martes, 22 de septiembre de 2009

EN MADRID, PERO EN PRIMAVERA

He llegado por fin a Madrid y, desde aquí, he hablado con Buenos Aires. Coste económico: 0,00 €. Y en perfectas condiciones de audición. Mucho mejor, mucho más perfectas, que cuando, a través de Telefónica, tengo que comunicarme con el vecino de la acera de enfrente de mi casa. Este milagro, se llama SKYPE. Hay que decirlo porque es de estricta justicia. Para que luego digan que los norteamericanos yanquis cultivan el capitalismo y se llenan los bolsillos a costa de otros. Dicen que, una vez, aquel gran hombre llamado Robert Strange McNamara (San Francisco, 9 de Junio de 1916- Washington, 6 de Julio de 2009) dijo aquello: "Lo que es bueno para la General Motors, es bueno para los Estados Unidos". Y también dicen, los peor intencionados, que añadió por "lo bajini" y "malo... para todos los demás". Bueno, pues, no. Yo no sé si McNamara lo diría o no, pero lo que si es cierto es que SKYPE es una empresa norteamericana y permite que, sin pagar nada de nada, uno pueda hablar con Buenos Aires, o con Méjico, o... también con el vecino de enfrente de casa, pero bien, perfectamente, sin cortes ni ruidos ni ninguna de las restantes estafas a las que Telefónica de España suele someter con harta frecuencia a sus sufridos abonados, como ellos nos llaman.

Bien, pues en Madrid, 23º C., es Otoño para el resto de los madrileños, pero para mí es Primavera, pese a que hoy en Buenos Aires, según me han dicho, ha sido un día más bien frío. Es igual. El calor, lo pongo yo. Estoy seguro de que en Córdoba, habrá hecho un día maravilloso, lleno de sol y de esperanza. Como debe ser. ¡Bienvenida y feliz seas, eterna Primavera, inmortal e inolvidable! En tí, no caben los días muertos, porque tú eres presagio de la vida, de la que nunca se olvida, porque nunca puede pasar. ¡Que la disfrutes y que seas muy feliz!. Luis Madrigal.-



lunes, 21 de septiembre de 2009

SILO

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Aún estoy en Pravia, donde, una vez más, como a otras partes, me ha traido el dolor. Pero, éste no es sino nuestro más común destino y hemos de aprender a convivir con él mano a mano, o corazón a corazón, que es el órgano en el que los occidentales depositamos los sentimientos, a diferencia de los antiguos egipcios, que según Mika Waltari, lo hacían en el hígado. El caso es que, antes de irme, quiero rendir homenaje, no sólo a una estatua, para mí nueva en este emplazamiento en el que ahora la he encontrado, sino muy en particular al personaje que representa, el Rey Silo, Sexto de los de Asturias y, por tanto, puede decirse que de España, aunque ésta no existiera todavía como tal, porque para eso hubo después de nacer León, cuando Castilla carecía no sólo de leyes, sino de reyes. Silo, reinó entre los años 744 y 783 y sucedió en el trono a Aurelio, que ha dado nombre, a su vez, a otro emblemático lugar asturiano, en plena cuenca minera, San Martín de Sotrondio, o del Rey Aurelio. Accedió al trono al estar casado con Adosinda, hija del rey Alfonso I el Católico y trasladó la capital del Reino, de Cangas de Onís a Pravia, donde estuvo situada la Corte, siendo por tanto esta hermosa Villa la segunda Capital de España. Después, lo fueron Oviedo y León, cuándo ni existía Valladolid del Páramo, ese gran pueblón mesetario, y seguramente tampoco Magerit, el destartalado lugar que Felipe II, el primer "rey de los papeles", consideró oportuno llenar de Oficinas. Silo, fue contemporáneo de Abd-al-Rahman I, el Emir Omeya de Córdoba, asi como de Carlomagno, el Rey de los francos. Hoy, ahora mismo cuando esto escribo, mientras diviso su estatua casi desde la ventana, Silo no es ya más que eso, puro granito, pero a sus pies, se encuentra la laberíntica piedra, que acoge todo el misterio, y no muy lejos de aquí, en Santianes de Pravia, el lugar donde, más que probablemente, fueron inhumadas sus cenizas. Aunque, desde luego, esto tampoco importa demasiado, porque todas las cenizas vuelan al Cielo, como sin duda alguna, ya están allí las que, entre el dolor, pero también entre la esperanza y la inmensa alegría que ello puede significar, me han traido a Pravia en esta ocasión. Luis Madrigal.-

