miércoles, 9 de abril de 2014

MEDIADA LA SEMANA DE PASIÓN



SE ACERCA YA EL DOBLAR DE LAS CAMPANAS

Y PRONTO SERÁ LA LUZ MÁS PURA

Pronto  -ya eternamente-  la luz pura
caerá sobre la sombra, en luna llena.
Para librar del hombre toda pena,
otro Hombre ha de abrazarse a la más dura.

Muerte hallará por mí… Tanta hermosura
será escarnecida, y la condena
suspendida en el aire… La cadena
rota será. Indultada por la Altura.

Se oyen ya en el albor pasos sin ruido,
cornetas y tambores que redoblan;
lágrimas entre cirios que han huido

del dolor de aquel Monte, mientras doblan
campanas en las torres y el quejido
de sus manos y pies los clavos roblan.


Luis Madrigal



miércoles, 2 de abril de 2014

EL HIMNO NACIONAL DE ESPAÑA




Ya hace algún tiempo, venía yo estando persuadido de dos cosas en relación con el Himno Nacional de España, pero creo haber llegado a estar totalmente convencido de que he superado la persuasión para alcanzar la más firme convicción al respecto acerca de ambas. La primera de ellas es la de que, efectivamente, la teoría de que la “Marcha de Granaderos” le fue regalada, a su cuñado Carlos III de España, por Federico II de Prusia (Carlos estaba casado con la princesa prusiana María Amalia de Sajonia, hermana de Federico), es una pura y simple leyenda. Es decir, una mentira, revestida de solemnidad soberana, nunca mejor dicho. La mentira se extiende al Conde de Aranda, según se ha dicho falazmente embajador en la Corte prusiana. Pero, el Conde de Aranda no fue ministro de Carlos III, sino -bajo este reinado- Presidente del Consejo de Castilla a raíz del Motín de Esquilache, y posteriormente Secretario de Estado de su hijo Carlos IV. Tampoco fue nunca Embajador de España en Prusia  -Embajada que jamás existió- sino en París, ni tan siquiera pudo entrevistarse, en 1770, con el emperador prusiano, puesto que éste se encontraba firmando la paz con Rusia. Así que, acabemos ya de una vez. Eso del regalo de una marcha militar prusiana para que se convirtiese o fuese elegida como Himno Nacional de España, es simplemente falso. Tal vez, los promotores de la teoría pudieron basarse en que, efectivamente, existe una marcha militar prusiana que se llamó así, de esta misma manera, o parecida, Marcha de Granaderos, “Fridericus Rex-Grenardiermarsch”, pero el compositor de la misma fue Ferdinand Radeck, que vivió entre 1828 y 1903, y fíjense ustedes como suena:


¿Acaso tiene algo que ver, o se parece lo más mínimo, a nuestro Himno Nacional? Es evidente que no. De dar acogida a las muy diversas y legendarias teorías sobre el particular, habría que conectar las notas musicales de nuestro Himno  -que ciertamente no es tal, no es un himno-  nada menos que con el año 1547, durante el reinado de Fernando el Católico, cuando Enriquez de Valderrábano compuso la Pavana Real que, aunque no demasiado, guarda mucha mayor semejanza, como puede seguidamente observarse:


Y aún no se termina con el asunto del origen histórico del Himno español. También se ha pretendido, o al menos insinuado, que éste tuvo sus antecedentes, o sus precedentes, no ya sólo en la Cantiga 42 de Alfonso X El Sabio, sino incluso en la música hispano-árabe de entre los siglos XI y XII, encontrando dichas huellas en el filósofo y músico árabe Ibn Bayyah, llamado Avenpace. De la Cantiga, sí que dispongo de varias versiones, aunque me ahorraré ofrecer ninguna, ya que según creo tampoco concurre la menor analogía, pero, desde luego, de la música compuesta por el filósofo saraqustano  -que además de filósofo y músico, era también poeta, botánico, matemático y astrónomo-  yo al menos carezco de la menor referencia sonora, y en consecuencia lamento no poder ofrecer nada, pero de lo que sí estoy seguro es de que tal música arábiga, o andalusí, tendría aún mucho menos que ver al respecto.


