martes, 8 de junio de 2010

BAJAN LAS AGUAS



BUSCANDO EL MAR


Bajan las aguas ligeras
de las cumbres aún con nieve;
van buscando mil maneras
de llegar al Mar, tan verde,
donde la luna plateada,
temblorosa sobre el agua,
ilumina ondas azules
que, a la pleamar, son pardas.
Golpean suave las rocas
diminutas gotas ascua,
cuando una guitarra roja
entona mil coplas blancas.


Luis Madrigal



 

MEDITACIONES METAFÍSICAS




LA VERDAD NO ESTÁ EN EL TIEMPO


Muchos son los caminos, y uno sólo
es el que lleva siempre  -el paso recto-
a alcanzar la morada de los dioses,
donde el fuego, unido a la ambrosía,
ilumina, caldea y tonifica el alma,
a la par que la esencia muestra su identidad,
inconfundible e inabarcable.
Allí, en el sublime y recóndito estado
en el que habita el ser,
ya nada existe.
Las cosas  -todas ellas, y todas de barro-
se han roto en mil pedazos
y ya sólo puede oírse el trino de los pájaros
y contemplarse la cúspide de la más alta Montaña,
donde todos los sentimientos,
todos los conceptos e ideas
-de la Historia explicable a la Meta-Historia eterna-
convergen en un Vértice diamantino
del que penden hilos de oro y plata.
Allí, en fin, entre relativismos absolutos,
y entre un círculo que encuentra su cuadratura,
coinciden todos los paralelos terrestres
y, en un meridiano único,
todos los minutos y segundos de la Historia y del Tiempo,
que, contumazmente misterioso, sigue obstinándose en dispersarlos...
Mas, ya no puede. También el misterio del Tiempo ha tocado a su fin.
Y ya, sólo la Verdad, ilumina todos los arcanos del mundo y del hombre.


Luis Madrigal




lunes, 7 de junio de 2010

PARA OLVIDARLO PRONTO




NADA PREGUNTO

Nada pregunto... Nadie me responde.
Si mi mudo silencio es un vacío,
ninguna voz, en estruendoso río,
sabría qué decir, ni sabe adónde

conduce la tiniebla en que se esconde.
Ojos muertos, que ciega el albedrío
del torpe instinto esclavo... El desvarío
en necio caminar, sin saber donde.

Desaliñado espíritu, que besa
el lodo más abyecto y que, su alma,
arrastra por el fango, herida y lesa.

Alarido sin luz, bestia sin calma;
monstruoso pesar, que tanto pesa:
Jamás sabrás donde crece la palma.


Luis Madrigal




domingo, 6 de junio de 2010

ENTRE MIL RUIDOS



SÓLO A MÍ ME OIGO

A nadie busco y nadie va conmigo;
si huyo del ruido, en mí solo me encuentro...
Camino en un desierto, pero dentro
está el Oasis verde que persigo.

A veces, con furor, grito y maldigo
lo que de fuera llega al mismo centro,
sin advertir que sólo lo de adentro
puede matar aquello que bendigo.

Ya el pensar terminó, ya sólo siento,
y sólo mi sentir se torna en vida.
Ya no grito, ni corro. El paso, lento

para antes llegar  -casi enseguida-
al pecho que se muere y que, sangriento,
espera entre temblores mi venida.



Luis Madrigal




viernes, 4 de junio de 2010

PODER DE LA PALABRA


PALABRA QUE ME ALCANZA Y NADA DICE

¿Qué puedo hacer...?
Si, envuelto en el más íntimo silencio
y profundo sentir, el verbo exhala
tanto latir ajeno, que se pierde
en el limbo del ser ...
Parece que existiera  -carne y cielo-
mas sólo es una sombra que aletea
y se extiende, tan lejos,  -dentro de mí-
que me arrebata del suelo en el que habito;
del aire que respiro y, al pasar, se queja
de tan brusco pisar sobre mi alma.
A veces, cual relámpago en la noche,
cual Arco Iris cuando la nube pasa,
surge y hace brillar el cielo,
resplandece de pronto en mi ventana...
Pero al poco se va, nunca se queda,
y vuelvo a la tiniebla y a la náusea
del suspiro que no cabe en el pecho
y, sin caber en él, hiela la brasa.
Otras, espera... Mas, sin limite que pueda
perforar el silencio, con taladro de plata...
Y vuelvo a la modorra, que el sopor alienta,
en oscura penumbra, cual la planta...
Dame, Señor, la luz, dame la fuerza
de oír y de escuchar esa palabra
que todo dice, Señor, cuando aparece...
¡Sin decir nada, Señor, sin decir nada!


Luis Madrigal




jueves, 3 de junio de 2010

UN NUEVO MÁRTIR


En vísperas del viaje papal a Chipre
Profundo pesar por homicidio de Obispo católico en Turquía
Era el Presidente de la Conferencia Episcopal en ese país

miércoles, 2 de junio de 2010

TRECE SONETOS DE AMOR (XI)




SE HACEN LEVES LAS HORAS AL MIRARTE

Me alienta la esperanza, al recordarte.
La certeza de estar en tu memoria
y, aun sin recuerdos, desandar tus historia...
La angustia me devora al esperarte.

Si breves son la horas al mirarte,
siglos parecen, razón ilusoria;
vueltas sin fin, cual cangilón de noria,
las ansias y el anhelo de encontrarte.

Mis ojos, caerán sobre tus ojos
-yo lo sé bien-  un día, frente a frente,
para saber de ti, sin más despojos...

Para sólo mirarte, sólamente,
mientras que tú me dices, sin sonrojos,
que a mí sólo has querido eternamente.



Luis Madrigal