sábado, 19 de septiembre de 2009

PROHIBIDO TELEGRAFIAR

Qué inmenso desastre, Dios mío. Estoy aún en Pravia (Principado de Asturias), pero imagino que sucedería igual de encontrarme en Madrid o en Barcelona, es decir en España, este país que no funciona casi nunca. Desde luego, lo que ya hace mucho tiempo que no funciona es el servicio de Correos y -antes- Telégrafos, que ya comenzó a estropearse más o menos a raíz de la nefasta UCD, aquel funesto invento que no sólo dividió España en 17 "taifas" desestructuradas e invertebradas -más aún- sino que la sembró de sal y de ineficacia. Y eso que aquellos próceres eran de los mejores de la clase, no como estos otros que con el tiempo subversivamente les sucedieron y que son los peores, no solo de la clase sino de cada casa. Correos, en su dimensión postal, funciona atrozmente mal y no merece la pena entrar en detalles, pero lo que ya parece insólito e inexplicable es que, en plena era de la Informática, Internet, y toda clase de artilugios electrónicos, no se pueda enviar un telegrama, como aquellos que se imprimían en tiras blancas, pegadas sobre aquel papel azul, tan escitante siempre como a veces dramático. He pretendido hoy, que es Sábado, poner un telegrama a unos grandes amigos, que se casaban entre sí por segunda vez, después de haber transcurido cincuenta años y de haber tenido, fruto de tan prolongado e intenso matrimonio, nada menos que siete hijos y diecisiete nietos. La ceremonia la organizaban estos últimos. Y no ha habido manera, pese a los buenos oficios de la empleada de Correos y "antes Telégrafos". Primero, no se sabía si, pese a ser las diez de la mañana, el telegrama podría ser repartido en el mismo día de hoy, que era el de la ceremonia, y que se celebraba en León. Salvado este enigma, lo que sucedía después, hasta tener que dejarlo por imposible, es que el "parato" informático, no reconocía la clave, ni el usuario, ni la contraseña, ni no sé cuantas cosas más, entre el nerviosismo y servicial actitud de la funcionaria, mientras se extendía la "cola" de pretendidos usuarios, hasta alcanzar la calle. Nueva llamada a Oviedo, con el triste resultado de que lo único posible sería enviar el telegrama por teléfono. Pero, tampoco era ni fue posible. Quizá yo soy en exceso romántico, y sin el menor sentido de utilidad práctica, pero tengo la sospecha de que aquellos viejos telegramas, con el texto en tiras blancas, sobre papel azul, dejaban, en circunstancias como esta, una huella espiritual muy superior incluso a la de la propia voz humana, en circunstancias como la que yo pretendia patentizar. Pero está visto que el romanticismo fue una corriente que tan sólo duró la primera mitad del siglo XIX, para nunca más volver. Hoy hay que utilizar Internet y los Ordenadores, pero estos demasiadas veces no funcionan. Al fin, he tenido que recurrir a este horroroso "chisme" del teléfono movil y hasta he logrado hablar con mi amigo para decirle: "Unidos espiritualmente, fuerte abrazo para vosotros, extensivo vuestros hijos y nietos". Pero, lamentablemente, nunca podrá recibirlo escrito sobre tiras blancas, adheridas a aquel papel azul. En cualquier caso, María Jesús, Jomapupe, ¡muchas felicidades! Luis Madrigal.-