He dado ciertamente un gran salto en el tiempo, aun irrespetuoso, para recoger la teoría según la cual incluso cabría atribuir la música de nuestro Himno a Giacomo Puccini, si tomamos como referencia el trasfondo musical, e incluso algunos redobles de tambor, al final del Acto 2º de su famosa ópera La Bohème, con la dificultad, eso sí, de que el día 1 de Febrero de 1896, fecha del estreno de esta obra operística en el Teatro Regio de Turín, ya llevaba varios siglos sonando nuestra Marcha de Granaderos, aunque faltasen doce años para que, primero el Maestro Pérez Casas, en 1908, y algunos más tarde el Maestro Francisco Grau, en 1997, la instrumentasen. Mucho más emotivo y rigurosamente histórico resulta, sin duda, que un ruso, Mili Balakirev, se fijase en nuestro Himno Nacional, mucho más que hoy lo hacen la mayoría de los españoles, en esta España amodorrada, materialista y mediocre que ahora mismo padecemos. En efecto, resulta conmovedor que cuando, en general, los españoles han sido siempre, tanto como a nuestra Bandera, refractarios a nuestro Himno  -quizá porque, como ya dije, no lo es-  tildando de “patrioterismo” el hecho fervoroso de descubrirse y ponerse en pie siempre que suene, en cualquier lugar, como lo hacen los ciudadanos de tantos pueblos, haya sido un músico ruso, antes incluso de que su compatriota Rimsky-Korsakov escribiese su “Capricho Español”, quien rindiese un auténtico homenaje a nuestro Himno, en sus variaciones “Obertura sobre el tema de una Marcha española”. Observen, por favor:


La segunda de las cosas, tal vez más importante, sobre la que creo también haber llegado a una conclusión definitiva por mi parte, es la de que, si no tanto como imposible de componer  -dados todos los avatares de nuestra Historia- resulta innecesario disponer de una letra, para que de verdad el nuestro pueda ser un himno, puesto que, en rigor, sólamente puede ser un himno aquello que se canta, aunque se entone mal. Pero tampoco es rigurosamente necesario cantar. Basta con escuchar y con sentir lo que se escucha. El sentimiento, no se expresa con palabras, sino con el corazón. Es así, porque es siempre el sentimiento lo que importa y éste no va asociado tanto a unos asertos, muchas veces inexactos, cuando no verdaderamente grandielocuentes o amenazantes y por ello casi siempre  ridículos. También sin cantar, la música que se escucha, tomada como un símbolo, puede estrechar a quienes lo escuchan, en el amor y respeto a lo que nos es común y a nosotros mismos. Por este motivo, personalmente, la sensatez me obliga a prescindir y olvidar todas las letras, sucesivamente compuestas. En 1843, por Ventura de la Vega; en 1927, por Eduardo Marquina; en 1928 (ocho años antes de la guerra civil, contra lo que se cree) por José María Pemán e incluso muy recientemente, en el período presidencial de Don José María Aznar, por el Comité literario formado por Jon Juaristi, Luis Alberto de Cuenca, Alberto Linares y Ramiro Fontes. De todas ellas, prescindo y de las que pudieran proponerse en un futuro. También yo mismo he escrito una letra para nuestro Himno, que es la que siempre canto interiormente, con el mismo o más sentimiento que lo hacen, por ejemplo, los holandeses al escuchar su Himno nacional. Y es curioso, el Himno Nacional de Holanda -del Reino de los Países Bajos-  es el único de todos los himnos nacionales del mundo que, en su primera estrofa, habla de España y además en términos de lealtad y de respeto: “Den Koning van Hispanje, heb ik altijd geëerd”. La traducción a nuestra lengua siempre me ha emocionado: “Y siempre he honrado al Rey de España”, dice Willem van Oranje-Nassau, Guillermo el Taciturno, y continúan cantando los holandeses.  Escuchen y vean ustedes también, si son tan amables:




Siendo español, casi hay que sentirse emocionado al escuchar el Himno holandés, que últimamente también canta una mujer hispánica, una argentina, como habrán podido observar. Tal vez, entona esa estrofa con mucha más emoción que los españoles escuchan nuestro Himno. En cualquier caso, insisto, no hacen falta palabras. Siendo español, o no siéndolo, basta con el amor a España.

