viernes, 1 de enero de 2010

AL REANUDAR LA ANDADURA


OTRO FALSO SONETO PARA UN AMOR VERDADERO:

¿NO VOLVERÁS?

¿No volverás...? ¿Nunca podré decirte
lo que nunca te dije, y aletea
como una mariposa entre rosales
de luz, que el plenilunio somnoliento

quiso dejar entre mis labios secos,
sin el rocío que anidó en tus labios?
¿No me dirás lo mismo que aquel día
jubiloso, en que tus frondas hervían,

mientras sonaba una canción de Enero,
antítesis de la nieve y el hielo
del alma...? ¿Cuando la luna, en el agua

ondulada y azul, tiembla con amor
y, en una débil barca, entre los sueños,
se agitan temores de naufragio?


Luis Madrigal



jueves, 31 de diciembre de 2009

FELIZ AÑO NUEVO HASTA LA OTRA ORILLA





El tiempo, desde luego, no es esa distancia, o diferencia, entre un momento y otro, que determinan los relojes vulgares o, cuando esa diferencia resulta sumamente breve, esos otros artilugios, tan sofisticados, los cronómetros digitales, capaces de calcular una milésima de segundo, que es la unidad de medida del tiempo en el sistema internacional. En consecuencia, tampoco puede consistir en una ordenación de secuencias del movimiento físico ficticio de un astro respecto al ecuador celeste. Y mucho menos aún, cabe definir al tiempo en ninguna de las variadas y numerosísimas formas y dimensiones que dan cabida al concepto "tiempo"... Ni en Física, ni en Cosmología, ni en Gramática o Música, ni en la infinidad de locuciones verbales que, en el lenguaje común, utilizan o hacen referencia a la expresión "tiempo". Tengo la impresión de que nadie sabe qué es "el tiempo". Nadie lo sabe -quiza porque es imposible saberlo- con exactitud, no diré tampoco, "matemática", teniendo en cuenta que la Matemática, ni es una ciencia, ni mucho menos, como ilusoriamente se pretendió en algún momento, una ciencia exacta. Nada puede ser exacto, dentro de lo relativo, sino tan sólo de lo absoluto y, esto último -lo absoluto- no es admisible en una dimensión temporal, sino eterna, que es precisamente la ausencia del tiempo, aquello donde ya el tiempo no existe, ni puede tener cabida o significación alguna. ¿Será el tiempo lo mismo que el espacio? Tal vez sí, y ello es muy probable, como mínimo en la imaginación. Al menos, eso se ha dicho desde la Ciencia, tratando incluso de construir la unidad espacio-tiempo. El ejemplo últimamente más gráfico y significativo sería el que propone el Profesor Stephen Hawking ("Historia del tiempo", Duodécima edición, Crítica, Barcelona, 1990, Cap. 2, págs. 33 a 57), pero que no excluye tampoco la conclusión de que el tiempo sea un verdadero misterio, como tantos otros, vedado al entendimiento humano, según parece admitir Carl Sagan, el introductor de Hawking, y que en consecuencia no es posible aprehender ni, por tanto, comprender inteligentemente.

Por ello, sin perjuicio de admitir la necesidad material o funcional, para la organización del mundo, de la convivencia social cósmica -(¿cómo, si no, podrían celebrarse los excelsos conciertos de Mozart, Beethoven o Schubert, o los deleznables partidos de futbol?)- de "partir" , dividir y organizar el tiempo a base de relojes, de lo que resultará el segundo, o el "metro-segundo", y sucesivamente, en consecuencia, las horas, semanas, meses y años, además de los lustros y de los siglos. Pero, lo que en modo alguno debemos pensar es que, en virtud de ninguna de esas fracciones, podemos los humanos "dividir" el tiempo, aunque podamos contarlo formal y arbitrariamente, lo que carece de toda consecuencia significativa. Mucho menos todavía que esas formales y aparentes divisiones del tiempo, puedan conllevar a ninguna experiencia anímica, colindante, bien con la nostalgia (¡ah, aquellos tiempos que pasaron!) o con el pavor (¿estaremos en este pícaro mundo "el año que viene"?). ¡Qué terror a esas doce campanadas de media noche que "separan" un año de otro. ¿Por qué seremos tan ingénuos y nos complicaremos gratuitamente la vida?. Tampoco me parece a mí paradigmático, ni postura recomendable, aunque haya de ser respetuoso con el gusto de todo el mundo, el concurso en tal puntual momento de la botella de champagne, el "matasuegras", o el gorro de payaso, o de legionario, para "despedir" al año que se va y "recibir" al que llega. "¡Feliz salida y entrada de año...!", oía yo repetir insistentemente por las calles en los días de mi infancia. ¡Que estupidez!. Ahora, esa perfecta idiotez casi ya ni se oye. Pueden oírse otras parecidas... Es igual. Es inútil. El tiempo es indivisible, ininterrumpible, incontable, inmensurable e inseparable... Desde el principio, hasta el final del tiempo... Hasta cuando ya no haya tiempo.