martes, 15 de septiembre de 2009

GERARDO




Gerardo, era bueno, muy bueno. En su alma no creo que cupiese, ni hubiese cabido nunca, el menor mal hacia nadie, ni tan siquiera hacia las cucarachas, que no se atrevía a matar, porque le daba lástima de ellas. Pero, sobre todo, era y fue siempre, hasta hoy mismo que se ha ido a un lugar, a un estado infinitamente mejor para él, un ser lleno de ingenuidad, ternura y bondad, dentro de su peculiar carácter y forma de ser, deliciosamente ingenuo, sin atribuir importancia a nada, incluso a las cosas que objetivamente la tenían. "Esu no ye nada, o..." Gerardo era asturiano, de pura cepa, aún habiendo nacido en Cuba, en la Habana, desde donde llegó de niño a "pasar unas vacaciones" en la tierra natal de sus padres, emigrantes a aquella gran Isla, la perla de la Corona española, antes de que este canalla, barbado y asesino, comenzase a destruirla. Gerardo no hizo nunca ostentación de ser cubano. Se quedó en España porque la odiosa guerra civil de 1936 le impidió regrear a su Cuba natal, y siempre se encontró contento en Asturias, que fue su verdadera patria, como se hubiese hallado en cualquier otra parte, porque a las almas buenas toda tierra les parece igualmente buena, al igual que todo cuanto les rodea. Esta misma madrugada, sus pulmones se negaron a seguir respirando y, tan dulcemente como había vivido, sigue viviendo ahora sobre las nubes que casi siempre cubren el cielo de Pravia. Sin duda, hoy estará cerrado el Almacén "El Encanto", el comercio de tejidos y vestimenta que sus padres quisieron se llamara lo mismo que el de La Habana, que el de Cuba, y en su escaparate se habrá colocado una esquela. Alguien, algún praviano bueno, de entre tantos como le han conocido, debería situar un crespón negro colgando del huso de la Hilandera, ese símbolo de la Villa de Pravia, Corte del Rey don Silo y de la Reina Adosinda, que, una vez, a mí mismo, cuando pasaba por allí, llegó a inspirarme estos versos:

Ya está buscando ese andar,
mientras hila, tu Hilandera.
¡Bien sabe que, en la ladera
del otro lado, está el mar!

Gerardo, al fin lo ha encontrado, ha hallado para siempre, no sólo el camino hacia el mar eterno, al que van a dar todos los ríos, sino aún mucha más alegría de la que casi siempre presidió su vida, para fundirse en un abrazo permanente con todos a cuantos él quiso, como nosotros le quisimos a él. En efecto, ya habrá podido comprobar que la muerte "no ye nada...", una pequeña cosa que abre la puerta de par en par a otras, descomunalmente gigantescas, nunca vistas por el ojo ni oídas por el oído humanos... Yo, no puedo "dar el pésame" a nadie, porque necesito que alguien me lo dé a mí, pero, al pensar en esta perspectiva, no puedo menos de estallar en una inmensa alegría. Luis Madrigal.-




lunes, 14 de septiembre de 2009

PUEDE ACABARSE LA PACIENCIA






Bajo el título "Bufonada independentista en Arenys" (ha de decirse que se trata de Arenys de Munt, no de Arenys de Mar), publica en su edición de hoy el diario "El Mundo", en páginas 8 y 10, diversos comentarios y análisis acerca del acto promovido ayer en dicha localidad, desde luego sin el menor valor jurídico, ni por tanto en absoluto vinculante, acerca de una estúpida votación pueblerina y nostálgica -un "brindis al sol"- con el que esas mentes tan sumamente cerradas de las que disponen los independentistas catalanes decidieron jugar a las independencias. Son como niños. Y, desde luego, Dios me dé catalanes, aún independentistas, porque, pese a ello, estos "no matan", como lo hacen con toda crueldad las alimañas que dicen defender otra independencia, todavía con menor fundamento. En general, yo admiro a los catalanes, su civismo, cultura, ilustración, espíritu de trabajo y otras muchas virtudes, aunque también tengan sus correspondientes defectos. Y, además, desde los 8 años, soy del "Barça". Y también debo reconocer que, en su momento -hace ya ahora más de cuatro siglos- esa aspiración independentista catalana pudo tener algún fundamento, aunque tampoco demasiado. Porque Cataluña, ha perdido todas las oportunidades y trenes de la Historia, sin acertar nunca a tomar a tiempo ninguno, que en mi opinión han sido tres, fundamentalmente. Lo he dicho ya en este humilde Blog, varias veces y lo repetiré una más. La primera, sin duda, fue en 1412, dos años más tarde de la muerte sin sucesión del Rey Martí el Humá, tras cuyo acontecimiento, libre y voluntariamente, los nobles de Aragón, Cataluña y Valencia, eligieron por Rey al trastámara Fernando de Antequera, instaurando en Cataluña una dinastía castellana. El segundo tren perdido se produjo de una forma harto dificil, pero se produjo, cuando Ferrán II de Aragón, en medio de no pocas dificultades, contrajo matrimonio con Isabel de Castilla, más tarde la Reina, estableciendo una unión personal de Reinos, que dió origen a España en 1492. Y, a mi me parece, que, más o menos "por las bravas", como ahora dicen o quieren aparentar, los catalanistas, la tercera oportunidad perdida fue la de don Luis o Lluis (no vaya a ofenderse nadie,) Companys, quien el día 6 de Octubre de 1934, proclamó unilateral y a su libre arbitrio el "Estado catalán". Discurría entonces -no vaya algún ignorante a atribuírselo a Franco- la II República y, tras la maniobra militar del General Batet, el señor Companys fue detenido y encarcelado en el buque "Uruguay", surto en el puerto de Barcelona, para ser posteriormente juzgado por el "Tribunal de Garanías Constitucionales" de la misma citada y nefasta II República, y condenado por dicho Tribunal a la pena de 30 años de reclusión mayor. Es decir, hasta aquella República no andaba con bromas a la hora de aplicar la ley y defender de este modo la unidad de España.