Luis Madrigal


miércoles, 26 de marzo de 2014

ENTRE PESADAS SOMBRAS



BRILLARÁ AL FIN LA LUZ


Verde está el campo. Nubes en el cielo
presagian nuevas lluvias al poniente
que serán blancas perlas, la simiente
de doradas espigas sobre el suelo.

El viento canta alegre, con anhelo
de despertar del sueño, y tan valiente
que las nubes aparta. Sólo siente
la alegría que siembra bajo el velo.

Al fin, los días de luz verán la brisa
que desde el Mar envuelve dulce aliento
y las tardes de estío  -sin gran prisa-

correrán junto al sol. Serán cimiento
de la vida serena y de la risa
que alegrará en el alma el sentimiento.


Luis Madrigal





Arriba, preciosa fotografía de Jeff Woodard

lunes, 24 de marzo de 2014

AUNQUE HAYÁIS DE MORIR...



MORID CANTANDO

Secos arbustos, bajo cielo arado
de cirros que sorprenden a la altura
y que, en reseco suelo, en la bajura,
sentís vivo tormento a vuestro lado.

Pedid al cielo, siempre fiel aliado,
que derrame una gota con ternura
y, a vuestros pies, tan verde la hermosura
crecerá entre un suspiro enamorado.

Aunque hayáis de morir, morid cantando
y la muerte hará vida el dulce canto.
La noche oscura os hallará brillando

y un mar de estrellas, servirá de manto
si la muerte os encuentra suspirando
de tanto amor, de haber amado tanto.


Luis Madrigal



Arriba, fotografía de Chad Dittmar

domingo, 23 de marzo de 2014

LA SUPREMA ABNEGACIÓN DE LOS POLÍTICOS



Frente a la concepción aristotélica de la Política, a la que incluso la Ética esta subordinada, por perseguir el bien de todos, sin limitarse al individual, fue Niccolo Maquiavelo quien dijo que sólamente el que tiene el poder puede hacer algo. En esto, tenía toda la razón. Sin el poder, nadie puede hacer absolutamente nada. Me refiero, naturalmente, al orden político, cuya máxima razón de existencia es la ordenación jurídica de la sociedad, de la convivencia social. Y no meramente para evitar que ésta sea un caos, sino para alcanzar los fines esenciales a los que, a su vez, responde la necesidad de tal convivencia, porque Robinson Crusoe es un mero producto de literatura, dado que nadie puede vivir solo en una isla. Y, en esta hora tan especialmente dura, casi inmisericorde para los sufridos y honestos ciudadanos, verdaderamente cautivos de lo que podríamos llamar con toda propiedad "la clase política", he podido yo escuchar alguna vez, a algunos periodistas radiofónicos, que , frente a tantas críticas, es justo y necesario prestar  reconocimiento y  gratitud a esta función vital y a la abnegada dedicación al bien común por parte de los que la ejercen. Yo tengo la impresión, que cada vez me parece más fundada, de que, sin negar lo que es lógicamente evidente respecto a la función en sí, quienes la realizan "profesionalmente", lejos de organizar la sociedad lo que, con toda certeza sí han organizado es una especie de clase, o de casta,  ya casi convertida en una "raza". Sin duda alguna, en una raza malvada y miserable, si se observa con atención, en su justa medida, el proceder, la actitud y sobre todo los resultados últimos de su canallesca actividad. Hablo muy en particular de España, mi pobre país, zarandeado y maltratado por esta lacra de "pandillas", mafias y clanes, de todas las orientaciones y de todas las tendencias, a las que se denomina "partidos políticos", que tengo la impresión han suscrito, más o menos tácitamente  -o incluso expresamente-   un pacto de sangre entre sí, tan secreto como prácticamente cabe observar, más incluso que si se proclamase a voces por las calles. Estos individuos, últimamente de modo ostensiblemente acusado, constituyen en el orden intelectual, la hez de la sociedad, y se reclutan de los más bajos estratos de este último carácter. Puede resultar paradójico que, siendo los peores, puedan someter a todos, incluso a los mejores. Pero la explicación es muy sencilla. Los peores, como los feos o los pobres, son muchos más que los mejores, los guapos y los ricos, y naturalmente elijen de modo habitual también a los peores. Es una especie de sistema de cooptación. Desde luego, cuanto más pobre e inculta es una sociedad civil, muchas más posibilidades existen de que se cumpla  esta lógica mecanicista y fatal, y ello poco o ya nada tiene que ver con "las ideologías". Afecta a todas ellas por igual. Los "políticos", inician esta carrera desde muy jovencitos, pegando carteles electorales, una vez se han "apuntado" a uno de los partidos políticos que luego contenderán por el ejercicio del poder y así, tras méritos muy similares a los de pegar carteles, u otros por el estilo, llegan a ministros, y "ministras", cuando el partido que en su día eligieron gana las elecciones y alcanza el poder. Voy teniendo ya la certeza, casi absoluta, de que esto es así.

