jueves, 7 de julio de 2022
CORPUS CHRISTI
UN SOPLO QUE VOLÓ
Un soplo que voló,
vino del aire
y, sobre tierra dura,
dejó un suspiro.
Y, con él, sólo vida,
sin muerte oscura.
Dos anhelos persigue
hoy el camino:
El de la vida libre
o el de la esclava muerte...
Cuál de ellos he de andar
sólo yo digo... Sólo, no...
Con aquel Soplo
que, cuando estaba muerto,
del aire vino.
Luis Madrigal
Madrid, Cafetería "Las Farolas",
Sucursal de Alcalá
Junio de 2022
viernes, 4 de marzo de 2022
OFICIO, NO... MINISTERIO
EL SAGRADO MINISTERIO DE ENSEÑAR
Hay dedicaciones habituales que constituyen un oficio o una profesión. Y todas ellas, en tanto observen una dimensión
estrictamente ética, son respetables y por ello han de ser respetadas. Sin
embargo, otras, exceden y desbordan con creces tal dimensión y, por ello,
constituyen un ministerio. Tal es el
caso del sacerdotal, como debería ser siempre también -aunque resulte con frecuencia en la práctica
todo lo contrario- el de los políticos. Esto
es, algunos oficios deberían ser siempre un ministerio, aunque la mayor parte
de las veces no lo sean. Otros, en cambio y en su inmensa mayoría, lo son
siempre, pese a que también puedan encontrarse testimonios escandalosamente
contrarios y por ello profanadores de su sagrado deber. La Enseñanza, mayoritariamente,
es uno de ellos. Estoy seguro.
Gabriela
Mistral, es decir, Lucía
Godoy Alcayaga, fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 1945, año
altamente significativo, por constituir el fin de la II Guerra Mundial, tan
sólo doce años antes de su muerte en Nueva York, Ciudad a la que le había
llevado la actividad diplomática, al servicio de su patria, Chile.
Pero, además de tan transcendental y brillante
actividad y del puro lirismo de poetisa triunfadora universal, Lucía, que nació
un 7 de Abril de 1889, en Vicuña, Chile, en el seno de una familia de modestos
recursos económicos, ante todo, fue Maestra. Maestra de Escuela, como se decía
antes en España, y consagró lo mejor de su vida a la Enseñanza de los niños; a
la educación primaria y esencialmente básica para todo ser humano. Por eso se
ha dicho, que si la prensa es el Cuarto
Poder, la Enseñanza es el Quinto,
aunque yo pienso que, más bien, sea preciso alterar el orden. Porque, nunca
jamás, esas mentes inferiores, esos mediocres individuos que, en general son
los políticos, aupados y seguidos de cerca, a muy escasa distancia por otras
mentes aún más mediocres, que se hacen llamar “periodistas”, podrían manejar ni manipular las mentes humanas, si
tales mentes hubiesen sido, en su niñez y juventud, rectamente formadas, en los
valores lógicos y universalmente eternos, por verdaderos Maestros.
Por ello, sería necesario proclamar y rendir universal
homenaje a todos cuantos han sido Maestros, en todos los países y lugares del
mundo. En particular a aquellos abnegados y luminosos maestros españoles, a los
de la Institución Libre de Enseñanza y a todos los demás, que, en tiempos
especialmente difíciles, gastaron y hasta quemaron su vida -porque la Enseñanza, agota y hasta quema al
enseñante- transfiriendo el saber a
otros seres humanos, sobre todo a los niños, a los primeros que han de aprender
lo primero y más radical que en la vida hay que saber. Y casi siempre, desde
los tiempos más remotos, materialmente, ejerciendo una profesión que, en
España, llego a ser la unidad de medida y referencia básica del hambre: “Pasa más hambre que un Maestro Escuela.”
Sin duda por ello, en el caso de Lucía Godoy,
convertida en Gabriela Mistral,
dentro de sus obras poéticas más sublimes, se encuentran las composiciones "para niños", que son el
núcleo de su segundo libro, “Ternura”,
de 1924. En él se advierte la pureza
expresiva propia de una lírica sencilla, pero profunda, que convivió con las
vanguardias tras la liquidación del modernismo. Una lírica inspirada en la
naturaleza, rayana con la llamada poesía
popular, que también aquellos cultivaron en ocasiones. Dedicado a su madre,
está dividido en siete secciones: Canciones
de Cuna, Rondas, Jugarretas, Cuenta-Mundo, Casi Escolares,
Cuento y Anejo. Para el lector adulto, el conjunto viene a expresar la
pérdida de la infancia, que es restituida, en parte, a través del lenguaje.
