viernes, 11 de marzo de 2011

¿QUIÉN HA SIDO...?



Se lo pregunto a los que, con más odio que compasión, lo preguntaban, dando miserables gritos, en aquellas odiosas manifestaciones... Incluso a los mismos que interrumpieron violentamente la llamada "jornada de reflexión" en la víspera de las Elecciones Generales, para dar un vuelco radical a los propósitos y pronósticos electorales. ¿Quíen ha sido?. ¿Quién fue...? ¿Aún no lo saben? ¡Cuántos motivos! Para sospechar y deducir, racionalmente, que los que, moral y económicamente, ya casi han arruinado a España, no andaban ese día demasiado lejos... de los que hicieron explotar las bombas. Pero, ya dijo Plutarco, al comentar la trágica Batalla de Queronea, con el río lleno de sangre y de cadáveres, que "Si el vencido llora, el vencedor perece". Lo más trágico sin duda es que, sobre la sagre de aquellos cerca de dos centenares de españoles inocentes, pueda resposar el hambre y la miseria de casi todos los demás. ¡Malditos...! Yo os maldigo.


Luis Madrigal







jueves, 10 de marzo de 2011

Música Culta (XXXIX) Antonio CALDARA (1670-1736)

Antonio Caldara
Venecia, 1670 – Venecia, 1736

Compositor italiano, autor de cerca de cien óperas, entre ellas de la titulada “Il più bel nome”, que se estrenó en Barcelona en el año 1708, constituyendo la primera ópera italiana representada en la Península Ibérica. También es el autor de óperas tan importantes como “Dafne”, que se estrenó nada menos que en Salzburgo, o “Adriano in Siria”, estrenada en Viena. Con anterioridad y sucesivamente, fue violonchelista, en la Basílica de San Marcos de Venecia, su Ciudad natal; Maestro de Capilla de Mantua y compositor de cámara de Carlos III, el Archiduque Carlos, luego Carlos VI, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Compuso asimismo cantatas, madrigales y sonatas y numerosas aportaciones a la música vocal. Por razón de las fechas cuaresmales, traemos aquí hoy “Crucifixus”, a 16 voces; “Si piangete pupille dolenti”, con la intervención de la gran soprano Cecilia Bartoli, y “Maddalena ai piedi di Cristo”.