Y hoy, puede pocurrir otro tanto. Yo, en el lugar de esos independentistas, tan "catalanes" alguno de ellos, como el señor Carod Rovira y otros similares, me andaría con algo más de cuidado, no sea que, en cualquier momento, vayan a pasarse de la raya "un pelín" y les caigan bofetadas hasta en el cielo de la boca. Porque, un Estado de Derecho, y el Reino de España lo es, sin tacha alguna en este momento, no puede romperse de cualquier manera, o por el simple capricho. El propio Derecho internacional público, dispone de normas, de convenciones y acuerdos para ello, cuando concurren algunos supuestos. Y, aquí, en el caso de Cataluña, todos ellos brillan por su ausencia, sin que baste ni sirva para nada ni tan siquiera la voluntad de los catalanes, aunque fuese mayoritaria, que me parece que no lo es en absoluto. Puede que, mientras no desparezca este estúpido Gobierno, que ahora coopera con sus torpezas, o con la mera y más deshonesta intención, a los "juegos de las independencias", puede que, mientras dure, que espero sea muy poco, todavía puedan repetirse algunos esperpénticos sucesos más (ya se anuncia que otros 30 Ayuntamientos catalanes quieren organizar el mismo juego) y hasta es posible que otros no tan inofensivos y jocosos. En cualquier caso,¡cuidaddo con los "juegos" ...! Porque, incluso, hasta con este gobierno de facinerosos, cabría, entiendo que hasta muy lícitamente, la literal interpretación de los artículos 2º y 8º de la vigente Constitución Española de 1978, de los que una mera y simple lectura puede resultar suficiente. Por una parte, el artículo 2º (que no opina, ni debate ni establece "juegos florales") dispone que: "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación Española, patria común e indivisible de todos los españoles". Y, no debe perderse nunca de vista el contenido del artículo 8º: "Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejéciro del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional". Asi es que, ojo al parche. Si ayer, los militantes de FET (no se si ya de las JONS, o no), en cierto modo "entrando al trapo" de tan estúpido juego, hicieron frente en campo contrario a los "independentistas" de pacotilla (los catalanes, son cultos y laboriosos, pero no suelen ser gente especialmente valiente), no es dificl imaginar hasta donde podrían salir corriendo. A título de mero ejemplo, veánse arriba algunas muestras de entre las que podrían propiciar las carreras. Desde luego, pese a ese señor llamado Laporta, o algo así, yo no pienso dejar de ser seguidor del "Barça", porque lo soy desde que mi paisano César Rodríguez Álvarez, me regaló aquella camiseta y aquel balón de los "de correa". Y por lo tanto, soy mucho más antiguo que el señor Laporta. De todas maneras, por mí, adelante. Ya puede ir sacando al Equipo de las competiciones españolas. Eso sí, sentiría mucho tener que verlo jugar frente al Granollers, el Badalona o el Nastic. Que ustedes celebren esa "independencia" votada por poco más de dos mil personas. Pero... ¿todos votaron "sí"?. No creo. Luis Madrigal.-


