martes, 13 de octubre de 2009

RÉPLICA METAFÍSICA A UNA BELLÍSIMA FOTO




SER

Nada fluye, todo es.
Y del ser, no es la aparencia
aquello que mi ser siente;
es el ser que, aun inconsciente,
dentro de mi ser ya es.
Sea a derecha, o al revés,
mi camino yo lo trazo,
lo ande o no... O lo desande...
O vuelva a andarlo otra vez.
De mis pasos, la experiencia
nada altera lo que es.
En mi existencia, es la esencia
quello que al fin seré.


Alphonso Carbajal

De su Primer Libro de Poemas: "Amor y Tinieblas"
(III. Cantos de gozo y esperanza. Poema 59)


Arriba, una fotografía llena de belleza, ilustrativa -bajo el título "El fluir de la vida"- del Poema "Devenir", de la poetisa y fotógrafo argentina Alicia María Abatilli:

(aliciamariaabatilli@gmail.com)
; (htpp://www.enelpaisdealiciamaria.blogspot.com/)




viernes, 9 de octubre de 2009

12 DE OCTUBRE... DE 1492


"ALLENDE EL TRÓPICO DE CAPRICORNIO, SE ENCUENTRA LA MORADA MÁS HERMOSA, PUES ES LA PARTE MÁS ALTA DEL MUNDO, ES DECIR EL PARAISO TERRENAL"

Cristobal Colón


"EL ALMIRANTE SALIÓ A TIERRA EN LA BARCA ARMADA, Y MARTÍN ALONSO PINZÓN Y VICENTE YAÑEZ, SU HERMANO, QUE ERA EL CAPITÁN DE LA NIÑA... SACÓ EL ALMIRANTE LA BANDERA REAL, Y LOS DOS CAPITANES DOS BANDERAS DE LA CRUZ VERDE CON UNA "F" Y UNA "Y", ENCIMA DE CADA LETRA SU CORONA. PUESTOS EN TIERRA VIERON ÁRBOLES MUY VERDES Y AGUAS MUCHAS, Y FRUTAS DE DIVERSAS MANERAS... LUEGO SE JUNTÓ ALLÍ MUCHA GENTE DE LA ISLA..."

(De la Crónica coetánea)




martes, 6 de octubre de 2009

LA HIPERSENSIBILIDAD


Ser sensible, es bueno y saludable. Además, es necesario, si se piensa en la solución de muchos, o casi todos, los males del mundo. Porque, la sensibilidad está asociada íntimamente a la compasión, la humanidad y la cooperación solidaria. Es más, se encuentra especialmente ligada a la ternura. Sin sensibilidad, estaríamos abocados los humanos, todavía más, a vivir sin remisión posible en un mundo de fieras, o a lo sumo, seríamos como las piedras, que ruedan por los caminos hasta pulverizarse, sin poder nunca llegar a ser otra cosa distinta. Para la piedras, el tiempo no existe, porque, aunque pasen siglos, nada pueden añadir nunca a su propia substancia; han sido y serán piedras por siempre, sin poder, por sí mismas, llegar a ser una catedral gótica. La sensibilidad que florece y vibra en la filigrana de sus agujas y rosetones, no les corresponde a ellas, sino al artífice que concibió y construyó aquélla maravilla. A título de ejemplo más adecuado, puede verse la Catedral de León.

