sábado, 9 de agosto de 2014

UN CÓSMICO CLAMOR



Si el sol alegra su mirada,
vientos y nubes huyen al abismo
donde habita la nada,
que es el ser vacío y harapiento,
el ser sin ser, vacuo y desnudo
de sus galas de ayer.
Sin alzarse al árbol verde,
ni ver correr el agua.
Mas, si el rayo sonríe
y tiende su pupila de luz llena,
la tierra entera suspira
y entona su cósmico clamor, vehemente,
dormido en la sombra.


Luis Madrigal



jueves, 7 de agosto de 2014

SI UNA PALOMA VUELA



HA LLEGADO LA PAZ

Risa que en pecho ayer dolido
y en paz ahora a la alegría entrega
el verde ramo del sagrado olivo,
es signo de esperanza. Y verdadero
presagio de la paz, en paz dormido,
que el estruendo del bronce no despierta.
Ni el fuego roe el alma, aunque la abrase,
ni el agua ahoga nunca, al desbordarse,
ni el canto del arado
en sus acordes cesa.
Busca la vista allá, tras la enramada,
de una espadaña al cielo la silueta.
Incesante oración late en la mente
que alberga voluntad de inercia quieta.
Cesa el osco clamor del pulso tenso.
Un nuevo chorro baña las arterias.
Ha llegado la paz. El ser que vive
muerto no quiere ya ver las estrellas.


Luis Madrigal





miércoles, 6 de agosto de 2014

¡ARRIBA, ARGENTINA!



HAY QUE SUBIR A LA CRUZ

Las cruces, todas ellas, pueden ser de muy diversos materiales, formas, colores y tamaños. Pero todas son cruces, en la medida en que participan de la única y verdadera Cruz, a la que se subió la salvación del mundo. El bien único y todo él, la perfección total, la justicia verdadera y eterna. La cruz siempre es dolor, pero precisamente por eso también es salvación. En general, todas las personas, desde que nacen, han de encontrarse alguna vez con alguna cruz. Y lo mejor es siempre subirse a ella.

Hace ya días escucho en la radio y leo en los periódicos españoles algo que sinceramente me estremece y llena de compasión, en el mejor sentido de esta palabra. Lo que he podido saber es que la República Argentina se encuentra ante la posibilidad de la suspensión de pagos, cosa que creo sucedió ya en otras ocasiones o al menos en una, no hace tantos años, con las consiguientes desfavorables consecuencias. Siempre angustiosas para los más débiles, para los totalmente inocentes de la perversión de unos pocos, y también de la manifiesta incapacidad de quienes ejercen funciones idealmente reservadas por la propia naturaleza tan sólo a los mejores, los “aristoi” atenienses, pero materialmente encomendadas, con torpeza y acusada miopía, cuando no absoluta ceguera, a los más bajos estratos del intelecto y destreza humanos. Y la torpeza de los más, arrastra siempre al sufrimiento de los menos. Esto, desde luego, no sucede solamente en la Argentina sino en casi todas las partes del mundo.

Yo lo lamento hoy, muy especialmente, por este gran país hispánico, al que quiero de manera entrañable. Lo siento en el alma por cada uno de nuestros hermanos argentinos, obligados a sufrir tan lacerante situación en el quinto país potencialmente más rico del mundo. Malditos sean los de siempre, los que siempre hacen llorar a muchos por causa de la avaricia de unos pocos y de la torpeza de otros, aunque me confortan siempre, en estas ocasiones, aquellas palabras de Plutarco, escritas a raíz de la batalla de Queronea, al contemplar el río lleno de sangre y de cadáveres. Porque dice Plutarco que “si los vencidos lloran, los vencedores perecen”. Puede que esto tarde en suceder, pero no podrá resistir el peso de la absoluta justicia, que no podrá hallarse en la Historia, pero sí cuando esta concluya. “Tarde me lo fiais”, diría un pragmático materialista y racionalista, pero tampoco esto es cierto de la manera en que parece serlo. En cualquier momento, puede concluir la injusticia de los que lloran por la cruel codicia de los que perecen, entre los cuales cabe incluir perfectamente a quienes dicen ocuparse del bienestar de los pueblos, sin capacidad para poder hacerlo y sobre todo sin la menor brizna de honestidad.