El que ha transcurrido durante el año que hoy acaba, no me ha parecido a mí, dado todo cuanto ha sucedido, un año precisamente digno de recordar, tal vez no menos ni más que otros, pero en todo caso, plagado de multitud de falsedades y, por ello, de miserables mentiras, como casi siempre en perjuicio de quienes más sufren y padecen las dolorosas consecuencia de esto que llamamos "la Sociedad", que dice organizarse en "el Estado", pero que continúa sembrando a su paso, no ya el dolor y la insatisfacción, lo que sin duda es siempre propio de lo humano, sino tal vez las condiciones de vida menos justas, menos benéficas, más duras e inmisericordes con los humildes a los que cierta secta política -la de los peores, desde siempre- dice falsa y torpemente querer representar y defender. Me refiero a España, desde luego, pero sin que ello, en mi opinión haya dejado de tener repercusión fuera de ella. Por este triste motivo, como suele sucederme en en estos casos, la situacioón me ha inpsirado un soneto, naturalmente no podía ser otra cosa sino falso también, como el año, que quiero compartir con quiénes deseen o crean oportuno compartirlo:

UN FALSO SONETO PARA UN AÑO FALSO

AQUELLAS LUCES QUE NO BRILLARON

Corre frío Diciembre, y otro año
espera su partida, en tiempo omega.
El que se vá gimiendo, está ya muerto,
sin cabida en el tiempo. Es ya un recuerdo,

una falsa ilusión, entre difusas
sombras que se fugaron... ¡Que no vuelvan!
Volverán otras mañana... ¿Ya han venido?
¿Acaso ya aquí estaban? Quizá vendrán

las mismas que se fueron, con sus luces
que nunca ví brillar cuando brillaban.
Ya están aquí... Ya su misterio hondo

aflora con el agua, que del cielo
vierte su duro canto... Y a la espera
se encoge el alma y duda del misterio.


Pues bien, esto es así. Pero, eso no quiere decir que, en estos momentos, tan identicamente iguales en lo esencial a los presididos o señalados por todas las demás diezmilésimas de segundo, de todos y de cada año de la Humanidad, no debamos los humanos hacer un moderado alto en el camino y, desde lo más profundo y sincero de nuetro buen ser, desearnos recíproca y cordialmente esperanza y alegría. Yo, quiero hoy hacerlo desde este humilde Blog a todas cuantas personas conozco, ya sean amigos o enemigos, y se enteren o no de ello. Me basta con enterarme yo. Naturalmente, en primer lugar, a los más próximos en el espacio, que parece ser que también han de serlo en el tiempo, mis vecinos, de la Casa y el Barrio en el que vivo; a los de mi entrañable Ciudad natal de León; a los de toda esta Villa y Corte de Madrid, en otro "tiempo" (¿ven ustedes?) Capital de "las Españas", y hoy sólamente de esta España, cada vez más miserable y arruinada, merced a los que también me parecen miserables y torpes. Pero también a ellos, eso sí con el más sincero y firme deseo por mi parte de que se vayan pronto, para no volver jamás. Y de un modo también muy especial a todos los "españoles del otro lado del Mar", desde esta orilla a la otra. Feliz Año Nuevo, hermanos argentinos, bolivianos, brasileños, californianos, chilenos, colombianos, costaricenses, cubanos, dominicanos, ecuatorianos, filipinos y de la península de La Florida, guatemaltecos, guineanos ecuatoriales, hondureños, mejicanos, neo-mejicanos, nicaragüenses, panameños, paraguayos, peruanos, portorriqueños, portugueses, saharauis, salvadoreños, tejanos, uruguayos y venezolanos: Desde la Madre España, tan próxima en el espacio, en el tiempo, y sobre todo en el cariño verdadero, al Hermano Portugal, en el extremo Sur de la vieja Europa, recibid el abrazo estrecho de este humilde español.

