viernes, 11 de febrero de 2011

CANTO DESESPERADO AL IMPOSIBLE (EPÍLOGO EN TRECE POEMAS) (IX)








IX



TIENDO MI PASO ENTRE LAS SOMBRAS


Cuentan las horas minutos
y los minutos las horas.
Huye el tiempo y deja tras sus huellas en el alma,
arrugas, como surcos en las manos,
para sembrar amarguras;
cicatrices aún abiertas
que transpiran dolor y abatimiento.
La existencia, reclama su doloroso peso
y extiende su memoria, en punto omega,
mientras el cielo se puebla de plomizos tapices
que ocultan por completo la luz,
para que el camino se haga más oscuro.
Entre sombras, tiendo mi paso
sin saber donde alcanza la pisada,
ni cuántos serán ellos, hacia el horizonte
en el que el sol, al fin se alce sobre la mirada,
clara y lejana,
hasta alcanzar la infinita y eterna Luz.



                                                           Luis Madrigal




jueves, 10 de febrero de 2011

ELLOS SE ENTENDERÁN POR NOSOTROS



Este humilde Blog siente la obligación moral de suspender, o hacer un breve paréntesis, en la serie de poemas que viene publicando para ofrecer a todos quienes a él se acercan un documento que acabo de recibir  -tan sólo hace unos minutos-  y que me envía un buen amigo, alguien que también suele asomarse de vez en cuando a estas páginas, según suele decirme. Cuando la mayoría de las Conferencias internacionales, dedicadas a la paz, a la no proliferación nuclear, al cuidado y conservación de la atmósfera y de la naturaleza, a la reducción de la miseria y el hambre en el mundo, suelen terminar en impotentes y decepcionantes fracasos, dos animales, un perrito y un delfín, son capaces de protagonizar las escenas que inmediatamte ardo en deseos de ofrecer. También interviene en ellas, un tiburón, signo del mal, de la voracidad, del egoísmo, la explotación y la crueldad hacia los más débiles y humildes.. Es un mero simil, pero trasladen ustedes la escena al ámbito humano y puede que adviertan una notable diferencia de comportamiento. Ya tenía yo algunas sospechas acerca de la posible existencia de algún grado de psiquismo en los animales, desde que hace años, en mi casa de campo, vi cómo una gatita, que había perdido sus cachorros al ser sepultados involuntariamente por una excavadora, se pasó, noche tras noche, durante más de una semana, rodeando y dando vueltas, mientras maullaba desgarradoramente, en torno al lugar en el que ella los estaba criando. Pero, tras lo que acabo de ver, estoy a punto de afirmar rotundamente que la sensibilidad, la ternura, el amor, es tal vez más propiedad propia de algunos animales que del hombre, esta fiera urbana, egoísta y malvada, respecto a la cual Thomas Hobbes se quedó corto, al compararlo con el lobo. Debió hacerlo con las serpientes más venenosas. Ellos, no, algunos en particular, como este perrito, como este noble delfín. Ya me he planteado yo también hasta que punto la mano del hombre, la técnica, ha podido influir en la filmación de estas escenas, pero aún así. Si es cierto que sólo el amor puede salvar al mundo de tantas catastrofes, y me parece indudable que así es, yo ya estoy a punto de no confiar en los hombres, sino en los perros y en los delfines. Ellos se entenderán perfectamente y, más que de los insectos, como se ha dicho, de ellos ha de ser el mundo. ¡Cuánta razón tenía también aquel pobrecillo de Asís! Luis Madrigal.-



En la fotografía de arriba, los perros de nuestra amiga y colega Mariana Mongeli, en Arrecifes (República Argentina), a los que tan sólo falta hablar y que estoy seguro son tan sensibles y amorosos como su dueña

CANTO DESESPERADO AL IMPOSIBLE (EPÍLOGO EN TRECE POEMAS) (VIII)




VIII



HE MUERTO SÓLO CON MI PESO

Pasan y pasan horas, pasa el día...
Eternos pasan años por entero
sin que quiera olvidarte. Y por ligero
pudiera ser el paso, la alegría

más bien será, sin ti, melancolía,
peso abatido en un solar austero,
sin recibir la luz de aquel lucero
que transpasaba ayer mi celosía.

