sábado, 9 de octubre de 2010

EN LAS HORAS SIN LUZ BAJO LA LLUVIA




LLUEVE SIN TI


Lluvia en Madrid... El cielo triste, llora
y su llanto se arrastra en las aceras...
Salpica los cristales... Tú, ya no esperas
mi latido anhelante hora tras hora.

Yo, pienso en ti, mi soledad implora
del cielo gris, palabras lisonjeras;
sueños que no nacieron, mil maneras
de tenerte sin ti... Y me enamora

-pensando en que mis lágrimas te anegan-
el sonido del agua, mientras baja
y empapa de mi amor... Tus ojos ciegan

al brillar con fulgor, como la paja
arde entre el fuego... Como las hoces siegan,
como cubre la luz una mortaja.



Luis Madrigal



viernes, 8 de octubre de 2010

BÚSQUEDA DE LA NADA



¿Qué puedes encontrar que yo no tenga,
aunque pobre y vacío, si te miro?
¿Cuánto quieres hallar, si el viento es frío,
aún en Primavera?
¿Cómo apagar el fuego del Estío,
si la nieve se fue? Trigo en la era
espera la cosecha con que el grano,
año tras año, renueva su retoño
y alimenta el impulso... Mas, si Invierno,
el hielo ya acampó, aún siendo Otoño.



Luis Madrigal




jueves, 7 de octubre de 2010

LLANTO Y OLVIDO





NO PUEDO TU AMISTAD SEGUIR TENIENDO


Quiero beber mis lágrimas y siento
que así no inundarán tu rostro puro;
no temo reposar en suelo duro
si mi dolor alienta tu sustento.

Ya no puedo tener tu dulce acento
ni tu risa y tu fuerza, tras un muro,
y me acomodo en el instante oscuro
que abraza con fervor el sufrimiento.

No puedo tu amistad seguir teniendo,
que no se debe errar nunca el camino,
ni puedo vivir más, me estoy muriendo,

y, para no vivir, mejor termino
de morir sin vivir, de no ser siendo,
que eso quiso de mí, duro el destino.


Luis Madrigal




sábado, 25 de septiembre de 2010

EPÍLOGO A XIII SONETOS DE AMOR



I


NADA MÁS PUEDO DECIRTE

Nada puedo decirte... No te encuentro
ni aún tras esas nubes azuladas
que viajan sin cesar, pero varadas
al mismo tiempo en mí, sin otro centro.

Quisiera ser de ti el epicentro
de un dulce terremoto, cual las Hadas
que danzan en tu Sierra, enamoradas
de esa onda de cristal que vive dentro.

Quisiera hallarte hoy, para decirte
que te busqué sin pausa, hora tras hora...
Que, sin haberte visto, el despedirte

jamás deseé ver, y sin demora
ansío con fervor poder pedirte
tu perdón, que mi amor por ti hoy llora.



II

SIEMPRE ESTARÉ CONTIGO





Querré verte en el aire, sin mirarte,
hablarte en un susurro, sin oírte...
Hallar en mí tu ser, poder decirte
que se ha ocultado el sol... Para besarte...

De todo cuanto sé, sólo sé amarte.
Sin ti, mi corazón puede sentirte;
mi mano temblorosa, bendecirte
y en las noches sin luz, sólo llamarte.

Aunque no estás aquí, siempre conmigo
vives, en mi mirada y pensamiento.
Cuando se va la luz, sueño contigo.

Tú, eres mi ser, mi luz, mi sentimiento;
la paz y la armonía que persigo
desde que oí tu voz... Y en mí un lamento.



III

TE AMARÉ SIEMPRE A TI, AUNQUE HAYA MUERTO

No viviré jamás para besarte,
ni tus labios encontrarán los míos,
como arroyos que fluyen entre ríos,
ni un altar podré alzar para adorarte.

Al menos, al partir, quisiera darte
todo mi amor, ardiente mil estíos,
desde mi Invierno, con sus días fríos,
que deshiela el calor con que he de amarte.

Pese a que no esté aquí y, aunque ya yerto,
mi corazón se pare y ya no aliente...
Cuando mi ser de tierra esté cubierto

no podré ser sino un ayer latente...
Mas, allí te amaré, aunque haya muerto,
que no sólo es aquí donde se siente.



Luis Madrigal




jueves, 23 de septiembre de 2010

SÓLO HAY UNA IGLESIA


VATICANO, 22 Sep. 10 / 09:42 am (ACI)

En la Audiencia General de este miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVIrecordó su reciente viaje al Reino Unido, realizado del 16 al 19 de septiembre, "un acontecimiento histórico que ha marcado una nueva fase importante en la historia larga y compleja de las relaciones entre esas poblaciones y la Santa Sede".