Pero todo tiene un límite, y la sensibilidad no es ajena a este principio, porque, cuando se hace patológica, cualquier persona, y hasta cualquier cosa, nos lastima, hiere con suma facilidad, casi por nada, nuestra misma piel y a veces alcanza nuestra hondura más íntima. Entonces, necesariamente, es que dentro de nosotros pasa algo anormal, algo no anda bien "por dentro". Un ejemplo muy comprensible, y no pocas veces verificable, puede ser el de esos "lutos", tras la desaparición de los seres más queridos, que duran años y años y que parece no van a tener fin nunca. En estos casos, o en similares situaciones, la causa o causas ya no pueden residir, de un modo eternamente permanente, en el factor desencadenante, la muerte de aquella madre tan buena, o de aquel esposo o esposa tan amorosos, fieles y abnegados. Forzosamente, tiene que haber algo más y, en consecuencia, es preciso buscarlo, hasta encontrarlo más alla de lo que aparentemente parece ser su única causa eficiente. El mundo subjetivo del ser humano -y los psicólogos y psiquiatras lo saben muy bien- es un enorme y muchas veces indescifrable misterio, un "pozo sin fondo", al que no alcanza ninguna sonda, perdiéndose o diluyéndose casi todas en lo más profundo de nuestro ser.

Y, cuando tal cosa sucede, no hay más remedio que hacerle frente, oponerse a ello, a ser posible sin ningún tipo de "pastillas" ni otros fármacos o terapias que, no serán otra cosa sino sucedáneos de la solución verdadera, aunque puedan ser útiles como paliativos del dolor, el miedo o la angustia, sin poder en cambio resolver radical y definitivamente el problema. La verdadera y única solución posible radica en enfrentarse a uno mismo, "leer dentro" de uno mismo, aunque a veces pueda tratarse de aquello que, incluso, no sólo no es ya inteligible, sino que ni tan siquiera aparece en la zona de luz, donde todas las cosas, las facetas, acontecimientos, circunstancias consecuentes, o episodios casuales, de nuestra vida pasada aparecen nítidamente dibujadas e iluminadas, proyectando su luz o su reflejo, su entidad propia, buena o mala -esto es una insignificancia- hacia las circunstancias concurrentes en nuestro sufrimiento presente. Hay -es preciso- que indagar mucho más, mucho más adentro, hasta extraer como lo hace un cirujano, un tocólogo, en una "operación cesárea", aquellos hechos conductas, actitudes, propias o extrañas, también del pasado, que ya no eran ni son nunca tan visibles, sino que permanecían escondidas en esa zona a la que el gran psicólogo suizo, Carl Gustav Jung, llamó "la Sombra", sobre la que no tenemos dominio, por albergar todos los aspectos ocultos o inconscientes de nosotros mismos. Según algunos especialistas en la materia, estudiosos del gran maestro, tales aspectos ocultos pueden ser tanto negativos como positivos. Sin embargo, el propio Jung concibió "la Sombra" como el lado oscuro del "yo" y de la personalidad; como nuestra parte especificamente negativa, algo así como una especie de "basurero" de nosotros mismos que, conscientemente, nos negamos a admitir. Es, por tanto, además, aunque en sí misma sea "neutral", o "inocente", nuestra parte más negativa o diabólica, que se proyecta en los demás facilitándonos verla como ajena y sintiéndola "alejada".