UNA VIDA MÁS SOBRIA Y AUSTERA




EL PAPA SEÑALA EL CAMINO



VATICANO, 09 Mar. 11 / 10:38 am

En la Audiencia General de esta mañana el Papa Benedicto XVI alentó a los católicos a esforzarse en Cuaresma -que se inició ayer con el Miércoles de Ceniza- por convertirse cada vez más a Cristo a través de la liturgia y la práctica intensa del ayuno, la oración y la limosna.
El Santo Padre afirmó que "la Cuaresma es un camino, es acompañar a Jesús que sube a Jerusalén, lugar de la realización del misterio de su pasión, muerte y resurrección; nos recuerda que la vida cristiana es un camino por recorrer, que consiste no tanto en una ley que cumplir sino en la persona de Cristo, a quien hay que encontrar, conocer y seguir. Hay una palabra clave que se repite con frecuencia en la liturgia para indicar esto: la palabra “hoy”, que debe entenderse en el sentido original y concreto, no metafórico. Hoy Dios nos revela su ley y nos da a elegir entre el bien y el mal, entre la vida y la muerte".
El Papa dijo además que “Hoy el Cristo que murió en el Calvario y resucitó de entre los muertos, ha subido al Cielo y está sentado a la derecha del Padre, hoy se nos ha dado el Espíritu Santo, hoy es tiempo favorable. Participar en la Liturgia significa entonces sumergir la propia vida en el misterio de Cristo, en su permanente presencia, recorrer un camino en el que entramos en su muerte y resurrección para tener vida".
En los domingos de Cuaresma, prosiguió, se vive un itinerario bautismal para hacer que nuestras vidas recuperen las exigencias y los compromisos adquiridos con este sacramento, que es la base de nuestra vida cristiana. El primero, llamado Domingo de la tentación porque presenta las tentaciones de Jesús en el desierto, nos invita a renovar nuestra decisión definitiva de Dios y afrontar con valentía la lucha que nos espera para permanecer fieles. El segundo domingo es el de Abraham y la Transfiguración y como Abraham, padre de los creyentes, nosotros también estamos invitados a salir de nuestra tierra, a dejar la seguridad que hemos construido, para poner nuestra confianza en Dios. La meta ya se entrevé en la transfiguración de Cristo, el Hijo amado, en el que también nosotros nos convertimos en 'hijos de Dios'". En el tercer domingo está la Samaritana: Como Israel en el Éxodo también nosotros recibimos en el bautismo el agua que salva. Jesús dice a la Samaritana que tiene un agua de vida, que apaga cualquier sed: un agua que es su mismo espíritu. El cuarto domingo nos hace reflexionar sobre la experiencia del ciego de nacimiento. En el Bautismo somos liberados de las tinieblas del mal y recibimos la luz de Cristo para vivir como hijos de la luz. Por último, el quinto domingo presenta la resurrección de Lázaro. En el Bautismo hemos pasado de la muerte a la vida y nos volvemos capaces de agradar a Dios, de hacer que muera el hombre viejo para vivir del Espíritu del Resucitado.
El itinerario de la Cuaresma, explicó luego el Pontífice, se caracteriza por el ayuno, la limosna y la oración. El ayuno significa la ausencia de alimento, pero comprende otras formas de privación para una vida más sobria. Pero todo esto no alcanza a la realidad plena del ayuno: es el signo externo de una realidad interior, de nuestro esfuerzo, con la ayuda de Dios, de abstenernos del mal y de vivir el Evangelio. No ayuna verdaderamente quien no sabe nutrirse de la Palabra de Dios".
Seguidamente Benedicto XVI señaló que: "El ayuno, en la tradición cristiana, está ligado más estrechamente a la limosna" y dijo que "San Gregorio Magno recordaba, en su Regla Pastoral, que el ayuno se hace santo por las virtudes que lo acompañan, sobre todo por la caridad, por cada gesto de generosidad, que da a los pobres y a los necesitados el fruto de nuestra privación".
La Cuaresma, además, es un tiempo privilegiado para la oración. San Agustín dice que el ayuno y la limosna son 'las dos alas de la oración', que le permiten tomar más fácilmente tomar impulso para llegar hasta Dios.
La Iglesia sabe que, por nuestra debilidad, es fatigoso hacer silencio para ponerse ante Dios, y tomar conciencia de nuestra condición de criaturas que dependen de Él y de pecadores necesitados de su amor, por esto, en Cuaresma, invita a una oración más fiel e intensa y a una prolongada meditación sobre la Palabra de Dios.
En español, el Santo Padre alentó a "acoger la invitación de Cristo a seguirlo de un modo más decidido y coherente, renovando la gracia y los compromisos bautismales, para que revistiéndoos de Cristo, podáis llegar renovados a la Pascua y decir con San Pablo 'vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mí'. Deseo a todos una santa Cuaresma".


miércoles, 9 de marzo de 2011

AL INICIAR LA CUARESMA... SÓLO UN SONETO A LA FE



SÓLO CREO


No lo puedo saber, pero lo creo
y mi creer es claro, no estoy ciego.
Sacramento, es “apuesta” y abro el juego
por lo que nunca vi, mas ahora veo.

Hundido en tierra, sin alas aleteo…
A la razón, no tengo más apego
que del que de ella grita con sosiego
de tu gloria, Señor, ser yo apogeo.

La materia, al andar, si miro al cielo,
y a mi fiero rugir, sin más detesto.
¡Que busco entre mis lágrimas consuelo…!

