miércoles, 22 de abril de 2015

TRAS EL TIEMPO QUE HUYE





A UNA MIRADA SIN VER

Guardaba la mirada para verte
etérea y alta, a lomos de una nube
que no mancilla el cielo y que te sube
más alto y más arriba que la suerte.

Mirada celestial, suspiro inerte
de cuantos, tras el tiempo, inerte hube,
que el tiempo que pasó jamás detuve,
ni nada pude ver, ni nada serte.

Hoy de nuevo, sin ver, aquí suspiro,
desde lejos te veo, sin que despierte.
Unas veces, te pienso. Otras, deliro.

Sin ver, ni oír, no dejo de quererte,
que sin poderte ver siempre te miro
y siempre te veré… Hasta la muerte.


Luis Madrigal




martes, 14 de abril de 2015

LILAS BAJO UN CIELO GRIS




DE NUEVO EL FRÍO GRIS DEL CIELO

Vuelve otra vez el gris color del cielo
y el frío que baja de las altas cumbres
azota de nuevo los cristales,
silbando una canción oscura.
Las lilas, que ya apuntan sus colores,
detienen encogidas el paso
y mustias se refugian junto a la valla
que cerca con alambre el jardín,
sombrío y perezoso.
Mientras camino, pienso en tantos seres
que, como las lilas,
habrán detenido hoy su camino
y, en tantos sitios, en que la tierra
se hace sombría e inhóspita,
en otra falsa primavera,
habrán arrojado sus más tiernas ilusiones
o la misma vida, exhalado su último aliento.

Luis Madrigal




jueves, 9 de abril de 2015

PASO EN VELA LA NOCHE




BUSCANDO UNA GUIRNALDA


Los árboles dormidos sobre un lecho de hielo
despiertan lentamente, el sol en lo más alto.
Suspiran por sus yemas en las cuajadas flores
que esperan ver sin freno trepar por las ventanas.
Yo sueño y no despierto ni aunque llegue la noche,
sembrando en lontananza anhelos que no vuelven
y escapan de mi pecho para morir silentes
frente a un Lago lejano surcado por balandros
sobre olas de plata, con un destino inerte,
que vuelan como el viento y queman como el fuego.
¿Dónde, su singladura, habrá de conducirlos
que mi alma dormida pueda alcanzar su vuelo?
Al menos, que en la noche, cuando brilla la luna,
prolongue mi mirada hasta un patio florido,
con árboles que hablan y lloran su destino,
buscando una guirnalda de acanto y adalides
con un ramo de flores que llaman “no me olvides”.


Luis Madrigal





miércoles, 8 de abril de 2015

DESPIERTAN LOS ROSALES



DESPIERTAN LOS ROSALES

Despiertan del letargo los rosales
y sus brotes apuntan hacia el cielo.
Quieren hallar el consuelo
de ver que, de su tallo al fin las rosas,
con su aroma y color, harán del aire
encendido vergel. Las mariposas,
jugararán entre espinas, cuando el vuelo
en Julio les acerque a la solana
donde las verdes hojas se refugien
del calcinante sol. Y de mañana,
una gotas de su sudor nocturno,
brillen como si fuesen perlas
sobre los tersos pétalos,
sonrientes a la aurora.


Luis Madrigal




sábado, 4 de abril de 2015

YA ES PASCUA DE RESURRECCIÓN



EL QUE MURIÓ, RESUCITÓ PARA TODOS

Dejó vacío el Sepulcro y, a su lado,
la Sábana en que envuelto fue mortaja.
Brilló la luz del sol como una alhaja
y un Ángel exclamó: ¡Ha resucitado!

No le busquéis aquí, ya ha abandonado
el mundo en que vivió, y ya aventaja
la Noche en que, en Belén, nació entre paja
para vivir por siempre, acompañado

de quienes, como Él, mueran a la vida
para  -muertos-  vivir eternamente,
si en otros ponen bálsamo en la herida;

los llevan en su pecho dulcemente,
para aliviar su alma dolorida
y siempre  -en todo-  el corazón ardiente.


Luis Madrigal




jueves, 2 de abril de 2015

HOY BRILLA MÁS EL AMOR DE LOS AMORES



De todos y entre todos los amores humanos  -y  si de verdad son amor, ya son algo entrañable-  sin duda el Amor de los amores es el más sublime y el más grande de todos ellos. En Él no cabe egoísmo ni pasión alguna. Ni mancha, por insignificante pueda ser. Ni ninguno de los diferentes "complejos" que hacen, o pueden hacer, del más perfecto de los hombres una criatura si no aborrecible, sí digna de la mayor lástima y compasión. Este gran Amor, supera todas las barreras, no sólo las del odio atrabiliario, ciego y asesino, puesto que sólo Él es lo radicalmente contrario a tales negras pasiones, sino también la más insignificante duda de generosidad, ternura, delicadeza y compasión, que con tan escasa frecuencia pueden encontrarse en todas las demás clases de amor, sin excepción alguna y aun tratándose de seres especialmente celestiales, no ya de los terrenales que se arrastran, o nos arrastramos en este Valle, más aún que de lágrimas, de insensatez, incoherencia, presuntuosidad, apariencia y caos.

Por ello, hoy es necesario cantar, "por dentro", pero con más fuerza aquel Himno que ya instauró el Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Madrid, del 25 al 30 de Junio de 1911, con letra del Padre del Valle y música de Juan Ignacio Busca Sagastizabal, que es el que ha permanecido con el tiempo, sobre aquel otro con letra de José María Pemán que se cantó durante la celebración del XXXV Congreso Eucarístico también Internacional, celebrado en Barcelona en el año 1952.

Ambos, resultan clamorosos en cuanto signo evidente de adoración y de amor, a quien en la noche de hoy, hace ya dos mil cuarenta y ocho años, más o menos, se quedó para siempre con nosotros los hombres.

Luis Madrigal












viernes, 20 de marzo de 2015

LLEGÓ LA PRIMAVERA



UNA DÉCIMA DODECASÍLABA

Al estilo de Fray  Luis de León

¡Ay paloma sin nido, rosa de Enero,
fuego que arde en la nieve, y hasta en el hielo…!
Luz azul entre sombras, verdad sin velo,
no temas ni suspires, que yo te quiero.
Ni tampoco te asustes cuando te anhelo
que eres siempre paloma de mis arrullos,
entre llanto y tristeza. Mas, mi alegría
si en mis ojos te miras, y yo en los tuyos
puedo ver rosas rojas y sus capullos
aunque el sol ya tan bajo, sea mi agonía.


Luis Madrigal