Jung, incluyó "la Sombra" dentro de uno de los cuatro arquetipos principales del inconsciente, que no es aquello que creemos que pensamos, sino lo que pensamos sin saberlo, sin ser conscientes de ello. Y, por tal motivo, no podemos "verlo", ni podemos tener ningún dominio sobre tal reducto.
Generalmente, de manera consciente, casi todas las imágenes e ideas, incluso, muy en general, la opinión personal sobre nuestros propios actos del pasado, nos resultan agradables, justas y benéficas. Sin embargo, en el inconsciente, llevamos a cuestas nuestro penoso "basurero", que se ha ocultado en "la Sombra", para no parecernos deleznable, monstruoso o canallesco; en suma, altamente desagradable, y por ende insufrible. Por eso, está "en sombra" dentro de nosotros mismos. Pero lo que sucede, es que, de vez en cuando, muchas veces al despertar del sueño de la noche, o de esa cabezada tras la siesta vespertina, sentimos en nuestro interior un malestar que no podemos saber a qué obedece. Yo, no soy psicólogo, ni mucho menos psiquiatra, ni nada por el estilo. Sólo un paciente, muchas veces doliente y torturado, pero tengo para mí la impresión, o la sensación, de que cuando tal fenómeno se produce es porque esas tortuosas ideas o imágenes, substrato ideal de verdaderos hechos reales, no virtuales ni hipotéticos, que siempre escapan a nuestro control, en tales ocasiones se "evaden" de "la Sombra", se fugan de ella, accediendo a nuestro consciente, sin que por ello podamos ni seamos capaces tampoco de verlas "cara a cara", provocando en consecuencia un malestar indescriptible, un "miedo a nada", o una angustia incomprensible y sin causa. Y así, hasta que, algún día, sin píldoras ni sesiones de psicoterapia tradicional, esas lúgubres ideas -oh milagro- esas ideas "en sombra" son alcanzadas por un misterioso rayo de luz, que las ilumina, las hace visibles, y entonces descubrimos la verdadera causa, la razón del por qué de nuestro sufrimiento. ¡Dios nos ayude...! Al menos, si no a iluminar profusamente nuestra "sombra", sí a vislumbrar entre ella todos aquellos acontecimientos de nuestra vida mal vividos, o peor resueltos, cuando entrañaron algún problema. Sólo Dios puede ayudarnos, porque sólo Él es la Luz absoluta y sin sombra, y nada, ningún hecho, ni siquiera nuestros más graves pecados, pueden permanecer en sombra sin que Él los acoja, con su dulce y eterna Misericordia. Luis Madrigal.-






lunes, 5 de octubre de 2009

PUNTO FINAL AL "OLVIDO", CON OTRO SONETO


Tengo que olvidarme del "olvido", sobre el que he venido insistiendo últimamente, para tratar nuevos temas. No se puede ser tan pesado e insistente en una misma idea. Asi es que tendré que ir buscando otras, de las muchas que rondan por mi cabeza. A veces, "se empujan una a otras, por ver quién sale primero", dice una vieja canción leonesa. Pero, hoy, voy a terminar de raíz con "el olvido", del que todos hemos de ser objeto alguna vez. Pero, eso sí, voy a hacerlo con otro soneto porque, según me parece, no cabe otra forma más poética. Y, en esta ocasión, voy a dedicármelo a mí mismo, ya que, muy probablemente, ya no soy nada sino tan sólo cenizas, un mero residuo de mis propios sueños. Como casi todos los humanos:


A MIS PROPIAS CENIZAS

Tan sólo soy cenizas olvidadas,
fruto de un fuego espinoso y tardío.
Seré ceniza -polvo- y mi albedrío
nada será, sino ascuas abrasadas.

En vano soporté tantas jornadas
de sed y de calor aquel estío
para acabar muriendo, tan valdío,
mi fuego en pleno hielo... Y las amadas

horas -que yo soñé serían llenas-
vacías han de ser... De desconsuelo,
con lágrimas, suspiros y otras penas.

Soy pájaro caído en pleno vuelo,
tierra vuelta a la tierra. Y mis cadenas
me impiden remontarme sobre el cielo.

Nunca ya más podré esperar la suerte,
perdido en el olvido... que es la muerte.



Luis Madrigal



sábado, 3 de octubre de 2009

¡FELICIDADES, RÍO DE JANEIRO!