El Espíritu sopla, y yo contesto
con plena libertad desde este suelo.
Y mantengo la apuesta… ¡Ahí va mi resto!



Luis Madrigal






  
"Dios con nosotros está". Canto cuaresmal de la Iglesia Ortodoxa,
cantado por el Coro de la Catedral de San Jorge
(Del disco "Salmos y Alabanzas)



 

martes, 8 de marzo de 2011

MAÑANA ES MIÉRCOLES DE CENIZA




 La ceniza, del latín "cinis", es producto de la combustión de algo por el fuego. Muy fácilmente adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido traslaticio, de humildad y penitencia. En Jonás (3,6) sirve para describir la conversión de los habitantes de Nínive. Muchas veces se une al "polvo" de la tierra: "En verdad soy polvo y ceniza", dice Abraham  (Gen. 18,27). El Miércoles de Ceniza, el anterior al primer domingo de Cuaresma  -tal vez la mayoría de las gentes de hoy, lo entenderán mucho mejor diciendo que es el que sigue al carnaval- se realiza el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente (fruto de la cremación de las palmas del año pasado). Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión, como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar a la novedad de la vida de Cristo.

Diversas han sido, con el tiempo, las expresiones del sacerdote que impone la ceniza. Siempre recordaré la de mis años de niño: "Memento homo qui a poluis eris et a poluis reverteris". Acuerdate, hombre, (pero si yo sólo era un pobre niño, atemorizado) de que polvo serás y en polvo te convertirás. Demasido trágico. En los últimos tiempos, ha prevalecido esta otra: "Arrepiéntete y cree en el Evangelio". Esto ya no se decía en latín. Bueno, bien. Pero, la fórmula que a mí más me gusta es la que pronuncia la propia persona que recibe la ceniza, antes de que el sacerdote se la imponga: "Me arrepiento de todos mis pecados". Y el sacerdote responde: "Que Dios te dé un corazón nuevo..." Esto, me gusta mucho más. Me gusta, porque siendo yo tan débil y miserable, tan pronto a dejarme llevar por las más bajas pasiones, siento en ese momento la necesidad de pronunciar desde lo más hondo de mi ser tales palabras, y de oír que alguien, intermediario entre los hombres y Dios, pide para mí un corazón nuevo. Naturalmente, menos duro, mucho más tierno, más humano, más cerca de mis hermanos los hombres, todos ellos hijos de Dios. Que por eso precisamente lo son, porque todos los hijos de un mismo Padre, sean buenos o malos, son hermanos. Luis Madrigal.-



domingo, 6 de marzo de 2011

¡LOS PASTORES IBAN DESDE LEÓN...!



Querida Aída, querida amiga guatemalteca, aun sin conocerte. No es necesario que aportes nada en cuanto al origen de tan bella canción. Yo, ya lo sabía, e incluso dejé ayer una pista, al contener anexo el vídeo que tuve el honor de ofrecer, junto a otros similares, el que hoy se publica en esta entrada. ¡Fíjense, fijaos, en lo que dice la señora o señorita que presenta el video que hoy se inserta al pie de este mismo texto…! Y ella no es leonesa, como tampoco lo es el Coro, porque si lo fuese sabría muy bien quién fue “E.G. Pastrana”, como ella dice. Eduardo González Pastrana, fue un padre agustino que, más tarde, dirigió los “Coros del SEU” leonés, allá, nada menos que por los años 40-50, cuando yo era un niño de muy corta edad. “El Padre Eduardo”, como era conocido en toda la Provincia de León, compuso, en unión de otras muchas, esa canción que, a su vez, rescató de las mismas entrañas del pueblo, armonizándola y retocándola, como también otros han hecho más tarde. Ayer mismo, oíamos la hermosa versión de Ismael Serrano, que ha llegado (seguro que ya lo había hecho antes) hasta Méjico, donde ayer ha emocionado a nuestra corresponsal y amiga Sandra Figueroa. Muchas gracias, Sandra. Lo lamento mucho por Soria, Segovia, la Sierra de Albarracín, Cuenca, Burgos, La Rioja… Extremadura, tierra querida para los leoneses, por los vínculos entrañables que a ella nos unen, no necesita sentimiento alguno. Ya ayer lo dije. En especial, lo siento por la turolense Sierra de Albarracín, cabeza de la Serranía de su mismo nombre, sede agreste de los Montes Universales, montaña casi inaccesible; cuna de los ríos Tajo, Júcar, Cabriel, y Gallo, que se extiende hasta Molina de Aragón… Guadalaviar,  que se transforma en Turia… Jiloca,...  Todos ellos forman una de las más extensas redes hidrológicas de España, donde se hermanan, en fraterna unidad, los pinos, sabinas, arces y robles, intercalados de verdes prados y árboles de ribera junto a los ríos. Grande y noble tierra de Aragón, co-fundador de España. Pero, ni por esas. La hermosa canción “Ya se van los pastores”, es una canción rigurosa y únicamente leonesa. Lo fue siempre, porque así tenía que ser. Luis Madrigal.-