Quiero morir tan sólo con mi peso...
Y solo, sin más aura que la nada,
seré una herida eterna en cuerpo ileso,

seré como alma en pena enamorada
que busca sin que encuentre nunca un beso
de labios que no están en mi alborada.



Luis Madrigal





En la imagen de arriba "Sísifo", de Tiziano, acompañado
de la célebre canción eslava "Los remeros del Volga"

miércoles, 9 de febrero de 2011

CANTO DESESPERADO AL IMPOSIBLE (EPÍLOGO EN TRECE POEMAS) (VII)





VII



LO QUE FUE DEVENIR HOY ES PASADO


Azota el frío el rostro, ya aterido,
y el desamor el alma, que se hiela
por falta de calor, cuando una vela
palpitó un día junto al pecho herido.

¡Cuánto te pude  -amor-  haber querido...!
si el tiempo, que es misterio, ayer congela
su veloz paso y el espacio anhela
unir la tierra al Mar embravecido.

Hoy ya el tiempo no está. El Mar separa
lo que fue devenir y hoy es pasado,
para afligir mi alma acongojada

por lo que pude amar y no he amado,
si cuando aquella vela, ya apagada,
junto a su ardiente llama hubiera estado.



Luis Madrigal



martes, 8 de febrero de 2011

CANTO DESESPERADO AL IMPOSIBLE (EPÍLOGO EN TRECE POEMAS) (VI)






VI



VIVÍA PARA TI


Vivía para ti, sin ser tú mía
y te veías conmigo cada hora,
como a la luz, al despuntar la aurora,
encendían tus ojos cada día.

Por mí veía esos ojos... La alegría
por ti llenaba mi alma, aquí y ahora,
porque nunca era tarde ni a deshora
sin que pudiera ser lo que sería

si una nube, que al sol pone su velo,
se desvanece al fin, y al fin se oculta,
dejando transparente todo el cielo.

Tan sólo aquella luz mi alma exulta...
¡Que el cielo fuiste tú, yo sólo el suelo
 el que ahora, sin ti, hoy me sepulta!



Luis Madrigal







lunes, 7 de febrero de 2011

CANTO DESESPERADO AL IMPOSIBLE (EPÍLOGO EN TRECE POEMAS) (V)




V


SIEMPRE VIVISTE EN MÍ


Siempre vivías en mí e ibas conmigo,
al despuntar la luz y con la luna.
Tu recuerdo era mi única fortuna,
pese a que el mío no esté ya contigo.

Sin saber dónde estás, soy un mendigo
que busca sin hallar... Y sólo hay una
senda que recorrer: A mi alma ayuna,
no le cansa vagar sin más abrigo.

Un vacío sin fondo se hace pleno
cuando pienso que nunca podré verte
y he morir de angustia por ti lleno.

Aun sin dejar por eso de quererte,
como la paja antes ha sido heno,
sólo, sin ti, me queda ya la muerte.



Luis Madrigal





domingo, 6 de febrero de 2011

CANTO DESESPERADO AL IMPOSIBLE (EPÍLOGO EN TRECE POEMAS) (IV)




IV


ERA YA TARDE


Ya no estás... Lo veo y me resigno.
Advierto tu latir lejano, en otros campos
cercanos a mi soledad ,
pero ya no puedo contemplar los tuyos
cuajados de amapolas;
ni tu cuerpo de aire,
entre las divinas aguas
que te bañaban y enzulzaron tu vida.
Dulces aguas, que sintieron contigo
tu despertar al nundo,
cuando agradeciste la vida 
en el ocaso de un día de Primavera,
para mí ya Otoño,
sin que, al otro lado del Mar,
yo pudiera saberlo.
Después lo supe... Ya era tarde,
muy tarde, muy tarde y, en el reloj del comos,
se abrió un vacío sideral
que nunca podrá cerrarse
y, cual agujero negro
de una galaxia misteriosa e infinita,
dispara la luz fuera del alcance de mis ojos,
para sumirme en la oscuridad,
rodeando mis horas
de añoranza y tristeza.



Luis Madrigal