En teoría, el poder, debe tener un título de legitimidad, tanto en su origen como en su ejercicio. Sin este título de legitimación, el poder no puede convertirse en autoridad. La diferencia, es obvia. Poder es únicamente aquello capaz de suscitar obediencia de hecho; autoridad, es la legitimación del poder. La potestas, desde luego, no es la auctoritas, pero, a su vez, existen dos clases de autoridad. Una puramente formal que, en el caso de referencia, se concreta únicamente en un recuento de papelitos depositados en una urna. Y ésta puede ser obtenida de muy diversas formas, no todas ellas, ni iguales ni axiológicamente habilitantes. Es la segunda clase de auctoritas, la autoridad material, la que objetivamente posee en sí cada una de las personas elegidas, la que resulta esencialmente indispensable. Y esta última, no se produce casi nunca. Quizá por lo mismo que decía Ortega, porque la sociedad no es "un deber ser", sino siempre un "es". La imperfección es consubstancial al género humano, y lo será siempre hasta que desaparezca todo aquello que es imperfecto, para lo cual también habrá de concluir el tiempo, ese gran misterio en el que todo, y el hombre más que nada, está eternamente inscrito.

El personaje que aparece en la imagen que ilustra esta entrada, no es ningún Concejal del PSOE en algún Ayuntamiento de Andalucía. Fue el Presidente de los Estados Unidos de América del Norte, con la suma potestad, por sí mismo, de la que ningún otro poder del planeta dispone. Pero, por lo visto, en realidad es igual. Trata también de entretenerse jugando, según acredita la fotografía. Y, más o menos, esto permite medir, a casi todos cuantos se dedican a este "arte" tan abnegado y sufrido de la política, por el mismo rasero. En lugar de agradecerles ni reconocerles nada, lo que me parece totalmente justo es despreciarlos, por no decir escupirlos en la cara. Bajo esa capa de "responabilidad" y de abnegación, aparentemente en el ejercicio de nobles funciones en beneficio de la comunidad, se esconden las verdaderas intenciones de esta gentuza, sin formación intelectual, sin capacidad para hacer nada útil y sin principios, vergüenza ni decoro algunos, cuya única aspiración es la de luchar denodadamente para no dar golpe  -trabajar mucho para no trabajar nada-  y cuyos propósitos son exclusivamente, además, los de enriquecerse ilícitamente a expensas del trabajo de los demás, de quienes no son "políticos". Esto y ellos son los políticos y lo político. Al menos, los de esta amarga y trágica hora. Ellos hacen las leyes  -¡y cómo las hacen!-  y obligan a que se cumplan, excepto cuando han de ser aplicadas a ellos mismos. Por cuanto puede apreciarse palpablemente, podría pensarse que lo que subyace también en casi todos los espíritus dentro del género humano  -el afán de pisotear a los demás, mirándose mientras en un espejo-  persiste de un modo especial en esta especie y, mucho más que eso aún, que se han puesto de acuerdo, bajo el señuelo de sus eternas y enconadas rivalidades e insultos recíprocos  -"llámame perro y dame de comer"-   para repartirse no sólo el pan, sino los pasteles, la tarta y todos los demás bienes del mundo, cediendo a los demás la Caja de Pandora.