sábado, 5 de marzo de 2011

¿DESDE DÓNDE IBAN LOS PASTORES...?



La canción popular española, “Ya se van los pastores…”, ha suscitado siempre, según he podido observar, la disputa de su enigmático origen. En efecto, creo haber oído, o incluso leído, no recuerdo bien, que son varias las regiones españolas que aspiran a ser la cuna de esta preciosa canción. Aparte de mi pequeña patria, en la Montaña leonesa, donde dan por descontado que se originó allí, otras diversas nobles tierras sostienen idéntica afirmación, Soria, Segovia, la Sierra de Albarracín, Cuenca, Burgos, La Rioja… ¡Incluso la misma Extremadura! Y esto último si que no puede ser, en modo alguno. No es posible, porque la propia canción dice a dónde van los pastores. Y van precisamente  “a la Extremadura”, con lo cual no es posible, lógicamente, que la canción se haya originado allí donde los pastores van, porque, en tal caso, debería decir, “Ya vienen los pastores…”. Ello, en mi humilde opinión, descarta por completo a la sufrida y heroica tierra extremeña, patria de tantos grandes españoles. En pura hermenéutica jurídica, ha de prevalecer el primer tipo, o grado, de entre todas las interpretaciones, si hemos de acudir a la vía judicial para dar a la cuestión carácter contencioso y ventilar de una vez por todas el caso controvertido. Y tal interpretación primera es la puramente gramatical, o lógico-gramatical. En efecto, la canción dice a dónde van los pastores, pero no dice en cambio de dónde vienen. Silencio total y absoluto, tanto en su título como en todas y cada una de sus bellas estrofas.


Yo, soy leonés y, sinceramente, me encantaría que hubiese sido en León donde la canción cobró vida, pero (después de todas las canalladas que a León han hecho siempre los malditos políticos, desde el siglo XIX, aunque el último en crucificarle fue precisamente un falangista leonés del más puro acento franquista, convertido urgentemente en “demócrata”) tampoco voy a romperme la cara con nadie por esta cuestión. Me parece mucho más civilizado acudir a algunas fuentes documentales, pocas, en las que poder hallar la luz para que pueda cobrar fundamento mi deseo. Y esas fuentes, precisamente, son extremeñas y en consecuencia altamente fidedignas, porque es lógico que en Extremadura, puestos a jugar limpio -y Extremadura es una tierra muy honrada- pudieran saber muy bien allí desde dónde llegaban aquellos pastores, y también a dónde volvían, a dónde regresaban después de haber llegado, tras unos meses, los del invierno, a las dehesas extremeñas. Para ello, es preciso bucear en los antiguos papeles que vieron el origen y posterior desarrollo de la trashumancia, antes y después de la Mesta.