Seguidamente, un poco de música:







viernes, 11 de septiembre de 2009

EL OLVIDO

"Dicen que la distancia es el olvido...!" Eso dice -o decía- aquella canción, tan falsa, que yo solía escuchar, hace ya muchos años, cuando aún era un niño. Después, y hasta últimamente, he vuelto a escucharla alguna vez. Para una simple canción, más o menos insubstancial, como tantas de ellas, puede valer... Pero, es falsa, radicalmente, porque, en realidad -en profundidad- no es cierta tal afirmación, dígalo quien lo diga. La distancia, no es el olvido, sino acaso lo radicalmente contrario, el recuerdo más vivo y palpitante, permanente y real. Tanto más, cuanto mayor sea esa distancia, que casi siempre no puede ser otra cosa sino la cifra en kilómetros, o en millas naúticas (ya sea salvando los valles y los montes, o el inmenso mar) y hasta en pura longitud reducida al horizonte, entre dos puntos geodésicos de este pequeño planeta en el que vivimos, tan pequeño e insignificante, pese a la gran mentira que nos contaron, de ser el centro del universo, cuando ni tan siquiera figura ni se representa en el mapa astrofísico del Cosmos. Ninguna distancia, pues, puede generar el olvido e, insisto, cuanto más grande sea aquélla, más intenso y vital será el recuerdo. Lo será, sobre todo, por contradictorio que parezca, si no hay nada verdaderamente efectivo y real que olvidar y por ende mucho que recordar, porque se recuerda con mayor intensidad, con mayor vehemencia y pasión, aquello que pudo ser y no fue, pero que, mientras podría haber llegado a ser -cuando se encontraba "in fieri"- cobró tal ilusión, quizá hasta tal magia, que fue capaz, como le pasó a nuestro señor Don Quijote, de ver gigantes en simples molinos de viento.

Con el olvido -o si se quiere, en sentido contrario, con su sentimiento antípoda, el recuerdo- sucede algo similar a lo que ocurre con la soledad, otro de los grandes sentimientos humanos. No estamos solos cuando nos hallamos, como Robinson, en una isla, sin el menor contacto con otros seres humanos, sino cuando nos encontramos en una ciudad de millones de habitantes... rodeados de "otros solos". Y esto es más aún así, porque, de los cinco contenidos semánticos susceptibles de ser aplicados a la expresión "olvido", tan sólo dos de ellos juegan en la dimensión más vital: El de "dejar de tener en la memoria" lo que se tenía o debía tener y, esencialmente, según mi criterio personal, el de "dejar de tener en el afecto", en lo más hondo del alma, algo y, sobre todo, a alguien. Las restantes significaciones, bien la de "perder la memoria", o la de haber "transcurrido mucho tiempo desde que algo sucedió", carecen casi por completo de entidad. Tan sólo, cuando se puede olvidar en el afecto, cobra el olvido una dimensión similar y más dolorosa aún quizá que la de la propia muerte, porque olvidar, precisamente -o más aún- lo que no fue, equivale a morir para siempre. Por ello es siempre preferible el dolor, que es vida, al olvido, que no es sino la nada y la muerte. Luis Madrigal.-



miércoles, 9 de septiembre de 2009

CUMPLEAÑOS TARDÍO...

Todos los "santos" tienen su "octava", y me imagino que también los cumpleaños. Todavía "un pie puesto en el estribo", aunque en el sentido vitalista contrario al del Persiles, debo celebrar yo alguno de esos que, por causas ajenas a la propia voluntad, cobran un cierto retraso. Todo español -menos algunos- más que un loco quijotesco, es un cuerdo tardío, pero esto casi siempre tiene arreglo. Lo que carece de todo remedio es la estupidez presente, creciente y galopante, de la que hacen torpe gala esos cada vez más "menos". ¡Y... qué más oportuno, aunque tarde, que un soneto, para recobrar el ímpetu y recuperar la inspiración poética?! Este es el recuerdo, cuando ya casi todo es "pasado":

CREPÚSCULO NACIENTE

Crepuscular venida, no me digas
que has llegado por nada y sin sentido;
no me niegues que, lejos, un latido
te esperaba en la nada. Aunque tu sigas

escondido en penumbra, no fustigas
el olvido, que nunca el ser querido
puede habitar en pecho malherido,
si doliente le axfisia un mar de hortigas.

Tú, eres la luz, cuando, ya sin su color,
ilumina la noche, en cielo puro;
tú, el bálsamo que cura del dolor...

Tú, el reposo que vuela suelo duro
y, entre brumas y cumbres, el amor,
el más sublime, pese a ser un muro.


Luis Madrigal

Las Navas del Marqués (Ávila), 7 de Septiembre de 2009
Madrid, 9 de Septiembre de 2009