Sobre el encuentro con la Reina Isabel II en Edimburgo, Escocia, el Santo Padre destacó que "fue muy cordial, y se caracterizó por el intercambio de pareceres sobre algunas profundas preocupaciones para el bienestar de los pueblos del mundo y el papel de los valores cristianos en la sociedad".
En Glasgow, donde celebró la primera Misa de su viaje, precisamente en la fiesta litúrgica de San Ninián, primer evangelizador de Escocia, recordó "la importancia de la evangelización de la cultura, especialmente en nuestra época en la que un relativismo generalizado amenaza con oscurecer la verdad inmutable de la naturaleza del hombre".
El Papa Benedicto XVI señaló que la segunda jornada del viaje empezó con el encuentro en Londres con el mundo de la educación católica, donde "recordé la importancia de la fe en la formación de ciudadanos maduros y responsables. A los numerosos adolescentes y jóvenes que me acogieron con simpatía y entusiasmo, les dije que no persiguieran objetivos limitados, contentándose con decisiones cómodas, sino que aspiraran a algo más grande, es decir, la búsqueda de la verdadera felicidad, que sólo se encuentra en Dios".
"En el sucesivo encuentro con los responsables de las otras religiones más representadas en el Reino Unido, señalé la necesidad ineludible de un diálogo sincero, que tiene que respetar el principio de reciprocidad para que sea totalmente fructífero. Al mismo tiempo, hice hincapié en la búsqueda de lo sagrado como terreno común a todas las religiones sobre el que fortalecer la amistad, la confianza y la cooperación".
Benedicto XVI dijo luego que "la visita fraterna al arzobispo de Canterbury fue la oportunidad para reiterar nuestro compromiso de dar testimonio del mensaje cristiano que une a católicos y anglicanos. Posteriormente tuvo lugar uno de los momentos más significativos del viaje apostólico: el encuentro en el gran salón del Parlamento británico, donde subrayé que la religión, para los legisladores, no debe ser un problema que hay que resolver, sino un factor que contribuye fundamentalmente al camino histórico y al debate público de la nación, especialmente al recordar la importancia vital del fundamento ético para las decisiones en los diversos sectores de la vida social".
El rezo de las vísperas junto con las distintas comunidades cristianas del Reino Unido en la Abadía de Westminster, visitada por primera vez por un Pontífice, "fue un momento importante en las relaciones entre la Iglesia Católica y la Comunión Anglicana".
En la mañana del sábado, continuó, tuvo lugar la celebración eucarística en la Catedral de Westminster, dedicada a la Preciosa Sangre de Nuestro Señor. "Me alegró mucho –prosiguió– encontrar a un gran número de jóvenes, que con su presencia llena de entusiasmo demostraron querer ser los protagonistas de una nueva era de valiente testimonio, de solidaridad activa y de compromiso generoso al servicio del Evangelio".
El Santo Padre recordó que en la nunciatura apostólica encontró a "algunas víctimas de abusos por parte de representantes del clero y de los religiosos. Fue un momento intenso, conmovedor y de oración".
Al grupo de profesionales y voluntarios encargados de la protección de los niños y de los jóvenes en los ambientes eclesiales, "les di las gracias y les animé a continuar su trabajo, que se inscribe en la larga tradición de la Iglesia de respeto, educación y formación de las nuevas generaciones".
La casa de reposo para ancianos, que visitó la tarde del sábado, "es –continuó– signo de la gran consideración que siempre ha tenido la Iglesia por los ancianos, así como expresión del compromiso de los católicos británicos en el respeto por la vida, sin tener en cuenta la edad o las condiciones".
"El punto culminante de mi visita al Reino Unido fue la beatificación del Cardenal John Henry Newman, un hijo ilustre de Inglaterra. Estuvo precedida y preparada por una vigilia de oración especial la noche del sábado en el Hyde Park de Londres. A la multitud de fieles, especialmente jóvenes, volví a proponer la figura luminosa del Cardenal Newman, intelectual y creyente, cuyo mensaje espiritual se puede resumir en el testimonio de que el camino de la conciencia no es un cerrarse a sí mismo, sinoapertura, conversión y obediencia a Aquel que es el Camino, la Verdad y la Vida".
Finalmente el Papa subrayó que "este viaje apostólico ha confirmado en mí una profunda convicción: que las antiguas naciones de Europa tienen un alma cristiana, que forman una unidad con el ‘genio’ y la historia de sus respectivos pueblos, y que la Iglesia no cesa de trabajar para mantener despierta continuamente esta tradición espiritual y cultural".
En su saludo en español, el Santo Padre se dirigió de manera particular "a los sacerdotes del Pontificio Colegio Mexicano, en Roma, y a los fieles provenientes de Medellín. Os invito a agradecer a Dios los numerosos frutos apostólicos de mi reciente visita a Reino Unido. Muchas gracias".



miércoles, 22 de septiembre de 2010

LA VIDA ES COMO UN RÍO



AQUEL RECODO DEL RÍO


Aquel recodo que serpea y llora
cuando bravo y cruento corre el Río,
quisiera que una gota de albedrío
le diera la verdad que tanto implora.

Quisiera que su cauce tan bravío
se hiciese quieto y manso con la Aurora,
para regar de amor la verde flora
sin sembrar a su paso el extravío.

Dejar su fruto avulso en la ribera
y allí la paz y la verdad que grita,
como el trigo lo da limpio en la era.

Como la luz que en la pupila habita,
haciendo del invierno primavera
y altar que eleva una oración bendita



Luis Madrigal





En la fotografía de  arriba, un recodo del Río Bernesga, a su paso por el pueblo de Cuadros (León)
 

ESTE OTOÑO ES VERDADERO

No sé por qué, ni quizá podré saberlo nunca  -sin duda cosas de los astros-  hace ya algunos años que creí vivir la Primavera en Otoño y el Otoño en Primavera... Pero, al fin se impone la cordura. Bueno, en realidad, es todo lo contrario, porque "cordura" ("cor-cordis") es término, o expresión, directamente ligada al corazón y, sin embargo, desde siempre se la asocia al cerebro. En consecuencia, lo que se impone es la triste sensatez, esa amarga virtud de aceptar "lo que tiene que ser", por razones que nada tienen que ver con el corazón. Bien, en cualquier caso, aquí está ya el Otoño, y esta vez, para mí, es ya sin duda una muestra evidente del más gélido Invierno. Oigamos a Vivaldi. Quizá "el tronco junto al hogar", pueda aliviar los rigores del hielo y la escarcha. Que disfrutéis todos, queridos amigos, de una cálida Primavera.  Luis Madrigal