viernes, 18 de abril de 2014

VIERNES SANTO




TRES SONETOS A CRISTO CRUCIFICADO


  
I

CAÍDO EN TIERRA ESTÁS

 ¡En tierra estás, Señor, tu rostro al suelo…!
Junto al duro adoquín, tu sien divina
hiere mi corazón, y alguna espina
en mi frente quisiera ser consuelo.

Enjugar tu sudor, con dulce velo,
como aquella mujer, junto a una esquina
sin luces, que tu Luz siempre ilumina
y arrebata a las sombras tierra y cielo.

Quiero seguir tu rastro, y a la tarde,
cuando, caído el sol, la noche apague
mis suspiros de amor, en nuevo alarde

-cual nuevo Cirineo-  amor propague,
si entre el frío, al pasar, mi pecho arde
cual moneda de amor, que tu amor pague.


 II

NO ME DEJES, SEÑOR

 Siglos y siglos, siempre suspirando,
muriendo siempre, en esa Cruz clavado;
ni un segundo tan sólo nunca amado
por el hombre, y al hombre perdonando.

¡Baja ya de tu Cruz, Jesús…! Mirando
mi torpe aliento, tan desesperado,
mi negra ingratitud, mi gesto airado,
no merezco, Señor, seguirme amando.

Mas, si Tú me abandonas, oh Dios mío,
¿quién me amará…? ¿Cómo andar el camino?
¡Perdona, una vez más, mi desvarío!

Nunca abandones a quien su destino
un día otorgaste, con el poderío
de ser hecho a tu imagen… ¡Tan divino!


III

ESTÁS EN ESA CRUZ CLAVADO

 Estás en esa Cruz, en la que mueres…
En ella, por mí  -exangüe-  estás clavado
y a ella te has subido, porque quieres
que yo viva, si muero un día a tu lado.

A Ti, que eres amor, y a nadie hieres,
a cruel agonía han condenado.
Para librar del mal, a tantos seres,
de sangre y de sudor tu Ser bañado.

Mientras tibia la mía se ha dormido,
inunda toda tu alma la tristeza
por el dolor del hombre, tan herido

a causa de mi olvido y mi dureza.
Dale, Señor, amparo, aun abatido
y  -a mi debilidad-  tu fortaleza.


Luis Madrigal




En la imagen superior "El Camino del Calvario"
(Taller de Frans Francken, 1542)
Abadía de Montserrat (Barcelona)

martes, 15 de abril de 2014

AL DECLINAR EL MARTES SANTO



TRES QUINTILLAS DE DOLOR




I

Se alzan profundos clamores
de un tambor y de una esquila…
¡Que están naciendo las flores
y, entre rejas, la pupila
ve Muerto al Amor de amores!


II

Llora el alma del que anhela,
dentro de sí, al Nazareno.
El rojo clavel, recela
que un rostro rubio y moreno
de su mismo color vuela,


III

mezclado con el sudor,
de angustia derramar sangre
en un Huerto de dolor.
Que, en soledad, se desangre
movido por el amor.


Luis Madrigal






viernes, 11 de abril de 2014

ENTRE EL DOLOR MÁS AGUDO




MADRE DEL ETERNO AMOR


Nunca te llamé Dolores,
aunque el dolor a Ti ha sido
y eternamente ha venido
como el perfume a las flores.
Mas, por Amor has buscado,
en el borde del Camino,
entre las piedras, dolor.
En el dolor, a Ti clamo
y desde entonces te llamo
la Virgen del Dulce Amor.


Luis Madrigal




miércoles, 9 de abril de 2014

MEDIADA LA SEMANA DE PASIÓN



SE ACERCA YA EL DOBLAR DE LAS CAMPANAS

Y PRONTO SERÁ LA LUZ MÁS PURA

Pronto  -ya eternamente-  la luz pura
caerá sobre la sombra, en luna llena.
Para librar del hombre toda pena,
otro Hombre ha de abrazarse a la más dura.

Muerte hallará por mí… Tanta hermosura
será escarnecida, y la condena
suspendida en el aire… La cadena
rota será. Indultada por la Altura.

Se oyen ya en el albor pasos sin ruido,
cornetas y tambores que redoblan;
lágrimas entre cirios que han huido

del dolor de aquel Monte, mientras doblan
campanas en las torres y el quejido
de sus manos y pies los clavos roblan.