“Porque duermas, hijo mío, / el ocaso no
arde más: / no hay más brillo que el rocío, / más blancura que mi faz. //
Porque duermas, hijo mío, / el camino enmudeció: / nadie gime sino el río; /
nada existe sino yo”.
Sin duda, en este poema, Gabriela recuerda las canciones que su madre, Petronila Alcayaga,
le cantaba en la cuna, una vez que su padre Juan Jerónimo Godoy abandonara
definitivamente a la familia cuando la pequeña Lucía contaba con tan sólo tres
años, por encontrarse sin trabajo y no poder mantener el hogar.
No me es posible, naturalmente poder saber cómo
trataba y se dirigía a sus alumnos Gabriela Mistral, pero albergo la absoluta
certeza acerca de que, además de la enseñanza propiamente dicha que les
permitiera alcanzar el saber, esto es de las técnicas pedagógicas, fundamentalmente
les trataba con mucho amor. Con mucho amor maternal, como si se tratase de sus
propios hijos. Nos lo dicen sus poemas. Y este aspecto, en la enseñanza de los
niños, más que esencial, es vital. Sin amor no se puede enseñar nada a nadie y
menos aún a un niño. Y por eso se ha dicho también que resulta imposible
separar la enseñanza de los aspectos más espirituales y sensibles del alma
humana. Se puede entender o no un teorema matemático; se puede entender o no
por qué hace frío en el invierno y calor en el verano. ¿Pero qué niño no podrá
entender un acto de amor?
Estudiantes de Magisterio, en la Universidad española:
No hagáis excesivo caso a vuestros Profesores, por muy Catedráticos sean,
cuando os expliquen las técnicas pedagógicas, por modernas y punteras éstas
puedan ser. Ya se trate del tan proclamado, en conferencias y ensayos, “estudio de la infancia” (Verhellen en
1992; Gimeno en 2003; Rodríguez Pascual en 2006; Vergara, Peña y Chávez en
2015). Y demás etcéteras. Mucho menos aún, en lo que atañe a la llamada “visión adultocéntrica de interés superior”
(Cussiánovich y Marquez, 2002). Pensad, más bien, eso sí, en la Convención
sobre Derechos del Niño, de 1989, porque los niños son el sujeto de Derecho más
importante y primario. Más aún, constituyen, en sí mismos, el bien jurídico más
intrínsecamente esencial y digno de protección, antes de cualquier otro. Sobre
todo, queredles mucho, con verdadero amor. Y recordad que vosotros mismos
tenéis que “haceros como niños”, si
de verdad queréis alcanzar vuestra excelsa misión.
Luis
Madrigal
Madrid, 2 de Marzo de 2022,
Miércoles de Ceniza
A mi Nieta mayor, Ángela Madrigal de Rioja,
alumna de la Facultad de Educación, en la Universidad Complutense, que quiere ser Maestra
casi desde que ella misma era niña.
Con el mismo cariño que espero sienta por sus futuros alumnos
jueves, 20 de enero de 2022
UNA TRILOGÍA DEL
TIEMPO
I
VUELA EL TIEMPO
Vuela el tiempo
y, en su vuelo,
la memoria muerta
se acomoda,
triste, al mundo
de la nada...
Parece que ya la
sombra es día,
que el sol no
alumbra ya
como alumbraba.
El recuerdo del
ser
se hace pequeño,
diminuto al
sentir,
que nada siente.
Si alguna vez
despierta,
sólo duerme entre
rayos de ayer
en la alborada.
O suspira en la
angustiosa noche
palabras que no
son. Sueños que labra
entre surcos de
sombra hechos de nada.
¡Que claro era el
ayer,
que triste el hoy
habla...!
II
MIRAR SIN VER
Mirar sin ver,
alzar el vuelo en
tierra
tan dura como el
seco pedernal,
para mirar al
cielo sin mirar
y ver al fin lo
que el misterio encierra.
Saber sin
intelecto y sin lectura,
sin regla, ni
canción, sin norma pura
y transcender al
Otro que en mí habita
y es, como Yo, un
humano.
Escuchar sin oír,
hondo latido
que nace de su
ser y en él encuentra
la voz que nace
en mí
y que se orienta
al eterno infinito
que es la esencia.
