viernes, 25 de mayo de 2012

TRES SEGUIDILLAS A LA ALTURA




I

Me asomaré ahora en Mayo
a mi ventana
para ver desde lo alto
correr el agua.


II

La canción que cantaba,
ya no la tengo…
Se escondió en la maraña
del pleno Invierno.


III

Una escalera muy alta
yo no la quiero…
¡Sólo quiero tu alma
para ir al cielo!



Luis Madrigal





miércoles, 23 de mayo de 2012

PARA CRUZAR EL MAR



CUANDO TE DUERMAS


Cuando te duermas, sueña que te canto
y así tu sueño, como espiga de oro,
llegará al cielo… Allí bajo su manto,
no sabrás si yo río o, tal vez, lloro.

Ni sabrás, como ayer, cuánto es mi llanto;
si mi dolor punzante es indoloro…
Si algún ciprés, allá en el Camposanto,
sube al cielo, buscando el gran tesoro.

Entre hojas secas, de color rojizo,
tu sueño vendrá a mí y, sobre las olas,
a la otra Orilla, cruzará plomizo

el eco de mi voz… Las caracolas
de tu playa dirán que, sin tu hechizo,
vive sola mi alma, entre horas solas.



Luis Madrigal
 
 
 
 

martes, 22 de mayo de 2012

CUANDO NO LLOVÍA



BAJÉ UN DÍA A LA PLAYA

Bajé ayer a la playa y, en su arena,
vi unas huellas que no podían ser tuyas…
¡No viniste…! Ni pude tomar tu cintura,
ni tú apoyar la cabeza sobre mi hombro,
juntas nuestras manos,
temblando  -como la luna sobre el mar-
al escuchar el cadencioso sonido de las olas…
¿Para qué quiero otras huellas, en cualquier playa,
si no son las de tus pies,
descalzos y enamorados del alfombrado sábulo?
No volveré otra vez, ni nunca…
Subiré a la Montaña,
por si, desde su soberana altura,
puedo divisar, quizá por un milagro,
tus gigantescas cumbres nevadas
y, a sus pies, entre verdes frondas azuladas,
ese espejo sobre el que la luna,
en las noches de verano,
deja caer soñolienta su rayo de plata,
mientras danzan las Hadas.


Luis Madrigal




MIENTRAS LOS DÍAS PASAN





CANCIÓN ENTRE EL VIENTO Y LA LLUVIA


I

Oigo sonar el viento
tras el cristal que ampara mi tristeza…
Su ronco son me dice
que no sufra ni llore y, su camino,
será mi fortaleza.

II

Veo caer la lluvia
que se desliza suave por las ramas
de un árbol que tapiza
de verde su color en la mañana.
Sabe que no me amas…

III

Que nunca me amarás,
pero me impulsa firme a recordarte…
Yo, pienso en ti y no olvido,
alzo mi voz mientras suspiro y clamo:
Quizá podré olvidarte…


Luis Madrigal




viernes, 18 de mayo de 2012

PROSA POÉTICA (XVI)





LOS VIEJOS RECUERDOS

Trae hoy sabor el viento de lejanos recuerdos, sin duda inconscientemente almacenados en el archivo de la memoria, sin orden ni distinción. Como si cada uno de ellos fuese el primero que quisiera salir, en una especie de cuello de botella, donde se acumulan, presionando uno sobre otro. Pero hay que distinguir. La mente humana, no sólo contiene ese “archivo de negativos”, en el que consiste la memoria, sino también una poderosa y sutil “cámara fotográfica” que alberga dentro de sí la inteligencia, capaz de discernir tras el paso del tiempo, además de entre el bien y el mal, entre la soledad y la compañía; el miedo y la angustia; la alegría y la diversión; la risa y el llanto; el canto y la canción… No todo es lo mismo. Unas veces, los recuerdos resultan similares, análogos; otras, colaterales o marginales; algunas, justamente lo contrario de lo que se creyó vivir, y sentir, porque la vida siempre va acompañada del sentimiento. No sólo eso, sino que, si vivir es algo, tan sólo es sentimiento, pura y únicamente. Nada es lo suficiente, no reviste suficiente entidad, para acompañar al sentimiento. Por el contrario, el sentimiento acompaña a todas las cosas, a cada una de nuestras vivencias. Y al acudir hoy, no sé por qué, tan precipitada y desordenadamente a mi memoria, tantos y tan señeros recuerdos -sin relación entre sí, sin cronología alguna, como si el tiempo no obedeciese tampoco a la idea de orden-  ni el mismo viento que los trae sabe nada de ellos, ni de lo que yo sentí entonces, mientras discurrían. Yo, sé menos aún. Tan sólo sé que pasaron y ya nunca volverán.


Luis Madrigal

Madrid, 16 de Marzo de 2012
10,56 horas



miércoles, 16 de mayo de 2012

PROSA POÉTICA (XV)



ANOCHE DESCUBRÍ UNA BLANCA ESTRELLA

Anoche, entre la vigilia y el sueño, en esa hora mágica que a veces parece mecernos dentro de nosotros mismos, descubrí una estrella blanca. Era muy joven, pese al transcurso de los años… Las estrellas, no envejecen a la velocidad en que lo hacemos los humanos. Cuando alcanzan su culmen de luz, paulatinamente, van transformándose en gigantes rojas y, por último, en blancas enanas. Después, desaparecen del firmamento, del cosmos, porque nada es eterno, excepto la Gran Estrella del universo y de la Historia, que a todas las demás alienta y conduce, prestándoles su substancia tras el final del tiempo. La que yo tuve la fortuna de descubrir anoche, por pura casualidad  -en el fondo pienso que nada es casual- o de improviso, mientras medio observaba casi distraídamente el firmamento, aunque era blanca, muy blanca, aún no temía ni pensaba para nada en su desaparición. Por el contrario, era todo un armonioso canto de energía y de vida. Sus intensos destellos de alegría y de ilusión, contagiaron en lo más profundo mi corazón y, aunque sin duda se hallaba muy lejana, sentí que la distancia sideral se comprimía, hasta acercarme tanto a ella que su luz me pareció transfiguraba mi mente y su eterna esperanza ponía alas a mi cuerpo, desvencijado y sombrío, convirtiéndolo en un haz de luz.

Luis Madrigal

Madrid, 16 de Mayo de 2012



A Doña Irma-Inés Tschopp