Hace ya algún tiempo, publicaba en este mismo humilde Blog, un breve ensayo sobre uno de los conceptos filosóficos más dramáticos y también, quizá por ello, controvertibles: Lo imposible. Era la introducción, o el prólogo en prosa (que dió lugar a la entrada del día 16 de Noviembre del pasado año 2010), a lo que sucesivamente fueron once poemas, publicados entre las fechas del 25 de Noviembre y el 11 de Enero del corriente año 2011. Pero, todo prólogo, en función de lo que suceda -no sólo después o entretanto, sino incluso antes- ha de tener un epílogo. Y esto es lo que me propongo iniciar, desde el mismo día de hoy, en otra serie de trece poemas, ya escritos, secuenciales a aquella serie, y por tanto también dedicados al imposible, ese concepto, o tal vez ese "fantasma", como dijo Napoleón, propio "de los tímidos y refugio de los cobardes", pero doblemente dramático cuando ya se ha consumado, haciéndose defintiva e incontrovertiblemente eterno. Se trata, pues, de una serie, pretendidamente poética, en la que los versos se escriben en pretérito, en pasado, ese tiempo que ni tan siquiera existe. Espero que a ustedes les gusten, u os gusten, queridos amigos, o al menos que les interesen u os interesen de algún modo. Un cordial saludo. Luis Madrigal.-
La esperanza, sin duda, es una expectativa muy enraizada en la fe. Generalmente, (aunque también puede esperarse lo que se teme) se espera aquello que se desea, desde luego, pero si se espera es porque se puede esperar, por ser un acontecimiento posible y, demás, sobre todo, porque se confía en que vaya a suceder. Todo esto sea dicho desde el punto de vista más estrictamente humano, sin introducir en ello ningún concepto ni sentimiento religioso. Pero, también en este último orden, doblemente si cabe, la Esperanza depende muy directamente de la Fe. Si esperamos de Dios -del orden sobrenatural- todo lo que esperamos, sin que pueda parecernos que ello es imposible, como a otros así les parece, es porque algunos creemos en Él, porque tenemos Fe. Sin ésta, no se puede esperar nada, en este orden divino. Porque, ¿si no creo en Dios, cómo puedo esperarque Él intervenga en nada para que yo pueda alcanzar aquello que deseo con toda mi alma, o no se produzca lo que me produce pavor? Desde luego, Dios no interviene cuando yo quiero, sino cuando quiére Él, aún cuando yo se lo pida enfervorizadamente. E incluso, en algunos aspectos, puede decirse que, como norma general, no interviene nunca. Él, estableció las reglas, y a ellas se atiene el desarrollo de la vida, aunque también, en ocasiones, puedan alterarse por la omnipotencia de Dios, produciendo la intervención divina un resultado contrario a la lógica o, más exactamente, a los prenotandos o postulados de la Ciencia positiva, alumbrada y desarrollada por la inteligencia del ser humano. Cuando esto sucede, cuando se alteran las reglas cósmicas, que rigen el mundo de la naturaleza-y que es algo que, no sólo puede suceder, sino que tal vez sucede diariamente varias veces- algunos pensamos y afirmamos que se ha producido un "milagro", es decir un hecho o resultado sobre-natural, inexplicable a la lógica de la Ciencia de la razón; una interrupción momentánea de las reglas cósmicas que rigen la naturalezade la materia, e incluso del espíritu. Y entonces, se alcanza el umbral, o el ámbito, de lo sobre-natural, de lo que se halla por encima de la naturaleza. Por eso, algunos, si de verdad creemos en Dios, no podemos perder nunca esta Esperanza.
