viernes, 21 de noviembre de 2008

A CÓRDOBA...


¡Oh excelso muro, oh torres coronadas

De honor, de majestad, de gallardía!

¡Oh gran río, gran rey de Andalucía,

De arenas nobles, ya que no doradas!


Oh fértil llano, oh sierras levantadas,

Que privilegia el cielo y dora el día!

¡Oh siempre glorïosa patria mía,

Tanto por plumas cuanto por espadas!


Si entre aquellas rüinas y despojos

Que enriquece Genil y Dauro baña

Tu memoria no fue alimento mío,


Nunca merezcan mis ausentes ojos

Ver tu muro, tus torres y tu río,

Tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España


Luis de Góngora y Argote

Córdoba.
Lejana y sola.

Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.

Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.

¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba!

Córdoba.
Lejana y sola.

Federico García Lorca


No hay más palabras. Todas ellas, sobran. Quizá, tan sólo un poco de música. Luis Madrigal.-




jueves, 20 de noviembre de 2008

MÚSICA TAURINA (5) Tercio de Quites


Si yo, alguna vez, hubiese aprendido a bailar -cosa que siempre me pareció por completo extraña a mí mismo- hoy me hubiese gustado bailar un pasodoble, un pasodoble taurino, ya que me parece mucho más díficil -y creo que por desgracia para mí imposible- bailar un tango. Hay muchos pasodobles bonitos y emocionantes, algunos hasta estremecedores. Pero de entre todos los posibles, y tengo ya muchos, hoy elegiría este que ofrezco a continuación. "Tercio de Quites". Lo interpreta la Banda de Música del Cristo del Amor. Luis Madrigal.-

Para que nadie pueda decir que sólamente los españoles somos "unos bárbaros" sin civilizar, arriba, la Plaza de Toros de "Les Arenes" de Nimes, en la France culta y civiliada. Aquí abajo tienen y tenéis todos el "Tercio de Quites". ¿Alguien quiere enseñarme a bailar el pasodoble, ya que no puedo bailar el tango?




miércoles, 19 de noviembre de 2008

PERDÓN


PERDÓNAME, SEÑOR…


Perdóname, Señor, si tu Camino

ayer extravié por mi locura,

no dejes que el deleite, en amargura

pueda trocarse nunca en mi destino.


Siempre de tu pisada peregrino,

seguiré caminando hacia la Altura

y de tu rostro herido, la hermosura

quiero que brille en mí, sin desatino.


Clamo tu compasión a gritos, lloro

-y la suya también, si les he herido-

acoge, pues, mi llanto... Te lo imploro.


Mira, Señor, mi pecho dolorido

y olvídate también si, con desdoro,

ayer fui yo la causa del olvido.


Madrid, 19 de Noviembre de 2008


Luis MADRIGAL


martes, 18 de noviembre de 2008

EL DÍA QUE ME QUIERAS


Sentimiento viviente, con acento
de la Pampa, que vino una mañana
y que, al caer la tarde, en mi ventana,
dejó caer, con una rosa, el viento.

¿Cómo el alma podrá encontrar cimiento
de construcción vital y soberana
si, entre silencio y soledad cercana,
con tanta fuerza llama el sentimiento?

¿Habrá que improvisar leve almadía

para alcanzar el mar, en torrentera,
antes de que la noche siga al día?

¿Sosegar los latidos de la fiera
-simulación que la razón dormía-
o hacer de la razón pura quimera?
Madrid, 18 de Noviembre de 2008

Luis MADRIGAL



lunes, 17 de noviembre de 2008

GEOGRAFÍA Y PRESENCIA


Las dos coordenadas de Einstein, son, como bien se sabe, el tiempo y el espacio. Ellas dieron lugar a la teoría de la relatividad, o mejor dicho, de las dos relatividades, y a la unidad "espacio-tiempo". Todo ello, ciertamente, es un misterio, por encima de su formulación matemática y física, que eso algunos sí que lo comprenden. Es un misterio en lo que, pese a la Matemática y la Física, es incomprensible. Conocí a un Ingeniero Aeronaútico que, no podía explicarse cómo podían elevarse los aviones. Sólo sabía que, efectivamente, se levantaban de la tierra para emprender vuelos largos, a veces trasoceánicos, o a través de las rutas polares, para conectar lugares antípodas o sumamente distantes entre sí. Pienso yo ahora que, sin necesidad de ello, de la aviación ultrasónica, eso mismo puede hacerlo ya el ser humano ahora -siempre ha podido- por mediación del pensamiento y, cuando el cerebro humano sea explorado y "puesto en explotación" hasta sus últimos límites, podrá hacerlo el propio pensante. Podrá hacerlo por sí solo, y por si mismo, no merced al posible incremento de la velocidad de crucero de los aviones u otras portentosas máquinas, porque, si así tuviera que ser, sencillamente no podría ser. Se desintegraría la materia de la que está fabricado nuestro cuerpo. Habrá de ser por bi-locación. Esto es, porque gracias a eso, al simple pensamiento humano, convertido en ultrapotencia espiritual, podremos estar, no ya sólo en segundos, en Madrid o en Nueva York, sino simultáneamente, esto es, al mismo tiempo, en uno y otro lugares. Cuando eso, suceda, si yo ando por aquí, elegiré el poder estar aquí -es decir, allí- en León (España), y al mismo tiempo en Córdoba (Argentina), y viceversa, si es que no decido quedarme en aquel hermoso país para siempre, pese a lo que quiero al mío propio. Pero, de momento, parece que eso no es posible y he de doblegarme a la esclavitud del tiempo presente, tan poco desarrollado, más o menos, como cuando nuestros antepasados se decidieron a bajar de los árboles. Pero de lo que sí ya gozo es de otra maravillosa posibilidad. Tan sólo filosófica, si se quiere, pero al mismo tiempo también estrictamente humana y sentimental. La geografía, ciertamente, no es la presencia. Me lo ha ensañado muy recientemente alguien. No es igual que yo pudiese estar ahora mismo, física, corporalmente, en Córdoba (Argentina), a que pueda hacerme presente allí. Ciertamente, no es lo mismo. Pero, para esto último, tan sólo necesito que alguien me acoja en su pensamiento y, eso sí, también me lo haga saber, lo cual hoy en día sí que es muy fácil, merced a este medio impagable de Internet. Con ello, puede bastarme para vivir tan intensamente como en espíritu puede hacerse. Y el espíritu tiene también, no sólo sus emociones, sino auténticas percepciones sensibles, no de un modo semejante al de las sensuales, pero si quizá de un modo más definitivamente humano, creador de la historia personal y artífice de la gloria de cada ser. También del verdadero amor. Y, en consecuencia, no puede ser más afortunado quien se halle en uno u otro lugar con su propio cuerpo -caduco y mortal- que quien pueda hacerse presente en la más absoluta y corporal ausencia. Por ello, hoy no cambiaría yo la geografía por la presencia, porque me emociona pensar que alguien me quiere de verdad al otro lado del inmenso Mar. Mucho más intensamente y, por tanto, mucho más verdaderamente. Por ello, entono con la misma emoción el canto de júbilo por excelencia, el que inspiró a Haendel, quizá, la misma percepción del espíritu. Luis Madrigal.-

Oínganlo, oídlo todos. Es sumamente hermoso.