
Hoy, al repasar mi fugaz histotria militar, veo con simpatía a aquellos hombres, a aquellos militares españoles, que fueron el estamento, las gentes peor tratadas por el General Franco, pese a que a algunos les parezca lo contrario. Pero, en general, y de una forma muy aséptica, miro con simpatía a toda la Institución militar, a la de España, que es mi Patria, y a las de todas las Patrias de la Tierra. A las de las Patrias libres, naturalmente, no las que propugnan la opresión y asfixian la libertad. Me parece una simple utopía, bajo el pretexto de la paz, que es sin duda un gran ideal, pretender que puede disuadirse la injusta intemperancia de los hombres, o de las naciones, acudiendo simplemente a "buenas intenciones" y actitudes aprioristicamente antimilitaristas. La guerra, toda guerra es intrínecamente un mal, pero no por ello puede evitarse en ocasiones, cuando es preciso defender valores mucho más próximos a la verdad , la dignidad y la justicia. E incluso a la paz. Sí, precisamente para que la paz pueda imponerse, es rigurosamente necesario a veces que se produzca la guerra. Para poder obtener la victoria frente al mal.
Lo he buscado tenazmente, durante horas, y no he podido encontrarlo tal y como literalmente se enuncia el adagio: "Si vis pacem, para bellum". Perdona, querido MAN, pero no me digas que esto no lo puedes traducir, o no lo has oído nunca. Con tu permiso, y el general, traduzco. Es muy fácil: "Si quieres la paz, prepárate para la guerra". Digo que lo he buscado, sin encontrarlo con esa literalidad, en la no muy gran obra, pero sí muy citada y comentada por los latinistas, el "Epitoma rei militaris" (o "Compendio del Arte de la Guerra"), del escritor latino, del siglo IV de nuestra era, Flavius Vegetius Renatus. Y no lo he encontrado en ninguna de sus partes, pese a haber invertido, por pura cabezonería, un buen puñados de horas. Pero sí pude encontrar al fin, sin duda, el origen, la raíz misma de aquel aforismo, en la obra ya ciatada. Vuelvo a pedir perdón. En el prefacio de la parte III, escribe Flavius Vegetius: "Igitur qui desiderat pacem, praeparent bellum; qui victoriam cupit, milites imbuat diligenter; qui secundos optat eventus, dimicet arte, non casu. Memo provocare, nemo audet offendere, quem intellegit superiorem esse pugnaturum". Vuelvo a traducir: "Así pues, quien desee la paz, prepárese para la guerra. Quien quiera obtener la victoria, instruya a sus soldados con diligencia. Quien aspire al éxito, luche con estrategia, y no lo deje al azar. Nadie se atreve a provocar u ofender a quien ve como superior en el combate". ¿Acaso no es así?. Es cierto que la "prepotencia" y altanería militar, ha conducido al mundo muchas veces en la Historia a la catástrofe y al caos, pero también es cierto que gracias al arte militar se han obtenido bienes no escasos, cuando las Armas se emplean con nobleza y gallardía, al servicio de la justicia, de la libertad, y por tanto de la paz.
Fué un soldado, y además uno de los más grandes talentos de nuestra Literatura, Don Pedro Calderón de la Barca, un soldado poeta, que luchó en Flandes, quién escribió aquellos famosos versos, honrando a la Familia militar:
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados".