Mas, al margen de ello, tampoco debemos perder nunca la esperanza estrictamente humana. Oí decir una vez a alguien que, un judío, (y el relator subrayaba con énfasis esta condición), a su vez le había dicho: "Si pierdes el dinero, no has perdido nada; si pierdes la salud, has perdido la mitad, pero si pierdes la esperanza, lo has perdido todo." Y, sin duda tenía, razón, porque sin esperanza, no es posible vivir, sino tan sólo sufrir agónicamente, ya que la existencia ha perdido todo su sentido, y entonces lo único que cabe ya esperar es la muerte. La receta, pues, reviste un alcance muy general, es para todos los seres humanos, creyentes o no. Ahora bien, ¿de dónde se pueden sacar las fuerzas para conservar esta misma esperanza humana? Y por ello, me parece esencial tratar de alcanzar la esperanza divina, la Esperanza, que es una virtud teologal, en unión de la Fe y del Amor, porque estas tres virtudes integran la vida misma de Dios, su propia esencia. Ninguna de ellas es de menor entidad, ni por ello "la cenicienta", respecto de las otras dos. Con excesiva frecuencia, tal vez, se dice que "Dios es Amor", definición muy esperanzadora y mucho más sensible que la estrictamente filosófica del Antiguo Testamento: "Yo soy el que soy". Y se reitera también que sin el Amor -la Caridad- "no somos nada". Y esto es verdad, y verdad esencial, pero se dice muy poco que el Amor se alberga dentro de la Fe, porque nadie puede amar a los otros si no cree en Dios, con independencia de la filantropía, del amor al hombre en sí y por sí mismo, tampoco nada desdeñable, pero en último extremo reflejo, quizá incosciente, de la presenia de Dios en quienes así aman. Por otra parte, "Quién cree en Mí, -no quién ama- aunque muera vivirá", y esto es el sumo de la Esperanza. Esperar que viviré después de mi muerte. Es más, en el momento mismo de ella.
Esta Esperanza, sublime y supraterrenal, conforma y alienta toda mi vida, y me esfuerzo por incrementarla día a día, para poder vivir, mientras pasa la vida, porque estoy persuadido y confío en hasta poder "obligar" a Dios a hacer un milagro. Esperanza, por mediación de la que, entre todos sus nombres, así se llama por antonomasia, la siempre dulce Virgen María, la Madre de Dios. Y de todas las que, a su vez, así se llaman, o son llamadas así por los mortales, de todas sus imágenes o representaciones terrenales, yo me complazco hoy en traer a la portada de esta entrada a esta Esperanza Macarena, de Sevilla, porque es una Esperanza que llora y, en sus lágrimas, se halla la fuerza más poderosa, capaz de producir, si es preciso, el milagro que siempre espero. Luis Madrigal.-
(Fusignano, Ravena, 17 Febrero 1653 - Roma, 8 Enero 1713)
Violinista y compositor barroco italiano. Estudió en Bolonia con Giovanni Benvenuti y Leonardo Brugnoli, ingresando en la Filarmónica de Bolonia. Más tarde, en Roma, alcanzó la función de Violinista de la Orquesta de la Capilla de la iglesia de San Luis de los Franceses. Es considerado como precursor de la sonata preclásica y el representante máximo del concerto grosso. Algunos críticos entienden también que, juntamente con Tartini y Vivaldi, constituye una de las tres figuras máximas de la violinística barroca italiana.
Que un español, aunque de entre 1591 y 1652, de nombre italiano, que efectuó en Italia la totalidad de su carrera pictórica, haya sabido imaginar y retratar los rostros de una buena parte de las más egregias figuras de la Filosofía griega clásica, es un hecho que no puede pasar desapercibido a mi sensibilidad. Por ello, deseo ofrecer a todos los lectores de este humilde Blog los retratos que José de Ribera (Lo Spagnoletto), llamado también, en sentido inverso, por los motivos ya indicados, Giusepe de Ribera, efectuó de las señeras figuras de Esopo, Pitágoras, Heráclito, Anaxágoras, Demócrito, Platón y Diógenes, por el orden, no de ejecución de tales obras, sino del nacimiento de los retratados. José de Ribera (Játiva,1591- Nápoles, 1652) fue llamado por sus contemporáneos, como ya se ha dicho, "Lo Spganoletto", el españolito, a causa de su baja estatura y por firmar sus obras como "Jusepe de Ribera, español". Ribera es un pintor destacado de la escuela tenebrista española, pese a haber desarrollado su arte en Italia, y por existir indicios de sus comienzos en España. Seguidamente, se ofrecen los retratos de los filósofos griegos, la mayor parte de ellos presocráticos, es decir de aquellos a los que Aristóteles llamó "los físicos":
ESOPO
No es propiamente un filósofo, sino el Padre de la Fábula. Parece ser nació en Amorium de Frigia, alrededor el año 600 AJ., si bien ni existen pruebas de su existencia real.