“Trashumar”, es palabra de origen puramente latino (trans, de la otra parte, y humus, tierra). En primer término, se predica del ganado, preferentemente lanar, aunque también de otras especies y, en este sentido, significa “pasar desde las dehesas de invierno a las de verano, y viceversa”. Naturalmente, el ganado, las ovejas, no pueden viajar solas, sino que necesitan unos conductores, sus pastores, que las guían por lo lugares más saludables y benignos. No en vano, Nuestro Señor Jesucristo, es el “Buen Pastor” por excelencia.


En un documentado estudio sobre el “Componente histórico de la Trashumancia en Extremadura”, se afirma que, tras la protohistoria de los procesos trashumantes, protagonizados por los pueblos ibéricos prerrománicos (vetones, lusitanos y turdetanos), los romanos, visigodos, árabes, y también durante la Reconquista y después de ella, la verdadera organización de la trashumancia no se produce hasta la agrupación de las diversas asociaciones gremiales, llamadas “mestas”, en el “Honrado Consejo”, o Consejo de la Mesta, en 1273, bajo el Rey Alfonso X El Sabio. Ello cobró notable importancia en la explotación del potencial ganadero extremeño, merced a la afluencia hacia los lugares de frescos y abundantes pastos en verano, para regresar a Extremadura en los meses de invierno. A su vez, no sólo los grandes imperios ganaderos, los de la Nobleza y las Órdenes religiosas, practicaban la trashumancia. También lo hicieron los pequeños y humildes propietarios de ganado y rebaños de dentro y fuera de Extremadura, en un flujo continuo verano-invierno muy intenso.
Y son los propios extremeños quiénes nos dicen desde dónde llegaban los rebaños, fundamentalmente desde el Norte, a los pies de la cornisa cantábrica. En dicho estudio, se dice que, en el “Avance sobre la riqueza pecuaria en 1891”, la provincia de Badajoz se lamenta de que: “Aquellos innumerables rebaños que antiguamente venían de León… desde los meses de Octubre hasta Abril… hoy ya casi por completo han desaparecido”. Es cierto que también se citan otros lugares, pero, en primer lugar, y de forma innumerable   -según se dice-   los rebaños de ovejas venían de León, procedían de las montañas leonesas, en casi todos los partidos judiciales de Cáceres y en nueve de los quince de Badajoz. Precisamente por ello, en el mes de Mayo de 1836, la Asociación General de Ganaderos del Reino, que había sucedido ya a la Mesta, solicitó tarifas especiales a la compañía ferroviaria MZA, que se había extendido rápidamente hasta hacerse con las principales líneas férreas de Extremadura, para transportar entre Cáceres y Astorga el ganado que habría de dirigirse a la zona de Babia, en la Montaña occidental leonesa. Unos treinta y tres años más tarde, el Estado decreta la creación de la Compañía Nacional de los Ferrocarriles del Oeste, cuyo trazado de explotación va a discurrir a través de la llamada “Ruta de la Plata” que, partiendo igualmente de Astorga, y a través de Zamora, Salamanca, Plasencia y Cáceres, llegará por Valencia de Alcántara hasta la Frontera con Portugal.

Tradicionalmente, al hablar de trashumantes, los propios extremeños distinguían entre los “serranos”, procedentes de las áreas de montaña del Sistema Ibérico y los “montañeses”, distribuidos por los Montes de León, incluyendo las sierras sanabresas y palentinas que los delimitan. Y es muy significativo al respecto el testimonio del alcalde mesteño, Manuel del Río, que no sólo distinguía también entre los trashumantes leoneses y los sorianos por las diferencias de sus respectivos ámbitos, sino porque aunque: “Se ha dicho que los sorianos son más antiguos que los montañeses en el pastoreo de ganado trashumante, no se puede negar que las disfrutan más los montañeses.” 



Bien, hasta aquí he podido llegar yo, sin pasión alguna. Espero que algún posible lector de otros lugares, pueda aportar, en su caso, otros argumentos. Un cordial saludo a todos los pastores de ovejas del mundo. Luis Madrigal.-