es que, insensatamente, he hecho objeto del disparate nada menos que a la Plaza de Toros Monumental de Madrid...! Cúchares, Pedro Romero, Lagartijo, el Guerra (el político no, o sea "miemmano", que ese era analfabeto, simple lector de las cubiertas de los libros que vendía en Sevilla), sino el otro, el gran Guerra, que pese a recibir de Lagartijo la primera lección en lo alto de la Sierra (de la Sierra de Córdoba, ¡ay Córdoba!, ¡Cordobita la llana!), fue un torero simbólico y de antologías... Y Joselito y Belmonte, Manolete y Arruza... Y ahora, Enrique Ponce, ese valenciano de Chiva, que tiene magia en su capote y... en su muleta, digan lo que digan en Madrid los del Tendido 7. Se me olvidaba, ¡perdón a los antitaurinos, perdón! Pero, yo lo que tan sólo quería decir es que esto de la Informática y de los Blog, no es lo mío. ¿Algún voluntario quisiera des-asnarme? Preferiblemente, voluntaria. Y, a ser posible de Córdoba... Luis Madrigal.-
jueves, 15 de enero de 2009
miércoles, 14 de enero de 2009
martes, 13 de enero de 2009
LA ZAMBA

La zamba, es el genéro musical -quizá más aún que el propio tango- esencialmenete propio del alma argentina, aunque también se aloje, y hasta hunda sus propias raíces en el Perú, en Lima, si, como sostienen algunos musicólogos especializados en la materia, proviene directamente de la zamacueca, y desde allí llega a la Argentina, al Uruguay, a las regiones de Tarija y Santa Cruz, al este de Bolivia, y también a Chile, con el nombre de zamacueca chilena, después, tan sólo de chilena y por último de cueca. Yo, no soy músico, ni musicólogo y, por ello, ni puedo pronunciarme al respecto, ni menos aún anotar las características de este baile y sus diversas clases, porque no hay una única zamba, sino varias, pero todas ellas tienen sin duda el sabor originario de lo español, al confundirse, mezclarse, con lo autóctono de aquellos entrañables lugares, de tal modo que, pese a la leyenda negra que contra España pueda haberse creado (y no me estoy refiriendo ahora precisamente al Padre Bartolomé de las Casas), el propio nombre de zamba es una consecuencia directa del término colonial acuñado para designar a los mestizos y, el concepto que expresa, el baile o danza, el ritmo y giros diseñados para "conquistar" o seducir a las "zambas", y de ahí su nombre.
Pero, fundamentalmente, lo que yo quiero hoy subrayar, entre otras cosas, nada menores para mí, es que la Zamba es una consecuencia, un efecto, de la emancipación de las Naciones de América, de nuestra América. No puedo decir en esta ocasión, como he dicho con gusto en otras, ni siquiera Iberoamérica, porque el hermano Portugal, que también dejó por allá algo similar -la samba brasileña- nada tiene que ver con la zamba, que no debe confundirse con aquélla, pese quizá a su mismo valor fonético, cuando se confunden los sonidos "z" y "s". La zamba, no se independiza de Portugal, sino de España. Por ello, quizá, este baile pudiera resultar antipático a algunos españoles, pero tan sólo a los "miopes", a los "patriotas" a ultranza, incapaces de comprender y de aplaudir que, precisamente fuese un héroe de España -de Bailén, donde luchó contra Napoleón defendiendo la propia Independencia de la que entonces era su única patria- nuestro glorioso General San Martín, quién hiciese lo que no hicieron en España los propios españoles y lo que ningún ser humano de buena voluntad hubiese podido no hacer: Alzarse en armas contra los estertores de aquella miserable monarquía española, a la que representaron un perfecto imbécil, Carlos IV, y un abyecto, cruel, traidor y retrasado mental, Fernando VII, es decir, lo peor de lo peor que ha podido dar a España la dinastía francesa de los Borbones.
Yo, soy tan español como pueda serlo cualquiera de esos "resentidos" de la Historia, y sin embargo pretendo ser objetivo y respetuoso con ella. Y, sobre todo, caminar siempre en busca de lo mío, o de lo que procede de lo mío, de lo que mi patria dejó o causó en otras patrias. Y, por ello, me sumo con alegría a la celebración de este baile y al sentimiento de libertad ("por la libertad -decía un español llamado Miguel de Cervantes- amigo Sancho, merece la pena morir alguna vez", es decir, siempre, porque nadie puede morir más veces). Y así comienza afirmando el himno nacional de la Argentina: "Oid, mortales, el grito sagrado: ¡Libertad, libertad, libertad...!" La emancipación de la América hispana, comienza en el mes de Mayo de 1810. En 1817, el General San Martin cruza los Andes con su Ejército para libertar a Chile y lleva más tarde la libertad al Perú, de tal modo que, tras la Conferencia de Guayaquil, en 1824, surge en este último país, fruto del júbilo y la alegría popular, la zamacueca, danza juvenil, que, desde los sectores populares, termina por extenderse a toda la sociedad peruana. La Zamacueca, tiene una base mítica, o pantomínica, al manifestar por medio del baile y de sus formas, la alegría de sentirse libre, y se convierte en la danza nacional del Perú. Desde allí, se extiende a Chile, dando lugar, en principio a la Zamacueca chilena y, más tarde simplemente chilena, y que es, cuando paradójicamente, dá la vuelta y regresa al propio Perú, que llega a llamar chilena a su danza nacional. Pero, cuando en 1879 las tropas chilenas desembarcan en Antofagasta, privando a Bolivia de su salida al Pacífico y declarando la guerra al Perú, no fue posible que los peruanos continuasen llamando "chilena" a su danza nacional. Y por ello, vovió a llamarse zamacueca.
Sin perjuicio de su procedencia histórica, en la Argentina, la Zamba, proceda o no de la zamacueca, más que un signo de independencia, es el símbolo de la dulzura, del amor sublime y sensible, propio de algún episodio de la vida entre un hombre y una mujer que, se correspondan o no en su amor, viven un romance apasionado de sentimientos, de bondad y ternura, de unidad en un mismo espíritu, que les hace danzar inspirados por tales afectos. Sin duda por ello, el 23 de Mayo de 2007, se inició la tramitación en el parlamento argentino -la Cámara de Diputados de la Nación- de un Proyecto de Ley (en el Expediente 2419-D-2007), para declarar legalmente a la Zamba, como danza nacional argentina, con inclusión en los programas de enseñanza. Ignoro si ese Proyecto, al fin se ha convertido o no en Ley, pero si no fuera así y, además de a los nacionales argentinos, se permite votar a los españoles que amamos y admiramos a la Argentina, este humilde e insignificante español, vota Sí... Sin interrogación (¿Sí?), sino simplemente sí. Espero que algún argentino, o argentina, me digan si ha sido así. Luis Madrigal.-
viernes, 9 de enero de 2009
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