III
NUEVO ENERO EN MADRID
(Soneto
irregular)
Nace el sol, que
se alza en blanca guerra
y hace volar su
luz a mi ventana.
Rayo a rayo, con
gran valor, se esfuerza
en despegar del
hielo la mañana.
Poco a poco,
renuncia al fin la helada
a su poder sobre
calles y plazas...
Lentamente, los
corazones arden,
sin que el frío
invernal les hiera en nada.
Igual que el sol,
tan alto sobre el monte,
lucha mi corazón
con la alborada
para perder, a
veces... Cruel destino.
Mas, otras,
vence... Y ya purificada,
torna la fe,
desde las grandes sombras
y ríe el alma,
antes tan angustiada.
Luis Madrigal
Madrid, 18 de
Enero de 2022
En la Cafetería
"Las Farolas"
sábado, 2 de enero de 2021
NACE PARA LIBRARNOS DE LA MUERTE
EL QUE HOY SÓLO ES UN NIÑO
PAPÁ NOEL, NO EXISTE
LA NAVIDAD ES UNA FIESTA FAMILIAR DE ORIGEN CRISTIANO
Resulta que el personaje llamado Santa Klaus, no es ese monigote tan campechano de las risotadas y
los “jojós”, eso sí de gestos amables,
que dicen hace tan feliz a los niños. Yo tardé mucho, bastante, en descubrirle.
Así es que, durante los años de mi infancia y juventud, prácticamente para mí
ese obeso señor de Laponia -dicen- no existía. Me alegro mucho de haber
acertado, dada la época en la que fui niño y de todo lo demás, que es mucho si
se refiere uno con ello a la
falsificación más cruel e irreverente de las cosas más esenciales y divinas,
por las torpezas y banalidades humanas.
Pero, además, o “para
mayor inri”, parece ser que la propias palabras Santa Klaus, no son otra cosa sino la derivación fonética del
termino alemán Sankt Nicklaus, o San
Nicolás, si se quiere de Myra o también de Bari. Este gran santo, nacido en
Patara, vivió después en Myra (Anatolia y hoy Turquía), donde murió, habiendo
participado antes en el Concilio de Nicea. Tras la conquista musulmana, sus
restos mortales fueron trasladados a la ciudad italiana de Bari, siendo el
primer santo no mártir que gozó de especial devoción popular tanto en Oriente
como en Occidente. A esta nada pequeña figura de la Historia de la Iglesia -defendió en Nicea, frente a Arrio la divinidad de Cristo- la han convertido las
masas en Papá Noel, dando lugar a que suplante a los Belenes, a los
Villancicos y, en lo fundamental, a la falsificación de la Navidad cristiana,
entre otros penosos y desgraciados factores, convirtiendo el misterio de Dios
en un vodevil.
Tal vez por ello, en su saludo navideño de este mismo año, Mons. Georg Gänswein, secretario personal del Papa Emérito Benedicto XVI y Prefecto de la Casa Pontificia, ha manifestado que “en Navidad no se celebra a Santa Claus, que no existe, sino la hora en la que Dios entró en la historia humana y mostró su rostro.” Este mensaje de Monseñor Gänswein, el día 17 de Diciembre de este mismo doloroso año, fue dirigido a la fundación alemana “Senado de Economía” y añadió a lo ya dicho que, en estos días tampoco celebramos el “Father Frost”, de la antigua Unión Soviética atea, para ocultar el origen cristiano de la más íntima de nuestras fiestas, familiares y sociales.
Muchas
más cosas de sumo interés y transcendencia dijo además Mons. Gänswein. Una de
ellas, no podría faltar, fue la referencia clara y directa a la peste vírica
que nos azota y al optimismo, pese a todos los síntomas, con el que es
necesario recibirla: “Este optimismo iluminará la oscuridad de la noche,
mientras marcamos la transición al próximo ‘Año del Señor’ en 2021 en la
víspera de Año Nuevo, cuando esta vez, en muchos lugares, no veremos la
explosión de fuegos artificiales. Donde habitualmente se celebra así una
alegría casi infantil, esta vez muchos se sentirán oprimidos”. Esto
resulta ya sumamente importante. Pero, muy en especial, nuestra mayor esperanza
descansa en la concluyente afirmación, ya casi al final de su discurso:
“Entonces sabemos que este recién nacido representa una vida que no conoce límites y que supera
y conquista cada pandemia y cada calamidad y cada miedo y cada terror, también y sobre todo la muerte. Por tanto, es la vida
eterna y el gozo eterno a lo que este Infante nos invita”.