No soy madrileño, pero vivo en Madrid y soy español. Sin duda alguna, deseaba el milagro y lamento que no se haya producido. Pero no estoy triste, sino contento, muy contento, por la designación de Río de Janeiro para organizar los Juegos Olímpicos del año 2016. Me alegro porque, de no haber podido ser Madrid, prefiero que sea Río, que es una ciudad ibérica y, en algún momento (pido perdón a los hermanos portugueses), Felipe II la hizo tan española como Madrid mismo. Si, con la organización de estos Juegos, Brasil sigue progresando, como predica su bandera, incrementa su prosperidad y en general los Juegos le ayudan a resolver alguno de los problemas que pueda tener, bienvenida sea esa designación, y yo la tomo casi casi como si hubiese sido Madrid la ciudad designada. Dicen que Madrid, excepto la construcción de la Villa Olímplica, de las dos, también la de la sub-sede de Valencia para la Vela, lo tiene todo hecho, mientras que Río practicamente tiene que comenzar ahora a hacerlo todo. Pero eso es igual. También creo que es muy probable que a mí me pase lo mismo que a Don José Antonio Samaranch. Será muy dificil que pueda ver en Madrid unos Juegos. Pero ni eso me importa. Circula por aquí también otra teoría, más o menos hipotética, aunque nada me extrañaría que fuese cierta. Parece ser que París, que no era candidata en esta ocasión, tienen garantizado la organización de los Juegos de 2020. De ser así, el famoso y posiblemente teórico "espíritu olímpico" , quedaría a la altura de los zapatos. Nada me extrañaría, porque siempre es Francia la que se cruza en el camino y casi siempre para mal. París, según esta teoría, era el verdadero rival de Madrid, porque Londres-Madrid-París, tres veces seguidas en el mismo continente, no podía ser. Veremos que nos dice el tiempo, que siempre zanja todas las discusiones, las conjeturas y las hipótesis. Pero... ¡maldito París!. Dicen que es la Ciudad de la Luz, pero debe ser de la "luz eléctrica". En cambio, el soleado y luminoso Río de Janeiro, a nosotros los españoles, a este español, nos sienta mucho mejor. Enhorabuena, especialmente a los cariocas, pero muy en general a todos los hermanos brasileños. Luis Madrigal.-



viernes, 2 de octubre de 2009

"MAHATMA", SIGNIFICA "ALMA GRANDE"