Lo hago también extensivo, en mi condición de partícipe, aun insignificante, de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, con parte de África y de Filipinas, a todos los hombres y Naciones de buena voluntad, del Universo Mundo. A todos los humanos, os deseo fervientemente el Amor y la Paz. Y, en la ocasión, nada mejor que un brindis, el que imaginó el genio musical de Giuseppe Verdi. Luis Madrigal.-






miércoles, 30 de diciembre de 2009

¡CUANTAS NOCHES...!




Esta noche creí ver a la nieve, y era lluvia
lo que el cielo enviaba desde lo alto...
Juntos ya, se habrán fundido
en un abrazo fecundo
que hará de la tierra un cáliz
en el que germinará la semilla,
cuando el arado haya hundido hasta el fondo
el acero de su mirada
para expandir la llanura al horizonte.
Después, un tímido verdor
tamizará los surcos, abiertos de par en par,
y comenzarán a alzarse con pudor
las jóvenes espigas, con la promesa del grano
y la esperanza del pan, para los cuerpos frágiles
y del amor para las almas que sufren...
Pero... ¡Dios mío...! ¡Cuantas noches heladas
y tristes amaneceres nos acechan
hasta que, en la Noche de San Juan,
brillen miles de hogueras
y el fuego de Julio caiga como el rayo
sobre la mies morena...!


Luis Madrigal






EL ABETO



En un abeto, entre sus ramas, lucen
diminutos suspiros que enardecen.
Bajan y suben a su copa... Llegan
a marchitarse y... otra vez florecen.
Nieva en el monte. En la ciudad parece
que el frío ha detenido su andadura
para templar alientos... La cordura
-que es bien del corazón- camina y siente
los senderos que, duros, se hacen llanos.
El infernal aullido de la fiera,
no atruena hoy la armonía... En su descanso
cesa el hostil acoso y bien quisiera
que su cruenta garra se volviera
del color de un Cordero, blanco y manso.


Luis Madrigal





martes, 29 de diciembre de 2009

ESPERANZADO CANTO DE INVIERNO


Volverá a cantar la Primavera
y las sombras del camino serán luces,
cuando el sol ilumine las oscuras
fosas de hielo y sangre muerta,
que ha de ser inyectada en nuevas venas...

Volverán otra vez las golondrinas,
cuando el Verano anuncie su llegada
y los aleros muestren sus nervios desnudos
para engarzar los nidos...

Volverán a cantar los jilgueros
de polícromo encanto y saldrán, de su sepulcro invernal,
los rosales, donde cada yema se prepara,
como una novia, para el nupcial enlace,
del que habrá de nacer una nueva rosa...

Volverá la hiedra, con nuevo vigor,
a escalar los muros blanquecinos,
hasta alcanzar el alfeizar de mi ventana,
y los rosales serán otra vez un laberinto
luminoso, en el que las mariposas
jugarán al escondite,
envolviendo su nervioso y zigzagueante volar,
entre los pétalos risueños y alegres...

Y otra vez, aquella estela blanca
que traza una línea recta en el cielo más azul,
volverá a disolverse, expandiéndose en armónicas
y enigmáticas figuras,
para sorpresa de las águilas,
que querrán nuevamente despejar la incógnita,
volando aún más alto,
por si es posible alcanzar
los clamores del misterio
y los arcanos del universo.


Luis Madrigal




lunes, 28 de diciembre de 2009

¡POBRES HOJAS...!




HOJAS CAÍDAS

¡Pobres hojas, caídas de su vuelo,
que fueron verdes cuando el sol brillaba...!
Ahora, su vieja sangre se ha hecho suelo
al que la recia copa ayer velaba,

cuando la luna, con amor, temblaba,
guiñando su reflejo desde el cielo,
y el sol del día, duro, lo abrasaba,
sirviendo a los humanos de consuelo.

Ya no saben los pasos del camino
que esas hojas, hoy muertas, son aquéllas
que cobijaron antes su destino.

Perdieron su esplendor... Ya no son ellas,
pero, aun mohosas o sin tallo fino,
aquellas hojas siguen siendo bellas.


Luis Madrigal


A las hojas muertas de mi camino,
a las que, con amor, evito pisar