¿Agradecer nada a esta gente? ¿Acaso no es suficiente el honor de gobernar y administrar la vida pública? Yo, que no soy nada ni nadie, os maldigo a todos, canallas, inútiles, excremento de Satanás, casta pervertida y en sí misma maldita y putrefacta.

Luis Madrigal


jueves, 20 de marzo de 2014

HOY, YA ES PRIMAVERA



MAÑANA... VOLVERÁ  A SER INVIERNO


Bueno, si no mañana, sí pasado mañana y, con toda seguridad, según se anuncia, el próximo Domingo 23 de Marzo. Es más bien triste, o al menos muy decepcionante que el invierno termine siendo primavera y la primavera comience siendo invierno. A veces, se produce esta paradoja y no podría decirse que "contra natura", sino precisamente "secundum natura", porque casi todos los años de mi vida, que en este momento pueda recordar, ha sido más o menos así. Atención poetas, sumo cuidado: La Primavera ha venido...! Yo, pobre de mí, se muy bien en cambio cómo y, sobre todo por qué, ha sido. Como casi todos los años para transformarse pronto y de nuevo en invierno y hacer que el fantasma invernal se aparezca a los humanos unos meses más. Hasta Junio, por lo menos, como casi siempre también. Y pocos días más tarde de haberse encendido las hogueras de San Juan, los termómetros advertirán que, de golpe, han alcanzado los casi 40ºC. ¡Oh, Madrid...! El Madrid que ya evocaban tiempos atrás los viejos madrileños, cuando yo aún no tenía el honor de serlo! Este viejo Madrid, el de los nueve meses de invierno y tres de infierno. Preparemos de nuevo los abrigos y los paraguas. Dicen que lloverá y, allá arriba, las montañas volverán a mostrar su color más blanco. Tal vez, por suerte, no aúllen los lobos, porque esto ya lo hacen en toda época los que andan por las calles. Sobre todo los que se sientan en el Congreso de los Diputados. Y por favor, si alguien está leyendo, no deje de enterarse  -se lo ofrezco a continuación-  de lo que este año será astronómicamente la primavera, porque en lo que es verdaderamente importante, en el orden climático, ya lo sabemos. Será como siempre y, este año, lloverá no sólo en el Norte, sino en la mismísima soleada Sevilla. Para mí, se confirma una año más que el Cielo está ya harto de tanto escarnio y de que los hombres tratemos de reírnos de Dios. Bendito sea siempre su glorioso nombre, aunque nos mojemos o volvamos a pasar frío en "primavera".