Y eso es lo que fue y era, lo que sigue siendo y será más allá del tiempo y del espacio, Mohandas Karamchand Gandhi, un alma verdaderamente grande, y tan pura como el agua cristalina, si no del Ganges precisamente, sí de los inmaculados arroyos que bajan en cascada desde las cumbres del Himalaya. La limpieza en todo, en lo espiritual -en el alma- como en lo físico-material, no sólo reside en las apariencias, sino en lo que no se ve, pese a ser lo más substancial de lo que es. Por eso, cuando, tras ser icinerado, y sus cenizas arrojadas al Ganges, a consecuencia de su torpe asesinato aquel triste 30 de Enero de 1948, este río sagrado cobró toda la pureza que sus turbias aguas parecen no albergar. Efectivamente, como recuerda hoy GOOGLE, siguiendo su tradicional buena costumbre de recordar al mundo las grandes fechas, Gandhi nació el día 2 de Octubre de 1869 y, en consecuencia, hoy se cumple la fecha de su aniversario, pero nada menos que del 140 aniversario. ¡Cuántos años han pasado ya...! Falta sólo uno para que se cumpla un siglo y medio. Y sin embargo, qué poco ha cambiado el mundo desde entonces, pese a lo que aquel Mahatma pensó, defendió y predicó. En efecto, a estas tres dimensiones responde su honda y serena personalidad. Porque, Gandhi fue desde luego un político, pero no como estos de ahora, que acuden a este sagrado ámbito (la perfección del todo -de la polis- en el bien y en el orden natural), casi todos, o la inmensa mayoría, con el único bastardo propósito de llenarse los bolsillos, y sobre todo de sacar al exterior su más vacía mollera sin la menor vergüenza, pese a su más ínfima catadura intelectual, estética y moral, para poder ser algo en la vida, además de famosos e importantes, en vez de fregar escaleras, que es un trabajo muy limpido y honrado, o ejercer de ejemplares ordenanzas en algún Ministerio, en lugar de hacerlo de ministros, para arruinar antes a sus conciudadanos. Gandhi, no. Él, antes de ser político, de acudir a la política para ser el gran artífice de la independencia de la India, fue un gran pensador y hasta un gran teólogo que, desde la amable cordura de su alma grandiosamente buena, llegó a insinuar un cierto sincretismo teológico, basado en todas las religiones y, desde luego, también en el cristianismo. influenciado fuertemente por los Evangelios. Gandhi, nacido en una humilde familia tradicionalista de Porbandar, desde 1888 estudió Derecho en Oxford y, al regresar a la India, en 1891, no obstante haber entrado ya en contacto con los medios nacionalistas hindúes, decidió comenzar por el exterior, para lo cual aceptó un trabajo en Sudáfrica, donde se dedicó a la defensa de los indios allí emigrados, convirtiéndose en un brillante y eficaz abogado. Ya había sido influido por la doctrina jainista de la no violencia y por la del pacifismo anarquizante de Tolstoy, cuando entró en contacto con este último, mateniendo correspondencia con el mismo. De regreso a la India, en 1914, fundó el semanario Indian Opinion, a la vez que un partido político. Desde ambos, predicó a sus hermanos de raza oprimidos la satyagraha, o fuerza de la verdad, que encierra la fidelidad absoluta a los ideales de la propia conciencia, hasta llegar a la desobediencia civil, dentro de los límites de la no violencia, o ahimsa. Fué innumerables veces detenido y conducido a prisión. Ya lo había sido varias veces en Sudáfrica, si bien por escaso tiempo, pero, cuando en 1919 lanzó en la India su primera campaña de desobediencia civil, postulando una actitud de no cooperación en la vida pública, de negativa a pagar los impuetos y de boicot a todo producto británico, en todo caso sin recurrir a la violencia, surgió la represión británica, y Gandhi fué juzgado y condenado en 1921 a seis años de cárcel, de los que, por razones de salud, sólo cumplió tres. Se había convertido en otro Juan el Bautista, y su voz clamaba en el desierto de la insensibilidad, contra toda clase de atropellos y desigualdades políticas y sociales. Diez años más tarde, tan pacíficamente como siempre se había comportado, llegaba en persona a Londres para participar en la llamada Conferencia de la Mesa Redonda, que termino en un fracaso. En esta época, ya había abandonado los trajes británicos, para adoptar los vestidos hindúes del hombre más humilde. Entre 1946 y 1947, más de 5.000 personas murieron en enfrentamientos entre hindúes y musulmanes. En consecuencia, el plan de la división de la India fue aprobado por el Congreso como una forma de evitar una guerra civil hindú-musulmana, pero Gandhi se opuso siempre a la división del subcontinente en dos Estados (India y Pakistan). Quizá si aquel loco que puso fin a su vida no lo hubiese hecho, hoy podríamos contemplar en la zona un solo Estado, porque, para el Mahatma todas las religiones eran la misma, tan sólo lenguajes distintos para hablar con Dios. Muchas han sido, como casi contra todos los grandes seres humanos, las acusaciones contra Gandhi, algunas de ellas sucias y desenfocadas, acerca de sus comportamientos sexuales, sin que él admitiera nunca nada lujurioso en ello, tal vez por el concepto sagrado de los hindúes acerca de la sexualidad, o más probablemente porque, como el mismo dijo y explicó, hay que tener el coraje de perseguir y experimentar el celibato estricto -que deseaba para todos sus seguidores- porque significaba el autocontrol perfecto. También se le acusó de "violento", como a la Madre de Teresa de Calcuta de "soberbia"... Pero, indudablemente, tan sólo gracias a estos grandes espíritus, la Humanidad puede llegar algún día a encontrarse consigo misma. Luis Madrigal.-


Sobre estas líneas, Gandhi, cuando se graduó en Inglaterra como Abogado (Barrister-at-Law), vestido de conformidad con los usos occidentales. Más abajo, "luciendo" el más humilde vestido hindú, que incluso se confeccionaba él mismo.