Esto
es lo que, esencialmente, aunque, con la mayor sinceridad, yo no sé cómo puede
hacerse, sería rigurosamente necesario sembrar e inculcar en el alma de los niños, en lugar de tantos y estúpidos “jojojos”.
Luis Madrigal
ADESTE FIDELES
Adeste, fideles, laeti, triumphantes,
Venite, venite in Bethlehem:
Natum videte Regem Angelorum:
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.
En grege relicto, humiles ad cunas,
vocatis pastores approperant.
Et nos ovanti gradu festinemus.
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.
Aeterni Parentis splendorem aeternum,
Velatum sub carne videbimus
Delum Infantem, pannis involutum.
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.
Pro nobis egenum et foeno cubamtem,
Piis foveamus amplexibus:
Sic nos amantem quis nos redamaret?
Venite adoremus, venite adoremus
Venite adoremus Dominum.
ACUDID FIELES
Acudid, fieles, alegres, triunfantes
venid, venid a Belén
ved al nacido Rey de los ángeles
Venid adoremos,Venid adoremos
venid adoremos al Señor.
He aquí que dejado el rebaño,
los pastores llamados se acercan a la humilde cuna
y nosotros nos apresuramos con paso alegre.
Venid adoremos,Venid adoremos
venid adoremos al Señor.
El eterno esplendor del Padre Eterno
lo veremos oculto bajo la carne
Al Dios Niño envuelto en pañales
Venid adoremos,Venid adoremos
venid adoremos al Señor.
Por nosotros pobre y acostado en la paja
démosle calor con nuestros cariñosos abrazos
A quien así nos ama ¿quién no le amará?
Venid adoremos,Venid adoremos
venid adoremos al Señor.
***
jueves, 31 de diciembre de 2020
SE ME HA IDO OTRO AMIGO ENTRAÑABLE
CARLOS SÁNCHEZ QUIRÓS,
UN ALBAÑIL QUE ERA ARQUITECTO
En árabe, albañil se escribe así: باني Y significa "constructor",
o el que construye. Ya sé que, en riguroso castellano, la palabra indica
profesión poco elevada, o más bien despreciable, como propia de una de tantas
de tal sentido o carácter. La sociedad, como bien es sabido, es muy injusta en
cuanto a las expresiones populares que acostumbra utilizar, o más bien en lo que
atañe al contenido que suele atribuirlas. Porque la albañilería, es un
auténtico arte, el arte de la construcción de todo aquello que no sólo puede
servir de cobijo, de morada, sino también de las actividades humanas más
excelsas, excepción hecha sin duda de los campos de futbol, ámbito por lo común
de la incultura y la barbarie.
Mi
amigo Carlos, que acaba de morir, según me indican, fue condenado a ser "albañil",
pero en su sensible cerebro se escondía un gran arquitecto, un ordenador del
espacio, especialmente dotado de sensibilidad a tal fin. El reformó con
exquisito sentido de tal arte, -dentro de la pobreza de los que no tenemos
dinero, para adquirir lujosos materiales, sino tan sólo ladrillos y
cemento- la casa que ya hace casi
cincuenta años pude adquirir en la "Colonia Vaquero", en La
Estación del Ferrocarril, en Las Navas de Marqués. Carlos, se atuvo a lo que se
le pedía, pero lo interpretó con arreglo a las reglas propias de tal arte
clásico, la albañilería que nos transmitieron los árabes, y con un especial
amor a la obra bien hecha, hasta recrearse en ella, "cargando la suerte",
como dicen los taurinos, hacia la belleza, tanto o más que a la utilidad y la
seguridad.
Carlos, fue albañil desde los días de su juventud más temprana, como indica la fotografía que he podido rescatar de entre los escombros, expresión ésta especialmente adecuada en la ocasión. Allá por los años 50 del siglo pasado, participó muy activamente en la construcción, de la Iglesia Parroquial de "Nuestra Señora de la Asunción", en el ya dicho Barrio de La Estación, en las Navas. Él mismo me contó cómo preparaba y tendía la dos capas de mortero, sobre la que las jóvenes hermanas Gracia -creo recordar de nombre Irene y Pilar- entonces en la Facultad de Bellas Artes, depositaron los pigmentos, estando aún húmedas aquéllas, para pintar el gran fresco que adorna el frontispìcio del altar mayor:
jueves, 10 de diciembre de 2020
VOLÓ DESDE NAZARET
A LORETO