Luis Madrigal


  


Inicio astronómico de la primavera de 2014

Según cálculos del Observatorio Astronómico Nacional (Instituto Geográfico Nacional - Ministerio de Fomento), la primavera de 2014 comenzará el jueves 20 de marzo a las 17h 57m hora oficial peninsular, a las 16h 57m en Canarias. Esta estación durará 92 días y 18 horas, y terminará el 21 de junio con el comienzo del verano.
Durante esta primavera se producirán dos eclipses, uno total de Luna (15 de abril) y dos semanas después uno anular de Sol (29 de abril), el primero de ellos será visible en España. En cuanto a los planetas, Marte pasará de ser visible muy brillante toda la noche durante la primera parte de la primavera a ser visible sólo en el cielo vespertino, mientras tanto Saturno pasará de ser visible al final de la noche durante la primera parte de la primavera a verse toda la noche en el mes de mayo y terminará el final de la estación siendo visible en el cielo vespertino, produciéndose su máximo acercamiento anual a la Tierra a mediados de mayo. Durante toda la primavera Júpiter brillará al principio de la noche y Venus al final de la noche. Aunque difícil de predecir, la actividad magnética solar durante esta primavera será probablemente alta, dado que el máximo solar está previsto para abril de 2014.
Por otra parte, el domingo 30 de marzo tendrá lugar el cambio de hora, recuperando el horario de verano.

El inicio de la primavera

El inicio de las estaciones viene dado, por convenio, por aquellos instantes en que la Tierra se encuentra en unas determinadas posiciones en su órbita alrededor del Sol. En el caso de la primavera, esta posición es aquella en que el centro del Sol, visto desde la Tierra, cruza el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el norte. Cuando esto sucede, la duración del día y la noche prácticamente coinciden, y por eso, a esta circunstancia se la llama también equinoccio de primavera. En este instante en el hemisferio sur se inicia el otoño.

Fechas posibles de inicio de la primavera.

El equinoccio de primavera puede darse, a lo sumo, en tres fechas distintas a lo largo del siglo XXI, pudiendo iniciarse en los días 19 al 21 de marzo (fecha oficial española), siendo su inicio más tempranero el del año 2096 y el inicio más tardío el de 2003. Las variaciones de un año a otro son debidas al modo en que encaja la secuencia de años según el calendario (unos bisiestos, otros no) con la duración de cada órbita de la Tierra alrededor del Sol (duración conocida como año trópico).

Alargamiento del día.

Esta es la época del año en que la longitud del día se alarga más rápidamente. A las latitudes de la península, el Sol sale por las mañanas antes que el día anterior y por la tarde se pone después. Como consecuencia, al inicio de la primavera el tiempo en que el Sol está por encima del horizonte aumenta casi tres minutos cada día a la latitud de la península.

Actividad solar.

La actividad del Sol se caracteriza por la presencia en su superficie de manchas, fulguraciones y protuberancias, y en la Tierra, se aprecia en alteraciones en la propagación de las ondas de radio y en una mayor presencia de auroras polares. Esta actividad sigue un periodo de aproximadamente 11 años, y está asociada al ciclo magnético del Sol. Actualmente nos encontramos en el ciclo solar número 24 que comenzó en diciembre de 2008 y se espera que llegue a su máximo en abril de 2014. Según las estimaciones realizadas por NOAA y Space Weather Prediction Center, durante la primavera el número de manchas solares alcanzará valores entre 71 y 94. Gráficas con el número de manchas solares en los últimos años y predicciones de la evolución del ciclo 24 pueden encontrarse en: NOAA / NWS Space Weather Prediction Center.

Eclipses y fenómenos relacionados

A lo largo de la primavera habrá dos eclipses, uno de Luna y uno de Sol. El día 15 de abril un eclipse total de Luna será visible en Australia, océano Pacífico y América, alcanzará su máximo a las 9h 46m, hora oficial penínsular. Este eclipse será visible en España, en península y Baleares como penumbral y en Canarias como parcial. Dos semanas más tarde, el 29 de abril, un eclipse anular de Sol será visible en Oceanía, el océano Pacífico sur y la Antártida, pero no será visible en España.

Observación nocturna del cielo en primavera

En toda época del año hay algún fenómeno astronómico de interés, predicho (como son los eclipses) o no (como los cometas nuevos). Suele ser preferible realizar las observaciones en fechas cercanas a la luna nueva (30 de marzo, 29 de abril y 28 de mayo), salvo cuando se pretende observar la propia Luna.