A pesar de ello, o por ello, la única solución para quienes sufren y lloran es subir a la Cruz. He podido observar hoy de nuevo una fotografía que conservo de una localidad argentina en la que nunca he estado “en cuerpo mortal”, aunque miles de veces con el espíritu.  Ahora se encuentra en el invierno, pero es de suma belleza y atractivo en el verano. La villa de Carlos Paz, al pie de las Sierras Chicas, próximas a la gran ciudad de Córdoba. Es una fotografía del Cerro de la Cruz, que domina desde gran altura el Lago de San Roque, enorme embalse artificial diseñado precisamente, no por un ingeniero sino por un médico y abogado de origen español, don Juan Bialet Massé, nacido en Mataró (Barcelona) en el año 1846 y muerto en Buenos Aires en 1907. Como puede observarse en la fotografía, la Cruz tiene escaleras. Y sin duda es para subirse a Ella. A lo más alto. Allí siempre se encuentra no sólo la paz, sino también el gozo del espíritu, aunque las horas discurran entre el dolor de quienes lloran.

Luis Madrigal


martes, 5 de agosto de 2014




A LA SOMBRA DE UN ÁRBOL

Esa sombra, es la nada que se apaga
tan pronto el sol su luz vaya apagando.
El árbol quedará, al sol mirando
y esperando otro día sombra se haga.

No es el árbol la sombra, ni ésta vaga.
Tampoco el sol es nada, declinando
el árbol sus cien ramas, que inundando
del brillo sus aristas, luz propaga.

Esa sombra es ligera, siempre pasa
y se duerme, en la noche sin ser nada.
Nada el árbol, que alzó su tenue gasa

hacia el cielo que brilla en su enramada.
Ni es nada el sol, el rayo que ahora abrasa,
ni puede ser el alma enamorada.


Luis Madrigal


A esa sombra, a ese árbol, al sol de California,
y al gran fotógrafo californiano Shawn Clover,
autor de la bella imagen que inspira todo lo demás.

Las Navas del Marqués (Ávila), 5 de Agosto de 2014





lunes, 28 de julio de 2014

EL DEVENIR DEL TIEMPO



AYER, ES UN FUTURO

Otra vez se desliza el pensamiento
hacia oscuros rincones, donde habita
la nada, que es la sombra, y que concita
entre nausea y temblor el sentimiento.

Un segundo  -no más-  el polvoriento
reguero de zozobra la fe escita…
La luz del cielo es el punto de cita
y la negra visión huye al momento.

Quiere creer que “ayer” es un futuro;
que han de volver los días que pasaron,
con la luz y el color del ser más puro.

Espera tener ya lo que esperaron
quienes temieron ver un seno oscuro,
para por siempre amar a quien amaron.


Luis Madrigal




Fotografía de Sam Howzit 

sábado, 26 de julio de 2014

LAS HUELLAS DEL RECUERDO



CUANDO EL SUEÑO SE VA


Cuando el sueño se va,
llega la calma.
El aire, siempre apaga el fuego,
aunque lo avive y alce transparente
si el viento sopla al Sur,
el sol poniente.
Lo que antes fueron llamas,
hoy cenizas
que extienden su gris velo
a su rescoldo, son.
Cruje el alma al andar
por el camino lento
que al músculo doblega.
La verdad, es consciente
y se acomoda
entre duras aristas
y guijarros cortantes…
Entre trémulos suspiros
que vuelan hacia nadie.


Luis Madrigal





Fotografía de Smirno Valelish
 

jueves, 24 de julio de 2014

SENSACIONES DEL ESPÍRITU



UNA HUELLA DE HUMO


Al despertar el día, duerme
la noche, que pasó esperando al alba
y que condensa sueños, que vivieron
sin vivir fuera, allá, dentro del alma.
El sol, golpea suave los cristales,
que velaron sin ver llegar el aura
de una imagen que brilla
y que se agita, convulsa y trémula,
allá en lo más lejano, en lontananza.

Quiero ver su cabello, como el oro,
de su cuello colgar una guirnalda;
de sus labios, rubíes encendidos,
escuchar con sosiego una palabra.
Quiero yo estar en mí y, sin olvido
tomar también la onda de luz clara
que en partícula torna y, al mirarme,
en carne y sangre espíritu proclama.

Anhelo, una y mil noches, sólo un sueño
que vea cual cristal, en la otra orilla
del Mar, de plata añil, que olas levanta,
encendida de luz una silueta
que siempre veo en mí y que se aparta
de mi vista al cruzar, y sin ver nunca,
como huella de humo, sin mirada.


Luis Madrigal






Fotografía de David Ambridge