Luis Madrigal



miércoles, 2 de abril de 2014

EL HIMNO NACIONAL DE ESPAÑA




Ya hace algún tiempo, venía yo estando persuadido de dos cosas en relación con el Himno Nacional de España, pero creo haber llegado a estar totalmente convencido de que he superado la persuasión para alcanzar la más firme convicción al respecto acerca de ambas. La primera de ellas es la de que, efectivamente, la teoría de que la “Marcha de Granaderos” le fue regalada, a su cuñado Carlos III de España, por Federico II de Prusia (Carlos estaba casado con la princesa prusiana María Amalia de Sajonia, hermana de Federico), es una pura y simple leyenda. Es decir, una mentira, revestida de solemnidad soberana, nunca mejor dicho. La mentira se extiende al Conde de Aranda, según se ha dicho falazmente embajador en la Corte prusiana. Pero, el Conde de Aranda no fue ministro de Carlos III, sino -bajo este reinado- Presidente del Consejo de Castilla a raíz del Motín de Esquilache, y posteriormente Secretario de Estado de su hijo Carlos IV. Tampoco fue nunca Embajador de España en Prusia  -Embajada que jamás existió- sino en París, ni tan siquiera pudo entrevistarse, en 1770, con el emperador prusiano, puesto que éste se encontraba firmando la paz con Rusia. Así que, acabemos ya de una vez. Eso del regalo de una marcha militar prusiana para que se convirtiese o fuese elegida como Himno Nacional de España, es simplemente falso. Tal vez, los promotores de la teoría pudieron basarse en que, efectivamente, existe una marcha militar prusiana que se llamó así, de esta misma manera, o parecida, Marcha de Granaderos, “Fridericus Rex-Grenardiermarsch”, pero el compositor de la misma fue Ferdinand Radeck, que vivió entre 1828 y 1903, y fíjense ustedes como suena:


¿Acaso tiene algo que ver, o se parece lo más mínimo, a nuestro Himno Nacional? Es evidente que no. De dar acogida a las muy diversas y legendarias teorías sobre el particular, habría que conectar las notas musicales de nuestro Himno  -que ciertamente no es tal, no es un himno-  nada menos que con el año 1547, durante el reinado de Fernando el Católico, cuando Enriquez de Valderrábano compuso la Pavana Real que, aunque no demasiado, guarda mucha mayor semejanza, como puede seguidamente observarse:


Y aún no se termina con el asunto del origen histórico del Himno español. También se ha pretendido, o al menos insinuado, que éste tuvo sus antecedentes, o sus precedentes, no ya sólo en la Cantiga 42 de Alfonso X El Sabio, sino incluso en la música hispano-árabe de entre los siglos XI y XII, encontrando dichas huellas en el filósofo y músico árabe Ibn Bayyah, llamado Avenpace. De la Cantiga, sí que dispongo de varias versiones, aunque me ahorraré ofrecer ninguna, ya que según creo tampoco concurre la menor analogía, pero, desde luego, de la música compuesta por el filósofo saraqustano  -que además de filósofo y músico, era también poeta, botánico, matemático y astrónomo-  yo al menos carezco de la menor referencia sonora, y en consecuencia lamento no poder ofrecer nada, pero de lo que sí estoy seguro es de que tal música arábiga, o andalusí, tendría aún mucho menos que ver al respecto.


He dado ciertamente un gran salto en el tiempo, aun irrespetuoso, para recoger la teoría según la cual incluso cabría atribuir la música de nuestro Himno a Giacomo Puccini, si tomamos como referencia el trasfondo musical, e incluso algunos redobles de tambor, al final del Acto 2º de su famosa ópera La Bohème, con la dificultad, eso sí, de que el día 1 de Febrero de 1896, fecha del estreno de esta obra operística en el Teatro Regio de Turín, ya llevaba varios siglos sonando nuestra Marcha de Granaderos, aunque faltasen doce años para que, primero el Maestro Pérez Casas, en 1908, y algunos más tarde el Maestro Francisco Grau, en 1997, la instrumentasen. Mucho más emotivo y rigurosamente histórico resulta, sin duda, que un ruso, Mili Balakirev, se fijase en nuestro Himno Nacional, mucho más que hoy lo hacen la mayoría de los españoles, en esta España amodorrada, materialista y mediocre que ahora mismo padecemos. En efecto, resulta conmovedor que cuando, en general, los españoles han sido siempre, tanto como a nuestra Bandera, refractarios a nuestro Himno  -quizá porque, como ya dije, no lo es-  tildando de “patrioterismo” el hecho fervoroso de descubrirse y ponerse en pie siempre que suene, en cualquier lugar, como lo hacen los ciudadanos de tantos pueblos, haya sido un músico ruso, antes incluso de que su compatriota Rimsky-Korsakov escribiese su “Capricho Español”, quien rindiese un auténtico homenaje a nuestro Himno, en sus variaciones “Obertura sobre el tema de una Marcha española”. Observen, por favor:


La segunda de las cosas, tal vez más importante, sobre la que creo también haber llegado a una conclusión definitiva por mi parte, es la de que, si no tanto como imposible de componer  -dados todos los avatares de nuestra Historia- resulta innecesario disponer de una letra, para que de verdad el nuestro pueda ser un himno, puesto que, en rigor, sólamente puede ser un himno aquello que se canta, aunque se entone mal. Pero tampoco es rigurosamente necesario cantar. Basta con escuchar y con sentir lo que se escucha. El sentimiento, no se expresa con palabras, sino con el corazón. Es así, porque es siempre el sentimiento lo que importa y éste no va asociado tanto a unos asertos, muchas veces inexactos, cuando no verdaderamente grandielocuentes o amenazantes y por ello casi siempre  ridículos. También sin cantar, la música que se escucha, tomada como un símbolo, puede estrechar a quienes lo escuchan, en el amor y respeto a lo que nos es común y a nosotros mismos. Por este motivo, personalmente, la sensatez me obliga a prescindir y olvidar todas las letras, sucesivamente compuestas. En 1843, por Ventura de la Vega; en 1927, por Eduardo Marquina; en 1928 (ocho años antes de la guerra civil, contra lo que se cree) por José María Pemán e incluso muy recientemente, en el período presidencial de Don José María Aznar, por el Comité literario formado por Jon Juaristi, Luis Alberto de Cuenca, Alberto Linares y Ramiro Fontes. De todas ellas, prescindo y de las que pudieran proponerse en un futuro. También yo mismo he escrito una letra para nuestro Himno, que es la que siempre canto interiormente, con el mismo o más sentimiento que lo hacen, por ejemplo, los holandeses al escuchar su Himno nacional. Y es curioso, el Himno Nacional de Holanda -del Reino de los Países Bajos-  es el único de todos los himnos nacionales del mundo que, en su primera estrofa, habla de España y además en términos de lealtad y de respeto: “Den Koning van Hispanje, heb ik altijd geëerd”. La traducción a nuestra lengua siempre me ha emocionado: “Y siempre he honrado al Rey de España”, dice Willem van Oranje-Nassau, Guillermo el Taciturno, y continúan cantando los holandeses.  Escuchen y vean ustedes también, si son tan amables:




Siendo español, casi hay que sentirse emocionado al escuchar el Himno holandés, que últimamente también canta una mujer hispánica, una argentina, como habrán podido observar. Tal vez, entona esa estrofa con mucha más emoción que los españoles escuchan nuestro Himno. En cualquier caso, insisto, no hacen falta palabras. Siendo español, o no siéndolo, basta con el amor a España.

Luis Madrigal


miércoles, 26 de marzo de 2014

ENTRE PESADAS SOMBRAS



BRILLARÁ AL FIN LA LUZ


Verde está el campo. Nubes en el cielo
presagian nuevas lluvias al poniente
que serán blancas perlas, la simiente
de doradas espigas sobre el suelo.

El viento canta alegre, con anhelo
de despertar del sueño, y tan valiente
que las nubes aparta. Sólo siente
la alegría que siembra bajo el velo.

Al fin, los días de luz verán la brisa
que desde el Mar envuelve dulce aliento
y las tardes de estío  -sin gran prisa-

correrán junto al sol. Serán cimiento
de la vida serena y de la risa
que alegrará en el alma el sentimiento.


Luis Madrigal





Arriba, preciosa fotografía de Jeff Woodard

lunes, 24 de marzo de 2014

AUNQUE HAYÁIS DE MORIR...



MORID CANTANDO

Secos arbustos, bajo cielo arado
de cirros que sorprenden a la altura
y que, en reseco suelo, en la bajura,
sentís vivo tormento a vuestro lado.

Pedid al cielo, siempre fiel aliado,
que derrame una gota con ternura
y, a vuestros pies, tan verde la hermosura
crecerá entre un suspiro enamorado.

Aunque hayáis de morir, morid cantando
y la muerte hará vida el dulce canto.
La noche oscura os hallará brillando

y un mar de estrellas, servirá de manto
si la muerte os encuentra suspirando
de tanto amor, de haber amado tanto.


Luis Madrigal



Arriba, fotografía de Chad Dittmar