Luna llena.

La primera luna llena de la primavera se dará el 15 de abril, siendo el domingo siguiente (20 de abril) el Domingo de Pascua. En esta primavera se darán otras dos lunas llenas: 14 de mayo y 13 de junio.

Visibilidad de los planetas.

Marte, muy brillante, pasará de verse toda la noche al principio de la primavera a ser visible al anochecer a partir de mediados de abril. Saturno pasará de ser visible al amanecer al principio de la primavera, a verse durante toda la noche y terminará la primavera visible sólo al anochecer, la inclinación de sus anillos será bastante favorable para su observación; además, el día 10 de mayo se producirá su máximo acercamiento anual a la Tierra, alcanzando su disco un diámetro de 18,9”. Por otro lado durante toda la primavera Júpiter será el lucero vespertino y Venus el matutino.

Lluvias de meteoros.

Si no se dispone de ningún telescopio, se pueden observar las lluvias de meteoros que se producen ocasionalmente. La lluvia más importante de la primavera suele ser la de las Eta Acuáridas, cuyo máximo se da alrededor del 5 de mayo.

Constelaciones.

En cuanto a las agrupaciones ficticias de estrellas conocidas como constelaciones, alrededor de la estrella Polar se verán a lo largo de la noche la Osa Menor, el Dragón, Cefeo y el León (Leo).

Observaciones con prismáticos o pequeños telescopios.

Con grandes prismáticos o un pequeño telescopio, dotados de un filtro lunar adecuado, se puede observar el relieve de la Luna. Para tener una buena visión de él conviene ir observándolo noche tras noche mientras va creciendo la iluminación de la Luna, pues así se ven aparecer nuevos accidentes orográficos. Cuando la noche es más oscura por haber luna nueva, se puede intentar ver nebulosas de emisión como el complejo de nebulosas de Orión(Messier 42 y 43), el grupo de las estrellas Pléyades y el resto de supernova conocido como la nebulosa del Cangrejo (Messier 1). Con prismáticos también se pueden ver las lunas más brillantes de Júpiter y se puede hacer un recorrido por la franja estrellada que constituye la Vía Láctea.

Anuario

Para mayor información sobre los fenómenos astronómicos del año se puede consultar el Anuario astronómico, libro que anualmente publica el Instituto Geográfico Nacional.

Cambio de hora

 

El cambio de hora se produce, como es habitual, al iniciarse el último domingo de marzo. A las 2 de la madrugada hora peninsular del domingo 30 de marzo habrá que adelantar el reloj hasta las 3 (la 1 de la madrugada en Canarias pasará a ser las 2), con lo que este día tendrá, oficialmente, una hora menos.
Información proporcionada por el Observatorio Astronómico Nacional (IGN, Fomento). Se autoriza la reproducción citando su procedencia.





lunes, 17 de marzo de 2014

LA SUBJETIVIDAD MÁS SUBJETIVA



EL LENGUAJE POÉTICO

Desde hace ya cierto tiempo, vengo pensando que la subjetividad, y mucho más que eso, la subjetividad subjetiva, sirva la redundancia, o desde dentro  -la “mismidad”, como diría Zubiri-  no puede expresarse mediante las palabras que constituyen el lenguaje. Al menos el lenguaje gramatical, convencionalmente agrupado en los diccionarios. Y por ello también, me viene pareciendo lícito el “inventar” nuevos términos lingüísticos, no con el propósito de que éstos sean acogidos en aquellos sagrados lugares de la palabra, sino tan sólo para poder expresar esa subjetividad más subjetiva, o si se prefiere, la identidad subjetiva más esencial al ser de cada cual. En realidad, cuando Ortega tuvo que verter en los entresijos del lenguaje algunas de las ideas más singulares y transcendentes de su pensamiento, se vio obligado a inventar palabras, porque ninguna de las existentes le servían para decir exactamente lo que quería decir. Y lo mismo, le sucedió a Heidegger, en relación con el famoso “dasein”, porque en la lengua alemana no existen dos verbos distintos, como en castellano lo son ser y existir. Y lo que Heidegger necesitaba decir no era que las cosas no son, ni pueden ser, y por lo tanto no existen, sino que únicamente “están ahí”. Tan sólo con esto, puede quedar bosquejada la cuestión a la que quiero referirme seguidamente.