miércoles, 30 de septiembre de 2009

DE NUEVO SOBRE EL OLVIDO, PERO EN PROSA



Una de mis buenas amigas argentinas, Mariana Mongeli, que vive en Arrecifes (Provincia de Buenos Aires), a unos 170 kms. al noroeste de la capital bonaerense, me honró ayer visitando este humilde Blog y formulando un breve pero profundo comentario a mi anterior entrada: "Soneto a una estrella lejana". Fundamentalmente, esto es lo que decía Mariana, como puede verse un poco más abajo, en el cuarto comentario a dicha entrada anterior: "No creo en la palabra "olvido", siempre hay recuerdos que vienen, tal vez en un perfume, en una melodía, en la brisa, en un paisaje...que mueven nuestras emociones...". Pura poesía, desde luego. Yo, ya le he contestado, expresándole mi gratitud, con un afectuoso saludo al propio tiempo hacia Hugo, su marido. Le decía en mi contestación que tenía mucha razón, que eso que ella dice me parece muy cierto, además de poético Y, desde luego, no se trata ahora de decir lo contrario por mi parte, porque de hacerlo no estaría yo demasiado bien de la cabeza, dado que, muy en general, una cosa no puede ser la contraria. Sin embargo, según creo, querida Mariana, me quedé también con las ganas, en mi respuesta a tu comentario, de efectuar algunas puntualizaciones, que hubiesen resultado excesivas en aquel lugar y puede que escasas en este. Pero en lo que sí pensé, desde el primer momento, fue en publicar una entrada especial relativa al asunto. Llevo ya algún tiempo insistiendo -y lo he hecho en este mismo humilde Blog- acerca del olvido que, casi como el propio tiempo, me parece un misterio. Según creo, Mariana, de entre otras muchas, puede haber dos clases de olvido: El que nos vence, o se impone por sí mismo sin aportación ni voluntad alguna por nuestra parte -lo cual puede resultar meramente superficial, y hasta inevitable, porque no se olvidan con facilidad algunas cosas- y el que buscamos y propiciamos deliberadamente nosotros mismos, para borrar algo, y sobre todo a alguien, de nuestra vida, anhelando que, con el paso del tiempo, aquello, o aquel, que fue, resulte lo mismo que si no hubiese sido y, por tanto, ni existido. Este tipo de olvido, puede ser conveniente para quien trate de olvidar, porque necesite para sí el olvido, pero si borra de si mismo, de su propia vida, algo que, en su momento, le ofreció cierta dicha, tal vez alguna emoción, quizá ilusión, paz o sosiego, es como si en parte se olvidara también de si mismo, esto es, se suicidara. Este olvido, en efecto, según me parece, es una especie de verdadero suicidio, porque no morimos el día y hora en los que se certifica nuestra muerte, sino que "nos vamos muriendo" progresivamente, día a día, minuto a minuto. Y lo mismo que esto sucede en el orden físico mediante el desgaste natural de nuestros órganos vitales, sucede también moralmente en la medida que vamos perdiendo lo que ha sido nuestra vida, esencialmente en lo que se refiere a la pérdida de los afectos. Y cuando, al fin, se pierden todos, hasta aquellos que constituían el último reducto de esperanza, como una especia de "parapeto", o de "trinchera", ese día, ya nos hemos muerto y, aunque caminemos por las calles y las plazas, no somos otra cosa sino "muertos sobrevivientes"... y sin enterrar. En otra dimensión, de proyección exterior, o externa, cuando -incluso pretendiendo el bien de alguien, "para salvarle"- se le olvida deliberadamente, el resultado "típico" ya no es el del suicidio, sino el del homicidio, porque a quien se borra de la existencia y sobre todo de la esencia (existir no es otra cosa sino "estar en el tiempo para ser") ya no es a uno mismo sino a otro, a alguien que no es "yo" y que, por tanto, al encontrarse fuera de mí, se halla por completo indefenso frente al olvido "salvador". El ser olvidado deja de ser, aunque sobreviva a su propia existencia, porque quizá ya nada pueda esperar de nada, ni de nadie. Por ello, tengo la sensación de que, si quien olvida puede vivir, el olvidado siempre muere. Luis Madrigal.-