PITÁGORAS
Pitágoras de Samos, nacido en esta Ciudad sobre el año 582 AJ, y, casi de modo similar a Esopo, más que un filósofo, fue un genial matemático, según se dice el primero en estudiar y clasificar los números, aparte del descubridor del célebre Teorema de su nombre
HERÁCLITO
Heráclito de Efeso, nació hacia 535 AJ. Su estilo es aforístico y su teoría central gira en torno a el cambio de las cosas.
ANAXÁGORAS
Anaxágoras, nacio en Clazomene (hoy Turquía), en fecha que se desconoce, pero sí se sabe que en 483 AJ. se trasladó a Atenas. Allí desarrolló uno de los conceptos básicos , el de la idea del nous, (mente o pensamiento), que será clave en la Filosofía posterior.
DEMÓCRITO
Demócrito de Abdera (Tracia), nació sobre el año 460 AJ. Demócrito, es el fundador de la doctrina atomista, que concebía el universo constituido por innumerables corpúsculos o átomos sustancialmente idénticos, indivisibles («átomo» significa, en griego, inseparable), eternos e indestructibles, que se encuentran en movimiento en el vacío infinito.
PLATÓN
El verdadero nombre de esta relevante figura, una de las supremas de la Filosofía de todos los tiempos, era el de Aristocles. El apelativo de "Platón", es un apodo, relativo a la gran anchura de su espalda. Platón, nació en Atenas, en el año 428 AJ, y es el fundador de la institución de La Academia, como más tarde su aventajado discípulo Aristóteles, la figura cumbre, fundará la de El Liceo. Platón, es también determinante del pensamiento occidental.
DIÓGENES
Diógenes de Sínope, llamado también "El Cínico", nació sobre el año 412 AJ. El apelativo de "Cínico", no se debe ni mucho menos a las carecterísticas propias de este vicio, consistente en decir lo contrario de los que se piensa o se hace, sino que responde al nombre de su escuela filosófica, la Escuela Cínica, caraterizada por propugar una vida recta, de acuerdo con los principios de autonomía individual y desprecio de los usos de la sociedad.
Por último, quiero ofrecer también el retrato, realizado asimismo por José de Ribera, tampoco de un filósofo, pero sí de una figura que justifica como ninguna otra el apelativo de "los físicos" que Aristóteles atribuyó a los presocráticos. Este último retrato efectuado por Ribera es el de Arquímedes, que se conserva en el madrileño Museo de El Prado:
ARQUÍMEDES
Arquímedes de Siracusa (287 AJ.), fue Matemático, Físico, Ingeniero, Inventor y Astrónomo y es considerado uno de los científicos más importantes de la antigüedad clásica. Entre sus avances en Física se encuentran sus fundamentos en Hidrostática y Estática y la explicación del principio de la palanca . Es reconocido por haber diseñado innovadoras máquinas, incluyendo armas de asedio y el famoso tornillo de Arquímedes, que, por tal motivo, lleva su nombre. Experimentos modernos han probado las afirmaciones de que Arquímedes llegó a diseñar máquinas capaces de sacar barcos enemigos del agua o prenderles fuego utilizando una serie de espejos.
Les deseo y os deseo a todos una feliz contemplación de las pinturas de Ribera retratando a los hombres que pusieron las primeras bases de la civilización, el pensamiento y el desarrollo cultural de Europa. Luis Madrigal.