Trasladando esta misma idea a lo que podría llamarse la expresión del sentimiento mediante la palabra, es decir, al lenguaje poético, un personaje, para mí tan negativo y nefasto como Fritz Mauthner, pese a haber influido, aunque en modo no tan negativo, en Ludwig Wittgenstein, consideró que “la Poesía es la existencia de los sentidos por medio de la palabra”, y en consecuencia, el lenguaje poético no puede prescindir de ésta última, sino que se encuentra fuertemente vinculado a ella. Pero, esto no quiere decir que el poeta pueda olvidar, y menos aún negar, la dimensión introspectiva del sentimiento, sin que, a pesar de ello, pueda encontrar la palabra precisa, y menos aún exacta, portadora del contenido semántico capaz de reflejar fielmente lo que siente. De ahí, tantas veces, la conocida expresión popular de “no hay palabras”, para expresar el sentimiento. En consecuencia, la Poesía, más que la expresión de lo que se siente, mediante la palabra, es, más bien al contrario, la imposibilidad de expresar con palabras lo que se siente, cuando esto es muy agudo o alcanza una longitud de onda especialmente íntima y, por ello, contundentemente verdadera. Y de ahí, por ello, la expresión del propio Heidegger  -que, tras abandonar la Filosofía, cultivó la Poesía-  cuando afirmaba: “El Decir de un poeta permanece en lo no dicho.”  Y no sólo permanece, creo yo, porque “permancer” es mantenerse sin mutación en un mismo lugar o estado, durante cierto tiempo, sino que incluso, ese decir, consiste esencialmente, de un modo paradójico, en lo que no se dice.

El discurso poético, por tanto, sobrepasa al lenguaje o, en otras palabras, el lenguaje es una herramienta insuficiente y muy tosca para expresar el sentimiento. Por ello, como también descubrió Heidegger, “cada poema habla desde la totalidad del Poema único y lo dice cada vez.” Pero lo dice sin decirlo, porque para el poeta, el silencio se identifica con la totalidad, no de lo que dice, sino de lo que resulta imposible decir.

Esta imposibilidad, en lo que atañe al lenguaje, se manifiesta de forma especialmente acusada en la lírica amorosa y también en la elegíaca, o dolorosa. Las mismas palabras, amor o dolor, no tienen o no pueden tener el mismo significado para unas personas que para otras, en unas situaciones que en otras. Aparentemente el significado de estas palabras es el mismo para todos, pero nadie puede saber si a lo que yo llamo “amor” o “dolor” es lo mismo que otro quiere expresar con estas palabras, porque de la misma forma en que yo no puedo experimentar el amor o el dolor de otro, nadie puede experimentar mi amor ni mi dolor.



Por todo ello, el lenguaje poético, al mismo tiempo que sumamente difícil de comprensión o de interpretación, resulta paradójico, mucho más que ningún otro tipo de lenguaje en el que, esencia y magnitudes, son perfectamente definibles y mensurables. El amor o el dolor, no. Ambos son, a veces, de perfiles y límites borrosos y siempre inmensurables. Mucho más que las aguas del mar o las nubes del cielo, del universo finito. Han de inscribirse dentro del bio-cosmos universal y eterno en el que se encierra el alma humana, y ello hace aún mucho más difícil la definición de lo que es o pueda ser el arte de la Poesía en este tipo de poemas. No, no vale aquel verso -dicen que inmortal-  de “poesía eres tú…”. Hace falta más. Mucho más.


Luis Madrigal